¿Y?
IR A ROMA Y ASISTIR A LA NUEVA MISA
Hay sacerdotes y fieles que quieren justificar la actitud actual de las autoridades de la FSSPX respecto de la Roma neomodernista basados en textos de Monseñor Marcel Lefebvre.
Se podría hacer exactamente lo mismo en cuanto a la Misa Nueva.
En la biografía del Arzobispo, escrita por Monseñor Bernard Tissier de Mallerais, Ediciones Río Reconquista, Capítulo 17: «Adhiero a la Roma Eterna»: El problema de la asistencia a la nueva misa (páginas 514-515) se lee:
A los sacerdotes que dudaban, debatiéndose entre la necesidad de mantener la expresión de la fe por medio de la Misa de la Tradición y el deseo de lo que consideraban ser la obediencia, Monseñor Lefebvre les aconsejaba, en los comienzos de la reforma, mantener al menos el ofertorio y el canon tradicionales, y en latín. Sus consejos, tanto a seminaristas como a fieles, estaban impregnados de una sorprendente moderación, sobre todo viniendo de parte de aquél que había sido el primero en decidirse a rechazar la nueva misa.
«Procuren hacer todo lo posible —los exhortaba— para tener la Misa de San Pío V, pero ante la imposibilidad de encontrarla a cuarenta kilómetros a la redonda, si hay un sacerdote piadoso que diga la misa nueva y la haga lo más tradicional que se pueda, es conveniente que asistan a ella para cumplir con el precepto dominical.»
Se podían paliar los peligros contra la fe con un buen catecismo:
«¿Habrá que vaciar todas las iglesias del mundo? No me atrevo a afirmar esto. No quiero empujar al ateísmo.»
Así, el Arzobispo se distanció un tanto de los Padres Coache y Barbara que, durante las «marchas a Roma» que organizaron en Pentecostés de los años 1971 y 1973, hicieron que los peregrinos y sus hijos prestaran un «juramento de fidelidad a la Misa de San Pío V.»
No obstante, en 1973 precisaba:
«Por supuesto, nuestra actitud se volverá cada vez más radical a medida que pase el tiempo, pues la invalidez se difundirá junto con la herejía.»
Y, de todos modos, seguía atento a la evolución de la postura del Padre Thomas Calmel, O.P., que primeramente había manifestado, como él, una gran prudencia pastoral, pero luego se volvió categórico e hizo reaccionar al Seminario de Écône, donde predicó el retiro pascual de 1974:
«¡No fuercen a San Pío X a ir a las misas de la nueva religión! No podemos mantener nuestra postura a no ser que tengamos alma de mártires (…) Es algo muy serio, pero el amor a Dios nos exige un testimonio así de difícil y desgastador, con todos los falsos problemas de autoridad y de obediencia. El amor a Dios fue el que hizo a los mártires, a los testigos de la fe. Nuestro testimonio y nuestra lucha es conservar el rito en su fidelidad. Dios nos otorgó el gran honor de ser confesores de la fe en nuestra época. Por muy relegados y desamparados que nos sintamos, ¡perseveremos!»
El Arzobispo revisó poco a poco su postura en el sentido de una mayor firmeza: esa misa o rito ecuménico es gravemente equívoco y ofende a la fe católica, «por lo que no es obligatoria para el cumplimiento del precepto dominical.»
En 1975 volvió a aceptar una «asistencia ocasional» a la nueva misa cuando hay temor de quedarse mucho tiempo sin comulgar.
En 1977, sin embargo, ya se había vuelto casi absoluto:
«Teniendo en cuenta la evolución que se produce, poco a poco, en el espíritu de los sacerdotes, (…) debemos evitar, yo diría incluso de manera radical, toda asistencia a la nueva misa».
A ningún verdadero tradicionalista (¡sí!, tal cual), a ningún verdadero tradicionalista se le ocurriría hoy asistir a la misa bastarda montiniana para cumplir con el precepto dominical, basado en algún texto de Monseñor Lefebvre.
Lo mismo habría que decir sobre las relaciones con Roma… Pero…, ya quedan, cada vez menos, verdaderos tradicionalistas…
En la biografía ya citada, en el Capítulo 19: Operación Supervivencia. 4. Las Consagraciones Episcopales. El único con poder de decisión (Página 622) encontramos la carta a Juan Pablo II, del 2 de junio de 1988, en la cual Monseñor Lefebvre comunica su determinación de consagrar los Obispos:
«Ante la negativa de considerar nuestros reclamos, y siendo evidente que la finalidad de esta reconciliación no es la misma para la Santa Sede que para nosotros, creemos preferible esperar tiempos más propicios para el regreso de Roma a la Tradición.
«Por esa razón nos daremos a nosotros mismos los medios para continuar la Obra que la Providencia nos ha confiado, seguros como estamos, por la carta de Su Eminencia el Cardenal Ratzinger con fecha del 30 de mayo, de que la consagración episcopal no es contraria a la voluntad de la Santa Sede, ya que fue concedida para el 15 de agosto.
«Seguiremos rezando para que la Roma moderna, infestada de modernismo, vuelva a ser la Roma católica y recupere su Tradición bimilenaria. Entonces el problema de la reconciliación ya no tendrá razón de ser, y la Iglesia volverá a gozar de una nueva juventud.»
En ese mismo sentido fue que estableció su postura definitiva, la cual han abandonado las autoridades actuales de la FSSPX.
En una entrevista concedida a Fideliter (Nº 66. noviembre-diciembre de 1988), Monseñor Lefebvre declaró:
«No tenemos la misma manera de concebir la reconciliación. El cardenal Ratzinger la ve en el sentido de reducirnos, de traernos al Vaticano II. Nosotros la vemos como un retorno de Roma a la Tradición. No nos entendemos. Es un diálogo de sordos.
No puedo hablar mucho del futuro, ya que el mío está detrás de mí. Pero si vivo un poco aún y suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó.
Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: «¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?
Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.
Las posiciones quedarían así más claras.
No es una pequeña cosa la que nos opone. No basta que se nos diga: pueden rezar la misa antigua, pero es necesario aceptar esto. No, no es solamente eso lo que nos opone, es la doctrina. Queda claro».
Como se sabe, de estas palabras de Monseñor Lefebvre se apartan hoy los actuales Superiores. Y no sólo en los hechos. La auto confesión se encuentra en el artículo Roma y Ecône: Preguntas y Respuestas, Fideliter Nº 189, mayo-junio de 2009, páginas 64-66, comentado en septiembre de 2009 en Radio Cristiandad por el Padre Juan Carlos Ceriani.
Por lo tanto, si se quiere justificar la operación suicidio de la Tradición, el fundamento de una tal actitud hay que buscarlo en otro lado.
Fabián Vázquez

Señor Fabián Vázquez:
clarito como el agua clara… porque de las turbias hay hoy abundancia…
Que vayan a Roma y celebren allí la misa montiniana, es decir, el rito romano bajo la forma ordinaria…
De todos modos, según los textos de su fundador, elegidos sin discernimiento alguno, pueden y deben hacer tanto una cosa como la otra.
¡MUCHAS GRACIAS, RADIO CRISTIANDAD!
¡Ojito!, don Fabián, no se me caiga del estribo, no es mérito propio, sino gracia de Dios.
FELIZ FIESTA DE SAN PIO X
Sr. Fabian Vazquez, su reflexion es de lo mas atinada y exacta. Como siempre, Gracias.
yo hay algo que no entiendo de lo que opinan ustedes sobre la misa de Pablo VI:
siempre es inválida?
cuando el Papa celebra la misa Jesús se hace presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad?
aclaro que yo soy el que hizo el comentario de la fraterniad de san pio v y no el que hizo el comentario del «Y»?
Francisco,
Monseñor Lefevbre estaba entre la espada y la pared. No es posible dejar al pueblo sin religión, a lo que equivaldría negar TODA validez a la misa de cientos de millones. «Ecclesia suplens» es una convicción lícita, ya que la Voluntad Divina que nos regaló la misa está por encima de las artimañas de sus enemigos.
Sin embargo, esto no da lugar a conformismo alguno. Una dictadura impuesta obliga doblemente a defender la verdad y la libertad.
Ponte en el lugar de M. Lefevbre y entenderás mejor. Pero un Osio o un Atanasio habrían declarado excomulgados ipso facto a los antipapas conciliares. Hay diferencias, y son otros tiempos. La aplanadora del NOM con su monopolio informativo no permite emular con éxito a un Atanasio.
La Salette es la bandera que la Sma. Virgen nos ha dado. ¡Ay de quien la desprecie!
Vale
PS La Historia de los Heterodoxos Españoles de Menéndez y Pelayo trae todos los datos relativos a Osio obispo de Córdoba y su influencia en Nicea. Fue llamado «El Príncipe de los Concilios». Santo de la Iglesia Católica Ortodoxa que padeció varios martirios por la fe murió, siempre fiel, con más de cien años de edad.
esta bien. pero mi pregunta sigue sin contestarse.
Está contestada Francisco.
Ecclesia suplens, pero la certeza en la validez de cada misa no implica que Dios no sea ofendido en ellas. Es el Señor en su camino al Calvario, ahora en su Cuerpo Místico recibiendo injurias y salivazos.
Lo demás, lo que respecta a cada caso en particular y a cada oficiante como pudiera ser la licitud de su consagración no habrá quien te conteste. Tendrás que esperar el Juicio Final.
Lo que interesa al caso es el concepto mismo de la Iglesia eclipsada como afirmó la Sma. Virgen en La Salette. Es obvio que aún bajo cabezas apóstatas los sacerdotes y los fieles, bajo ese concepto continúan la existencia real de la Iglesia.
Eso es lo interesante de tu pregunta, aunque obviamente no sea yo quien pueda presumir de inerrante al respecto.
Quedo sujeto a corrección.
Vale.
Para Francisco:
Remitiéndonos al caso de Ratzinger, si es sacerdote, y debemos aceptar que sí, y celebra una misa válida, realmente consagra y Jesús está presente como nos enseña la Iglesia. El problema es de otra naturaleza: esa celebración es sacrílega.
Partiendo de esa verdad, pasa a segundo plano el asunto de si la misa de Montini es válida o no. En la práctica, podría decirse que es una discusión bizantina. Para el caso, asistamos a misas de ortodoxos o de viejocatólicos. O a misas negras, esas en las que se consagra para después poder ultrajar a la Forma Consagrada.
Me parece que el asunto de la validez del NOM (Novus Ordo Missae, no Nuevo Orden Mundial) llevaría toneladas de papel en una discusión que en definitiva distrae y aleja la atención de lo verdaderamente importante, que es el hecho de estar viviendo el tiempo de la apostasía general. Estamos navegando en un delta que termina desembocando en el océano de la apostasía. ¿De qué vale elegir uno u otro canal?
Ave Maria!
Francisco: el catecismo explica que para que un sacramento se verifique, es indispensable que existan ministro, materia y forma. En el caso del Sacramento de la Eucaristía:
+ el ministro es un sacerdote (obviamente un sacerdote válidamente ordenado) que tenga la intención de que ocurra la transubstanciación;
+ la materia es pan de trigo (sin más ingredientes: es decir, sin levadura, sin sal ni azúcar ni saborizantes) y vino de uva;
+ la forma está constituída por las palabras consecratorias que se conservan aun en el novus ordo missae de Paulo VI en latín.
Sin embargo, algunas traducciones de estas palabras consecratorias a los idiomas vernáculos, cambian substancialmente el signficado de la forma y por ello es fácil pensar que no se realiza el Sacramento.
La traducción oficial al español de la forma consecratoria contiene por lo menos tres errores significativos:
1) Hoc est enim Corpus meum se debe traducir como Este es mi cuerpo, y no como Esto es mi cuerpo. (No es lo mismo presentar a una persona diciendo esto es mi padre, que decir este es mi padre.)
2) En la consagración del vino, el sustantivo testamentum, testamenti es traducido por alianza, debiendo ser testamento. La diferencia es bien evidente: una alianza termina con la muerte de uno de los aliados, en tanto que un testamento entra en vigor precisamente con la muerte del testador.
3) También en la consagración del vino, se traduce indebidamente la palabra multis por todos, debiéndose traducir por muchos. El Catecismo Romano (o de Trento) explica muy claramente por qué Nuestro Señor dijo muchos y no todos.
De acuerdo con teólogos, basta uno sólo de esto errores para que no se cumpla con el requisito de la forma.
Espero que esto conteste a su pregunta…
LA SITUACIÓN SE HA AGRAVADO
1.- En las misas Novus Ordo se pide desde hace ya algunos años «Por la unión de las iglesias cristianas». Esta petición dirigida a Dios en las misas dominicales, DE QUE ACEPTE UNIR MEZCLANDO LA VERDAD Y EL ERROR ES BLASFEMA.
Lo exigible es lo contrario: Pedir por la conversión a la verdad de los herejes.
2.- Nos han privado en los países de habla hispana del Dogma de la Santísima Trinidad en el Credo. Históricamente, para evitar decir «de la misma naturaleza» se introdujo desde el Concilio de Ilíberis por Osio, obispo de Córdoba, un término griego: el homoousius que significa consubstancial, o de la misma substancia que el Padre para establecer el lugar del Hijo dentro de la Trinidad. Este paso fundamental para establecer la ortodoxia se llevó a Nicea por Osio para configurar dicho Credo Niceno-Constantinopolitano. ¿Cual es el problema que plantea el uso de «de la misma naturaleza divina» para describir al Hijo que condujo a la introducción de un término sin precedentes bíblicos? La respuesta es sencilla: Dios es UNO. «De la misma naturaleza» exige DOS. Así de simple es el asunto: Todos los padres y todos los hijos son de la misma naturaleza para que tenga sentido hablar de «padre» y de «hijo»; pero, y aquí viene lo importante que radica en la palabra «individuo» (que no puede dividirse): «ser de la misma naturaleza que el Padre» exige dos individuos tan reales como su padre y usted. POR CONSIGUIENTE, SU USO DENTRO DEL CREDO IMPLICA NEGAR LA UNIDAD DIVINA EN UN SOLO INDIVIDUO CON TRES PERSONAS DISTINTAS, PERO INSEPARABLES EN SU UNIDAD. UNIDAD QUE EXIGE ELIMINAR TODA IDEA ANTROPOMÓRFICA «DE LA MISMA NATURALEZA» QUE ROMPIENDO CON EL INDIVIDUO LLEVARA AL POLITEÍSMO.
Escucha, Israel, Dios es uno, uno es el Señor tu Dios, ES LA PROCLAMA MONOTEÍSTA MILENARIA DE LA FE. Proclama fundada igualmente en el Evangelio: Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? (Juan 14:8-9)
DÓNDE QUEDÓ LO CATÓLICO DE LA MISA, ¿EN EL GIRO DE 180º EN LOS ALTARES, EN EL SACERDOTE HINCÁNDOSE EN DIRECCIÓN AL PUEBLO, EN LA RELIGIÓN DEL HOMBRE, EN EL CONTRADECIR AL CRISTO DEL EVANGELIO, EN LA NUEVA RELIGIÓN CON UN CREDO NUEVO, EN MEZCLAR LA FE CON LOS ERRORES DEL PROTESTANTISMO?
¡Cuánta razón hay para sospechar que «las discusiones doctrinales» tienen su verdadera razón de ser en algunos «bocattos di cardinale»!
Y en un tufo a Judas Iscariote.
Vale
FELICITACIONES A LOS COMENTARIOS, PERO SOBRETODO A FABIAN VAZQUEZ!! MUY BUENO SU ARTÍCULO.
ES UN DESATINO PENSAR EN IR A DARLE LA MANO A ESA ROMA MODERNISTA,PERO es
QUE NO SE VEN LOS FRUTOS?
NO ESTAMOS HARTOS DE VER LO QUE ESTÁ PASANDO EN LA IGLESIA MODERNISTA? SE CAE A PEDAZOS…NO HAY CONVENTOS,NO HAY MONASTERIOS, NO HAY SACERSOTES, NI MONJAS, CADA DÍA MENOS, Y LOS QUE HAY SON MOSERNISTAS ,O LIBERALES.
EN QUE LUGAR QUIERE ENTRAR LA FSSPX? VA DERECHO A LA BOCA DE EL LOBO!!
«PAPITA PARA EL LORO !», DEBEN ESTAR DICIENDO EN ROMA.EN FIN
Para los arieles policárpicos
Monseñor Marcel Lefebvre recibió, no uno, sino dos signos del cielo para proceder a las consagraciones episcopales, y las anunció el 29 de junio de 1987.
Sin embargo, una vez más inició tratativas con Roma. Fue a Roma a fines de 1987 y comienzos de 1988.
El cinco de mayo de ese año terminó firmando el Protocolo de acuerdo. Allí se contenían dos cláusulas inaceptables:
a) El levantamiento de la “suspensio a divinis” de Mons. Lefebvre y dispensa de las irregularidades incurridas a causa de las ordenaciones.
b) La “sanatio in radice”, al menos “ad cautelam”, de los matrimonios ya celebrados por los sacerdotes de la Fraternidad sin la delegación requerida.
Es decir, que en ese Protocolo se reconocía:
a) Por un lado la validez de las sanciones contra Monseñor Lefebvre y todos los subdiáconos, diáconos y sacerdotes de la FSSPX.
b) Por otra parte la incertidumbre de la validez de los matrimonios bendecidos por los sacerdotes de la FSSPX.
La FSSPX siempre ha ocultado a sus feligreses esta segunda cuestión, incluso adulterando el documento cuando fue dado a publicidad.
En el último reportaje realizado a Monseñor Lefebvre, dado a conocer en enero de 1991,
Fideliter N° 79, el periodista le pregunta: “¿qué puede decir a los fieles que esperan siempre en la posibilidad de un acuerdo con Roma?”
Monseñor Lefebvre respondió con estas palabras que deberán servir de reflexión a aquellos aún capaces de recapacitar:
“Nuestros verdaderos fieles, aquellos que han comprendido el problema y que justamente nos han ayudado a seguir la línea recta y firme de la Tradición y de la fe, temían las tratativas que hice en Roma. Me han dicho que era peligroso y que perdía el tiempo.
Sí, por supuesto, yo esperé hasta el último minuto que en Roma testimoniaran un poco de lealtad. No se me puede reprochar de no haber hecho el máximo.
Por eso, ahora, a los que vienen a decirme: es necesario que usted se entienda con Roma, creo poder decirles que yo he ido más lejos de lo que tendría que haber ido.”
Las actuales autoridades de la Fraternidad, dejando de lado las condiciones fijadas por su Fundador, desoyendo estas y otras de sus sabias y prudentes palabras, siguen perdiendo su tiempo, entran en caminos peligrosos, dan crédito a la lealtad del “corazón conservador” de Benedicto XVI, ya han ido demasiado lejos…
Sí, ya han ido demasiado lejos:
a) Primero con el Motu proprio que relegó la Misa Tradicional al rango de “forma extraordinaria” de un rito cuya “forma ordinaria” sería la misa bastarda de Bugnini-Montini.
b) En segundo lugar, con el Decreto que levantó las excomuniones de julio de 1988 a pedido expreso de los cuatro Obispos de la FSSPX.
Esperemos que no sigan avanzando en el error y de que tengan el coraje de volver para atrás, reconociendo como Monseñor Lefebvre de que ya han ido muy lejos, antes de que sea demasiado tarde.