LA VERACIDAD DEL
PADRE BOUCHACOURT
y su censura acerca del Motu proprio de julio de 2007
En el editorial del Iesus Christus N° 127 (enero-febrero del 2010) el Padre Bouchacourt estimula a los fieles a no caer en el liberalismo, a tener la valentía de decir siempre la verdad. Habiéndose cumplido tres años de la salida del Motu proprio acerca de la Misa, es una buena ocasión para que veamos como él mismo cumple con su consejo, según lo que disponía en aquél momento con respecto a dicho documento.
En agosto de 2007 el Padre Billoni, prior de Bogotá, me mandó hacer una pequeña charlita a los fieles acerca del Motu proprio que acababa de salir. Asistieron unos 25 hombres. Si de algo pequé en aquél momento, fue de ser demasiado benévolo: quise esforzarme por mencionarles tanto lo que aparentaba ser positivo de ese documento, como las fallas graves que tenía.
De estas últimas: en primer lugar, y principalmente, las fallas doctrinales. En segundo lugar, las fallas a nivel práctico: en realidad no se había liberado la Misa Tradicional sino que se la había llenado de trabas para su celebración pública.
Puesto que se ponía la excusa de que «si bien tiene fallas, está el beneficio práctico de haber liberado la Misa», me molestaba sobremanera que en la Fraternidad dijéramos una falsedad: eso no era verdad y el Motu proprio ni siquiera tenía ese justificativo para que nos alegráramos.
Además, remarcaba que un beneficio práctico nunca puede justificar que se dejen pasar fallas doctrinales: lo doctrinal está primero que lo práctico.
Poco después, en la Fraternidad se organizaron 1000 Misas de agradecimiento. Monseñor Fellay había hecho la promesa de hacerlas rezar, si el Papa nos daba lo que habíamos pedido: liberar la Misa Tradicional. Como yo veía que eso no era verdad entonces le escribí al Padre Bouchacourt pidiéndole que no me incluyera en esa lista:
Bucaramanga, 10 de septiembre de 2007
Estimado P. Bouchacourt:
Le escribo para contestar acerca de la promesa de Mons. Fellay de hacer celebrar 1000 Misas.
Para serle sincero:
Considero que el Motu Proprio del Papa (junto con la Carta que lo acompaña) en realidad NO liberan la Misa tradicional; antes bien, no son para alegrarse mucho que digamos…
Para aclararle y para que sepa lo que pienso acerca de esto, le adjunto un escrito que hice cuando leí el M.P. y la Carta que lo acompaña. En estos días le agregué 2 o 3 puntos, pero es prácticamente el mismo. Ahí verá más en detalle por qué pienso que en realidad es falso que la Misa Tradicional fue liberada (¿acaso usted o yo podríamos ir a una parroquia a hacer la Misa tranquilamente? ¿Acaso podemos acogernos a un Motu Proprio que presenta LOS MISMOS PROBLEMAS QUE EL INDULTO DE 1984? Amén de varios ‘detalles’…).
COMO PIENSO QUE EN REALIDAD FALTA LO QUE SE PEDÍA, CONSIDERO QUE NO HAY NINGUNA PROMESA QUE CUMPLIR.
POR ESO LE PIDO QUE NO ME INCLUYAN EN LA LISTA DE ESAS 1000 MISAS.
Si Dios mediante realmente se libera totalmente la Misa, entonces con todo gusto.
De todas maneras, quede seguro que voy a seguir celebrando Misas por la FSSPX, por la Iglesia, etc., y no 1 ni 2 ni 3 sino todas las que sean posibles, mientras Dios lo permita.
Atentamente.
P. Juan José Turco.
Queriendo ser transparente, a fin de mostrarle que no era un capricho sino que tenía motivos de fondo para negarme, le adjunté el esquema de la conferencia que había dado. La respuesta que recibí de parte del Padre Bouchacourt fue la siguiente:
Date: Tue, 11 Sep 2007
Estimado Padre,
Leí rápidamente su correo, y el documento adjuntado. Respeto a la misa, no se preocupe, es totalmente libre. Sobre el contenido del documento, me parece que Ud. está haciendo varias confusiones. Este motu proprio no vale por la FSSPX, es seguro sino que, ad hominem, para la gente, fue dicho de manera pública y oficial que la misa tradicional nunca fue prohibida como lo dijeron los modernistas hasta hoy. El espíritu de este documento no es totalmente bueno, es seguro sin embargo, frente a la oposición de los obispos y yo encontré algunos, el Papa fue bastante valiente de publicarlo.
Yo pienso que Ud. debería tener MAS CONFIANZA EN LOS SUPERIORES que nos guían. Hasta hoy nos guiaron muy bien. Cuidado Padre, la confianza es una virtud sacerdotal muy importante. De ella depende mucho la fecundidad de nuestro apostolado y nuestro equilibrio sacerdotal. Sin embargo me gusta su franqueza y de esta le agradezco.
De esto hablaremos cuando yo pasare a Colombia. Pero le mando de no predicar sobre este tema ni difundir este documento a ninguno fiel.
Le aseguro, estimado Padre, de mis oraciones fraternales en los Corazones de Jesús y María
Padre Christian Bouchacourt
(Nota: lo pintado en amarillo es mío; pero lo remarcado en negrita, mayúscula o subrayado es del Padre Bouchacourt).
Entonces, en lo que dice el Padre Bouchacourt tenemos que:
* con respecto a lo doctrinal: el Padre Bouchacourt no responde a ninguna de las fallas que le mostraba. Y minimiza su gravedad: «el espíritu del documento no es totalmente bueno».
Lo malo, ¿es sólo el «espíritu» del Motu Proprio? ¿Y la letra misma? El Motu proprio, ¿es bueno, aunque no totalmente?
* con respecto a los supuestos beneficios prácticos del Motu proprio: repite la falsedad de que en el Motu proprio «fue dicho de manera pública y oficial que la misa tradicional nunca fue prohibida», cuando ya le había mostrado 2 páginas y media de razones en contra de esa afirmación.
* Lo único que le importa al Padre Bouchacourt es cuidar que nadie se vaya a enterar de las fallas del Motu proprio. No le interesa responder a ningún punto de los que le ponía. Pero eso sí: no tenía tiempo para leer 5 páginas y hacía una lectura rápida, pero eso ya le era suficiente para condenarlo y mandar no una, sino 2 prohibiciones formales (remarcadas por él mismo en su correo):
1ª) que no predicara acerca del tema;
2ª) que no mandara ese texto a ningún fiel más.
Aquí tenemos un testimonio más de la censura que hay en la Fraternidad para tapar las fallas de Benedicto XVI y de estas tratativas con Roma.
Por último y para confirmar cuán sincero es el Superior de Distrito de Sudamérica: en una carta que me mandó el 24 de noviembre del 2009 (2 años después) dijo que nunca me había prohibido hablar de las fallas del Papa. Y lo remarca:
Estimado Padre,
(…)
Respecto a su asunto personal, el Padre Pfluger y yo hemos dicho todo sobre el tema. No puedo aceptar que en público o en privado Ud. manifiesta su oposición a las posiciones de la Fraternidad. Nunca le prohíbo de criticar al papa cuando está necesario… nunca!
Entre otras cosas le tuve que contestar:
«Si me dice «Nunca le prohibí criticar al Papa», disculpe Padre, pero Usted sabe que eso no es verdad: en 3 ocasiones intentó callarme acerca de los errores del Papa.
1- Cuando lo del Motu Proprio: yo había mandado a algunas personas un texto que mostraba las fallas de esos documentos del Papa, del Motu Proprio y de la Carta que lo acompaña. En realidad, era el esquema de la charlita que había dado en el priorato de Bogotá. Usted sin responder a nada de lo que uno veía como fallas, únicamente me «prohibió predicar acerca del tema y mandar a nadie más ese texto. Padre, ¿acaso en ese momento no me prohibió formalmente que predicara o mandara por escrito las fallas que había en esos documentos del Papa?
[lo que vemos ahora, que me había prohibido 2 años antes en septiembre del 2007]
2- Cuando la nota en PCI: (…)
[otra prohibición que me había puesto en julio del 2009]
3- Con lo que me dijo aquí en Bucaramanga, en su última visita, con el Padre Pfluger: (…)
[la prohibición más grave, que ocasionaba esta carta del Padre Bouchacourt: ¡había sido solo 18 días antes!]«
El Padre Bouchacourt nunca refutó mi contestación.
Este es el texto que el Padre Bouchacourt prohibió que se diga a los fieles:
PUNTUALIZACIONES AL MOTU PROPRIO
DE LIBERACION DE LA MISA
Y A LA CARTA QUE LO ACOMPAÑA
En general, dice una o dos cosas bien, pero 100 mal, al mejor estilo modernista contradictorio.
I- EN LO DOCTRINAL:
1. Afirma que lo enseñado por el Conc. Vat. II y en particular la reforma litúrgica que inició, está bien: «existe el temor de que se menoscabe la Autoridad del Concilio Vaticano II y de que una de sus decisiones esenciales – la reforma litúrgica – se ponga en duda. Este temor es infundado«.
2. (en principio POSITIVO) Reconoce que la Misa Tradicional nunca fue abrogada: «quisiera llamar la atención sobre el hecho de que este Misal no ha sido nunca jurídicamente abrogado y, por consiguiente, en principio, ha quedado siempre permitido» Claro, se ve forzado a admitirlo cuando, después de tantos estudios que se han publicado, ya no puede negarlo. Además, tener en cuenta la salvedad importantísima del número siguiente. Además, ya no le importa admitirlo, porque dentro de la «oficialidad», ya se tiene la Misa tradicional (pero justamente con el detalle de que acepten también la misa nueva). Por eso, esta afirmación de la licitud de la Misa tradicional es para ayudar a los «Ecclesia Dei».
3. Pero en realidad esconde LO NEGATIVO, con la especificación que pone en el renglón anterior: «Por lo que se refiere al uso del Misal de 1962, como Forma extraordinaria de la Liturgia de la Misa, quisiera llamar la atención sobre el hecho… (de que este Misal nunca fue abrogado)« O sea, que para Benedicto XVI, en realidad el Misal Tradicional nunca fue abrogado pero porque se mantuvo como la forma extraordinaria de la Misa, cuando salió el misal Pablo VI (que sería el normal, el ordinario). Notar que Benedicto XVI concede que el Misal tradicional nunca fue abrogado porque es solo la forma extraordinaria, como una de las pruebas de que no se quiere menoscabar la autoridad de la reforma litúrgica ni del Conc. Vat. II.
4. Dice que la Misa Tradicional y la misa nueva son dos formas de UN MISMO rito (¡cómo se pueden poner juntas!): «No es apropiado hablar de estas dos redacciones del Misal Romano como si fueran «dos Ritos». Se trata, más bien, de un doble uso del mismo y único Rito»
5. Es más, no son dos formas iguales, sino que SUBORDINADAS: la Tradicional es algo extraordinario, excepcional; lo normal es la misa nueva: «el Misal, publicado por Pablo VI y reeditado después en dos ediciones sucesivas por Juan Pablo II, obviamente es y permanece
la Forma normal – la Forma ordinaria – de la Liturgia Eucarística. La última redacción del Missale Romanum, anterior al Concilio, que fue publicada con la autoridad del Papa Juan XXIII en 1962 y utilizada durante el Concilio, podrá, en cambio, ser utilizada como Forma extraordinaria de la Celebración litúrgica»
6. Según Benedicto XVI, se puede hablar de «la riqueza espiritual y la profundidad teológica de este Misal (el de la misa nueva)«. Sí, claro, profundidad teológica protestantizante, modernista, «que se aleja de modo impresionante de la doctrina católica»…
7. Los problemas de la misa nueva no son doctrinales, sino «porque en muchos lugares no se celebraba de una manera fiel a las prescripciones del nuevo Misal, sino que éste llegó a entenderse como una autorización e incluso como una obligación a la creatividad, la cual llevó a menudo a deformaciones de la Liturgia al límite de lo soportable… (hubo) deformaciones arbitrarias de la Liturgia» O sea, el error de Benedicto XVI es creer que el problema son los excesos posteriores, no la misa nueva en sí.
8. Por eso dice que en la reforma modernista, no hubo ruptura, sino continuidad: «No hay ninguna contradicción entre una y otra edición del Missale Romanum. En la historia de la Liturgia hay crecimiento y progreso pero ninguna ruptura»
9. Todas las dudas que presenten los casos, deben ser determinadas por la Comisión «Ecclesia Dei». O sea, que es el tribunal supremo en Roma y el órgano oficial para consultas. ¿Acaso la Comisión «Ecclesia Dei» admite las críticas doctrinales que los tradicionalistas hacemos a la reforma litúrgica?
10. Plantea falsamente el problema de la FSSPX diciendo que está fuera de la unidad de la Iglesia. Y que para solucionarlo, Juan Pablo II fue muy caritativo y comprensivo, pero con mucho dolor no pudo solucionar el cisma… Los que conocen como fueron en realidad los hechos, pueden decirle a Benedicto XVI y a todos los que dicen eso: ¡¡¡ HIPÓCRITAS !!!
II- EN LO PRÁCTICO:
1. Este Motu Proprio es una actualización del decreto «Ecclesia Dei» de 1988: la intención de Benedicto XVI al dar este motu proprio: «De este modo he llegado a la razón positiva que me ha motivado a poner al día mediante este Motu Proprio el de 1988. Se trata de llegar a una reconciliación interna en el seno de la Iglesia» ESTA ES LA INTENCIÓN, LO QUE BUSCA BENEDICTO XVI: AFIRMAR MÁS A LOS GRUPOS «ECCLESIA DEI».
2. Tanto la carta a los obispos como el decreto, plantea de un modo falso cómo ocurrió el «cisma» de la FSSPX, diciendo que Juan Pablo II quiso ayudarla, y con gran dolor etc., no logró la reconciliación de los «lefebristas», se supone porque eran (¿y son todavía?) demasiado cerrados, duros, orgullosos, rebeldes, empecinados en mantener la doctrina que ven como verdadera.
3. ES FALSO QUE LA MISA TRADICIONAL ESTÁ TOTALMENTE LIBERADA:
Para que se permita en público, tiene que partir de un grupo de fieles de una parroquia (oficial) que la pidan (parece que la necesidad parte de las bases; aplicación del principio de democratismo en la Iglesia). Ahora bien, si lo piden fieles tradicionalistas de nuestros prioratos, eso NO VALE, porque no son fieles de la parroquia del lugar. Y ¿la van a pedir los parroquianos modernistas? ¿Cuánta gente va a querer la Misa en latín (¡no entiendo nada!), en silencio (¡qué aburrida!), que no lo dejan «participar activamente», etc.
El párroco tiene que autorizarla. (el párroco modernista). Ahora bien: ¿en cuántas parroquias van a querer tener problema manteniendo los dos ritos? ¿Cuántos párrocos estarían dispuestos a sacar la guitarrita, la baterías, la música pop, etc.? ¿Cuántos párrocos tendrán la fortaleza de oponerse a los carismáticos, a las señoras que dan la comunión, que «proclaman» las lecturas, a los laicos modernistas que tienen poder en la parroquia? Después de haber sido formados en el modernismo, de estar empapados de ideas modernas acerca de la Misa y de haber celebrado durante 40 años la misa nueva, ¿cuántos párrocos van a autorizar la Misa tradicional? ¿Una Misa que durante 40 años dijimos que ya no valía? ¿Autorizar una Misa que va a traer problemas, divisiones en la parroquia, que va a aburrir a los fieles? ¿Una Misa en latín que decíamos durante 40 años que no convenía? ¿Una Misa que nos habíamos alegrado que se haya dejado de lado porque había que «actualizarse»? Se podría seguir con la ironía, de suponer que va a haber multitud de párrocos que de pronto van a querer autorizar en sus parroquias la Misa tradicional.
Si hay problema, el que juzga la necesidad es el Obispo del lugar (de nuevo, modernista)
Si persisten los problemas, el caso particular va a Roma, a… la Comisión «Ecclesia Dei»: la que tiene como fin acabar con el «cisma» lefebrista, «absorbiendo» todos los fieles y sacerdotes conservadores que pueda, para hacerles aceptar la misa nueva y toda la doctrina del Conc. Vat. II, ecumenismo, etc. En lo concreto, ¿Cómo puede esperar uno que esta Comisión vaya a querer apoyar a los tradicionalistas «cismáticos»?
Los sacerdotes que quieran acogerse a este Motu Proprio no pueden «excluir la celebración según los libros nuevos» Por eso, en conciencia, ningún sacerdote o feligrés de la FSSPX, y de ninguna comunidad Tradicionalista (dominicos, capuchinos, benedictinos, carmelitas, etc.) puede en conciencia beneficiarse con este decreto. ES EL MISMO PROBLEMA QUE EL INDULTO DEL AÑO 1984.
Además, el motu proprio mismo, en Art. 5º parágr. 4, dice: «Los sacerdotes que utilicen el Misal del beato Juan XXIII deben ser idóneos y no tener ningún impedimento jurídico»
Ahora bien, en lo que mira a la FSSPX (y las otras comunidades tradicionalistas en la medida en que entran en estos casos): los 4 Obispos de la FSSPX se supone que están excomulgados; y los sacerdotes se supone que están «suspendidos a divinis«. Por lo tanto, ningún miembro de la FSSPX puede beneficiarse con este Motu Proprio.
CONCLUSIONES:
1. TIENE GRAVES ERRORES DOCTRINALES.
2. RECONOCE QUE LA MISA TRADICIONAL NUNCA FUE ABROGADA… ahora que ya no pueden negarlo y que no les importa. ¿Y todas las injusticias y persecuciones que hicieron a los tradicionalistas (sacerdotes y laicos) por querer tener la Misa tradicional?
3. El Papa y la Comisión «Ecclesia Dei» tiene esos errores graves en la doctrina. ¿CÓMO ESTE DOCUMENTO PUEDE SER UN PUNTO DE PARTIDA PARA UNA DISCUSIÓN TEOLÓGICA CON LOS QUE SIGUEN SIENDO MODERNISTAS?
4. PRESENTA UNA TRAMPA, UNA INSIDIA CONTRA LA FSSPX Y EL RESTO DE LA «TRADICIÓN»: Como los tradicionalistas y la FSSPX no podemos aceptar esos errores modernistas entonces, al continuar oponiéndonos al Papa luego de su «generosa» y «caritativa» «liberación» de la Misa, vamos a quedar como unos orgullosos, soberbios, cerrados, poco caritativos, luego de «tantos esfuerzos paternales» del Papa… O sea, el mismo cuento y la misma trampa que con las supuestas «buenas» tratativas de Juan Pablo II en 1988, a las cuales Mons. Lefebvre dijo «Yo perdí toda confianza en Roma, no buscan lo mismo que nosotros». Entonces, ¿qué va a pasar? Vamos a merecer realmente ser condenados, vamos a ser los malos, los que realmente merecemos ser excomulgados. ¿Esto es invento? Pues lo dijo el mismo Cardenal Castrillón Hoyos, presidente de la Com. «Ecclesia Dei»:»Además, «con este Motu Proprio se abre de par en par la puerta para un retorno a la plena comunión de la Fraternidad de San Pío X. Si después este acto no sucede este retorno, verdaderamente no lo sabría entender», reconoce el purpurado en el diario italiano.
» (cf. http://www.zenit.org/article-24278?l=spanish)
5. ES FALSO QUE ESTE MOTU PROPRIO LIBERA TOTALMENTE LA MISA. LA «LIBERA» PARA LOS GRUPOS «ECCLESIA DEI»: grupos «Missa Latina», los que se unen al indulto (de 1984), Fraternidad San Pedro, Campos, Instituto del Buen Pastor, etc. El mismo Card. Castrillón Hoyos agregaba a renglón seguido: ««Pero desearía precisar que el documento papal no ha sido hecho para los lefebvrianos, sino porque el Papa está convencido de la necesidad de subrayar que existe una continuidad en la tradición y que en la Iglesia no se procede por fracturas.» (cf. ibidem)
6. ES A ELLOS A QUIENES BENEFICIA, EXCLUSIVAMENTE. EL MOVIMIENTO TRADICIONALISTA NO PUEDE AMPARARSE EN EL.
7. ESTE MOTU PROPRIO ES LA ACTUALIZACIÓN DEL DE 1984 (por lo tanto presenta los mismos problemas de conciencia) Y DEL DE 1988, CUANDO LA EXCOMUNIÓN DE MONS. LEFEBVRE Y LOS 4 OBISPOS, Y LA CREACIÓN DE LA FRAT. SAN PEDRO. ¿ESO NO INDICA NADA? ¿Alegraría mucho a Mons. Lefebvre actualizar el decreto de su «excomunión» manteniendo los mismos errores y problemas que en ese momento?
8. El fin que busca Benedicto XVI no es la vuelta a la tradición, sino que «Se trata de llegar a una reconciliación interna en el seno de la Iglesia«. Y ya sabemos que significa «reconciliación» (preguntar a los «San Pedro» que «se arrepienten» de haber creído a la Roma modernista, a Mons. Rifán, etc.).
Padre Juan José Turco

Estimado Rdo. P. J.J Turco:
Mis mas humildes respetos a usted, quiero agradecer por estos documentos que usted tan generosamente nos brinda, siempre es un placer leer sus trabajos.
esperemos que no le encuentren la 5ta pata al gato y lo traten de mentiroso o de hereje como ex amigos de este foro.
Superior de la FSSPX de América del Sur 23/3/09
R. Padre Bouchacourt
Por la presente quiero hacerles llegar algunos pensamientos que he hilvanado en mis meditaciones y lecturas de Cuaresma:
1) A los cuatro obispos de la Fraternidad les levantaron la excomunión, porque lo han pedido, dando a entender la validez de las mismas.
Ustedes no tuvieron escrúpulos en aceptar el «levantamiento de la excomunión» de los cuatro obispos, dejando a Monseñor Lefebvre con el «estigma», que según Monseñor Fellay había que lavar…
¡1ª vergüenza!
2) me opongo al Motu Propio, porque es una aberrante mentira, humillando al único Rito verdaderamente Católico, sin mezcla de protestantismo,ni modernismo!Uds lo aceptan muy felices!!
2a )verguenza!!
3) Y porque me opongo a aceptar la humillación que eso implica de la obra de Monseñor Lefebvre, ustedes me excomulgan, ¡privándome de los Sacramentos! Esto es gravísimo, y Uds. saben mejor que yo, que tengo razón.
¡3ª vergüenza!
Los perdono, y espero que Dios también los perdone.
Pero, ¡no soy ni cismática, ni excomulgada!
Me enorgullezco de estar, casi, en la misma situación de Monseñor Lefebvre, mi muy respetado y amado fundador de la Fraternidad.
4) Veamos ahora la diferencia, abismal, que hay entre lo que dijo Monseñor Lefebvre (texto publicado en el Credidimus Caritatis, No. 76, invierno 2008; (¡no hace tanto como para que lo hayan olvidado!), y lo que están haciendo los Superiores en este momento.
El comentario viene de páginas anteriores:» Mientras Roma no cambie (¿cambió?) es inútil toda tratativa; y siguen las palabras de Monseñor Lefebvre:
«Suponiendo que de aquí a cierto tiempo Roma nos llama, quiera vernos otra vez y restablecer la conversación (no que él iba a llamar a Roma para pedir el levantamiento o retiro del decreto de excomunión, ni que iba a pedir la liberación de la Misa de siempre), en ese momento soy yo el que pondré condiciones. Ya no aceptaré quedarme en lo que estábamos durante los coloquios. Plantearé la cuestión en el plano doctrinal; ¿Estáis de acuerdo con las grandes Encíclicas de todos los Papas que nos han precedido? ¿Estáis de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Inmortale Dei, Libertas de León XIII, con Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI y Humane Generis de Pío XII? ¿Estáis en comunión con estos Papas y con sus afirmaciones?
¿Aceptaréis todavía el juramento antimodernista? ¿Estáis a favor del reinado de Nuestro Señor Jesucristo? Si no aceptáis la doctrina de vuestros predecesores, es inútil hablar. Mientras no aceptéis reformar el Concilio Vaticano II (no sabía que Benedicto XVI piensa reformarlo) considerando la doctrina de estos Papas que os han precedido, no hay diálogo posible. Es inútil. De ese modo, las posturas serán más claras No es poca cosa lo que nos opone.
No basta decir «Podéis decir la Misa antigua pero hay que aceptar el concilio. No, no es la Misa lo que nos opone (yo agrego tampoco las excomuniones), sino la DOCTRINA.»
El artículo termina de esta forma:
«Gracias Monseñor Lefebvre, Monseñor De Castro Meyer, pedimos la gracia de ser fieles a la luz que Uds. nos han trasmitido y la firmeza para perseverar en medio de la adversidad y la persecución.»
Es evidente que esto que está pasando hoy en la FSSPX, esta persecución de Sacerdotes y de fieles, (ya que no soy la única sin Sacramentos) es por que queremos guardar fidelidad a Monseñor Lefebvre.
Cómo ya no tengo nada más que perder, les aviso que voy a hacer pública esta carta, para mayor gloria de Dios y por la recuperación de la FSSPX:
Sin más, y rogando a Dios por todos Uds., para que puedan recibir la luz del Espíritu Santo y ser fieles a Monseñor Lefebvre, Vuestro fundador, los saludo en Cristo y María Santísima,
Carta que data de un tiempo y dice que estoy totalmente de acuerdo con el P Turco, lo apoyo y admiro!!
Que Dios lo bendiga, Padre!!
Gracias Radio Cristiandad, sigan con su buen combate!!
Rvdo. Padre Turco: muchas gracias por el esclarecedor documento de su autoría
que termino de recibir. En realidad, el sentimiento de dolor que emite
en forma continua la Iglesia moderna, nos aflige por responde al hecho conceptual de hipocresía.
Lo saludo con mi mayor afecto en Cristo Rey,
Gerardo Valenzuela.-
Gracias, P. Turco por éste documento enclarecedor. Dios lo bendiga
Ave Maria!
Es sumamente grave lo que están haciendo algunos padres de la FSSPX al negar los sacramentos a los fieles que manifiestan disconformidad. Esos padres saben que hay razones fundadas para esa disconformidad y que no se debe a un capricho ni a una opinión fruto de soberbia.
Esos padres saben (o deberían de saber) que no son dueños de los sacramentos y que Dios les pedirá cuentas de cómo los administren. Por supuesto que no se pueden justificar alegando obediencia, puesto que están (o quizá debería decir estaban) en una lucha contra el modernismo que ha ocupado Roma, lo que les ha llevado a desobedecer al mismo Papa y por ello saben que primero se ha de obedecer a Dios antes que a los hombres, entre quienes se incluyen los superiores.
Las razones para rechazar el motu proprio Summorum pontificum que nos presenta ahora el P. Turco son más que suficientes para manifestar esa disconformidad hacia las autoridades de la Fraternidad.
Seguramente habrá algunos lectores que todavía sean asistidos por los padres de la FSSPX: creo que ellos tienen la obligación moral de cuestionar al P. Bouchacourt y defender la verdad sobre todo. Y por supuesto, no se deben conformar con respuestas escurridizas como podría ser el pretextar enfermedad o resentimiento de quien presenta las pruebas (en este caso el P. Turco), como lo hizo el P. Nelly en su última visita a Guadalajara, Méjico.
Mil gracias al P. Turco por la exposición clara y concisa de lo que significa el Motu Proprio, yo creí que todos en la FSSPX lo tenían así de claro cuando salió este documento lleno de ambigüedades y errores, aunque algunos superiores parece que creen demasiado en la «buena voluntad» del Papa. La intención nadie la conoce, excepto Dios y él mismo, pero desde luego objetivamente hay que reconocer que lo que ha escrito es retorcido, falso e hipócrita, como muy bien exponen el P. Turco o el P. Ceriani entre otros, tal como nos lo ofrece Radio Cristiandad.
Gracias P. Ceriani y RC también, un saludo en Cristo Rey.
Jafg:
Por el Motu propio, nadie que sea tradicionalista, va a dejar de serlo, y muchos que no conocian la Tradición lo estan haciendo gracias al Motu propio. Por lo que es al menos una exageración, por no llamarlo de otra forma, defeccionar de la Fraternidad, y/o llamar a una rebelión contra sus autoridades, por el sólo hecho de que estas reconozcan que el Motu propio, aún con sus graves defectos, reconoce que la Misa de Siempre, nunca fue abrogada, y que de ello se deriva un gran bien para las almas que descubren la Tradición, y con ello la verdadera Fe, nada menos.
Parecería que se acusa a la Fraternidad, de los defectos de un documento, que no es propio, cuando esta nunca a negado dichos defectos, y por el bien de las almas, sólo ha destacado sus virtudes. Nunca la Fraternidad ha dicho que el Motu Propìo sea perfecto, que ya se han solucionado todos los problemas con Roma. Sólo ha dicho que es un salto en el buen sentido. Si el Motu propio fuera perfecto,y Roma reconociera la Tradición y pusiera a la Misa de Siempre , en el lugar que le corresponde, la Fraternidad, ya no tendría razon de ser y debería someterse, sin mas, a las autoridades romanas. Pero como esto está a años luz de ocurrir, la Fraternidad continúa su combate, con mas energía que nunca, ordenando sacerdotes, formando familias católicas, y pequeñas patrias catolicas, como siempre lo hizo la Iglesia, y exponiendo esta realidad ante las autoridades de la Iglesia, buscando su conversión, y que abandonen su modernismo, por mas pasos adelante o atras, y trampas, que estos le pusieran. Como hacía Nuestro Señor.
Y, los que se van, tendran sus razones, pero está a la vista que no son las que exponen, porque resulta una niñería, abandonar el combate por que un documento romano, sea defectuoso, o tramposo, o lo que fuera.
Ave Maria!
Policarpo:
Usted afirma de manera categórica que «por el Motu propio, nadie que sea tradicionalista, va a dejar de serlo».
Me parece muy aventurada su aseveración y de muy corta visión. Si usted recuerda la propuesta del P. Celier (ese padre que, representando a la FSSPX en una agenda ecuménica, insinúa el surgimiento de un rito plenamente satisfactorio) se dará cuenta de que ese motu proprio es el primer paso dado en dirección de esa propuesta y que la meta es llegar a un rito híbrido (mezcla de la misa bastarda de Paulo VI y de la Santa Misa de Siempre).
Por supuesto que, una vez que se imponga ese nuevo rito híbrido, siempre se podrá exaltar lo bueno que haya en él: es decir, las partes originadas de la Misa de San Pío V. Justo como las autoridades de la FSSPX han hecho con el Summorum pontificum.
Y quizá entonces Policarpo pueda clamar triunfante que la Tradición se ha hecho extensiva a un número todavía mayor.
Policarpo: usted continúa diciendo que «muchos que no conocian la Tradición lo estan haciendo gracias al Motu propio».
Permítame decirle que no lo creo así. Para empezar, la Tradición no consta exclusivamente de la Misa Tridentina. ¿Qué se predica en esas misas? ¿Cómo se celebran? ¿Qué traducciones se emplean? ¿Cuál es la participación de los seglares en esas misas? Sin tener las respuestas a estas preguntas desde una perspectiva general, es imposible discutir acerca del acercamiento de muchos a la Tradición.
Eso sin considerar todo lo malo que hay en el misal de Juan XXIII.
Policarpo: usted dice que «es al menos una exageración […] defeccionar de la Fraternidad, y/o llamar a una rebelión contra sus autoridades, por el sólo hecho de que estas reconozcan que el Motu propio reconoce que la Misa de Siempre, nunca fue abrogada «.
Desconozco a quién se refiere con esto, pero en ninguna parte he leído que alguien haya defeccionado únicamente por el motu proprio ni que alguien haya llamado a rebelión alguna.
Y en honor a la verdad, es importante señalar un gravísimo error en el que ha incurrido Mons. Fellay y en el que usted incurre ahora: el motu proprio Summorum pontificum no dice en parte alguna que la Misa de Siempre nunca fue abrogada. Lo que sí dice ese documento es que la Misa de Siempre nunca fue abrogada como rito extraordinario. Esto es muy distinto y, como ya se ha señalado en diversas ocasiones aquí y en otras partes, me parece una falta de honestidad suya el repetir esa mentira.
Ahora bien, Policarpo, usted sostiene que «parecería que se acusa a la Fraternidad, de los defectos de un documento». En realidad de lo que se le acusa es de disimularlos, de ocultarlos sistemáticamente.
Sus últimas palabras son demasiado osadas, pues constituyen un mentís además de ser un juicio injusto, por decir lo menos:
«los que se van, tendran sus razones, pero está a la vista que no son las que exponen, porque resulta una niñería, abandonar el combate por que un documento romano, sea defectuoso, o tramposo, o lo que fuera.»
En ningún momento han dicho los padres que han ido de la FSSPX, que abandonan el combate. Si dejan la Fraternidad es precisamente porque desde dentro el combate ya no es efectivo y en ocasiones parece haber indicios de capitulación.
Pero evidentemente ha evitado usted, Policarpo, tocar el meollo de lo escrito por el P. Turco: la veracidad del P. Bouchacourt.
Es por ello que dije en mi intervención anterior que hay una obligación moral de los fieles atendidos por el P. Bouchacourt de cuestionar lo que trata el P. Turco. ¿Por qué esa obstinación en ocultar lo peligroso del motu proprio? ¿Por qué prohibir que se critique a Benedicto XVI? ¿De cuándo acá la Iglesia oculta a los fieles los peligros a que están expuestos?
Y por supuesto, también se debería cuestionarle los casos de Anesco y otros similares, en que los padres niegan los sacramentos ha quienes disienten de la opinión de las autoridades de la FSSPX, cuando son incapaces de señalar un sólo error que justifique ese proceder.
Conozco un caso en que se ha exigido a un fiel una carta en que reconoce estar equivocado y haber faltado a la verdad. Cuando este fiel pidió que se le señalara en qué había faltado a la verdad, no se le pudo dar una respuesta. Claro está que este fiel no pudo escribir esa carta en tales condiciones, y sin embargo continua sancionado y se le niegan los sacramentos y el acceso a la capilla.
Salve Maria..!
El resultado del Motu Proprio en algunos países es que desde las catacumbas salieron algunos sacerdotes que celebraban en privado la misa de siempre.
Al tener algunos sacerdotes (lamentablemente no todos) el permiso del obispo local para celebrar misa, en iglesias, permitió el acercamiento de católicos (y fieles convertidos pues en la práctica tal vez no lo éran) de todas las edades al verdadero y único rito.
Hay católicos que se han acercado a la misa, que no tenian idea de qué cosa era el Motu Proprio, nunca habían oído hablar de la misa «en latin y de espaldas» como la llaman algunos de estos fieles (ni siquiera la habían mirado en la pagina de videos youtube), y tal vez se iban a morir sin saber.
Algunos obispos se sintieron aliviados de poder «permitir» la celebración de la misa, ante la dictadura implacable del modernismo, el cual había sentenciado la desaparición del rito y la espera de la muerte de los sacerdotes de mayor edad.
Pero los sacerdotes de mayor edad, dejaron en privado, su «sucesión» y enseñaron el rito. Es el caso de algunos jesuitas y dominicos, por ejemplo en Lima y en algunas regiones del interior de Perú.
Hoy por hoy, la difusión de la misa igual es lenta. La piedad manifestada por esta nueva feligresía (que tampoco conoce lo que es la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, y que recién está entendiendo poco a poco la crisis en la Iglesia), es conmovedora.
Hay almas que están despertando a la belleza, a la sacralidad del rito agradable a Dios. Nuevas huestes que esperamos formen hogares católicos, familias numerosas, reservas de la fé y transmisión de la fé a generaciones venideras.
Con esto no estoy diciendo si el documento del Motu Proprio fue bueno o malo, si el fin justifica los medios o no. Solo expreso lo que he comprobado. Es mi humilde aporte a este punto.
Un abrazo in Jesu et Maria,
Ave Maria!
El resultado del motu proprio Summorum pontificum es que algunos sacerdotes que aceptan el concilio de Juan XXIII y Paulo VI y por consecuencia la misa bastarda, ahora celebran según el misal de Juan XXIII.
[No debe olvidarse que ese motu proprio pone como condición, la aceptación del rito de Paulo VI]
Ahora es bien factible (y de hecho resulta difícil pensar que no ocurriera) que esos sacerdotes tomen algunas cosas del misal de Juan XXIII y las incorporen cuando celebran la misa bastarda o viceversa.
De hecho, algo de esto ya había visto yo mismo a principios de la década de los 80: sacerdotes «conservadores» que se permitían insertar algo de la Misa de Siempre en la misa de Paulo VI.
Así todo marcha sobre ruedas de acuerdo con la propuesta del P. Celier…
Estimado Rdo. Padre Turco: he seguido con avidez su prédica sobre distintos temas que afligen a nuestra amada Iglesia. Es por eso que me dirijo a Ud. en buca de un esclarecimiento sobre un tema, tan puntual, como lo es el de la Legio Macabeos Christi, quienes invitan a una confrencia para el día 13 en el Priorato de la calle Venezuela. Con la fatiga espiritual que produce el estado de derrumbe devenido con el C,V. II en cuanto a teología, liturgia, doctrina, luego de haberlo presentado como un cambio meramente «Pastoral», hace ya más de 40 años, yo me aferré a la Santa Tradición, como no podía ser de otra manera. Por la Gracia de Dios, apareció la excelsa figura de Monseñor Marcel Lefebvre, con su obra portentosa de lucha, rescate de los valores católicos, restauración, más aún, convocar, enrolar a un ejército de la Iglesia Militante, para luchar contra la iniciativa satánica surgida del Concilio e insertada en los intersticios más íntimos de la Una, Santa, Católica, Apostólica Iglesia Romana. Desde su Sede se rinde, se diluye, sin condiciones, al ecumenismo, la libertad religiosa, el anglicanismo, el luteranismo y tantas cosas que Ud. conoce cabalmente. Todo esto pasa a ser guía y norma en los Seminarios, Obispados, Parroquias, grupos y movimientos laicos que se «amuchan» con brío. Solamente se levanta, como el Alcazar, el bastión de Monseñor Lefebvre. Incomprndido, hostigado y, finalmente,excomulgado. Doloridos, mas no sorprendidos, vemos en lo que esa actitud a convertido a la Iglesia y ,ahora, llego al meollo de mi alarma, es que, como una infección que se extiende abruptamente sobre el cuerpo sano, veo síntomas, que podrían pasar inadvertidos, veo detalles, acciones elecciones, ya vistas, como se diría en una decripción callejera, en «películas en blanco y negro» en los años anteriores al C.V. II. entre las filas de la FSSPX, (obra de Dios). Pareciera que flaquean algunos de sus Sacerdote, defeccionan con libres interpretaciones, no muy felices por cierto, como la exaltación de los Macabeos, (fuerza de choque del judaísmo) para denominar a un grupo juvenil con ese nombre.
¿ No tiene la Santa Iglesia, en sus dos milenios de existencia, ejemplos heroicos de Santos, Mártires,
Doctores para nominara una legión cristiana y no este engendro para judaizar a la juventud en formación? Salvando que pertenezca al Antiguo Testamento. Son pequeños síntomas, como dije, ¿o grandes?, valga el intrrogante.
Dios y María Santísima no permitan que la fiesta del Purim prospere en nuestras filas, eso sería terrible.
La formación en todo sentido y, sobre todo la religiosa, es sumamente importante para dejarla en manos débiles y, quizás, malintencionadas o, como mínimo, ignorantes. ´
Con la admiración que despiertan los centinelas de la Fe, lo saludo en Cristo Rey y María Mediadora de Todas Las Garcias,
Gerardo H. Valenzuela
G.R.N.