FIESTA DEL APÓSTOL SANTIAGO
Hoy, 25 de julio, es la fiesta de Santiago Apóstol, Patrono de España y de numerosas provincias y ciudades de la Hispanidad.
Este año, además, se suma el hecho de ser Jacobeo. En efecto, el Papa Calixto II concedió el privilegio de Año Santo Compostelano o Jacobeo a los años en que la fiesta de Santiago Apóstol coincide en domingo.
Esto sucede con una cadencia regular de 6-5-6-11 años, de modo que cada siglo se celebran catorce Años Santos Jacobeos. De este modo, el último año compostelano fue en 2004, y el próximo sería en 2021.
Este Año Santo otorga, como indulgencia plenaria, el perdón de todos los pecados y sus deudas a los peregrinos que cumplan con todos los requisitos.
Los privilegios concedidos por Calixto II fueron confirmados y aumentados por otros pontífices como Eugenio III, Anastasio IV y Alejandro III, el cual en bula Regis Aeterni, del 25 de julio de 1178, declaraba perpetuo el privilegio y lo equiparaba al de Roma y Jerusalén.
Meditemos, hoy, sobre la vida y obra de este gran Apóstol para tratar de sacar algunas enseñanzas prácticas para nuestra vida interior.
Si consideramos la vida del Apóstol Santiago, notaremos en él dos ambiciones bien diferentes: una viciosa, y otra honrosa y santa.
Jesucristo llamó al apostolado a Santiago el Mayor; agradezcamos a Nuestro Señor todo lo que ha hecho por este Apóstol, y recojamos las enseñanzas que nos ofrecen lo bueno y lo imperfecto que hallamos en la vida de este su feliz discípulo.
Reflexionemos primero sobre la ambición viciosa del apóstol Santiago.
Sabemos que había en la nación judía la preocupación universalmente extendida, de que el Mesías iba a fundar en la tierra un reino temporal. Los padres de Santiago habrían conversado, ciertamente, muchas veces acerca de esto con él y con San Juan, su hermano.
Su madre, siguiendo las inspiraciones del amor maternal, naturalmente ambicioso cuando se trata de sus hijos queridos, vino con ellos a encontrar a Jesucristo y, tal como lo relata el Evangelio de la fiesta, le dijo: Maestro, ordenad que mis dos hijos aquí presentes se sienten en vuestro reino, el uno a vuestra derecha y el otro a vuestra izquierda.
El Salvador dio a los discípulos, de quienes era portavoz la madre, esta respuesta, tan digna de nuestra meditación: no sabéis lo que pedís.
¡Cuánta verdad encierran estas palabras! Así es, Dios mío; el que pide elevación no sabe lo que pide:
1°) porque querer salir de su condición no es cosa razonable: semejante pretensión, si se generalizase, trastornaría toda la sociedad;
2º) porque cada uno debe respetar el orden de la Providencia: se falta a Dios cuando se quiere salir de este orden, y no podemos contar con su asistencia, sino en cuanto nos mantenemos en la posición en que Él nos coloca;
3º) porque es un error creer que estaremos mejor en donde no estamos;
4º) porque tal imaginación engendra malestar y descontento;
5º) porque en las posiciones elevadas la responsabilidad es mayor, el amor propio más fuerte, el orgullo más ambicioso y los peligros más numerosos;
6º) porque colocar su ambición en cosas de la tierra no es digno del que debe poner más alta su mira y elevarse hasta el Cielo.
«Hijo mío, decía el rey Filipo a Alejandro, mi reino es estrecho para ti: lleva más lejos tu corazón». Y nosotros, cristianos, debemos decirnos: «La tierra es demasiado baja para nosotros; no apeguemos al polvo un corazón hecho para el cielo».
«¡Hijo mío!, dijo San Ignacio de Loyola a San Francisco Javier, despreciad el mundo; sed ambicioso, enhorabuena; pero no tengáis ambición tan baja que se contente con honores pasajeros; no aspiréis sino a los honores inmortales; amad la gloria, si queréis; pero no la gloria que pasa como el humo, sino la gloria sólida del reino de los cielos».
La petición de la madre de los hijos del trueno genera en los otros discípulos indignación, recelo y división.
Esta situación es aprovechada por el Maestro para corregir, pedagógicamente, los fallos de los discípulos.
Frente al egoísmo de todos, el maestro pronuncia unas reflexiones sobre el nuevo concepto de la autoridad. Su pensamiento se desarrolla en tres sentencias:
Los jefes de las naciones las tiranizan y los grandes las oprimen. Jesús coloca el énfasis en la manera como se impone la autoridad en el régimen político de las naciones. Esta manera de ejercer la autoridad no puede ser el modelo de las relaciones entre los discípulos.
El que quiera ser el más grande entre ustedes, sea el servidor. Esta sentencia de Jesús está en paralelo de contraste con los jefes de las naciones que ocupan un puesto de dirección y responsabilidad.
Jesús no quiere una comunidad sin autoridad, pero pone como condición a quienes la ejerzan que han de tener un alma humilde y una actitud de servicio.
El candidato a ser el primero deberá hacerse servidor de todos.
El Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos. Con esta sentencia, Jesús autodefine su misión como servicio y entrega de la propia vida por los demás. Con esto queda claro lo que quiso decir Jesús al hablar de su cáliz.
Consideremos ahora, en segundo lugar, la ambición santa y honrosa del Apóstol Santiago.
Jesucristo, al elevar el pensamiento de estos apóstoles del reino de la tierra al Reino de los Cielos, les dijo: Para llegar a mi reino, es preciso beber el cáliz de dolor y de amargura que Yo beberé: ¿podéis beberlo vosotros?
Sí, Señor, podemos, respondieron; y desde entonces una nueva y santa ambición se apoderó de ellos: la de seguir pobres a un Dios pobre; de acompañarle en sus viajes, de trabajar durante el día, de velar y de orar durante la noche; de llevar sin cesar la cruz; de olvidarse, de menospreciarse a sí mismos y de sacrificarlo todo por el Evangelio.
Estarán muy cerca de Jesús, pero no por la vía de los privilegios y del reino terreno, sino por el hecho de compartir su suerte… su cáliz…
En este sentido, la muerte de Santiago no es sino una participación en la muerte de Jesús: por la puerta de la entrega de la propia vida, Santiago está sentado con Jesús en su Reino.
La vida del Apóstol Santiago, en efecto, cuenta San Epifanio, era muy austera, y su celo por la conversión de los judíos y de los infieles no conocía límites.
Después de haber evangelizado a España, pasó de nuevo a Jerusalén, y fue el primero de los apóstoles en morir por Jesucristo; el primero de ellos que bañó con su sangre la ciudad santa. Convirtió a su verdugo, dándole un fraternal abrazo, cuando iba al martirio; y su muerte, dando ocasión a la dispersión de los apóstoles, extendió la predicación del Evangelio por toda la tierra.
¡Oh santa ambición! Quedasteis satisfecha; ¡oh gran Apóstol!, bebisteis el cáliz hasta la última gota; y como el Salmista, saboreasteis sus delicias, diciendo con él: ¡Cuán embriagador y bello es mi cáliz!…
Debemos advertir que lo que está en juego en este episodio es como los discípulos de Jesús nunca entendieron antes de su Pasión lo que se estaba tramando en la vida íntima de Jesús y en su misión de anunciar y hacer presente el Reino de Dios.
El discutir sobre los primeros puestos, el entender el mesianismo de Jesús como algo social y político, es algo que responde a la historia verdadera de los Apóstoles… y de muchos de los seguidores de Jesús a lo largo de la historia… San Pedro mismo recibe el reproche más fuerte que podamos imaginar, precisamente por no aceptar que el Mesías pudiera sufrir, porque esa no era la opinión oficial del judaísmo que ellos, desde luego, compartían.
El sentido del Reino que Jesús anuncia, queda expresado con lo único que pudo prometerles a los hijos del trueno, a los Doce, y a todos los que quieran ser sus discípulos: beber el cáliz.
Es el anuncio de una prueba dolorosa para Él y para los suyos. Eso es lo que les puede prometer Jesús a Santiago, y a San Juan, y a los Doce… y a nosotros…
Porque ese cáliz es el único que los hombres permiten al profeta del Reino de Dios. Y con ello se deshace el deseo ardiente de los primeros puestos, de triunfar, del poder…
El mensaje de Jesucristo lleva en su entraña el desposeerse de muchas cosas, pero especialmente el desposeerse de triunfar, o al menos de triunfar venciendo.
Con el mensaje de Jesús se gana perdiendo, es decir, dando la vida por los otros y por el Reino…
Aprendamos, según esto, dónde debemos colocar nuestra ambición.
Consideradas, pues, estas dos ambiciones y actitudes de Santiago Apóstol, debemos tomar la resolución de no escuchar al amor propio, que nos lleva a elevarnos y hacernos valer; de no tener más ambición en la tierra, que la de sufrir, vivir y morir como Jesucristo y por Jesucristo.
Para completar nuestra meditación, tengamos en cuenta ahora algunas referencias históricas.
Santiago el Mayor, o Santiago el de Zebedeo, hermano de San Juan y Apóstol de Jesús de Nazaret, nacido en Betsaida, Galilea. Fue uno de los discípulos más apreciados por Jesucristo; de tal manera que estuvo presente, junto a San Pedro y a su hermano Juan, en la resurrección de la hijita de Jairo, así como en dos circunstancias muy importantes del ministerio del Maestro: la Transfiguración en el monte Tabor y la Agonía en el Huerto de los Olivos.
Según la tradición apostólica, cuando los Apóstoles fueron enviados a la predicación, Santiago tuvo a cargo la evangelización de la Hispania, las actuales España y Portugal. Primero predicó en Galicia, donde estableció una comunidad cristiana, y luego en la ciudad romana de Cesar Augusto, hoy conocida como Zaragoza.
La Leyenda Aurea de Jacobus de Voragine nos cuenta que las enseñanzas del Apóstol no fueron aceptadas en Zaragoza y que sólo siete personas se convirtieron al Cristianismo. Estos son conocidos como los Siete Convertidos de Zaragoza.
Las cosas cambiaron cuando la Santísima Virgen Santísima se apareció al Apóstol en esa ciudad, manifestación conocida como la de la Virgen del Pilar. Desde entonces, la intercesión de la Virgen hizo que se abrieran extraordinariamente los corazones a la evangelización de España. Su pilar es la columna de la Fe…
Los Hechos de los Apóstoles nos descubren que Santiago fue el primer apóstol martirizado, y que murió decapitado por orden de Herodes. ¿La causa? Según la opinión del sumo sacerdote, ¡haber llenado Jerusalén con las enseñanzas de Jesús! La muerte es consecuencia de haber arriesgado la vida por Jesús, de haber abandonado casa, padre y madre para anunciar el Evangelio.
Santiago muere mártir por orden del rey Herodes Agripa I, el 25 de marzo del año 41, día aniversario de la Encarnación.
La tradición relata que sus discípulos llevaron su cuerpo nuevamente hasta Galicia, donde lo enterraron justamente en Iria Flavia, donde el obispo Teodomiro lo halló en el siglo VII.
Por otra parte, la tradición del Matamoros se remonta al reinado de Ramiro I, muerto en 850, que sucedió en el trono de Asturias y León a su tío Alfonso el Casto.
Al fallecer este, los moros reclamaron el tributo de las cien doncellas (cincuenta hidalgas y cincuenta plebeyas), que tenían impuesto a los cristianos. Ramiro I, que estaba en Bardulia (antiguo nombre de Castilla la Vieja), no quiso entregarles las cien doncellas y se encontró frente a frente con la morisma en Clavijo, donde, en la víspera de la batalla, se le aparece en sueños el Apóstol Santiago.
El Apóstol le comunica que ha sido designado por Dios como Patrón de las Españas; anima a Ramiro al combate y le pide que lo invoque.
Los cristianos dan batalla al grito de ¡Dios ayuda a Santiago!, y los moros son vencidos.
Aquella gloriosa jornada de las armas cristianas será la fundación de la Orden de Santiago.
Más tarde, en la batalla de Hacinas, entre el Conde Fernán González, muerto en 970, y el caudillo moro Almanzor, aparece otra vez Santiago, que le dice al conde de Castilla: Fernando de Castilla, ¡hoy te crece gran bando!
Las huestes de Fernán González vencen a los moros al grito de ¡Santiago y cierra!
Es la primera vez que se registra el que luego será grito famoso entre los cristianos peninsulares cuando entran en batalla; este grito de guerra viene a significar: Santiago, y choquemos contra ellos.
La fiesta de Santiago Apóstol supone siempre para España e Hispanoamérica, y para la misma Iglesia, una invitación a volver a los orígenes de su historia más auténtica y a renovarse espiritualmente, descubriendo la riqueza cristiana que encierran sus raíces para, de este modo, poder afrontar las tareas del presente y del futuro con esperanza, con la esperanza que no engaña: la que se funda en la Fe.
Santiago recuerda a España e Hispanoamérica sus orígenes apostólicos y la evangelización de sus gentes, de su cultura y de la sociedad, con una tal hondura de fe, que la ha dejado marcada viva y fielmente en lo esencial, hasta hoy mismo.
Desde aquellos sus primeros Siete Discípulos, en la aurora del catolicismo, se mantuvo la fe a través de las pruebas más formidables, sobre todo la de la dominación islámica, saliendo de ella más purificada y acrisolada.
El culto a Santiago Apóstol se basa en el fundamento del Apocalipsis. En efecto, este libro proclama la Segunda Venida de Cristo al mundo para instaurar el triunfo del pueblo cristiano y el castigo de aquellos que le persiguen y hacen sufrir. Es un texto de resistencia y de esperanza en la victoria final, redactado para infundir valor a los que sufren las persecuciones.
Este culto se convirtió en una poderosa fuerza galvanizadora de la resistencia cristiana del siglo IX al XII.
Este culto debe ser hoy, más que nunca, la razón de ser de la paciencia cristiana en la inhóspita trinchera a la cual nos ha relegado, por permisión divina, el Dragón infernal…
Nuestra Señora del Pilar, como nos lo ha prometido, conservará nuestra Fe, y nos otorgará la victoria.
¡Dios ayuda a Santiago!
¡Santiago y cierra!
¡Viva la Pilarica!


Muchas gracias por el escrito, espectacular como todos los que escribe el Padre Ceriani.
Les pediria el favor que nos informen cuales son los requisitos que se deben cumplir para ganar la indulgencia plenaria.
Gracias por su ayuda.
«…1°) porque querer salir de su condición no es cosa razonable: semejante pretensión, si se generalizase, trastornaría toda la socieda…!
No comprendo la razón de este trastorno ¿ podría explicarlo señor ?
«…2º) porque cada uno debe respetar el orden de la Providencia: se falta a Dios cuando se quiere salir de este orden, y no podemos contar con su asistencia, sino en cuanto nos mantenemos en la posición en que Él nos coloca…»
¿ Señor, como sabe usted en que posición Dios desea que este ?
«…3º) porque es un error creer que estaremos mejor en donde no estamos…»
Esto no es nada exacto, depende de donde estemos y adonde podamos ir.
«…4º) porque tal imaginación engendra malestar y descontento…»
Malestar y descontento : estímulos infinidad de veces, valiosos, necesarios, útiles y hasta deseados por el Señor (es de suponer)
«…5º) porque en las posiciones elevadas la responsabilidad es mayor, el amor propio más fuerte, el orgullo más ambicioso y los peligros más numerosos…»
No siempre la responsabilidad es mayor más arriba y respecto de las emociones, no se puede generalizar, absolutamente, sería un grave error.
«…6º) porque colocar su ambición en cosas de la tierra no es digno del que debe poner más alta su mira y elevarse hasta el Cielo…»
Solamente sería el caso de hombres cuya vocación religiosa los impele a ello. La ambición de cosas de la tierra es lícita (si es ordenada y no engendra pecado) en esto la doctrina de la Igleisa ha sido unánime hace siglos.
Gracias
Perdón ,pero creo que Ud. no conoce el Evangelio,ni es católico, o no entiende nada.
Coincidiendo con el análisis de Otto, puedo decir por ejemplo que si los españoles hubieran ajustado su conducta a ese «hexálogo», no hubieran ganado para el cielo todo un continente.
Con todo respeto, ese planteo me parece propio de Escrivá.
Otto, usa ud la dialectica tipica de los masones. No se que es peor, si la maldad/rencor y odio que muestra, o la dialectica que utiliza. En esta ocasion demasiado burda su dialectica. Lo que mas risa me produjo, fue su «aseveracion» en la que da a entender que a mayor cargo menor responsbilidad.
Adicionalmente le recuerdo que se dice » Padre Ceriani «, no sr ceriani. No esta ud hablando con un colega de su logia, no sea igualado.
Otto, a oto con esa dialectica.
ESPAÑA
España que hace las grandes
cosas como las pequeñas,
habitual de la hazaña
familiar de la proeza
para quien la vida es algo
que se da, no que se presta…
España, bastión de Europa
en ocho siglos de guerra
contra la oriental barbarie
España del Cid, severa
polvo, hierro, sangre… España
la grande, España, la buena.
Sobria España, España casta,
iluminada y ascética
realizadora de ensueños
y soñadora de gestas
España que significa
en la Historia la Epopeya.
España, madre de Mundos,
descubridora de estrellas…
España, tierra de Dios,
España, sal de la Tierra.
España de ayer, España
de mañana. España eterna…
¡Arriba España, la Grande!
¡Arriba España, la Buena!
Manuel Machado
RESPUESTA A MANUEL MACHADO
Querido Manuel Machado,
retoño de España enhiesta:
la España que tú has amado,
la de la Cruz y la Fiesta,
la España que ayer paría
Santos, hidalgos, poetas,
se ha transformado hoy en día
en corrupción del planeta
(dice el adagio latino:
“corruptio optima pessima”).
Querido Manuel Machado,
España la Grande y Buena,
a la que tanto has cantado,
la de Primo de Rivera,
misionera y militar,
labradora y marinera,
capaz de hacerse a la mar
y descubrir nueva tierra
para bautizarla en Cristo,
hoy ya no la conocieras.
Querido Manuel Machado,
Una, Grande y Libre era
la España que te ha inspirado
mil sonetos y poemas.
Pide, Manuel, por tu Patria,
para que el cielo intervenga:
hacen falta Covadongas,
que Santiago Apóstol venga…
¡y que el Patrono de España
vuelva a hacerla Grande y Buena!
Rafael García de la Sierra
Padre Ceriani, cómo siempre un sermón para meditar y tratar de vivirlo!!
Gracias, no me canso de agradecerle por sus sermones, por ser un cura fiel!
Por dejarnos la Esperanza de que si se quiere! se puede!
Debemos decidirnos a seguirle, cómo sea, beber el cáliz que El no de a beber,sin quejas,ni reproches, dejarnos llevar por Su Mano,por el Camino que nos depare,hacia la Vida Eterna…
Santiago Apóstol:ruega por nosotros!!
Gracias Radio cristiandad por seguir firmes!!
Ave Maria!
Otto Lugner:
Su falta de humildad se manifiesta en su manera de preguntar.
Por si usted no lo sabe, un fiel (aunque quizá usted no lo sea) debe referirse a un sacerdote de manera respetuosa y lo correcto es dirigirse a él por el título de «padre» o uno equivalente.
Su insistencia en no utilizar ese título recuerda la tozudez de cierta persona que solía inundar estos foros con ofensas y faltas de respeto.
Más allá de los calificativos que merezca (o no) Otto Lugner, lo que dice ¿es válido o no?. Me parece que elegantemente esquivan ese análisis.
Ave Maria!
Federico: por supuesto que esto no se trata de los calificativos que se puedan dar a nadie, ya sea que estén o no justificados.
Pero es claro que quien no pregunta de manera correcta, no debería extrañarse de no recibir una respuesta…
Y es que además de la falta de respeto a un sacerdote, Otto está sacando de contexto los puntos que cuestiona. Es necesario que se lea con atención y no con el deseo de encontrar errores o defectos. De no hacerlo así, se centrará la atención en buscar palabras que puedan interpretarse ambiguamente o de manera diferente a lo intentado. La comunicación, hay que tenerlo en cuenta, trata de la transmisión de las ideas y no de las palabras. Las palabras son tan sólo un medio y lo que ha de buscar entender es la idea que con ellas se intenta expresar.
Por todo ello parece ser que Otto no reparó en las palabras que anteceden a los puntos que tan osadamente cuestiona. Tales palabras señalan que la solicitud de la madre de los futuros apóstoles eran fruto de una ambición viciosa y explica lo que la nación judía esperaba y creía acerca del Mesías. Así pues, Nuestro Señor responde «no sabéis lo que pedís».
1) Querer salir de su condición no es cosa razonable, si la causa de este querer es una ambición viciosa; si la ambición no es lícita; si no se consideran los otros cinco puntos restantes. Así pues, hay que beber el caliz…
Quien no comprenda que este querer desordenado sea causa de trastornos, note
que «la petición de la madre de los hijos del trueno genera en los otros discípulos indignación, recelo y división«. O advierta qué es lo que ha pasado en las revoluciones. De hecho ese deseo de salir de la actual condición es precisamente lo que fomenta el marxismo.
2) «Cada uno debe respetar el orden de la Providencia: se falta a Dios cuando se quiere salir de este orden». Esto es sencillamente incuestionable.
La pregunta entonces es: ¿Qué quiere Dios de mí? Teniendo esta respuesta ya no tendríamos dudas de qué es lo que debemos hacer. Por ello se debe rezar mucho y hacer penitencia para conocer la vocación (en lo religioso y aun en lo profesional).
3) «Es un error creer que estaremos mejor en donde no estamos». No hay duda de que siempre estaremos mejor donde Dios quiere que estemos. Y es eso lo que debemos buscar. Por supuesto que esto aplica a todos los hombres sin importar su estado: es decir, a religiosos y seglares por igual.
4) Tal creencia engendra malestar y descontento. Estos no pueden ser estímulos deseados por Dios. Ya se ve lo que produjeron en los discípulos.
5) Una posición más elevada conlleva una responsabilidad mayor y no hay ningún error grave en generalizar esto. De estar equivocado, sería muy oportuno que se citaran ejemplos no excepcionales y que se explicara la gravedad del error en la generalización.
6) Colocar su ambición en cosas de la tierra <b<no es digno de quien debe poner más alta su mira y elevarse hasta el Cielo. Esto aplica a todo cristiano y no sólo a los religiosos.
Ciertamente todo cristiano debe poner más alta su mira…
«La ambición de cosas de la tierra es lícita (si es ordenada y no engendra pecado) en esto la doctrina de la Igleisa ha sido unánime hace siglos.»
Es muy distinto ambicionar lícitamente algo terrenal a colocar la ambición en ese algo, esto es, a poner como fin ese algo y no como un medio para santificarse.
jafg:
El colapso de la Iglesia Católica y su reemplazo manifiesto en Roma por la Iglesia Conciliar se debió, entre otras, a dos herramientas clave usadas por la judeo-masonería:
Una, la eliminación del libre albedrío de los creyentes, acostumbrados a someterse a un clero que alguna vez fue, como tal, intachable, (quiero decir intachable en las enseñanzas que bajaban del papa y llegaban al último fiel con total integridad)
Otra: la corrupción del clero, que una vez corrompido se valió de ese temor a desobedecer de los fieles, para adormecerles la conciencia e impedirles reaccionar a los cambios que destruirían a la única Iglesia Verdadera.
El mismo padre Ceriani ha faltado a varios de esos puntos por él planteados.
Dejó su condición de sacerdote de la Fraternidad, donde la Providencia lo había puesto.
Faltó a ese orden (el de la Providencia) en cuanto a que no se mantuvo en la posición en que Dios lo colocó.
Cayó en el error de creer que va a estar mejor ahora que antes. (supongo)
Mientras lo imaginó, sufrió malestar y descontento. (supongo)
Y etc. etc.
Por supuesto que yo no creo que haya hecho mal en salir de la Fraternidad. Simplemente hago notar que su mensaje es cuando menos confuso.
He sido fiel de la fraternidad durante unos cuantos años, y algo la conozco. Su fiereza para obligar a la obediencia de los fieles, aún en cosas opinables, su aprovecharse del esfuerzo y del dinero de los fieles, para dejarlos totalmente abandonados si de repente se objetaba algo, su falta de caridad, son por muchos conocidas y sufridas. También su actitud ante la mujer, el considerarla incapaz de pensamiento inteligente y crítico.
Así es como ahora quiere obligar a sus muchos adherentes a seguirla en silencio y mirando al piso ante este abandono de la lucha por la conservación de la fe y del sacerdocio.
Y le padre Ceriani viene de esa escuela. Y yo he tenido la escuela que el Señor nos mandó seguramente como castigo, la escuela de los tiempos actuales, que obliga a pensar cada cosa que se lee u oye, que seguramente es lo que ha hecho el padre.
Insisto en una cosa: Si los españoles no hubieran tenido un montón de miras materiales, de afán de cambio, de ambiciones de las más diversas, no hubieran ganado un continente y Filipinas para la Iglesia. Si se hubieran detenido a pensar, andaríamos con taparrabos y ofreciendo sacrificios humanos a los dioses, porque hubieran ganado de mano los protestantes que nunca elevaron las sociedades de los países que invadieron.
El último punto es el único que comparto
Ave Maria!
Federico: usted hace una interesante reflexión acerca de la influencia buena o mala que el clero puede tener sobre los fieles.
Lamentablemente después de ella pasa a plantear deducciones y supocisiones temerarias:
1) «El mismo padre Ceriani ha faltado a varios de esos puntos por él planteados.
Dejó su condición de sacerdote de la Fraternidad, donde la Providencia lo había puesto.»
El P. Ceriani es obviamente la persona indicada para contestar esto, pero es necesario considerar que el tener una condición o estar en una situación no significa necesariamente que la Divina Providencia haya dado eso y que se debe conformar con ello. Existe obviamente el libre albedrío. La condición de una persona puede ser de pecado y no puede decirse que ella se debe a Dios.
La decisión de estudiar en el seminario, de recibir el sacramento de la Orden Sacerdotal, etc. fue tomada por el padre. Es de esperarse que él haya optado por ello pensando que era lo que Dios quería de su persona. Y bien pudo haber sido movido por inspiración divina a fin de que así pudiera ser ordenado válidamente. Pero si él, después de reflexionar y pedir consejo a Dios, cree que la voluntad divina es otra, debe seguir ese impulso. Eso me queda muy claro…
2) «Faltó a ese orden (el de la Providencia) en cuanto a que no se mantuvo en la posición en que Dios lo colocó.»
Este punto se explica como se ha explicado el primero.
3) «Cayó en el error de creer que va a estar mejor ahora que antes. (supongo)»
El padre no dice estar mejor ahora que antes, sino estar mejor en donde no se está.
Creo que ni usted ni yo podemos afirmar o negar esto categóricamente. Pero ya que entramos en el terreno de las suposiciones, yo supongo que más bien fue el deseo de servir mejor a Dios lo que le empujó a dejar la Fraternidad.
Usted podrá leer o releer la carta de dimisión del P. Ceriani para darse cuenta de que no fue la razón que usted supone la que le movió a tomar tan grave paso.
4) «Mientras lo imaginó, sufrió malestar y descontento. (supongo)»
Fíjese bien que el padre no habla del sufrimiento de quien cree estaría mejor en donde no está, sino que dice que tal imaginación engendra malestar y descontento. Ya se vió la reacción de malestar y descontento entre los discípulos por las palabras de la madre de los apóstoles Santiago y Juan.
El problema no es entonces sufrir esos padecimientos, sino engendrarlos en otros.
Ahora que si esos padecimientos son movidos por la envidia, por ejemplo, obviamente que son malos.
Usted dice:
«Por supuesto que yo no creo que haya hecho mal en salir de la Fraternidad. Simplemente hago notar que su mensaje es cuando menos confuso.»
Puede ser confuso para unos y muy claro para otros. Siempre sucede que la forma en que se expresa o se explica algo es mejor entendida por algunas personas que por otras. Esto depende de un sinnúmero de factores y quienquiera que se haya dedicado a la docencia por un tiempo lo sabe.
Yo también creo tener algún conocimiento de la Fratenidad. Por gracia de Dios he estado en la «tradición» por más de 30 años y de ellos, más de 20 con la FSSPX. Mi trabajo me exige viajar, por lo que he podido conocer diversos prioratos y centros de Misa en mi mismo país, así como en el extranjero: Norteamérica, Centroamérica, Sudamérica, el Caribe y Europa. En algunos de estos lugares he permanecido por meses y aún por años.
Con todo ello, no he encontrado eso que usted plantea: ¿fiereza para obligar a obediencia? Es verdad que algunos sacerdotes tienden a ser impositivos, pero no puedo afirmar que esa sea una característica general. Evidentemente unos sacerdotes serán más estrictos que otros, y lo mismo aplica para los superiores.
En cuanto a cuestiones de dinero y esfuerzo, no creo que pueda afirmarse como una generalización lo que usted dice. Lo mismo aplica a la actitud ante la mujer.
Cuando usted aventura decir que el «padre Ceriani viene de esa escuela» no puedo dejar de pensar cuán diferentes son los sacerdotes dependiendo, en parte, de su origen y de los maestros que tuvieron en el seminario; incluso del seminario en que estudiaron.
No, yo no creo que esa sea la escuela de la Fraternidad ni que esa sea la escuela del P. Ceriani.
Ahora me sorprende cuando usted se lamenta:
«Y yo he tenido la escuela que el Señor nos mandó seguramente como castigo, la escuela de los tiempos actuales, que obliga a pensar cada cosa que se lee u oye».
Yo doy gracias a Dios de tener esa escuela. Cuántas personas a mí alrededor se conforman con lo poco que oyen (probablemente no escuchen) o leen (cada vez menos). Yo no quiero caer en esa apatía por pensar, reflexionar, cuestionar, sopesar y comparar.
Quizá usted la compare con la situación en que se podía confiar en el clero. En eso sí le concedo razón de lamentarse…
Por último, coincido con lo que dice en su penúltimo párrafo:
«Insisto en una cosa: Si los españoles no hubieran tenido un montón de miras materiales, de afán de cambio, de ambiciones de las más diversas, no hubieran ganado un continente y Filipinas para la Iglesia. Si se hubieran detenido a pensar, andaríamos con taparrabos y ofreciendo sacrificios humanos a los dioses, porque hubieran ganado de mano los protestantes que nunca elevaron las sociedades de los países que invadieron.»
Pero no hay que olvidar que Dios se vale de muchas cosas para prodigar gracias y beneficios a sus criaturas. El pecado es malo para quien lo comete, pero Dios puede valerse de él para ayudar a otros. ¿Qué acaso no pecaron Nerón y muchos otros martirizando a los cristianos? Y ¿quién puede negar que de esos martirios se derramaron abundantísimos beneficios?
Si fue o no una ambición viciosa la que movió a los españoles a conquistar América, no lo puedo decir con certeza. Pero salta a la vista que Dios se valió de esa ambición (viciosa o virtuosa) para llevar a esas tierras su Evangelio…
Yo no me lamento. Simplemente señalo un hecho, el hecho de que la situación que vivimos los católicos no puede menos que entenderse como un castigo de la Providencia, que nos obliga a vivir en un mundo totalmente opuesto a los mandados de Dios, muchas veces sin posibilidad de tener los sacramentos, etc. Y tal vez debí comenzar los comentarios sobre la actitud del padre Ceriani con un «A modo de hipótesis», pero me pareció innecesario.
Luego del análisis de un sacerdote, el claro mensaje de este pasaje del Evangelio, termina siendo peligrosamente parecido a uno de los argumentos usados para arrear a cientos de millones de fieles hacia el error: Con la cantilena «Confía en Dios, Él así lo quiere, si te apartas de este camino caes en el pecado» (Opus Dei es la máxima expresión de esto) crea escrúpulos de conciencia, hace bajar las defensas, convierte a la grey en rebaño de la peor especie.
Por prudencia pongo este comentario a un costado con la siguiente anotación: «Reflexiones no aptas para todo público»
Ave Maria!
Federico: gracias por su respuesta. Entiendo el señalamiento que hace en referencia a la extremadamente difícil situación que se vive en la actualidad.
Pienso que es un castigo, pero también es una prueba…
También entiendo que en estos tiempos debemos ser doblemente cautelosos y hasta desconfiados. Después de sufrir la gran decepción después del concilio, ahora sufrimos la decepción por lo que ocurre dentro de la FSSPX.
Esa cautela y esa desconfianza pueden encontrar indicios sospechosos en algunas palabras, actitudes o acciones. Creo que lo más prudente es observar aun con mayor cuidado cuando esto ocurra, estudiar antecedentes y estar en guardia para lo que pueda venir; pero si no hay algo contundente, si tan sólo existen dudas producto de una suspicacia, considero que lo más prudente es no publicarlas en tanto no estén sustentadas sólidamente o ya sean certezas.
Claro que esa es solamente una opinión…
La fe es lo mas imortante que una persona puede poseer, porque el creer solo depende de uno mismo, y solo es una prueba mas para cada uno de nosotros.
Quisiera una oracion especial del santo Santiago caballero para un hijo que anda en las drogas mas peligrosas del mundo. Mi hijo necesita ayuda el usa la heroina en sus venas y tengo miedo que se valla a morir. Por favor pido oracion para que el se retire y sea libre de el mundo de las drogas que lo rodean. gracias