¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios. Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.
San Pablo, 1º Epist. a los Corintios 6,9-11
¿Qué habrá querido decir San Pablo haciendo la diferencia entre «afeminados» y «homosexuales»?
MEDINA ESTEVEZ, OBVIO, NO LO SABE.
Santiago de Chile, 2 Set. 10 (AICA)
El cardenal chileno Jorge Medina Estévez, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, recordó que la Iglesia distingue entre la tendencia y la práctica homosexual. Esta última no es aceptable por ir contra la naturaleza humana. También explicó que en su ministerio ayudó a muchas personas con inclinación hacia personas del mismo sexo.
En su homilía de la Misa dominical en una parroquia de Viña del Mar, el cardenal Medina indicó que «científicamente no está aclarado de dónde proviene el hecho ingrato de la homosexualidad, pero la Iglesia distingue la tendencia homosexual y la práctica de la homosexualidad. Si una persona tiene una tendencia homosexual es un defecto como si le faltara un ojo, una mano, un pie o qué sé yo. Pero cuando ya estamos en la práctica en la vida sexual entre personas del mismo sexo, eso ya no es aceptable».
El Purpurado chileno dijo también que como sacerdote «atendí a muchas personas con este problema, y conocí algunos que se corrigieron. Por ejemplo, personas que son alcohólicos, por medio de una disciplina, educación o re-educación se corrigen. Y conocí alguno también que teniendo esta tendencia nunca en su vida cedió a este tendencia, lo que costó un esfuerzo muy grande porque su naturaleza lo impulsaba a otra cosa».
En relación al mal llamado «matrimonio» homosexual “aprobado hace unos días en la Argentina con una serie de maniobras y presiones del gobierno de Cristina Kirchner”, el cardenal explicó “que la unión de dos personas del mismo sexo es algo contrario a la ley de Dios y ninguna ley humana puede ir contra la ley de Dios».
«Si una ley humana va contra la ley de Dios esa ley humana no existe, es un atropello, una cosa que no va tampoco con el bien de la sociedad. Espero que acá en Chile no vaya a pasar una cosa semejante. Si acá en Chile se propusiera, los obispos vamos a levantar la voz duro y fuerte», concluyó.+

Es absurdo esperar a que la peste llegue a la cuadra donde vivo para tomar medidas profilácticas.
El Cardenal Medina Estévez tiene –por razón de su jerarquía– la obligación de convocar a todos los verdaderos católicos al combate de inmnediato.
Por lo demás su análisis es válido. Tendencias al pecado tenemos todos los hombres, aunque no las tengamos hacia ese pecado en concreto. Esto es tan válido como que fuera de María Santísima nadie nace libre del Pecado Original. Pero tampoco se condena persona alguna por sus tendencias, sino tan solo por unir su voluntad con la de Satanás AL COMETER pecado grave.
Todo hombre es hijo de sus obras, de ahí que al pecar mortalmente el hombre deje su filiación divina para tomar como padre al Diablo.
El afeminado es el amanerado, el hombre que puede también adoptar prendas además de modos femeninos. El homosexual es el que practica el coito de manera activa o pasiva con los de su mismo sexo. Ambas conductas, aunque distintas en su gravedad son abominables a Dios, son propiamente satánicas al contradecir la expresa voluntad del Creador para cada uno al implicar la autodestrucción de la imagen divina en el hombre y en la mujer como fueron creados.
El hombre como hombre, y la mujer como mujer son imagen de Dios en su complementariedad. La distorsión de esa imágen al extremo opuesto de la homosexualidad arroja la imagen del Diablo (Ver Génesis 3:15).
Ver a Chile como rescatable sin el resto del mundo equivale a negar la catolicidad y la comunión de los santos. Ambos son dogmas católicos. O la Iglesia es universal o no lo es. No hay términos medios.