IGUAL CIRCUNSTANCIA NECESITA IGUAL SOLUCIÓN

Escrito para hoy

de Por la Nación contra el Caos de CabildoAbierto

PROCLAMA

Compatriotas:

Ninguno de vosotros desconoce el cúmulo de males que agobia a nuestra amada patria, y su verdadero origen. Ninguno ignora que una fracción numerosa de hombres corrompidos, haciendo alarde de su impiedad, de su avaricia, y de su infidelidad, y poniéndose en guerra abierta con la religión, la honestidad y la buena fe, ha introducido por todas partes el desorden y la inmoralidad; ha desvirtuado las leyes, y hécholas insuficientes para nuestro bienestar; ha generalizado los crímenes y garantido su impunidad; ha devorado la hacienda pública y destruido las fortunas particulares; ha hecho desaparecer la confianza necesaria en las relaciones sociales, y obstruido los medios honestos de adquisición; en una palabra, ha disuelto la sociedad y presentado en triunfo la alevosía y perfidia. La experiencia de todos los siglos nos enseña que el remedio de estos males no puede sujetarse a formas, y que su aplicación debe ser pronta y expedita y tan acomodada a las circunstancias del momento.

Habitantes todos de la ciudad y campaña: la Divina Providencia nos ha puesto en esta terrible situación para probar nuestra virtud y constancia; resolvámonos pues a combatir con denuedo a esos malvados que han puesto en confusión nuestra tierra; persigamos de muerte al impío, al sacrílego, al ladrón, al homicida, y sobre todo, al pérfido y traidor que tenga la osadía de burlarse de nuestra buena fe. Que de esta raza de monstruos no quede uno entre nosotros, y que su persecución sea tan tenaz y vigorosa que sirva de terror y espanto a los demás que puedan venir en adelante. No os arredre ninguna clase de peligros, ni el temor a errar en los medios que adoptemos para perseguirlos. La causa que vamos a defender es la de la Religión, la de la justicia y del orden público; es la causa recomendada por el Todopoderoso. Él dirigirá nuestros pasos y con su especial protección nuestro triunfo será seguro.

Juan Manuel de Rosas

35 comentarios sobre “IGUAL CIRCUNSTANCIA NECESITA IGUAL SOLUCIÓN

  1. LEVANTEMOS TODOS LAS BANDERAS DE LA SANTA RELIGION CATOLICA APOTOLICA ROMANA. LEVANTEMOS LA ARMAS DE LA CRUZ Y DE LA RELIGION VERDADERA. QUITEMOS A LOS USURPADORES DE LA RELIGION Y EL ESTADO QUE NOS MIENTEN A DIARIO.
    LEVANTEMOS NUESTRAS VOCES. LEVANTEMOS NUESTROS ROSARIOS PARA QUE TRIUNFE EL CORAZON INMACULADO DE MARIA.
    VIVA CRISTO REY!!!
    VIVA MARIA REINA!!!

  2. Pueden ir tomando nota,

    lo que quieran atender,

    voy a cantar con placer,

    lisonjas para un patriota.

    ***

    Bien a lo lejos se nota,

    que soy del suelo un pedazo,

    pero, ¿ qué quiere, amigazo ¿,

    el que nació pá cantar,

    nunca se debe callar,

    ni aunque lo dentren a lazo.

    ***

    Fue brigadier general,

    fue una llama precursora,

    fue claridad de la aurora,

    y de la nacionalidad.

    ***

    Fue caudillo colosal,

    en las luchas del desierto,

    no figura entre los muertos,

    que la Historia sublimiza,

    pero dejó su divisa:

    sendero de Patria abierto.

    ***

    Sombrero en mano y de a pie,

    saludo al Restaurador,

    con el respeto mayor,

    con que su causa abracé.

    ***

    Soy nacido en la Merced,

    federal sin vuelta de hoja,

    alzo la divisa roja,

    pendón del argentinismo,

    emblema de patriotismo,

    y libro de limpias hojas.

    ***

    Soy hijo y nieto, señor,

    de caudillos federales,

    colorados patriarcales,

    abanderados de honor.

    ***

    Vaya este canto hecho flor,

    a deshojarse en la glosa.

    Es la ofrenda respetuosa

    de un cantor agradecido,

    el recuerdo bien querido,

    de Don Juan Manuel de Rozas.

    Letra de la canción «A Don Juan Manuel de Rozas» de Jorge Cafrune.-

  3. «Llegará el día en que desapareciendo las sombras sólo queden las verdades, que no dejarán de conocerse por más que quieran ocultarse entre el torrente oscuro de las injusticias» (Juan Manuel de Rosas, 1857).

    «Si más no hemos hecho en el sostén sagrado de nuestra Independencia, de nuestra integridad y de nuestro honor, es porque más no hemos podido» (Juan Manuel de Rosas).

    Los restos mortales del Restaurador de las Leyes Brigadier General don Juan Manuel de Rosas descansaron hasta 1989 en el cementerio católico de Southampton. Rosas no tuvo un funeral fastuoso como los políticos y «próceres» de ayer -y de hoy-, entre ellos masones como: Urquiza, Mitre, Sarmiento, Roca, Repetto; Palacios; Bravo; Alfonsín, entre tantos Otros. El austero funeral de Rosas (1877) contó con la presencia ESPIRITUAL y material del rosista más glorioso de la Argentina, el Libertador don José de San Martín (1950); es decir, posado sobre la tapa del ataúd de Rosas se encontraba el SABLE CORVO de la Independencia que San Martín legó a Rosas. La historiografía liberal omite dicho suceso.

    Hasta la fecha, en todos los colegios se enseña a odiar a Rosas -la historia la escriben los vencedores-. Simplemente porque Rosas combatió brutalmente a la Masonería y a los apátridas y salvajes unitarios -los liberales y marxistas de hoy-. Y lo más importante, porque defendió fanáticamente al Catolicismo.

    Rosas fue el gobernante menos discriminador de la historia argentina, en su mesa comían gauchos; indios y negros.

    Con la derrota de Caseros, comenzó el VERDADERO genocidio contra los gauchos; negros e indios. LOS VERDADEROS DESAPARECIDOS!!!

    Es IMPRESCINDIBLE leer:
    1) «Vida de Juan Manuel de Rosas» de Manuel Gálvez.
    2) «Juan Manuel de Rosas, el maldito de la historia oficial» de Mario «Pacho» O’Donnell.
    3) «Rosas» de Raúl Rivanera Carlés.

  4. Sr. caminante patagonico:
    Bravo querido Amigo!..Ud. si que puso el dedo en la llaga.
    Yo me uno a su proclamacion
    Por que HUMANAMENTEe hablando NO HAY SOLUCION.

  5. La Proclama parece tener la tinta fresca, como si se hubiera escrito hace solo unos minutos. Porque es tremendante actual. La crisis que vivimos es la resultante que no existe ningún émulo del Brigadier general Rosas que tenga la valentía y la fe de éste para hacer un llamamiento a todos los hombres de bien para defender una santa causa.

    Felicitaciones al blog de Cabildo por la publicación, a Radio Cristiandad por hacérnosla llegar y a los foristas que la acompañaron con esas bellas y argentinas canciones.

    Esperemos que pronto llegue el día en que directamente en una formación o en la comodidad de nuestras casas a través de la radio o la televisión, una clara y argentina voz nos convoque a todos los que militamos bajo estas banderas, según la feliz expresión de Santa Teresa, a salir a defender la Causa del Todopoderoso y a luchar contra el i`mpío, el sacrílego, el homicida, el ladrón y los que intentan burlarse de nuestra buena fe.

  6. «Toda mi vida me atormentará constantemente el recuerdo del inaudito crimen que cometí al cooperar, en el modo en que lo hice, a la caída del General Rosas. Temo siempre ser medido con la misma vara y muerto con el mismo cuchillo, por los mismos que por mis esfuerzos y gravísimos errores, he colocado en el poder.» (Fragmento de una carta de Justo José de Urquiza a un tucumano, 18 años después de Caseros, con fecha 3 de marzo de 1870).

    «Hay un solo hombre para gobernar la Nación Argentina, y es don Juan Manuel de Rosas. Yo estoy preparado para rogarle que vuelva aquí» (Justo José de Urquiza al representante inglés Gore, al partir para reunirse para el encuentro se San Nicolás. Mayo de 1952).

    «Buenos sentimientos le guardan los mismos que contribuyeron a su caída, no olvidan la consideración que se debe al que ha hecho tan gran figura en el país y a los servicios muy altos que le debe y que soy el primero en reconocer, servicios cuya gloria nadie puede arrebatarle». (Justo José de Urquiza, carta a Rosas del 24 de agosto de 1858).

    «Urquiza, era el Gobernador Tirano de Entre Ríos, pero era más que todo, el Jefe Traidor del Gran Partido Federal, y su muerte, mil veces merecida, es una justicia tremenda y ejemplar del partido, otras tantas veces sacrificado y vendido por él. La reacción del partido debía por lo tanto iniciarse por un acto de moral política, como era el justo castigo del Jefe Traidor». (José Hernández, autor del Martín Fierro).

  7. También, es IMPRESCINDIBLE leer:

    1) «La incógnita de Caseros» de Pedro Santos Martínez.
    2) «CAUDILLOS FEDERALES – El Grito del Interior» de Mario «Pacho» O’Donnell.
    3) «La Cultura en la Época de Rosas» de Fermín Chávez.

  8. Magnificos los comentarios que me preceden. Gracias amigo Corbacho por recordarnos a este gran hombre, comparable a San Luis, San Fernando, los Reyes Catolicos, y otros grandes de la Cristiandad.

    Sin embargo surge la duda: ¿tenemos hoy a alguien que llegue siquiera a la altura de los tobillos del Gran Restaurador?

  9. Estimado Patriotazo: es muy cierto lo que Ud. afirma. Lamentablemente, en nuestro Siglo XXI los AMOS DEL MUNDO están «a punto» de finalizar la etapa de la «Globalización» (período de transición hacia el Gobierno Mundial). Para concretar este siniestro plan -diseñado por un grupo de Fanáticos «religiosos»-, es menester «democratizar» a sangre y fuego, los últimos obstáculos y/o «tiranías», como por ejemplo: Irán; Siria; Corea del norte, etc., para convertirlos en Estados títeres como Irak.

    Para saber, ¿quiénes dominan el Departamento de Estado y las Relaciones Exteriores de U.S.A.?, es IMPRESCINDIBLE leer: «El lobby israelí» de los profesores John Mearsheimer y Stephen Walt.

    Para saber, ¿quiénes dominan -y dominaron siempre- «El Reino del Oro» de la usura y especulación que empobrece al Mundo?, es IMPRESCINDIBLE leer: «El enigma Capitalista» de Joaquín Bochaca.

    En dichas condiciones, dudo Sr. Patriotazo que pueda aparecer una persona que llegue a la altura de los tobillos del Gran Restaurador de las Leyes y el Orden. De ser así, tampoco la dejarían surgir -ya hubo algunos «malos ejemplos» en el Siglo XX, y fueron aniquilados violentamente por los Amos del Mundo-.

  10. Para saber, ¿quién fue VERDADERAMENTE el siniestro «prócer» Domingo F. Sarmiento -glorificado y denominado por la Masonería; el Liberalismo y la Oligarquía terrateniente y conservadora como «Padre del aula» y «Maestro de América»-?, es IMPRESCINDIBLE leer:

    1) «Sarmiento y la usurpación del Estrecho de Magallanes» de Pedro De Paoli.
    2) «Sarmiento – su Gravitación en el Desarrollo Nacional» de Pedro De Paoli.
    3) «Sarmiento – Mito y Realidad» de Marcos P. Rivas.
    4) «Facundo» de Pedro De Paoli.
    5) «Vida de Sarmiento» de Manuel Gálvez.
    6) «Sarmiento y la Masonería» de Jordán Bruno Genta.

  11. Salve Maria..!

    Habria que estudiar al personaje historico en cuestion. Por lo pronto, sus palabras parecen de siempre: desde los heroes de La Vendee hasta las reuniones de recortes del grupo, siempre renovamos el espiritu militante y batallador de la civilizacion cristiana.

    Un abrazo in Jesu et Maria,

  12. Cuando Rosas asume el poder, hacía ya muchos años que era un rico y exitoso estanciero. Al producirse la derrota de Caseros y para salvar su integridad física y la de su Familia, don Juan Manuel decide partir hacia Inglaterra llevando dos o tres baúles llenos de documentos políticos, que años después le servirán -también a los historiadores- para desmentir las falsedades de los vencedores. En cambio, a diferencia de la enorme e invaluable documentación, Rosas preferirá llevar muy poco dinero y oro.
    Los nuevos gobernantes, impulsados por el odio y la sed de venganza, lo dejarán en la RUINA TOTAL, al confiscarle todas sus tierras e inmuebles.

    Desde el exilio, el Rosas escribe:

    «Sigo pobre, muy verdaderamente pobre, trabajando en el campo cuando puedo sin omitir esfuerzo alguno para tener algo que comer, unos pobres ranchos en que vivir y en qué tener a mi lado mis numerosos e importantísimos papeles que son mi único consuelo en la adversidad de mis penosas circunstancias». (Carta de Rosas a una de sus hermanas, 1864).

    «No fumo, no tomo rapé, vino ni licor alguno, no asisto a comidas, ni hago visitas ni las recibo, no paseo, no asisto a teatros ni diversiones de clase alguna. Mi ropa es la de un hombre común. Mi comida es un pedazo de carne asada y mi mate. Nada más». (Carta de Rosas a una amiga).

  13. EL RESTAURADOR DE LAS LEYES BRIGADIER GENERAL DON JUAN MANUEL DE ROSAS, FUE EL UNICO GOBERNANTE DE TODA AMERICA, EN VENCER SIMULTANEAMENTE A INGLATERRA, FRANCIA Y LOS APATRIDAS EJERCITOS UNITARIOS.

    RECORDEMOS QUE, INGLATERRA Y FRANCIA ERAN LAS DOS NACIONES MAS PODEROSAS DE LA EPOCA!!!

    CUANDO FINALMENTE, AMBAS POTENCIAS ENEMIGAS LEVANTARON EL BLOQUEO EN NUESTROS RIOS, SUS BUQUES, DISPARARON 21 CAÑONAZOS -POR PEDIDO DE ROSAS- EN DESAGRAVIO AL PABELLON NACIONAL ARGENTINO. SUCESO INSOLITO EN AMERICA, Y QUIZAS EN TODO EL MUNDO!!!

  14. En 1839, el general Rosas mediante un tratado celebrado con Gran Bretaña, abolió la esclavitud POR COMPLETO, y veinte años antes que Abraham Lincoln.

    QUIZAS, OTRO CASO INSOLITO EN TODA AMERICA!!!!!!

  15. ROSAS: SU AUSENCIA DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO

    Estallado el movimiento revolucionario de 1810 (Rosas tenía 17 años), el patricio mantúvose en verdad, alejado de él y, este hecho, común en otros próceres, ha sido un arma de que se han valido sus detractores para acusarle de antipatriota.
    Conviene, pues, tratar este punto trascendental de su vida, analizándolo con libertad de pensamiento y desprovisto de toda pasión ideológica. Criado en un hogar patriarcal (hasta lo reconoce Rivera Indarte, lo que es mucho decir), tradicionalista por excelencia; respetuoso y obediente par su rey y señor; creyente en la más amplia acepción de la palabra, consideró a la Revolución de Mayo, al igual que sus padres, no como un sincero anhelo de libertad, sino como una rebelión de aquellos elementos liberales que traían al seno de Buenos Aires las nuevas ideas implantadas por los republicanos franceses. En la solariega casa de los Ortiz de Rosas, éstas no debían ni podían tener entrada, porque significaban establecer modalidades contrarias a las normas de vida ancestrales. Toda idea de alzamiento era inadmisible: constituía un sacrilegio.

    Respetuoso de la tradición familiar, obediente para con sus padres, ¿quién puede afirmar que no tuvo que sofrenar los impulsos de su corazón y someterse merced a su edad, a la voluntad férrea de ellos? Otro razonamiento es inconcebible ante su actuación en las horas críticas de las invasiones inglesas y posteriormente, gobernante ya, encarando resueltamente a Francia e Inglaterra, para defender nuestra soberanía.

    Por otra parte, ¿qué podía pensar el joven Alférez de los Migueletes acerca de la finalidad del movimiento, cuando apenas comenzado, se suscitaban tan ambiciosas divergencias entre saavedristas y morenistas? ¿Acaso no fueron ellas las avanzadas de las disensiones que luego, durante largos años ensangrentaron la patria, comprometiendo en ciertos momentos la magnífica epopeya del Libertador?

    Y por encima de estas apreciaciones, se encuentra la principal y fundamental: su corta edad y su falta de independencia. Podrá argüirse que otros jóvenes de 14 y 15 años marcharon en las dos primeras expediciones al Alto Perú, pero no debe olvidarse que éstos habían abrazado la carrera de las armas, mientras Rosas, ganó su jerarquía en tiempos de guerra, y terminada ésta, se reintegró a la vida civil.
    Conviene recordar un hecho que lógicamente tuvo que impresionar al patricio, y que no ha sido criticado por sus enemigos, siendo más que probable que le haya servido de ejemplo, para cuando en el ejercicio del poder, se vio obligado a castigar a levantiscos e insurrectos.

    Nos referimos al injusto fusilamiento de Liniers y demás camaradas primero y el análogo procedimiento observado con los jefes realistas después de Suipacha, que sesenta y siete años más tarde en el exilio le hacen exclamar conmovido: “¡Liniers! ilustre, noble, virtuoso a quien yo tanto he querido y he de querer por toda la eternidad, sin olvidarlo jamás…” (Ignacio Núñez, Noticias Históricas).

    Estos actos, calificados con justicia por A. Zinny en su Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas, de indignos y cometidos por los hombres de Mayo, negando a los prisioneros el elemental e indiscutible derecho de defensa, no obstante obrar en cumplimiento de su deber, jamás han sido comentados como se merecen, pero Rosas que nunca fue rebelde, apoyando siempre los gobierno legales y que sólo ejecutaba, como cualquier otro gobernante, a los que se sublevaban y le combatían sin razón, después de dispensarles toda clase de consideraciones (como en el caso del Coronel Maza), es un bandido, un asesino, un criminal. (Véase cualquiera de las seudohistorias argentinas que permiten su venta en librerías).

    Lo más original de este asunto lo constituye el hecho de que la Junta de Mayo, osando y abusando de la suma del poder que nadie le otorgó, decretó la pena de muerte sin juicio previo a quien se opusiera a los planes revolucionarios, mientras que Rosas, si ejerció esas mismas facultades, lo fue con el veredicto popular, después de un plebiscito. Hay que agregar: alejado del foco principal, donde se gestó y ejecutó el primer grito de libertad, su permanencia constante en el campo y la falta de comunicaciones, le impidió participar en un movimiento, cuyos procedimientos manu militari eran llevados al terreno de la indignidad, y menos instruirse de sus verdaderos fines. No hay que dudar —porque dio pruebas— de que convencido de la sinceridad de los propósitos revolucionarios, hubiera corrido a empuñar las armas por la independencia de su patria.

    Lo acontecido a Rosas, se repite muchas veces en nuestra historia, con la diferencia que, gozando los otros, unitarios, del beneplácito de sus contemporáneos e historiadores, su retraimiento en esas horas de angustia, lo han pasado deliberamente por alto.

    ¿Fue un mal patriota porque no actuó en las luchas por la libertad argentina? ¿Y si lo hubiera hecho? De seguro que le hubiera pasado lo que a Quiroga, Bustos, Ibarra, etc., que, por buenos federales y su posterior actuación, “desdoraron” sus uniformes —según los unitarios— aunque sin traicionar al terruño, borrando señalados servicios. ¿Quién entiende a nuestros historiógrafos?

    El General Alvear, que según sus biógrafos, regresó al país con San Martín para actuar en la campaña de la independencia ¿qué servicios prestó? ¡Ninguno! Salvo que se califique de tales, entrar triunfante en la ciudad de Montevideo, después que Brown había destruido la escuadra española y que el benemérito Brigadier General don José Casimiro Rondeau diera término virtual al sitio. ¿Será servir a la patria ofrecerla a los ingleses —como lo hiciera aquel General—, a los escasos tres meses de gobierno o aliarse a elementos antinacionales encabezando asonadas para apoderarse del gobierno de Buenos Aires, de donde se fugara para evitar ser colgado por su inocultable tentativa de traición? (Véase la parte pertinente a las cartas dirigidas al ministro británico en Río de Janeiro y publicada fragmentariamente por R. Levene en su Historia Argentina).

    Sin embargo bastó la batalla de Ituzaingó ganada por la iniciativa de los jefes de unidades, como lo dice el General Paz en sus Memorias (pese a que intente desvirtuar este hecho el extinto erudito y distinguido militar, Coronel Juan Beverina), para quedar redimido a los ojos liberales de la posteridad.
    ¿Y el General Martín Rodríguez, por qué no formó en el Ejército de los Andes, verdadera campaña de la independencia? ¿Y Julián Segundo de Agüero, el cura apóstata, que tuvo temor de emitir su voto en el Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810 (hasta súbditos españoles tuvieron el coraje de hacerlo), retirándose en plenas deliberaciones, para mostrar recién su patriotismo en 1817, cuando San Martín había triunfado en Chacabuco, y estaba respaldado ante cualquier peligro? Sin embargo ¡son próceres!

    ¿E Hipólito Buchardo, que en el combate naval de San Nicolás, cometiendo una verdadera deserción frente al enemigo, merecedora de la pena de muerte, se retiró en plena acción, contribuyendo a la derrota de la primera escuadrilla naval y al cautiverio de su jefe, Azopardo, por espacio de ocho años? ¡Bastó no obstante un poco de valor en San Lorenzo y arrebatar la bandera a los realistas, para que sea considerado un glorioso soldado!

    ¿Y el endiosado Mariano Moreno, de cortísima actuación, que en las invasiones inglesas se mantuvo refugiado en su casa? ¿Por qué es la primera figura de la Revolución? Todo lo que de él han dicho sus admiradores, no basta para disculpar su notoria cobardía.

    En cambio a Rosas, que nunca intentó entregar la Patria y que sostuvo con honor su integridad moral y material, que jamás se alió a potencias extrañas para mantenerse en el poder y combatir a los rebeldes, se le designa con los epítetos más hirientes y oprobiosos.

    Pese al poco convencimiento de la sinceridad que atribuyó a los líderes de Mayo, en carta del 2 de Mayo de 1859 destinada a Josefa Gómez (existente en el Museo de Luján), expresaba: “Ninguno de mis padres, ni yo ni mis hermanos y hermanas hemos sido contrarios a la causa de la independencia…” pero sí dejaba sentada su protesta por el desorden social, económico y político imperante después de la revolución: “…Los bienes de la asociación han ido insensiblemente desapareciendo desde que nos hemos declarado independientes; los tiempos actuales no son los de la quietud y tranquilidad que precedieron al 25 de Mayo…” Se da otro sentido a sus palabras: no es oposición a nuestra independencia: es queja, es justa protesta contra el desorden, la traición y la ambición que dominaban en todas las esferas. ¿Cómo podía ser contrario a la independencia si la defendió contra todos los invasores que intentaron hollar el suelo, cuando niño primero y hombre después?

    Frente a la forma como se juzgan hechos iguales, en cuanto a Rosas se refieren, nada más oportuno que transcribir las consideraciones justísimas formuladas por el doctor Diego Luis Molinari, en su artículo publicado en la revista Aquí Está: “Juan Pablo López, alias Mascarilla, era un asesino, mientras servía a Rosas, dejó de serlo instantáneamente, apenas traicionándolo, pasó a servir a los unitarios; Guillermo Brown era un héroe en 1829, cuando actuó de gobernador delegado de Lavalle y pasó a ser un vulgar pirata venal, tan pronto comandó en jefe de la escuadra de Oribe; si Rosas empleó la violencia, es un tirano; si la aplica Lavalle es un Libertador. La orden de degüello en frío después de Oncativo es un acto de reparación; pero es una carnicería la cruenta batalla que, en buena lid, como la de Chascomús, ganaron los federales”.

    Sus enconados enemigos, en su permanente afán de denigrarle, han relatado detalles de la vida del patricio que, lejos de disminuirle, le honran y enaltecen: así como Rivera Indarte citó como infamante delito, la pena de 25 azotes por una falta doméstica, no tuvo empacho en olvidarla y dedicarle, cuando gobernaba Rosas, la letra del Himno de los Restauradores y, Sarmiento después de volcar su odio en furibundos artículos —por supuesto desde Chile—, terminaba por preguntarse: “¿Qué seres había hecho de los que tomó en sus filas hombres y había convertido en estatuas, en máquinas pasivas para el sol, la lluvia, las privaciones, la intemperie, los estímulos de la carne, el instinto de mejorar? ¿Qué era Rosas para esos hombres? ¿O son hombres esos seres?”

    ¿Quiere el lector más clara confesión de los méritos y altas cualidades de conductor del injustamente execrado patricio?

    Raúl Rivanera Carlés.

    Nota: Estas líneas han sido tomadas de su libro “Rosas – Ensayo biográfico y crítico del Brigadier General de la Confederación Argentina y fundador del federalismo”, de Ediciones Liding S.A., Bs. As., 1979.

  16. RESPONSO POR LA DERROTA DE CASEROS

    Y sucedió lo que sucedería
    el día
    que el Señor nos dejara de su mano.

    Que Dios no fuera criollo,
    que se nos diera vuelta por el soberano
    capricho de mostrarnos cómo trota,
    con qué sístole y diástole se mueve
    el corazón perdido en la derrota.

    Como un árbol sin fruto,
    la noche era más noche
    y el llanto era más llanto,
    recamado de luto.

    Las estrellas
    federales morían silenciosas y las altas estrellas
    preguntaban por ella.
    Preguntaban por qué ya no lucían
    su gracia y su frescura
    como en las claras horas de la Dictadura.

    Los ángeles del cielo quebraban sus espadas
    porque era pasado el tiempo
    de las grandes patriadas:
    las de meterse haciendo molinetes y eses
    entre los unitarios y los franceses.

    Tocada, por escarnio, de poncho y de galera,
    la fracción ya enseñaba su cara brasilera.
    Y la calandria patria se acogía a su nido,
    porque ya la calandria no tenía sentido.

    Ni tenían sentido las risas y las rosas,
    porque había caído Don Juan Manuel de Rosas.
    Ni tampoco los anchos
    contornos de la pampa,
    porque era la hora
    de Luis el Guardachanchos.

    En rudos cuajarones
    de sangre se nos iban los varones
    atropellándose en la muerte,
    como antiguos patriarcas
    que eligieran sus pingos funerarios
    con sus pelos y sus marcas.

    Allí quedó la Patria tendida sobre el campo,
    con los ojos abiertos
    para ver en su cielo el desatado lampo
    de fuego y de vergüenza que cruzaba
    como una cachetada
    la historia de la tierra arrebatada.

    Allí quedó la Patria, tendida y palpitante,
    asesinada de hambre y muerte a cada instante.

    Señor:
    Tú, que todo lo puedes,
    restáurala en su honor.
    Y de paso, Señor,
    Tú, que todo lo puedes,
    entre tantos dolores
    piedad, Señor, te pido,
    piedad para los vencedores.

    Ignacio B. Anzoátegui

  17. Te pedimos, Señor, que el ejemplo de Don Juan Manuel de Rosas sea la inspiración de la juventud.

    Que miren, no a los ídolos de la farándula o de las series extranjeras, sino al ejemplo de los santos y de los héroes, y encuentren en Juan Manuel el arquetipo del gaucho y del patriota.

    Te rogamos, Señor, que le des a Don Juan Manuel el descanso eterno. Y que a nosotros nos niegues el descanso, nos niegues la tranquilidad, la comodidad y la paz, hasta que con los escombros de esta patria en ruinas, sepamos edificar la Argentina Grande
    que Juan Manuel amó, con la cual soñó, y por la cual entregó su vida.

    (Responso del Padre Alberto Ezcurra en el día de la repatriación de sus restos)

  18. Nunca pude comprender ese fetichismo por el texto escrito de una constitución, que no se quiere buscar en la vida práctica sino en el gabinete de los doctrinarios; si tal constitución no responde a la vida real de un pueblo, será siempre inútil lo que sancione cualquier asamblea o decrete cualquier gobierno. El grito de constitución, prescindiendo del estado del país, es una palabra hueca. Y a trueque de escandalizarlo a usted, le diré que para mí el ideal del gobierno feliz será el autócrata paternal, inteligente, desinteresado e infalible, enérgico y resuelto a hacer la felicidad de su pueblo, sin favoritismos. Por eso busqué yo solo realizar el ideal de gobierno paternal en la época de transición que me tocó gobernar…

    Formas constitucionales considero que son aquellas más conformes al estado y posición de las cosas y que por lo mismo son las más a propósito para preservar de males al cuerpo político y hacer que se conserve en tranquilidad y orden del mejor modo posible. Si ellas no fuesen de esta naturaleza ni produjeran estos saludables efectos, no pueden llamarse constitucionales, porque no tienen ninguna relación con la salud del Estado. En tal caso, o estarían de más, sin producir bien alguno y se llamarían formas superfluas, o si producen o abren la puerta a grandes males, más bien que constitucionales deberían denominarse formas anárquicas…

    Es necesario desengañarse de una vez con esa falsa fusión con ciertos partidos, sugerida y propagada con astucia por las logias, para adormecer a los federales, que no conocen todo el fundo de perversidad y obstinación de que están poseídos nuestros enemigos. Es muy triste y degradante que el crédito de la República y la reputación de sus hijos más ilustres esté a merced de los caprichos y perversidad de ambulantes aventureros que, sin dar la cara, tienen libertad para ultrajar y difamar impunemente…

    Es que se quiere vivir en la clase de licenciosa tiranía que llaman libertad, invocando derechos primordiales del hombre, sin hacer caso del derecho de la sociedad a no ser ofendida… Las elecciones son farsas inicuas de las que se sirven las camarillas de entretelones, con escarnio de los demás y de sí mismos, fomentando la corrupción y la villanía, quebrando el carácter y manoseándolo todo…

    He despreciado siempre a los tiranuelos inferiores y a los caudillejos de barrio, escondidos en la sombra; he admirado siempre a los dictadores autócratas, que han sido los primeros servidores de sus pueblos.

    Juan Manuel de Rosas

    Nota: Estos párrafos corresponden a: Entrevista con Vicente Quesada (1873); carta a Pascual Echagüe, del 23 de julio de 1836; carta a Facundo Quiroga, del 28 de febrero de 1832; carta a Josefa Gómez, del 17 de diciembre de 1865; y entrevista con Vicente Quesada, respectivamente.

  19. AQUEL DÍA SOBERANO

    Vamos a asistir a uno de los más bellos y heroicos hechos de nuestra historia. La escuadra aliada va a subir por el Paraná. Rosas, que lo tiene previsto, ha venido preparándose para obstruir el paso. Dirigirá la defensa el General Lucio Mansilla, a quien Rosas le viene dando instrucciones. En su carácter de comandante interino del departamento del Norte, ha formado a un pequeño ejército con gente de la comarca. Ha instalado baterías en las barrancas de Obligado. Algunas están a veinte metros, han anclado los cascos de veinticuatro pontones que sostienen tres gruesas cadenas. Banderas argentinas sobre los pontones y dos mil quinientos soldados en las barrancas. Ha construido parapetos de barro, anchos de más de dos metros, para defender a las treinta y cinco piezas de artillería y ocultarlas. Hay mucho patriotismo y pocas municiones.

    Es el 20 de noviembre. Los grandes barcos de “la misión de paz” se acercan. Las dos márgenes aparecen llenas de hombres vestidos de colorado. Son las nueve y media de la mañana. Himno Nacional. ¡Oíd mortales el grito sagrado! Un unánime y ardiente “¡Viva la Patria!” lo termina. Tambores argentinos resuenan en la mañana de oro. ¡Fuego contra los infames agresores! De la parte de los patriotas salen proyectiles macizos, balas de las metrallas, cohetes a la Congreve. Pero los enemigos tienen ochenta y ocho cañones, todos de gran calibre. Y pasa la mañana en medio de la lucha heroica. Mansilla la dirige. A las cinco de la tarde termina el combate. Los buques extranjeros han logrado abrirse paso. Sus marineros y soldados desembarcan. Mansilla dirige personalmente una carga a la bayoneta para defender las baterías. Han muerto ciento cincuenta argentinos y han sido heridos noventa. Han caído también algunas mujeres que atendían a los heridos.

    Un diario montevideano, sin embargo, declara que “nunca, desde la paz napoleónica, hallaron franceses e ingleses tan heroica resistencia”. Toda la América admira el coraje y el patriotismo de los hombres de Rosas. La figura americana del Restaurador se agiganta. ¿Ha sido suya la idea de ponerle cadenas al río? Así nos autoriza a creerlo la carta que el jefe del puerto de Buenos Aires le escribe a Oribe por orden de Rosas, en la que le anuncia el cierre del Paraná. De cualquier modo, él no lo ha hecho con la esperanza del triunfo, sino como una afirmación simbólica del cierre de los ríos, como una afirmación de nuestro tenaz empeño de resistir hasta la muerte, de ser independientes y libres. A todo esto se preguntará: ¿y los Estados Unidos?, ¿y la doctrina de Monroe? Los Estados Unidos, por esos días, están ocupados en robarle a México el inmenso territorio de Texas…

    Manuel Gálvez

    Nota: Estos párrafos han sido tomados del libro “Vida de Don Juan Manuel de Rosas”, cap. XIX, 6.

  20. MILONGA DEL REGRESO DE ROSAS

    Le venía por herencia
    porte de Conquistadores,
    y en estirpe de señores
    fue labrando su conciencia.
    Cuando forjó su querencia
    entre potros y desvelos
    era su norte y su anhelo
    restituirle a la patria
    su perfil de aristrocracia
    y su nostalgia de Cielo.

    Como los moros al Cid
    los indios lo respetaron,
    Los Colorados marcharon
    tras su coraje a la lid.
    Porque él era el adalid
    pa’acabar con los agravios
    de logistas unitarios
    y de herejes invasores
    con puños restauradores
    y un Padre Nuestro en los labios.

    Patriota como el que más,
    custodiaba la frontera,
    saludaban la bandera
    cañones de extranjería.
    Y era tal la varonía
    que en la Vuelta de Obligado,
    los poderes coaligados
    salían en disparada
    si el gauchaje enarbolaba
    tacuaras al descampado.

    No pudo la historia ruin
    menoscabar su estatura,
    y si acaso alguno duda
    ha de pensar cuál fue fin,
    del sable de San Martín
    que en gesta tan altanera
    coronó de esta manera
    que no conoce rival
    a la estrella federal
    y a la lanza mazorquera.

    Los hombres que te han traído
    no saben nada del pago,
    viven mirando a otro lado
    muy al norte de mis ríos.
    Juan Manuel, por eso digo,
    y es promesa y juramento
    que ha de llegar el momento
    en que tu Mazorca briosa,
    les cante “La resfalosa”
    como en tus tiempos bravíos.

    Alonso Quijano

  21. “Batiéndose – ambidiestro formidable – con un brazo contra la traición que ponía en venta la propia tierra… y con el otro contra la invasión que venia a saquear en tierra extraña, echó a la tempestad riendas de hierro que manejó con sus puños de gran jinete de pueblos y de potros. Y por segunda vez se salvó ¡La independencia de América!» (Leopoldo Lugones, refiriéndose a Rosas en el artículo “EL SABLE”. Publicado en el periódico “El Tiempo” el 16 de octubre de 1897)

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