La exhortación apostólica Verbum Domini y el rol de las mujeres
Proclamación de la Palabra y ministerio del lectorado
Ya en la Asamblea sinodal sobre la Eucaristía se pidió un mayor cuidado en la proclamación de la Palabra de Dios. Como es sabido, mientras que en la tradición latina el Evangelio lo proclama el sacerdote o el diácono, la primera y la segunda lectura las proclama el lector encargado, hombre o mujer. Quisiera hacerme eco de los Padres sinodales, que también en esta circunstancia han subrayado la necesidad de cuidar, con una formación apropiada, el ejercicio del munus de lector en la celebración litúrgica, y particularmente el ministerio del lectorado que, en cuanto tal, es un ministerio laical en el rito latino. Es necesario que los lectores encargados de este servicio, aunque no hayan sido instituidos, sean realmente idóneos y estén seriamente preparados. Dicha preparación ha de ser tanto bíblica y litúrgica, como técnica: « La instrucción bíblica debe apuntar a que los lectores estén capacitados para percibir el sentido de las lecturas en su propio contexto y para entender a la luz de la fe el núcleo central del mensaje revelado. La instrucción litúrgica debe facilitar a los lectores una cierta percepción del sentido y de la estructura de la liturgia de la Palabra y las razones de la conexión entre la liturgia de la Palabra y la liturgia eucarística. La preparación técnica debe hacer que los lectores sean cada día más aptos para el arte de leer ante el pueblo, ya sea de viva voz, ya sea con ayuda de los instrumentos modernos de amplificación de la voz ».
Exhortación Apostólica Postsinodal Verbum Domini
Benedicto XVI
(11-11-2.010) Párrafo 58
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«Las mujeres cállense en las asambleas, que no les está permitido tomar la palabra; antes bien, estén sumisas, como también la Ley lo dice. Si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus propios maridos en casa, pues es indecoroso que la mujer hable en la asamblea».
I Corintios 14, 33b-35
«Asimismo, que las mujeres, vestidas decorosamente, se adornen con pudor y modestia, no con trenzas ni con oro o perlas o vestidos costosos, sino con buenas obras, como conviene a mujeres que hacen profesión de piedad. La mujer oiga en silencio, con toda sumisión. No permito que la mujer enseñe ni que domine al hombre. Que se mantenga en silencio… Con todo, se salvará por su maternidad mientras persevere con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad».
1Tm 2, 9-15
RECORDATORIO
«…Volviendo a nuestra imagen, parece que desde hace algún tiempo, más o menos desde la subida al pontificado del Papa Benedicto XVI, ha aparecido una nueva ola, mucho más modesta que la primera, pero no obstante bastante persistente como para que la podamos percibir y que, contra todo pronóstico, parece ir contra el sentido de la primera. Los indicios son suficientemente variados y numerosos como para poder afirmar que este nuevo movimiento de reforma o de restauración es algo real.»


El texto citado de la Exhortación Apostólica Postsinodal no corresponde al párrafo 85, sino al 58.
Pero el 85 es también muy interesante por el «blablerío»:
«… deseo subrayar lo que el Sínodo ha recomendado sobre el cometido de las mujeres respecto a la Palabra de Dios.
La contribución del «genio femenino», como decía el Papa Juan Pablo II, al conocimiento de la Escritura, como también a toda la vida de la Iglesia, es hoy más amplia que en el pasado, y abarca también el campo de los estudios bíblicos. El Sínodo se ha detenido especialmente en el papel indispensable de las mujeres en la familia, la educación, la catequesis y la transmisión de los valores. En efecto, «ellas saben suscitar la escucha de la Palabra, la relación personal con Dios y comunicar el sentido del perdón y del compartir evangélico», así como ser portadoras de amor, maestras de misericordia y constructoras de paz, comunicadoras de calor y humanidad, en un mundo que valora a las personas con demasiada frecuencia según los criterios fríos de explotación y ganancia.»
Es lo que menos hacen las mujeres despúes del sínodo. Educar, catequizar, transmitir valores, suscitar la escucha de la Palabra. Un verdadero blablerío salvo alguna que otra honrosa excepción.
Ese fue el plan maestro de la judería para desestabilizar la sociedad y terminar de corromper a la mujer: El feminismo: Hablar de que la mujer vive injustamente relegada (cuando los rabinos son todos misóginos), que puede hacer lo mismo que el hombre (con este cuento se impulsó la promiscuidad) y cosas por el estilo. Obviamente, esto también lo introducen en la Iglesia, para que parezca «más democrática e igualitaria» con ayuda de sus huestes instaladas en el poder despu╬s del CVII. Un dato importante. Muchas de las feministas son de origen hebreo (Elaine Showalter, Gloria Steinem, etc)
Me olvidaba de la judía Betty Friedan, autora de The Feminine Mystique, que tanto daño causó a la sociedad occidental.
No puedo comprender cómo no alcanzáis a ver la profundidad de este texto, que por sí solo prueba que realmente ha aparecido una nueva ola que va remontando persistentemente en sentido contrario de aquella que quería terminar con la Tradición.
Este documento es un indicio más que suficiente para afirmar con seguridad que existe un movimiento de reforma y de restauración bien real de la Tradición.
¿Cómo no podéis ponderar que ha sido necesaria toda la piedad de un San Gregorio Magno, toda la sabiduría de un San Pío V y toda la fortaleza de un San Pío X para llegar a escribir que “es necesario que los lectores encargados de este servicio sean realmente idóneos y estén seriamente preparados” y que “la preparación técnica debe hacer que los lectores sean cada día más aptos para el arte de leer ante el pueblo, ya sea de viva voz, ya sea con ayuda de los instrumentos modernos de amplificación de la voz”?
¡Sí, señores! Os guste o no, lo reconozcáis o no, Benedicto XVI afirma, con toda la Tradición, y en perfecta hermenéutica de la continuidad, que para leer ante el pueblo hay que saber leer.
La restauración está en camino.
Podemos estar tranquilos.
Habéis dado en el clavo, ¡oh Petrus!
¡Se viene la Res Taura! ¡Apartaos, os va a llevar ensartados en sus cuernos!
Este año 2010 fue rico en sorpresas. En enero, nos enteramos de que un sacerdote de la Fraternidad San Pío X había colaborado en una Agenda dedicada al Benedicto XVI.
Un artículo del Padre Ceriani nos hizo conocer el texto, ¿se acuerdan? Lo pueden encontrar en “Anótelo en su Libro de Memoria”:
https://radiocristiandad.wordpress.com/2010/01/11/anotelo-en-su-libro-de-memoria/
El comentario del Padre Grégoire Celier lleva por título “El ars celebrandi ¿puede bastar?”, y allí leemos:
José Ratzinger se interesó mucho por la cuestión litúrgica. Procuró, en particular, destacar que el rito más bello, si “no está habitado espiritualmente”, si no se vive en la fe y el entusiasmo, corre el riesgo de parecer sin sabor sobrenatural.
El papa señala como una de las causas principales de la crisis actual la desaparición de lo que Dom Guéranger llamaba “la unción”, este espíritu de la oración litúrgica, que él mismo llama el ars celebrandi. Para reencontrarlo, Benedicto XVI expresó el deseo de un nuevo Movimiento litúrgico, que difundiría “el espíritu de la liturgia”.
Los católicos vinculados a la tradición comparten esta preocupación del papa…
Vale la pena refrescar estos datos…
¿nuevo? no, nuevo nada. Le recominedo que lea el capítulo décimoséptimo, LA ORACIÓN LITÚRGICA de Las Tres edades de la Vida interior. Garrigou-Lagrange. Nuevo nada volvamos a lo que era.
Todo lo expresado por S. Pablo en sus epistolas referente a la mujer, uso de velo, sumisión al hombre etc, no corresponde a la realidad actual segun las enseñanzas post conciliares, hay que estar, a la moda, hay que estar con el mundo, y en palabras propias de JXXIII, fué muy claro abrir las ventanas de la Iglesia para que entrara aire fresco, asi, hoy en dia tenemos monaguillas, mujeres nada recatadas en su vestir que gustan de pasar a leer las lecturas, y por lo mismo distraen a los hombres que no quitan la vista en ellas, y piensan en todo menos en la lectura.
Un desastre la participacion de la mujer en la Liturgia. Asi estan las cosas!!!
Cada vez peor y van a transformar los Templos en lugares de diversion, pasarelas de moda y lugares de «encuentro»
Que Dios los perdone!