de SECTOR CATÓLICO
30/06/10 El Papa se reunió ayer con el cardenal de Viena, monseñor Cristoph Schönborn (en la foto), al que dejó las cosas claras con respecto a las graves acusaciones públicas que éste había lanzado varias semanas atrás contra el ex secretario de Estado Vaticano, Angelo Sodano, del que dijo haber obstaculizado una investigación en su diócesis sobre los casos de abusos sexuales cometidos por algunos sacerdotes durante el mandato de su antecesor en el cargo.

El Papa se encargó de llamar a su Eminencia y dejarle las cosas bien claras, obligándole a firmar un comunicado de prensa que se dio a conocer ayer a través de la Oficina de Prensa de la Santa Sede. En él, además se hacía referencia a otras declaraciones del purpurado en las que defendía el celibato opcional en la Iglesia latina, algo que se opone a las normas canónicas vigentes y la tradición de la Iglesia desde hace más de 15 siglos.
La pregunta ahora es, ¿por qué el Papa no lo destituye como cardenal? Y es que no es la primera vez que Schönborn crea problemas al Vaticano con sus declaraciones. Con amigos como estos el Papa no necesita enemigos… eso está claro.

Salve Maria..!
La Revolucion dentro de la Iglesia tiene entre sus mas visibles portavoces a figuras de todas las jerarquias.
Da pena que herido el pastor, puedan herir así al rebaño.
Cuanta falta hace un exorcismo del padre Amorth a cada apostata de los principios de la Iglesia.
Un abrazo in Jesu et Maria,
Lástima, un digno papable menos.
Y lo digo sin sarcasmos.
Schönborn es un inimputable como cardenal, como sacerdote y como hombre. Hasta su propio padre lo debe estar maldiciendo desde la tumba por haber adulterado su apellido democratizándolo.
No se entiende como puede ser que un hombre de esta edad, y supuestamente por la dignidad de Cardenal, pueda atacar al Santo Padre, con argumentos y hechos que siempre estuvieron presente en el seno de la Iglesia por desgracia, pero que ahora (èl lo sabe) recien se ponen de manifiesto, pareciera ser, que hay algún tipo de «mecanismos»…. Recemos, y mucho para que El Señor prolongue la vida del Santo Padre, porque con personas asì, pobre Iglesia nuestra Católica, Apostolica y Romana.