Mega exaltación pública del pecado y el silencio de las autoridades eclesiásticas.

Por 14ª vez el Desfile del Orgullo GLBT de San Pablo se llevará a cabo este domingo. Se estima que el evento contará con la participación de más de 3.000.000 de personas y 400.000 turistas .
Es probable que miles de católicos, robotizados por la fuerza abrumadora de los medios de comunicación, vayan a las calles para ver el desfile o a participar en algunos de los eventos culturales patrocinados por los gobiernos estatal y federal.
Sin duda miles de almas serán estimuladas a pecar, y muchos otros se verán inducidos a votar a favor de leyes que fomenten la aceptación de la práctica homosexual.
Mientras tanto, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil permanece en silencio, ocupada tal vez en destruir todavía más la liturgia y preparar declaraciones ambiguas.
Además, el sitio de la Arquidiócesis de San Pablo en Internet no presenta ninguna declaración o exhortación contraria al evento.
¡Sancte Michaël Archángele, defénde nos in prǽlio!

Desde luego esto es uno de los marcadores de que la Gran Tribulación que viene antes de la Parusía está a las puertas, pero el marcador más importante es que la abominación que provoca la desolación, lleva más de 40 años puesta en lugar Santo, y que ha servido para provocar el exodo del amor como ellos lo llaman, pero que en realidad es el exorcismo del Espíritu Santo, pues han quitado del medio al que detenía todo esto. El Señor viene pronto. Maranatha.
Y……. QUIÉN LAS TENGA, QUE LAS VAYA DESECHANDO MEJOR ANTES QUE DESPUÉS.
Calculo que el 90% de los asistentes, NO son homosexuales, sino chismosos que se asoman al «desfile» a ver a los payasos gays, como quien va al circo a ver a la mujer barbuda.
El problema como bien dice el articulo, es que quienes van a chismosear, hacen que el numero de «asistentes» crezca exageradamente, dando la impresion que todos los que estan ahi, estan a favor del homsexualismo y/o son homosexuales.
Es por esa razon que nigun Catolico debe acudir a esos defiles, ni siquiera para chismosear, pues con su sola presencia le da legitimidad al movimiento gay, o por lo menos hace aparentar que el numero de gays y pro-gays en el mundo es grandisimo cuando en realidad no lo es.
Salve Maria..!
Malditos sean los medios de comunicacion altavoces del pecado, el patrocinio gubernamental de la verguenza y el abominable silencio complice de los malos sacerdotes, obispos y cardenales que complotan contra el reinado social de nuestro señor Jesucristo.
Requerimos mas difusion de la prensa catolica, descargos desde el pulpito y un convencimiento que las leyes de los hombres deben ser consecuencia de la ley divina y no enfrentarse a ella.
Un abrazo in Jesu et Maria,
No estoy de acuerdo con el Sr. Ruy Diaz. Me parece que la mayoria de esos «chismosos» son invertidos o estan buscando el «empujon» para decidirse. Ninguna persona normal y menos un catolico -de los buenos, no mistongo como decia Castellani- tiene «curiosidad» por ver ese «desfile» de sujetos repulsivos.
¿O Ud. se divierte viendo ese espectaculo vomitivo?
Patriotazo: Yo ni me divierto, ni asisto. Pero si hay muchos Catolicos brutos o incultos, sobre todo muchachos o jovenes, que «no sabemn por donde va el agua al molino» y por seguir la onda, o por «peer pressure», van a esos desfiles a mirar y a chismosear. A ellos es que les digo que no deben ir a chismosear pues con su sola presencia, asi no sea su intencion, ayudan al movimiento gay.
Los medios de comunicación en Brasil son en su mayoria incentivadores del homosexualismo desde muchos años, y esto se pasa debido al masivo control que la izquierda ejerce sobre ellos. En Brasil no hay absolutamente imprenta de «derecha». Por una aberración de las cosas los «liberales» se hacen de conservadores, caso del gobernador del estado de San Paulo, donde se realizó el evento glbt, José Serra, actual postulante a la presidência del Brasil por su partido social-democrata (PSDB) en contra la candidata del actual goberno de Lula, Dilma Roussef (PT), esta si, militante de la izquierda radical desde los años setenta. El Brasil, como los demás países de la América Hispànica, se está yendo muy malo.
Gracias, Luiz, Rio Grande del Sur, Brasil