SEXTO DOMINGO DE EPIFANÍA
Por la misma razón que el Domingo pasado, la Liturgia toma hoy los textos del Sexto Domingo de Epifanía sobrante en el mes de enero.
Una vez más, el Evangelio presenta a nuestra consideración y meditación una parábola.
Nuestro Señor nos habla muchas veces en el Evangelio del Reino de los Cielos y nos lo representa bajo diferentes figuras, por medio de parábolas.
El Evangelio del Domingo anterior nos lo mostró debajo de la imagen de un hombre que sembró buen grano en su campo, pero el hombre enemigo vino luego y sembró cizaña.
En el Evangelio de hoy, Nuestro Señor equipara el Reino al grano de mostaza, que se convirtió en un árbol grande; y al puñado de levadura, que fermenta toda la masa:
El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.
El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.
¿Cuál es el significado de estas parábolas?
Este grano de mostaza es la predicación evangélica. De hecho, desde el principio, fue tan pequeña como un grano de mostaza, sembrada por Nuestro Señor y por los Apóstoles en Judea, en primer lugar, y a continuación por toda la tierra, en medio de contradicciones y persecuciones.
Pero este grano de mostaza germinó, creció y se convirtió en un enorme árbol donde las aves del cielo, es decir los fieles y almas generosas, vinieron en tropel para descansar y alimentarse, hasta que puedan volar hacia el Cielo.
Literalmente, y según el significado de nuestro texto, la levadura es una pequeña cantidad de pasta amarga, que mezclada con la masa para hacer el pan, tiene la propiedad de levantar, hinchar y fermentar; haciendo más ligero y más sabroso el pan.
Tomada en este sentido, su efecto es bueno y saludable. Pero, en el sentido moral, la levadura puede significar la acción malsana e indeseable que el pecado lleva a cabo en nuestra alma.
Es en ese sentido que Nuestro Señor dijo a sus discípulos: Cuidaos del fermento de los fariseos…; y que San Pablo dice: Expurgaos del viejo fermento, para que seáis una nueva masa.
Esta parábola de la levadura, adaptada a la elaboración del pan, mostrando el maravilloso efecto en tres medidas de harina, tiene las mismas aplicaciones que la parábola del grano de mostaza.
Se entiende que es la Palabra de Dios, el Evangelio, que cual fermento saludable transforma poco a poco el mundo, suscita virtudes desconocidas, hace hombres justos, buenos, humildes, mansos y castos…
Tanto la semilla de mostaza como la fermentación divina, conservan aún hoy sus propiedades, y en todo el mundo producen los mismos efectos maravillosos, en la medida que se las reciba y se les permita actuar.
La gracia de Dios, infundida en nuestras almas por medio de los Sacramentos, engendra frutos de santidad y de la salvación, siempre que no pongamos barreras.
En esta doble parábola de Nuestro Señor, el Evangelio está representado por el grano de mostaza, que germinó, creció, se extendió y hace sentir su influencia divina en la tierra; así como por la levadura, que transformó los individuos, las familias, las instituciones, los pueblos y las sociedades que la han recibido.
¿Cómo fue el Evangelio ese grano de mostaza?
El sembrador es Nuestro Señor y, después de él, los Apóstoles y todos los obreros apostólicos en los siglos subsiguientes. El campo es el mundo, que pertenece al Señor. El Evangelio apareció como una semilla pequeña, para germinar, echar raíces y desarrollarse por toda la tierra. Todo tipo de razones humanas parecían oponerse a la misma.
De hecho, el Evangelio no fue predicado por filósofos y científicos, sino por hombres pobres y débiles, completamente desprovistos de todos los recursos humanos.
Y, sin embargo, derribó los ídolos, así como todas las ideas adoptadas sobre Dios y su relación con el hombre.
Enseñó una nueva religión, en completo contraste con los antiguos cultos y la sabiduría humana: un solo Dios en tres Personas; un Dios hecho hombre y crucificado…, misterios incomprensibles a la razón.
Las máximas evangélicas declararon la guerra a las pasiones del hombre, al prohibir y condenar el homicidio, el odio, la venganza, el robo, la usura y la injusticia de todo tipo; así como el adulterio, el divorcio, la fornicación y todas las deshonestidades.
Ellas predican la humildad, la mansedumbre, la pobreza, la castidad, la mortificación y tantas otras virtudes desconocidas hasta entonces y no tenidas en cuenta, siendo despreciadas por el mundo.
Y sin embargo este Evangelio fue sembrado, predicando en todo lugar; creció y fue aceptado por millones de hombres. Realmente se convirtió en un árbol frondoso, donde los hombres de buena voluntad y de todas las condiciones buscaron abrigo y alimento espiritual, consuelo y fortaleza.
¿Cómo el Evangelio es una levadura? Esta mujer que toma el fermento es la Iglesia. Las tres medidas de harina significan todo el género humano, todos los pueblos de la tierra.
Ahora bien, todas estas personas estaban sumergidas en la idolatría y la ignorancia más grosera, entregadas a las pasiones más vergonzosas. El vicio era honrado, coronado, divinizado. La Verdad eterna y la virtud, por el contario, eran totalmente ignoradas u olvidadas.
Esta masa inerte, corrupta, infecta… era la que debía ser fermentada, elevada, purificada, convertida y santificada.
Esta es la razón por la cual la Iglesia, tomando el Evangelio lo confió a sus apóstoles y a sus misioneros, y los envió para predicarlo por todo el mundo, para mezclarlo con esta harina insípida o de mala calidad para mejorarla.
Este fermento beneficioso y vigorizante, expandido en toda la tierra, infundido en los pueblos y personas de buena voluntad, operó una transformación maravillosa y divina.
En todas partes donde fue recibido, detuvo la barbarie, disipó el error, desterró las supersticiones, reemplazó los vicios más vergonzosos por las virtudes más preciosas: el orgullo por la humildad, la voluptuosidad por la mortificación y la castidad, el odio por el amor, la codicia por la misericordia…
En resumen, la humanidad se transformó y divinizó por esta potente levadura.
De este modo, después de que el Cristianismo lograra penetrar en el Imperio Romano, la sociedad fue vivificada por el Evangelio, llegando a una cumbre, en la Edad Media, la Civilización Cristiana, a pesar de todas las imperfecciones propias de la naturaleza herida por el pecado.
Desde entonces, por la siembra de la cizaña y la mezcla del fermento mundano, comenzó un largo y profundo descenso; y cada siglo, cada decenio, ve cómo la caída se precipita vertiginosamente, y más graves son las consecuencias y secuelas.
En efecto, la Civilización inspirada por el Catolicismo:
– tuvo su inicio, su crecimiento lento, su desarrollo;
– en el Medioevo, en el siglo XIII, llegó al apogeo máximo que pudo alcanzar en las actuales condiciones de la humanidad;
– a partir de 1303 comenzó su declinar, que no se detendrá hasta llegar a un término intrahistórico catastrófico;
– finalmente, tendrá un fin glorioso metahistórico, es decir la restauración final de todas las cosas en Cristo y por Cristo.
El año pasado, comentando este mismo Evangelio, hemos considerado cómo las fuerzas satánicas desencadenadas irrumpieron en el renaciente humanismo pagano, y fueron provocando el protestantismo y sus guerras impías, la filosofía de la ilustración, la Revolución francesa, el laicismo, el secularismo y el espíritu revolucionario ateo, hasta que los hombres de iglesia aportaron su apoyo, por la democracia religiosa coronada por el Concilio Vaticano II, para sembrar una cizaña de gran calidad y mezclar un fermento farisaico de enorme poder.
La particularidad de lo que puede denominarse período moderno es una lenta descomposición metódica y progresiva de la trama sobrenatural y natural de la sociedad.
Puede discernirse bien la marca del antiguo enemigo de la humanidad, y su infatigable lucha contra la Iglesia.
En este punto concreto en el cual nos encontramos, debemos comprender nuestro lugar y nuestra misión en el mundo posmoderno.
En esta historia concreta, nuestra historia, el tema de nuestra salvación y la de las almas que Dios nos confía continúa.
Sin perder el tiempo en ilusorias reconquistas ni en utópicas restauraciones, nuestro deber es, por lo tanto, santificarnos y santificar, sabiendo que tenemos los medios necesarios, por dramática que sea la hora presente y sus peligros, y por muy inhóspita que sea la trinchera en la cual estamos.
Los sorprendentes efectos del grano de trigo y de la levadura no cesan de operarse; y cada día somos testigos, cada vez que el buen grano es sembrado en un alma, y al comprobar el efecto transformante del fermento del Evangelio.
Permítaseme consagrar la última parte de este sermón al tema concreto de las dificultades de los más jóvenes enfrentados con el poder de la Revolución, que los acecha por todas partes.
Aquí no caben ni ilusiones ni utopías… ¡Todo lo contrario!, son las quimeras y los ensueños los que ofuscan el verdadero problema…
Pero es más fácil proporcionar la droga de la restauración, que causa el escapismo de la realidad, que enseñar y ayudar a enfrentar la misma, sirviéndonos incluso de sus manifestaciones y estragos para santificarnos y santificar a quienes nos rodean.
No se trata de cruzarnos de brazos… Sino de asumir la realidad tal como es…
Ahora bien, los combates que deben librar nuestros jóvenes no son como los del pasado; sus batallas son más graves, porque el Príncipe de las tinieblas ha adquirido un derecho y un dominio más grande sobre todas las cosas, y siembra una cizaña refinada y mezcla su fermento diabólico en la economía, la política, las artes, las ciencias, la filosofía y la teología…
¡Sí!, los actuales combates son diferentes, porque la apostasía se reviste de un cierto encanto, y porque las doctrinas modernas saben presentarse seductoras, sugestivas y convincentes a las inteligencias, no siempre bien formadas, antes bien deformadas por la escuela moderna e incluso por los mismos clérigos, hasta la más alta cumbre de la jerarquía…
Los jóvenes están amenazados hoy:
– Por una piedad inconsistente, sin el marco sólido de la doctrina.
– Por el adoctrinamiento falsificador de la historia y de los principios naturales.
– Por la crítica y ridiculización constante de la verdad, lo bueno, lo bello, lo noble, la santidad…
– Por el enervamiento de la voluntad, privada de la luz de una inteligencia bien formada y además prisionera de las pasiones desenfrenadas.
– Por el hábito de reclamar sus derechos, haciendo caso omiso de sus obligaciones.
– Por la búsqueda constante de distracciones y placeres, en lugar del deber bien cumplido.
– Por el deseo incontrolado de poseer.
– Por el acostumbramiento a situaciones en contra de la naturaleza respecto del matrimonio, la familia, los hijos, el origen y el fin de la vida.
– Por la inversión permanente de los valores: emasculación del carácter del varón, la liberación femenina, la confusión de los roles recíprocos del varón y la mujer, la hipertrofia de los derechos del niño-rey…
– Por la atmósfera de inmodestia e impiedad reinante.
– Por la facilidad del «escapismo» a un mundo irreal, sea por la droga, el alcohol, o simplemente internet y otros medios que la tecnología les ofrece.
El período contemporáneo de la Revolución seduce, desorienta a los oponentes, desalienta a los combatientes…
Sus ideas y métodos son propagados por hombres «buenos», prelados de la Iglesia, estadistas, padres, profesores…
Y en el ámbito mismo de la Obra de la Tradición se equivoca el diagnóstico de la situación y, consecuentemente, el tratamiento de la enfermedad.
Debemos proporcionar una estrategia y una táctica para llevar a cabo la lucha que se libra, en primer lugar, en el gran campo de batalla que es cada alma de adolescente.
Mientras no se conquiste el corazón del joven para Cristo Rey, ¡olvídense de cruzadas de reconquista y de la restauración de la Civilización Cristiana!
En esta gigantesca y formidable cruzada, volvamos al Evangelio, al grano de mostaza y a la levadura…
Estos medios evangélicos deben aplicarse desde la niñez, y no deben relajarse en el momento crucial de la adolescencia, cuando se decide la vida de un hombre.
Hay dos principios previos a tener en cuenta:
1º) El regreso al orden natural y real.
Es necesario hacer vivir a los jóvenes en la realidad, conforme al orden natural.
Hay que enseñarles a utilizar con parsimonia y cuidado el mundo virtual de la imaginería electrónica.
Dar preferencia a la simple recreación, al ocio intelectual, a la buena lectura que presenta un universo normal, a la buena música.
La contemplación de la realidad de la creación enseña también que nada se obtiene sin esfuerzo, sin dificultades a superar, sin violencia para con uno mismo, normalmente con la privación de los medios materiales.
2º) La formación propia y el conocimiento del enemigo.
Consagramos poco tiempo a la formación. Rara vez nos dedicamos a leer o hablar con nuestros adolescentes.
En este período de su vida, es cierto que no siempre son dóciles a nuestros ideales. Ellos prefieren «mirar afuera», buscar entre los amigos…
En este campo, debe ser un deber nuestro el formar el pensamiento y la reflexión religiosa, teológica, filosófica, histórica y política, para situarlos bien en el momento del combate que les toca llevar a cabo.
¡No estamos en la Edad Media!…, cuando un San Luís Rey de Francia recibía en su mesa a un Santo Tomás de Aquino, el cual enseñaba en la Universidad de París junto con un San Buenaventura…
Jesucristo, preguntándose si cuando regrese a la tierra encontrará aún la fe, nos advirtió…
Advertencia severa, ciertamente; pero Nuestro Señor también ofrece los remedios.
Detengámonos brevemente, y a modo de simple indicación, en el resumen de este espíritu que ofrece toda la Tradición de la Iglesia por los tres votos de los religiosos, correspondientes a las virtudes necesarias a todo cristiano, máxime en nuestros días: pobreza, castidad y obediencia.
Estamos bien aquí en presencia de los recursos reales y los medios concretos para enfrentar la etapa revolucionaria que nos toca resistir.
POBREZA:
Existe una necesidad urgente de reflexionar sobre las consecuencias del aberrante acceso de nuestra juventud al dinero, o lo que él proporciona.
Los padres dan, a veces, al mal ejemplo en la búsqueda exagerada de los dispositivos inútiles de la técnica.
La pobreza de hecho, acompañada del ansia de riqueza, tampoco santifica…
Es necesario exhortar y persuadir a los jóvenes a madurar en la paz que da la sabiduría, en lugar de correr detrás de la distracción y la disipación.
Recreación y bienestar espiritual no son sinónimos de capitalización de medios sofisticados, poseídos o deseados…
CASTIDAD:
Es un deber combatir el pecado que se manifiesta en el campo de la moda, en el uso de internet, de revistas, etc., así como en las relaciones entre niños-niñas y muchachos-muchachas, que se juzgan de forma demasiado inocente.
No hace falta para nada la mal llamada «educación sexual». Es necesario urgentemente educar la pureza, en la pureza y para la pureza.
OBEDIENCIA:
No se trata sólo de los primeros años, ni de un simple acatamiento a órdenes impartidas. Se trata de una formación más profunda, del espíritu religioso de la obediencia, y del concepto de la autoridad.
El reconocer la voluntad de Dios en los acontecimientos, las órdenes recibidas, los contratiempos, los reveses de enfermedad o fortuna, las dificultades de nuestra sociedad, etc.…
Aprender a amar los designios eternos de Dios. Respetar cualquier autoridad legítima.
Luchando contra el espíritu de independencia, vencemos el igualitarismo que no reconoce ningún orden jerárquico.
A modo de conclusión y de medidas prácticas:
La doctrina divina y las santas máximas del cristianismo, ¿han echado raíz en nuestro corazón? ¿Han mejorado nuestra alma? ¿Son la regla de nuestra vida?
¿Vamos con fe, reconocimiento y amor, a descansar a la sombra divina del Evangelio?
¿Nos satisfacen y sacian sus frutos deliciosos y saludables, o necesitamos «otra cosa»?
¿Mezclamos el fermento beneficioso y vigorizante del Evangelio en nuestra vida, para divinizarla?
Que la Santísima Virgen María nos obtenga estas gracias para que pueda decirse de nosotros lo que San Pablo dijo a sus discípulos de Tesalónica, tal como lo relata la Epístola de este Domingo:
En todo momento damos gracia a Dios por todos vosotros, recordándoos sin cesar en nuestras oraciones. Tenemos presente ante nuestro Dios y Padre la obra de vuestra fe, los trabajos de vuestra caridad, y la tenacidad de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor. Conocemos, hermanos queridos de Dios, vuestra elección; ya que os fue predicado nuestro Evangelio no sólo con palabras sino también con poder y con el Espíritu Santo, con plena persuasión. Sabéis cómo nos portamos entre vosotros en atención a vosotros. Por vuestra parte, os hicisteis imitadores nuestros y del Señor, abrazando la Palabra con gozo del Espíritu Santo en medio de muchas tribulaciones. De esta manera os habéis convertido en modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. Partiendo de vosotros, en efecto, ha resonado la Palabra del Señor y vuestra fe en Dios se ha difundido no sólo en Macedonia y en Acaya, sino por todas partes, de manera que nada nos queda por decir. Ellos mismos cuentan de nosotros cuál fue nuestra entrada a vosotros, y cómo os convertisteis a Dios, tras haber abandonado los ídolos, para servir a Dios vivo y verdadero, y esperar así a su Hijo Jesús que ha de venir de los cielos, a quien resucitó de entre los muertos y que nos salva de la cólera venidera.

Padre, que impacto causó en mi, su sermón! Sobretodo en el vivir segun la Pobreza,Castidad y Obediencia, cada día estas 3 virtudes estan mas menospreciadas, olvidadas…
Y ni le digo sobre la adolescencia!! Pobrecitos…no tienen ni buenos consejeros, ni ejemplos a seguir, ya no se leen vidas de santos, o buenas lecturas, todo es rápido, efectivo,placentero,si es posible sin esfuerzo…No sé, no quiero pensar en 3, 4 o 5 años más,
me da una pena profunda.
Los padres en general están inmersos en sus preocupaciones,
no existe la formación del corazón, de la mente, de la obediencia, pobreza y que decir de la castidad!!!
Padre, sé que debe ser muy duro para Ud. saber que sus palabras son muy pocos los que las reciben y aplican, no importa Dios sabe de su esfuerzo, y seguramente algunos frutos (almas que se salvarán) serán su corona en el Cielo!! Ánimo!!!
Perdón que escribí directamente, es que me salió del corazón, y estoy con poco tiempo…
Ud. es tan bueno que sabrá disculparme…
Gracias a Fabian Vazquez, a R. Cristiandad que nos da esta gran oporunidad de tener este material, y otros muy necesarios y valiosos para seguir en la trinchera, fortalecidos en la Fe!!
«No hace falta para nada la mal llamada “educación sexual”. Es necesario urgentemente educar la pureza, en la pureza y para la pureza.» Asi es.
Gracias, Padre por tan sustancioso y necesario sermón.
En el mundo en que vivimos, sumergidos en la indiferencia, egoísmo y comodidad es importante que nos den un “fuerte sacudon” tanto a los padres de familia como a los que están a cargo de adolescentes y pequeñitos; a abuelos, maestros, profesores y sobre todo padres; padres de familia que vienen de trabajar, los dos, para tener un poco mas de “cosas”, cosas materiales para conformar y rellenar el hueco enorme que tienen esos hijos, privados de sus madres y muchas veces de familias destruidas, con solo una autoridad, o madre o padre .
Padres que hacen los dos papeles o que invierten sus papeles, hijos desconcertados, sin normas ni limites, sin autoridad (porque es mas fácil) dejar que se expresen, que no se sientan presionados!!Que sean espontáneos y auténticos!
Estas palabras, en bocas de muchos padres y madres, que se llenan sus bocas de ser “buenos padres», porque les traen regalos todos los días para llenar la falta de cariño, afecto y formación.
La familia esta en crisis, como dicen ahora, pero ya no tengo mas que agregar :ESTA TODO DICHO EN ESTE SERMON!
Gracias a Radio Cristiandad por hacer conocer estas enseñanzas tan importantes, hoy en DIA.
Que Dios bendiga al RD. P. Ceriani por estas palabras, ya se las envié a mis hijos, espero que pongan en práctica lo que dicen.
Ave Maria Purísima, sin pecado concebida
Sermon completo, necesario y sustancioso. A la vez, en parte ineficaz ya que la visión de lo que ocurre con los hijos es irreal. Hay cuestiones muy profundas, desconocidas y que son las que mandan en esto, que el cura Ceariani no expone. Es muchísimo mas difícil, confuso y peligroso de lo que el menciona y sugiere. Eso no alcanza para nada. Es tratar de curar la picadura de una serpiente con una aspirina. Lamento decirlo, pero se equivoco o por lo menos en gran parte.,Lo que dice servirá para un diez por ciento de las situaciones. He escuchado al cura Williamson, personalmente decir ¡¡cada barbnridad al respecto !! Lo primero que para hablar de esto hay que HABER SIDO padre y un cura no lo es ni lo fue. No se arregla con charlas, ni lecturas, ni consejos, eso es como arena. No señor, Conocimiento es experiencia, lo demás es información (Einstein). Teoría, libritos, luego viene la vida y pasa por encima. Una de las principales falla de la Iglesia es justamente eso : no iluminan, dan consejos hollywoodenses, y seguramente porque no saben. La sabiduría consiste en admitir qaue no se sabe. Padres ocupados, hijos abandonados, en fin, un cliché detras de otro y la verdad pasa por otra parte.Mucho fruto del bomaberdeo de la psicología y psiquiatría que son dos chapuzas. Doy un solo ejemplo (puedo dar mil, propios y de amigos). Un pibe se puede drogar aunque sus padres lo eduquen de la mejor forma, tenga un hogar feliz, constituído, vaya a misa y colegio religioso, etc,etc. EL QUE CREE QUE ESTO NO SUCEDE ASÍ ES QUE NO VIVIÓ. Pero en gran parte las personas se refugian en el «por algo será» porque TIENEN MIEDO DE ADMITIR Y COMPRENDER QUE NADIE SABE NADA Y QUE NADIE TE PUEDE AYUDAR (salvo a juntar los pedazos).
Le sugiero al cura Ceriani que vuele por la metafisica y la teología, que es mas fácil que este tema y además muchas veces, no se notan los errores.
Ave Maria!
Lugner, por favor sea congruente y trate de aportar algo.
Resulta que tenemos un «sermon (sic) completo, necesario y sustancioso», pero «ineficaz», con «cuestiones muy profundas […] que el cura Ceariani no expone», que «no alcanza para nada».
Luger, además de mostrar muy poca educación ignorando cuestionamientos que se le han hecho en otras de sus sistemáticas críticas a algunos de los comentarios y sermones que aquí se exponen, muestra usted una falta absoluta de congruencia.
Además afirma que «lo primero que para hablar de esto hay que HABER SIDO padre y un cura no lo es ni lo fue». Según esta lógica tan pobre y tan limitada, no debemos acudir a ningún médico que no haya padecido la enfermedad que nos aqueja.
Y encima nos endilga una cita del mismísimo Einstein! Sépase que para adquirir conocimiento se requiere averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas. Ciertamente la experiencia puede ayudar mucho en ese averiguar, pero ni lo garantiza ni es absolutamente necesaria.
Luger, por favor repare en las palabras del sermón y déjese de elucubraciones. Se dice: «En este campo, debe ser un deber nuestro el formar el pensamiento y la reflexión religiosa, teológica, filosófica, histórica y política, para situarlos bien en el momento del combate que les toca llevar a cabo».
Aquí se nos está diciendo algo muy cierto, pero en ningún momento se afirma que esa formación es una garantía absoluta de la salvación de los adolescentes.
El ejemplo que da (y supongo que los otros 999 que se guardó) no contradicen en nada lo que se afirma en el sermón. Tan sólo muestran que la voluntad de un padre de familia no puede salvar el alma de su hijo.
La formación que un padre dé a su hijo solamente es una herramienta que le podrá ayudar en su vida. El hijo decide si la utiliza o no. Es lógico pensar que entre más sólida sea esta formación, el adolescente estará mejor preparado para afrontar los peligros que se le presenten, pero no es garantía, repito, de que él decida apegarse a ella ni de que le sea suficiente.
Así pues, no se trata de «consejos hollywoodenses», sino de consejos que en general ayudarán a padres y a hijos a salvar sus almas. El porcentaje de salvación no depende tanto de los consejos, sino del esfuerzo de esas almas en seguirlos y por supuesto de la misericordia de Dios.
Lugner sentencia:
«Lo primero que para hablar de esto hay que HABER SIDO padre y un cura no lo es ni lo fue.»
Lugner propone:
«Le sugiero al cura Ceriani que… »
Mi abuelita diría:
«Siendo así, lo primero para sugerir a un cura hay que haber sido cura, y Lugner no lo es»
Y mi abuelito le respondería:
«Tal vez sí lo sea…»
Y mi nietito, de cinco años, cerraría la cuestión:
«En ese caso, Lugner es un cura flogger
Lugner, por el nombre parece …por otra parte creo que debe ser cura, lo importante es que debería estudiar un poco el tema para hablar así!!
Soy padre de 6 hijos, abuelo de 23!!
Cuan importante ha sido en mi familia la formación, los consejos!!
Lugner, antes de hablar escuche! Le falta oir algunos consejos y algo de formación…
Sinceramnete, en mi caso hemos pasado por tormentas, sunamis, y mucho más….y sabe que? Han prevalecido la formación, los consejos y los ejemplos!!
Bendito sea Dios, me creo sólo un instrumento, no son mis méritos, es la Divina Providencia, que ha oido las muchas oraciones, y sacrificios que hicimos por ellos!!
Lugner sugiere al Padre Ceriani que se dedique a escribir sobre metafísica y teología.
Hay que ser ignorante para desconocer que las virtudes de pobreza, castidad y obediencia, así como todas las otras virtudes infusas, forman parte de la Teología Moral. En la Suma Teológica, Santo Tomás de Aquino les dedica varias cuestiones.
Hay que ser mostrenco para no darse cuenta de que hay una sólida base metafísica cuando se nos habla de “regreso al orden natural y real”, o del “mundo virtual de la imaginería electrónica”, o del “ocio intelectual”, o que “la contemplación de la realidad de la creación enseña también que nada se obtiene sin esfuerzo”, o de “formar el pensamiento y la reflexión religiosa, teológica, filosófica, histórica y política”, etc.
La metafísica está también en el punto de partida del análisis de la crisis contemporánea, como consecuencia de la apostasía: causa-efecto, Lugner…
Causa-efecto, de la misma manera que, partiendo de los efectos que hay en su pobre cabeza, se podría llegar a los principios que los han causado.
Pero esto sería más bien tema para la Teología Moral…
Sin tener “cura de almas”, pero sí teniendo hijos y nietos, le sugiero que someta su alma al tratamiento de la Teología y de los Sacramentos.
Jafg debe se usted yankee o amigo de ellos, con eso de las siglas, ONU, OEA. AIDS, le sugiero se ponga un nombre , como cualquier cristiano. Me parece hablarle a una institución no a una persona. No entendió lo que dije y lo mas probable no tenga hijos, no sabe lo que está diciendo, como el cura. Bla, bla, bla. No soy un mocoso, se lo que hablo y por favor use un tono no docente, el docente dejelo para los pendejos. Los argentinos tenemos muchos defectos pero ese tono docente no se permite. Usted no debe ser argentino. El cura se manda el espiche clásico, como la sidra para las fiestas, pero no sirve para un corno lo que dice. Por supuesto, son recomendaciones no fume, no coma picante, no tome cafe´´ y claro, nunca esta demás. Pero para hablar en lo concreto hay que saber y sin duda el cura sabe de lo suyo ( RELIGIÓN, TEOLOGÍA), pero acá se metió donde no sabe, como si yo hablara de ballet..¿ me comprende don jfgm ? Yo aporto lo mío, auténtico, la vida misma, no parla. Un mocoso de 30 años tiene hijos, lee el sermon y piensa que eso le va a servir de algo (lo referido a la educación), pero no le va a servir, concretamente. Mas le sirve la verdad (yo no la se) o mucho mejor que estar confundido, sospechar que no sabe un cuerno de nada. C uando usted va a caballo, dudar entre dos caminos es muy duro, si es al atardecer. Si ve una señal euivocada se mete al galope y si duda, al tranquito. Entones, mejor decir «señores, no se un corno porque los jovenes estan como están hoy 2011 y menos se que debe hacer un padre» Busquemos la salida, ayudemos, pensemos, debatamos, en fin, la verdad es muy difícil de encontrar. Pero lo que no hay que hacer es hablar con clichés. En cuanto a mis elucubraciones, hago lo que quiero jmfg, y nadie me da ordenes.¿ Porque no se limita a aportar algo concreto y novedoso o contar su propia experiencia ?
Lugner
No se si será Lugner su apellido, pero si se que Jafg son las iniciales de un mexicano de ley, no es argentino como lo soy yo, pero creo que los dos somos españoles de ultra mar, no como usted, que habrá nacido en estas tierras de nuestra Señora de Luján, donde es Emperatriz bajo la advocación de nuestra Señora de Guadalupe, pero no tiene su Fe.
Por favor alejese de estos «Lares», pués usted no tiene «Penates».
Ave Maria!
Lugner: discúlpeme, pero aquí no se trata de mi persona ni de mi nombre o firma; no se trata de quiénes sean mis amigos ni de mi nacionalidad. Así que no desviaré la discusión a un campo de poca o ninguna importancia.
Por otra parte, creo haber entendido perfectamente lo que dijo:
Su comentario contiene contradicciones (sermón completo, pero que no toca cuestiones profundas y que en resumen no alcanza para nada).
Además usted afirma que “lo primero que para hablar de esto hay que HABER SIDO padre y un cura no lo es ni lo fue”. Le repito que según esta lógica tan pobre y tan limitada, no debemos acudir a ningún médico que no haya padecido la enfermedad que nos aqueja.
Ahora dice que el cura (i. e. el padre Ceriani) no sabe nada de lo que está hablando en el sermón.
No sé si sea usted o no un mocoso. Poco me interesa su edad ni si conoce o no de ballet. Lo que sí sé es que no sabe lo que está diciendo. Y no lo sabe, porque no ha sabido leer el sermón para poder obtener frutos de él.
Usted, que gusta de hablar de probabilidades, seguramente estará de acuerdo conmigo en lo siguiente: un niño que crece en una familia desbaratada, abandonado ya sea porque sus padres están siempre ocupados o porque han caído en vicios que les separan; un niño, repito, que crece en estas condiciones, tiene mucho mayores probabilidades de perderse, que otro niño que nace y crece en una familia con sólida formación cristiana y que practica la religión. Aquí sólo estoy hablando de probabilidades y de algo general. Todos sabemos que no hay garantía de que las cosas ocurran en todos los casos conforme a las probabilidades.
Entonces, en general (como se hace en un sermón, o en un libro, etc.), los consejos se dan acordes a esas probabilidades, se dan consejos generales. Si usted (o alguien conocido o cercano a usted) requiere un consejo o una orientación personalizada, ad hoc, tiene que tomar los consejos y explicaciones para extrapolarlos, adaptarlos y aplicarlos a un caso específico.
Usted parece tener problemas cuyas soluciones no encuentra en este sermón. Eso no es razón para criticarlo como lo hace.
Le sugiero buscar un sacerdote para que le ayude y cuando acuda a él, por favor, sea humilde. Un soberbio suele ver con desprecio toda ayuda que se le brinda.
Todos tenemos problemas, pero en ocasiones, cuando vemos los de otros, nos damos cuenta que los nuestros no pasan de ser pequeñas dificultades o contrariedades. Quiera Dios que este sea su caso.
Por mi parte le ofrezco mis humildes oraciones pidiendo al Todopoderoso por usted y los suyos…
No tengo mas problemas que los usuales de la vida y no tiene nada que ver con mi paso por internet señor jmg. Lo que dice de las probabilidades, justamente me da la razón, pues para hablar de posibilidades lo llamo al tipo que me pone la nafta en el auto, no a un cura, pues si no hay precisión es todo verso. No hay que calentarse porque no le chupo las medias al cura que escribe los sermones, no estoy en su contra ni a favor, leo y deduzco ¿ o acaso esto es incorrecto ? Lo de la soberbia lo dicen todos los habitantes de paises de habla casstellana con los argentinos, y nosotros los argentinos pensamos que es por envidia. Yo estoy convencido que es por eso, y tengo la honestidad de decirlo. Los brasileños en cambio no son de esta idea, justamente porque ellos saben su poder. Por favor, no aportó usted ni nadie nada concreto sobre el punto, nada, cero, tanto como el cura Ceriani (ojo, sobre este tema específico de los hijos). Da la impresión a veces que el grupo que comenta es un club de señoritas histéricas. Muy pocos aportan algo, los mas se soban unos a otros y el que lee de afuera saca sus deducciones.
Ave Maria!
Lugner: uno de sus problemas es sin duda el no saber leer. Ciertamente es un problema muy usual hoy en día.
Probabilidad no es lo mismo que posibilidad. Usted podrá hablar acerca de posibilidades con quien le venga en gana, pero cuando yo mencioné la cuestión de las probabilidades, nunca me referí a lo que decía el P. Ceriani ni ningún otro sacerdote, así que nuevamente su comentario está completamente fuera de lugar.
Por otra parte, nadie le pide que le chupe las medias a nadie. Yo sólo señalé las contradicciones y la lógica limitada de Lugner. Así mismo señalé lo mal aplicado que estaba su ejemplo.
Si eso le ofendió, me disculpo por las molestias que le pude haber causado, mas no por haber señalado los errores.
Mi intervención no tenía ningún otro interés que hacer tales señalamientos, así que no había por qué esperar otro tipo de aportación. Lo dicho en el sermón me parece muy completo y no creo necesario decir más.
No obstante, fiel fiel nos compartió su experiencia con sus hijos y nietos y otros foristas señalaron otros errores que usted ignoró olímpicamente, como consuetudinariamente ha venido haciendo.
La cuestión entre argentinos y brasileños se sale por completo de contexto, por lo que no vale la pena discutirla.
Por último, le diré que su reacción es bien común: cuando ya no se tiene respuesta, con frecuencia se recurre a la afrenta como una especie de desquite.
No califique pues eso no es de hombres si se hace a distancia. Y de verdad que tampoco se si usted es hombre o mujer, si es un borrego post adolescente o se esta babeando en un geriátrico. ¿ Porque no va al punto concreto? ¿ Como debe hacerse en el caso de jovenes conflictivos, hoy 2011 ? ¿ Dar consejos, estar en casa ? ¿ Rezar en familia ? Diga algo concreto porque por lo que escribe, se ve que usted no me entendió un corno y no entendió que dijo el cura. No me ofendo, por favor, me río que es diferente.Otra cosa ¿ Puede una familia normal y católica tener un hijo marica, ladrón o drogadicto pese a todos los esfuerezos en contrario ? ¿ Que hacer en un caso u otro ? ¿ Rezar a un santo ? etc.etc. Concrete, don JMFG.
Tengo cuerda y respuesta para rato, pero…¿ ante quien la expongo ? ¿ con quien debato seriamente y no como nenas ofendidas ? Lo de Brasil y Argentina se va de contexto, lo concedo, lo dije al pasar, es una verdad por otro lado, el único pais vecino que nos recibe como hermanos…y hablan portugués, buena onda que le dicen, yo creo que porque no hay complejos.
Hablemos, debatamos o lo que sea, pero que sea útil, nada personal pero siempre desde lo personal que es lo que vale, pues Dios así también lo quiso, ocupandose de lo inmediato y personal. Si cuento una anécdota es porque me parece mas claro, mas útil, porque ¿ a quien infiernos le interesa lo que vivió Lugner ? Pues absolutamente a nadie, pero de esa manea se entiende mejor.
Trate de echar un poco de luz al tema, no tierra sobre Lugner, que es prescindible y pasajero. Espero su aporte.
Ave Maria!
Lugner, ahora sí que no le entendí.
No sé a qué se refiere cuando pide que no califique. No sé por qué dice que eso no se hace entre hombres y después pregunta si soy hombre o mujer, joven o viejo. Luego dice «hoy 2011″…
Me pide que vaya al punto concreto, pero yo ya le expliqué la razón de mi intervención en este foro…
Entiendo que hay mucha materia para discutir, pero no me parece adecuada la manera en que quiere abordar el tema. No hace falta criticar con incongruencias ni necedades el sermón ni a quienes participan en el foro.
En fin, aquí va mi opinión:
El caso específico de un hijo homosexual me parece muy difícil, porque puede darse, entre otras causas, por la alimentación. Ya se sabe que se utilizan hormonas femeninas para el crecimiento de los animales destinados a ser alimento humano (reses, aves, etc.) y esto puede causar este tipo de desviación y otros efectos. También hay «medicamentos» que pueden transtornar la sexualidad. Particularmente sé de casos en que se administran algunas hormonas para «regular» algunos procesos fisiológicos que pueden repercutir terriblemente en los casos en que sea el paciente sea una mujer embarazada…
Por supuesto, como usted dice, lo primero es la oración. Yo en lo particular invoco a San José para pedirle su intercesión y poder ser buen esposo y buen jefe de familia.
Después está en enseñarles desde pequeños el catecismo e inculcar el temor de Dios. Advertirles que al llegar a la pubertad o a la adolescencia es muy posible que tiendan a alejarse de Dios y de la familia, pero que deben luchar para evitarlo. Cuando eso empiece a ocurrirles es bien probable que de vez en vez recuerden la advertencia e intenten rectificar.
Rezar en familia.
Después creo que está en cuidar lo que los hijos ven y oyen. Desde hace años existe toda una campaña que abiertamente intenta hacer que se vea a los invertidos como algo normal (TV, revistas, historietas, películas, libros oficiales de enseñanza elemental y media, comerciales, video-juegos, sitios de internet, etc.) Evitar en lo posible este contacto y advertirles de los peligros que implica el ver tal o cual película o leer tal o cual libro. Si el libro es el oficial que tiene que leerse en todas las escuelas y colegios, enseñar el tema en casa y advertir el peligro o la falsedad de lo que explica el texto oficial.
Cuidar mucho la alimentación y, hasta donde sea posible, preparar comidas con productos de los llamados «orgánicos». Sé que en muchas partes son caros y aun difíciles de conseguir, pero se puede intentar.
Relacionarse con otras familiar de costumbres cristianas para que los hijos se ayuden (sin saberlo, quizá) unos a otros. Siempre es más fácil formar a un hijo cuando él ve a otros niños de otra familia con costumbres similares.
Estas son algunas de las acciones que yo recomendaría. Si se fija, están centrados en lo que recomienda el padre en su sermón, pero por supuesto en él se ve de una manera muy general, pues no se trata de una plática pre-matrimonial.
Sé perfectamente que estas recomendaciones que doy son incompletas y puede y debe hacerse mucho más. También sé que no son infalibles…
Ahora bien, esto que recomiendo es algo preventivo. Usted se refirió a casos en que el problema ya está ahí: un hijo marica, ladrón, drogadicto. Me parece que eso se manifiesta en jóvenes ya formados. Ahí la situación es compleja, pero la oración todo lo puede. No puede dejarse de recordar el caso de Santa Mónica y su hijo San Agustín. Seguir el ejemplo de Santa Mónica es lo que se me ocurre en esos casos, intentar hablar con los hijos y buscar su rehabilitación en el caso de las drogas.
Ave Maria!
Don Adolfo, agradezco mucho su apoyo y sus palabras. Disto mucho de ser lo que usted dice de mí y me siento comprometido, así que he de esforzarme mucho para mejorar.
Un afectuoso saludo…
En mi opinión, a un tipo como Lugner, no hay que tomarlo en cuenta, sencillamente anda mal de la cabeza, lo considero un fatuo, que quiere hacerse notar a base de escribir sandeces, y desgraciadamente lo logra, y el contestarle, o replicarle es seguirle su juego.
Si, es un tipo irrelavante con ganas de cámara. Un pobre tipo.