MIENTRAS LA NEOFRATERNIDAD SE ESCONDE EN EL SILENCIO PACTADO… MIENTRAS MONS. FELLAY PLANEA «POLÍTICAS» DE ACERCAMIENTO… MIENTRAS EL P. SCHMIDBERGER HABLA DE LAS «AGUAS TRANQUILAS» EN LAS QUE NAVEGA LA IGLESIA CON BENEDICTO XVI… ASI HABLABA MONS. LEFEBVRE ANTE HECHOS DE IGUALES CARACTERÍSTICAS:
CONFERENCIA EN ECÔNE DE
MONSEÑOR MARCEL LEFEBVRE
Tomado de Signum Magnum
(Martes 15 de abril de 1986)
Queridos amigos, ¡pudieron, durante las vacaciones, reflexionar sobre el sermón del domingo de Pascua!…
(En el Sermón del Domingo de Pascua del 30 de marzo de 1986, Monseñor Lefebvre había dicho: “Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo, que creo no se planteó jamás en la Iglesia: que quien está sentado en la Sede de Pedro participe en cultos de falsos dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia de la Iglesia. ¿Que conclusión deberemos quizás sacar dentro de algunos meses ante estos actos repetidos de comunión con falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa. No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero parece, sí, a primera vista, que es imposible que un Papa sea hereje pública y formalmente”).
Entonces querría, puesto que hay distintos ecos, distintas reacciones, querría clarificar un poco, en la medida en que es posible, porque la situación de la Iglesia es una situación tan misteriosa, que no es tan fácil clarificar las cosas…
Digamos, en primer lugar, ¿por qué esta posición adoptada, por qué hablar así de los actos del Papa, y juzgar hasta cierto punto los actos del Papa, como se podría hacerlo de los cardenales, de los obispos, de la Curia Romana?
Pienso que la respuesta es simple, ¿verdad? Estamos convencidos, y debemos estar convencidos, que lo que hay en primer lugar, lo que hay de fundamental en nuestra vida cristiana y en nuestra vida, es la fe.
¿Por qué Ecône, por qué la Fraternidad, por qué la resistencia de tantos sacerdotes y fieles?… para guardar la fe, ya que es el primer mandamiento, y la primera obediencia que debemos a Dios, por la revelación que nos hizo, la revelación de su Divino Hijo y de su Encarnación y sus Misterios: Misterio de la Redención, Misterio de la Resurrección, de glorificación. Es toda una revelación, revelación que nos es comunicada por Dios. Y ante la comunicación de esta revelación por Dios, ¿cuál debe ser nuestro primer sentimiento? … obediencia: yo creo. No puedo hacer otra cosa que creer.
Entonces, esta fe no va completamente sola. Esta fe tiene necesidad, por lo tanto, de transmitirse. Y si es necesario transmitirla, son necesarios órganos para transmitirla. Y por eso Nuestro Señor constituyó su Iglesia, constituyó sus sacerdotes, constituyó su sacerdocio.
Y al mismo tiempo que la fe, Dios participó la gracia, la santificación, y en consecuencia todos los medios de santificación. Esto es la Iglesia. Y es lo que la Iglesia hizo durante veinte siglos. Se organizó, se constituyó, se estructuró, de una determinada manera, si se puede decir, para eso.
¿Qué es el Santo Oficio si no la defensa de la fe, la protección de la fe de los fieles, por todos los medios a su disposición? El Santo Oficio de la Inquisición de fe que busca todo lo que puede ser nocivo para la fe de los fieles y debe proteger a los fieles contra los ataques del error, los ataques del espíritu astuto que quiere obviamente introducir herejías y errores dentro de la Iglesia, de la Cristiandad.
¿Qué es el Dicasterio de la Propaganda? Es el dicasterio de la difusión de la fe, de propaganda fide, es eso el título de la Propaganda. De la difusión, pues, de la fe.
¿Para qué el Dicasterio de los obispos? Porque los obispos son los sucesores de los Apóstoles, los que deben difundir la fe. ¿Por qué el Dicasterio de los Sacerdotes, del Clero? Porque el Clero está encargado de difundir la fe, y en consecuencia es necesario dar al clero las directivas, protegerlo contra las dificultades que puede tener. Y es este Dicasterio el que se encarga del Catecismo porque son los sacerdotes los que están encargados de enseñar el Catecismo, y en consecuencia es el Dicasterio del Clero el que enseña el Catecismo.
Todo eso es tan natural, diría, evidente. Se organizó toda la Iglesia Romana para la fe, propagar la fe, comunicar la fe, y luego, al mismo tiempo, comunicar la gracia por supuesto: Dicasterio de los Sacramentos, Dicasterio del Culto, de la Liturgia, de la adoración de Dios, de la manera de adorar a Dios. Y todo eso en función de la fe.
Es lo que han hecho los Apóstoles. Basta con citar solamente dos o tres textos de los Apóstoles… Cuando Pedro hizo ese milagro extraordinario de ese paralítico que curó; a continuación, preguntado por los príncipes de los sacerdotes que querrían impedirlos de predicar, Pedro, lleno del Espíritu, les dijo: Jefes del pueblo y ancianos de Israel, si se nos interroga hoy sobre un beneficio concedido a un enfermo para saber cómo se curó a este hombre, sabedlo bien, todos vosotros y todo el pueblo de Israel, es por el nombre de Jesús de Nazareth, a quien crucificasteis —¡a quien crucificasteis, no tiene miedo de decirlo! — y que Dios resucitó muertos.
¡Es por Él que este hombre se presenta ante vosotros, plenamente curado! Este Jesús es la piedra rechazada por vosotros los edificadores del edificio, y que se convirtió en la piedra angular. ¡Y la salvación no está en ningún otro, ya que no hay bajo el cielo otro nombre que se haya dado a los hombres por el cual podamos ser salvos!
Entonces, ¿qué van a hacer los príncipes de los sacerdotes? Porque ven la seguridad de Pedro y de Juan, reconocieron bien que había allí un milagro ante el cual no podían hacer nada. Entonces, ¿qué van a hacer?… Llamándolos, les prohibieron absolutamente hablar y enseñar en nombre de Jesús: Haced todo lo que queráis, pero no habléis más de Jesús… Pedro y Juan respondieron: Juzgad si está bien ante Dios obedecer más a vosotros que a Dios. En cuanto a nosotros, no podemos no decir esto que vimos y oímos. Debemos seguir…
Es esto. Se pueden leer todos los Hechos de los Apóstoles, es siempre la misma cosa.
Los arrestaron nuevamente: Los trajeron, pues, y los presentaron en el Sanedrín. El Sumo Sacerdote los interrogó y les dijo: “Os prohibimos severamente enseñar en ese nombre, y sin embargo vosotros habéis llenado Jerusalén con vuestra doctrina y queréis hacer recaer sobre nosotros la sangre de ese hombre”. Pedro y los apóstoles contestaron: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús a quien vosotros disteis muerte colgándolo de un madero. A éste lo ha exaltado Dios con su diestra como Jefe y Salvador, para conceder a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de estas cosas, y también el Espíritu Santo que ha dado Dios a los que lo obedecen”.
Así es cómo han respondido los Apóstoles: siempre enseñando a Nuestro Señor. Y la palabra de Dios se extendía cada vez más. El número de los discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén y una multitud de sacerdotes obedecían a la fe.
Es necesario hacer bien hincapié en este término: obedecían a la fe. La fe, es una obediencia. Nosotros debemos obedecer a la fe.
Y pienso que es esto lo que ahora es crucial delante de nuestros ojos: que nos encontramos delante de Obispos, e incluso del Papa, que no obedecen ya a la fe…
Por qué ir a los Judíos… Son los mismos Judíos, básicamente, los mismos que los que negaron a Nuestro Señor. Es la misma cosa, exactamente, el mismo espíritu.
Están en contra de Nuestro Señor Jesucristo. Cantaron, al partir el Papa de la Sinagoga: Esperamos al Mesías, esperamos al Mesías, esperamos al Mesías…
Si lo esperan, es que no creen en el que vino. Queda claro.
¿Entonces? Pues no es posible rogar con gente como ésta, no es posible. Hay allí una desobediencia a la fe en Nuestro Señor Jesucristo. No se predica ya a Nuestro Señor Jesucristo como se debería hacerlo, como lo hicieron los Apóstoles.
Entonces, nos encontramos ante este hecho que los teólogos llaman la communicatio in sacris. Es un hecho: communicatio in sacris.
Tomad vuestros libros de Moral. Ved la virtud de fe, y veréis que en la virtud de la fe hay siempre un pequeño capítulo sobre la protección de la fe y la defensa de algunas cosas que se refieren a la fe.
La communicatio in sacris está, en principio, prohibida. Pero se la distingue entre activa y pasiva.
Pasiva, es el que va por curiosidad a una ceremonia no católica —es siempre no católico; ponen siempre en una misma categoría a los no católicos, por lo tanto los protestantes, los musulmanes, todos los cultos posibles e inimaginables que no son católicos— entonces hay allí la participación pasiva, por lo tanto por curiosidad o por razones de ceremonias para amigos, padres, que no son católicos, pero siempre pasivos: ninguna oración, ninguna comunicación, ningún canto en el cual participan; están allí absolutamente pasivos. Entonces esto se autoriza en algunos casos.
Pero la communicatio in sacris activa está absolutamente prohibida, absolutamente prohibida.
Entonces cuando se trata de los rezos, cantos, incluso el órgano, está prohibido, absolutamente prohibido.
Aunque las palabras de las oraciones sean palabras ortodoxas y que no sean contrarias a la fe católica. Incluso siendo así, no se tiene el derecho a rezar con los que no tienen nuestra fe, que no tienen la fe católica; es, hasta cierto punto, comulgar con ellos en su fe, en una fe que no es católica.
Entonces, implícitamente, es un acto contrario a la fe católica, y en consecuencia un acto que los pone en la situación de sospechoso de herejía. Y si se es advertido, y seis meses después se sigue, se es considerado, entonces, como hereje.
¿Qué queréis? Es un hecho. El Papa rezó con ellos.
Y lo anuncian incluso todos estos últimos días —en el L’Osservatore Romano que he leído hoy: el anuncio para Asís— y bien el Papa anuncia que va a rezar con todas las religiones a Dios… ¿A qué Dios? Va a rogar a Dios…, pues, con todas las religiones por la paz, se dice…
Esto es un problema, un problema teológico, un problema que pueden consultar… El Derecho Canónico, la communicatio in sacris… En el Diccionario de Derecho Canónico, de Naz, verán lo que dice. Id a consultar todos los libros de moral, la virtud de la fe, encontraréis la communicatio in sacris. No es muy largo, es algo menos explícito que en Naz, en el Diccionario de Derecho Canónico, pero veréis allí lo que es. Veréis si no estamos ante un caso de este tipo.
Entonces me diréis: — Pero el Papa está por sobre la ley.
¡El Papa no está por sobre las leyes divinas!
Está por sobre las leyes eclesiásticas, de acuerdo. No se puede decir que porque hizo eso, él va a ser excomulgado. Esta es una ley eclesiástica, como consecuencia de esta sospecha de herejía y esta herejía… Pero, en fin eso es una ley a pesar de todo…; que está hecha por la Iglesia, es otra cosa.
Pero, en lo que se refiere a la sospecha de herejía y la herejía, es una consecuencia directa de una communicatio in sacris, por lo tanto una comunión con gente que no tiene nuestra fe.
Eso, eso cae exactamente bajo la prescripción, la prohibición que San Pablo hizo a los Corintios, diciendo: — No hay que tener contacto con los infieles. ¿Qué relación hay entre Belial y Dios? ¿Qué relación entre las tinieblas y la luz?
Eso no puede quedar más claro. Pero San Juan también dice la misma cosa. Prohíbe ir precisamente con los infieles, comulgar con los infieles, encontrarse juntos… ¡y con mayor razón en el rezo!
A continuación, se plantean otros problemas. Hay otro problema. Si de verdad se comprueba que el Papa hace communicatio in sacris y que, por lo tanto, es sospechoso de herejía, y que si sigue —y de hecho hace 3-4 actos similares, y se propone hacer otro aún mucho más grave con todas las religiones de la tierra— entonces… ¿puede un Papa ser herético? Se plantea necesariamente la cuestión.
Se responderá: eso es aún otro problema, por lo tanto no se soluciona, digamos, absolutamente…
Pero en fin, pienso que basta con ir a consultar los teólogos, con ir a consultar a todos los que estudiaron estas cuestiones, para ver…
Es muy probable que, en su conjunto, los teólogos digan que el Papa no puede ser herético públicamente, por lo tanto profesar públicamente una herejía.
Ahora bien, si hay algo que es público, está bien claro que es lo que hizo el Papa; es esto que hizo hace dos días. Hay quizá mil millones de hombres sobre la tierra que vieron al Papa entrar en la Sinagoga, ya que es difundido mundialmente por los satélites y que el mundo entero pudo verlo por la televisión.
Saben, cuando digo el mundo entero, yo no me equivoco, porque les garantizo que, id a Perú, id a Bolivia, id a Colombia, id a los barrios más pobres de las ciudades más miserables…, de la gente que sólo tiene cuatro paredes, y de chapas o de la paja… ¡allí está la televisión! Y bien sí, tienen un televisor. Es la primera cosa que se compran. Tienen la televisión… Id a Bombay, en los barrios más pobres, más desamparados, hay una antena de televisión. ¡Es increíble! ¡Esta televisión tiene una influencia increíble!
Entonces ver, todos pudieron ver al Santo Padre que entraba en la Sinagoga. Muchos católicos, por supuesto que hay otros que no son católicos, pero muchos católicos vieron eso… gente pobre, pequeños cristianos de la campaña, sin casi darse cuenta —ya que ahora no se tiene ya la fe, es allí lo grave del problema… no se tiene ya la fe católica, disminuyó por todas partes, se reduce de verdad a pocas cosas— entonces no ven la malicia de eso.
El Papa fue a visitar a los judíos, apretó la mano del gran rabino, hizo un acto de caridad, hizo una visita agradable de cortesía, etc. No ven. Es la reacción de la mayoría de la gente. ¿Por qué? Porque no tienen ya la fe en Nuestro Señor Jesucristo. No tienen la fe en la única salvación del mundo, en el único Salvador del mundo que es Nuestro Señor Jesucristo: ¡Oh! Uno se salva en todas partes, y tanto más… puesto que el Papa hace eso, por lo tanto es que todas las religiones son buenas, que se sea judío, que se sea musulmán, que se sea cualquier cosa, eso no tienen importancia… Se va siempre hacia el mismo Dios… como él dice, por otra parte, desgraciadamente, el mismo Papa.
Lo tengo en un discurso en Camerún; dice explícitamente: ¡nosotros, católicos, creemos que Jesús es el único medio para ir a Dios, pero respetamos todas las vías que conducen a Dios! … Entonces, si sólo hay un único medio para conducir a Dios, ¿cómo se pueden respetar todas las vías que conducen a Dios?… pues hay otras vías que conducen a Dios… ¡según la conciencia de cada uno!…
¡Es increíble! No es eso lo que dijeron los Apóstoles. ¡Hubiesen dejado a los judíos en su buena conciencia, pero no decirles que debían convertirse!
Entonces el problema se plantea.
Primer problema: la communicatio en sacris.
Segundo problema: la cuestión de la herejía.
Tercer problema: ¿el Papa es aún Papa cuando es hereje?
¡Yo no sé, no zanjo! Pero pueden plantearse la cuestión ustedes mismos. Pienso que todo hombre juicioso debe plantearse la cuestión. No sé. Entonces, ahora, ¿es urgente hablar de esto?…
Se puede no hablar, obviamente… Podemos hablar entre nosotros, privadamente, en nuestras oficinas, en nuestras conversaciones privadas, entre seminaristas, entre sacerdotes…
¿Es necesario hablar a los fieles? Muchos dicen: — No, no habléis a los fieles. Van a escandalizarse. Eso va a ser terrible, eso va a ir lejos…
Bien. Yo dije a los sacerdotes, en París, cuando los reuní, y luego a vosotros mismos, ya os había hablado, yo dije: pienso que, muy suavemente, es necesario, a pesar de todo, esclarecer un poco a los fieles…
No digo que sea necesario hacerlo brutalmente y lanzar eso como condimento a los fieles para asustarlos… No. Pero pienso que, a pesar de todo, es una cuestión precisamente de fe. Es necesario que los fieles no pierdan la fe. Somos encargamos de guardar la fe de los fieles, de protegerla.
Van a perder la fe… incluso nuestros tradicionalistas. Incluso nuestros tradicionalistas no tendrán ya la fe en Nuestro Señor Jesucristo. ¡Ya que esta fe se pierde! Se pierde en los sacerdotes, se pierde en los obispos.
No se cree ya en la virtud de Nuestro Señor Jesucristo. No se cree ya en su divinidad. Es el Cardenal Ratzinger mismo quien lo dijo. Dijo en su informe: – Europa no cree ya en la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, y especialmente el clero europeo no cree ya…
Y bien, ¡es grave!, es la cosa más grave que se pueda decir. No creen ya en la virtud sobrenatural de Nuestro Señor y que Nuestro Señor es de verdad el medio de salvar las almas. Entonces ya no buscan más que medios humanos. De ahí la teología de la liberación. De ahí todos los principios revolucionarios. No se busca ya la justicia por la virtud, por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, por la conversión de las almas, por la transformación de las almas, la cristianización de las almas: cada uno de los que han sido bautizados revistieron a Jesucristo. He aquí la civilización cristiana, he aquí la transformación de las almas, he aquí la verdadera revolución que debe hacerse en las almas, para la civilización cristiana. Y no la revolución por la base, con las armas si es necesario, contra los tiranos: ¡es poner el fuego en la pólvora! Es excitar el odio en la gente.
Entonces, he aquí la situación en la cual nos encontramos y es necesario volver nuevamente siempre a eso: tengamos la fe, reavivemos nuestra fe, porque es debido a la fe que se pierde que el Concilio fue lo que fue. Porque los obispos no tienen ya la fe, y los sacerdotes no tienen ya la fe. Es por eso que abandonaron el sacerdocio, es por eso que pretendieron ser sacerdotes obreros. Pretendieron hacer cualquier cosa: congresos y congresos, reuniones, asambleas, sínodos, y todo eso… supuestamente por la fe… Pero es necesaria la gracia de Dios, es la gracia de Nuestro Señor Jesucristo. Es Él quien salvará, es Él que es todopoderoso. Es Dios. Es Él que vino adrede para eso, para salvarnos. Es Él quien debe salvar, no somos nosotros, no somos más que instrumentos…
Pienso que allí está el problema.
Y se dice: Monseñor va a hacer cisma… ¿Pero quién hace cisma? … ¡No soy yo! Para hacer cisma es necesario dejar la Iglesia. Y dejar la Iglesia, es dejar la fe, en primer lugar.
¿Quién deja la fe de la Iglesia? La autoridad está al servicio de la fe. Si ella abandona la fe, es ella quien hace cisma. Entonces no somos nosotros quienes hacemos cisma.
En cuanto a la cuestión de la consagración de un obispo, ya os hablé. Yo diría ahora que la cuestión se vuelve casi secundaria, dada la gravedad del problema ante el cual nos encontramos, en fin, que tenemos delante de los ojos, lo que hace el Papa.
Es eso ahora lo que es de verdad trágico, absolutamente trágico… y que nos llena de tristeza, y que debe llenarnos también del deseo de rezar, de sacrificarnos, de suplicar a Dios para que intervenga…
Yo no soy profeta, pero me pregunto si la guerra que ha comenzado hoy —ya que la guerra ha comenzado a la 4 de esta mañana, la guerra abierta de América contra Libia— sea la chispa que quizá que va a poner el fuego en la pólvora en el mundo.
Quizá sea la respuesta de Dios al acto que hizo el Papa el domingo. No sé nada, no soy profeta, pero en la situación actual, es necesaria poca cosa para que la deflagración estalle en todo el mundo.
Rusia tiene la intención de sostener a Libia y comienza a enviar misiles contra los aviones americanos, es la Guerra Mundial. En la radio, comentaban esta mañana: Los aviones americanos fueron a destruir cuarteles a Trípoli, han reducido los cuarteles a nada esta mañana… ¿Qué va a salir de esto?
Será necesario un buen día que Dios hable. No es posible que Dios permita ser dejado de lado por los que deben defenderlo, por los que deben ser sus partidarios… ¡No es posible que eso dure indefinidamente, no es posible eso!

En mi fuero completamente subjetivo y privado, yo soy de la creencia firme de que si Mons. Lefebvre estuviera vivo aun, hubiera incluso ido hasta las ultimas consecuencias de este pensamiento. Y de paso hubiese dado una buena patada en el trasero y en la cabeza de los traidores de hoy que regentean la FSSPX hacia la claudicacion total.
Y por fa!! no vengan los acuerdista de siempre a decir que en su capillita de tal lugar todo sigue igual y que el cura fulano sigue como siempre hablando en contra de tal o cual error.
Miren el panorama completo, miren el bisque en su conjunto, no el arbolito que tienen delante!
Gracias Radio Cristiandad por ponernos siempre antes textos que nos recuerdan donde esta el verdadro Norte que hay que seguir.
A la luz de esta magnífica conferencia de Monseñor Marcel Lefebvre, llama poderosamente la atención la aproximación entre lo expresado en 1984 por Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y lo escrito en 2010 por Monseñor Bernard Fellay al Reverendo Padre Juan José Turco.
El entonces Prefecto manifestó: «Si por restauración se entiende la busqueda de un nuevo equilibrio, después de las exageraciones de una apertura indiscriminada al mundo, después de las interpretaciones demasiado positivas de un mundo agnóstico y ateo, bien, entonces una restauración, entendida en ese sentido, es decir, un
equilibrio renovado de las orientaciones y de los valores en el interior de la catolicidad, sería deseable e incluso ya ha comenzado en la Iglesia.”
El actual Superior de la FSSPX escribió al Padre Turco: “(con Benedicto XVI) está comenzando una restauración auténtica en la Iglesia”.
¡Cuánta razón tenía Monseñor Marcel Lefebvre!, en efecto, cuando dijo en aquella conferencia: «Van a perder la fe… incluso nuestros tradicionalistas. Incluso nuestros tradicionalistas no tendrán ya la fe en Nuestro Señor Jesucristo. ¡Ya que esta fe se pierde! Se pierde en los sacerdotes, se pierde en los obispos.»
¡Qué silencio angustiante el de los actuales Superiores de la FSSPX!
Insisto en no meterme en los temas internos de la FSSPX, porque no me corresponde. Sólo decir algunas cosas:
1- Qué diría Mons. Lefebvre actualmente nadie puede saberlo. Tenía una característica muy parecida a Benedicto XVI: era contradictorio. Se puede leer de él frases cercanas al sedevacantismo y la blasfemia («Parece que el Espíritu Santo se ha tomado unas vacaciones»), tanto como frases tendientes a la pacificación.
2- Como no se sabe qué diría en las actuales circunstancias, para eso justamente se designan los sucesores de las personas. El Lefebvre actual es Fellay. Puede gustar o no, pensar que está traicionando lo que quieran, pero fácticamente esa es la realidad.
3- Mons. Lefebvre nunca se enorgulleció de las excomuniones – o «excomuniones», como prefieran- sino que dijo claramente que él no se iba, sino que lo expulsaban. Últimamente hay personas que nadie las expulsa, sino que se van solos.
4- Los obispos de la FSSPX han compartido con Mons. Lefebvre muchos años. Han hablado en secreto, les ha dado instrucciones. Nosotros sólo podemos leer sus escritos y sus homilías. De manera que la visión de que los obispos de la FSSPX son unos trasnochados mientras que tal o cual cura de Colombia, o de Guatemala o de Belice son los salvadores de la Hermandad, es cuanto menos pueril. Insisto, más allá de que lo que haga Fellay sea una aberración o no. Sólo hablo en términos lógicos.
5- No existe un Papa modernista. Eso es un círculo cuadrado, y «Logan» estará de acuerdo conmigo. Con respecto a Benedicto XVI, es sumamente, decía, contradictorio. No hace falta que dé cátedra de eso: un día visita mezquitas y judíos, y al día siguiente condena al sincretismo religioso como si fuese la peor peste del mundo; habla a favor de los estados laicos, «pero sin excluir los fundamentos éticos de la Religión» (si un Estado se rige por los fundamentos éticos de la Religión, no tiene nada de laico, crítica en la que tienen razón los zurdos, masones, etc.); en fin, miles de círculos cuadrados. Pero no por el accionar o las declaraciones de los últimos Papas se puede declarar el estado de emergencia de la Iglesia, y luego estar contra el Superior de la FSSPX y declarar el estado de emergencia en la Fraternidad, y así sucesivamente. Se puede desobedecer dentro una cierta comunión. Si no existe ningun tipo de comunión ni relación, no se está desobedeciendo, porque no se podría obedecer, ya que en ese caso habría una cierta comunión. ¿Se entiende?. Un abrazo en Cristo y en la Patria.
Roy, respondo a sus puntos:
1- “QUÉ DIRÍA MONS. LEFEBVRE ACTUALMENTE NADIE PUEDE SABERLO.”
Pero sí sabemos lo que ha dicho en el pasado. En este caso concreto que nos ocupa, ha condenado claramente la visita a la Sinagoga de Roma y el acto interreligioso de Asís.
Las actuales autoridades de la Fraternidad, guardan silencio desde hace ocho años.
2- “COMO NO SE SABE QUÉ DIRÍA EN LAS ACTUALES CIRCUNSTANCIAS, PARA ESO JUSTAMENTE SE DESIGNAN LOS SUCESORES DE LAS PERSONAS.”
Como sí sabemos lo que ha dicho en el pasado; y como sabemos también lo que han dicho sus sucesores en el pasado hasta hace ocho años exactos; precisamente por eso esperamos lo mismo hoy de esos mismos sucesores y condenamos su silencio.
3- “MONS. LEFEBVRE NUNCA SE ENORGULLECIÓ DE LAS EXCOMUNIONES.”
Todos los Superiores de la Fraternidad, desde el Superior General hasta el último Director de un Instituto, en su Carta abierta al cardenal Gantin del 6 de julio de 1988 (6 días después de las consagraciones episcopales) afirmaron:
“Eminencia, reunidos en torno a su Superior General, los Superiores de los distritos, seminarios y casas autónomas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, piensan conveniente expresarle respetuosamente las reflexiones siguientes. Usted creyó deber suyo, por su carta del 1º de julio último, hacer saber su excomunión latae sententiae a Su Excelencia Monseñor Marcel Lefebvre, a Su Excelencia Monseñor Antonio de Castro Mayer y a los cuatro obispos que ellos consagraron el 30 de junio último en Ecône. Quiera usted mismo juzgar sobre el valor de tal declaración que viene de una autoridad que, en su ejercicio, rompe con la de todos sus antecesores hasta el papa Pío XII, en el culto, enseñanzas y el Gobierno de la Iglesia.
En cuanto a nosotros, estamos en plena comunión con todos los Papas y todos los Obispos que han precedido el Concilio Vaticano II, celebrando exactamente la Misa que ellos codificaron y celebraron, enseñando el Catecismo que ellos compusieron, oponiéndonos contra los errores que ellos condenaron muchas veces en sus encíclicas y cartas pastorales. Quiera usted entonces juzgar de qué lado se encuentra la ruptura. Estamos extremadamente apenados por la ceguera de espíritu y el endurecimiento de corazón de las autoridades romanas.
En cambio, nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no seria más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles.
Creemos en un solo Dios, Nuestro Señor Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo, y seremos siempre fieles a su única Esposa, la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles. Estos, en efecto, tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista.”
Monseñor Lefebvre, como un miembro más de la Fraternidad aceptó esta Declaración y no se fue. Otros, sin aceptarla, se quedaron… y hoy ocupan puestos de autoridad en ella…
Cuatro días más tarde, en la homilía de una Primera Misa, el 10 de julio de 1988, Monseñor Lefebvre dijo:
“Esta es la razón por la cual, en los acontecimientos que vivimos hoy y que no dependen mi, se nos dice cismáticos; se nos dice excomulgados. Preguntemos quién nos acusa así y por quién somos excomulgados. Esos mismos que nos excomulgan ya están excomulgados desde hace tiempo. ¿Por qué? Porque son modernistas. Y es este modernismo que ha sido condenado por San Pío X. Este último Papa santo condenó a los modernistas y los excomulgó. Todos estos espíritus que son modernistas están excomulgados por San Pío X.
Son estas personas, imbuidas de los principios modernistas, las que nos excomulgan, mientras que son ellas las que están excomulgadas por el Papa San Pío X.
¿Y por qué nos excomulgan? Porque queremos seguir siendo católicos, porque no queremos seguirlos en este espíritu de demolición de la Iglesia.
Nos dicen: Puesto que no quieren venir con nosotros para contribuir a la demolición de la Iglesia, los excomulgamos.
Muy bien: muchas gracias. Preferimos estar excomulgados. (Vivos y largos aplausos).
No queremos participar en esta obra horrible que se realiza desde hace veinte años en la Iglesia.”
Otros ejemplos, pero basta un botón, ¿no?
4- “Los obispos de la FSSPX han compartido con Mons. Lefebvre muchos años. Han hablado en secreto, les ha dado instrucciones. Nosotros sólo podemos leer sus escritos y sus homilías.”
Los consejos e instrucciones respecto de las relaciones con Roma son públicos, y no se han cumplido, antes bien, se han tergiversado.
Incluso, las condiciones puestas por Monseñor Fellay no se han cumplido. Roma ha decretado verdaderas humillaciones sobre la Misa y las consagraciones episcopales. Y todo eso se ha atribuido a la Virgen Santísima.
«¿No ven que todo esto es política?», dice Monseñor Fellay.
¡No! No son trasnochados… Póngale usted el nombre que corresponda…
“MÁS ALLÁ DE QUE LO QUE HAGA FELLAY SEA UNA ABERRACIÓN O NO. SÓLO HABLO EN TÉRMINOS LÓGICOS.”
Si es una aberración, podrá ser muy lógico, pero será un sofisma.
5- “NO EXISTE UN PAPA MODERNISTA.”
Respecto de Benedicto XVI, algunos dicen que no es Papa; usted parece querer decir que no es modernista.
Los Obispos de la Fraternidad han dicho en el pasado (ahora es difícil saber qué es lo que dicen) que Joseph Ratzinger, simple Sacerdote, luego Obispo, más tarde Cardenal, hecho Prefecto de la Congregación para la Fe y por último Papa, es un modernista.
Hasta Prefecto, los acompañó Monseñor Lefebvre.
Como estamos hablando de las “internas de la Fraternidad”, en las cuales usted no se mete ni quiere meterse, el tema queda aquí.
Eso del «círculo cuadrado» o «miles de círculos cuadrados», se lo dejo para que se lo pregunte a los sacerdotes de la Fraternidad o a sus Superiores. Tal vez tenga un poco más de suerte que el Padre Turco y los otros sacerdotes y fieles que nunca han obtenido respuesta a sus dudas.
“PERO NO POR EL ACCIONAR O LAS DECLARACIONES DE LOS ÚLTIMOS PAPAS SE PUEDE DECLARAR EL ESTADO DE EMERGENCIA DE LA IGLESIA.”
Monseñor Lefebvre lo ha declarado y por eso pasó a las consagraciones episcopales.
“Y LUEGO ESTAR CONTRA EL SUPERIOR DE LA FSSPX Y DECLARAR EL ESTADO DE EMERGENCIA EN LA FRATERNIDAD”
Nadie ha declarado el estado de emergencia en la Fraternidad. Simplemente se desobedece dentro una cierta comunión. Y cuando esa comunión de Fe y de Culto se rompe por culpa de los Superiores, se toma otro camino.
Dice el Padre Castellani: «Vivir “protestando” no es un ideal religioso. Se protesta una vez contra un abuso; y después se comienza a vivir contra el abuso o fuera del abuso. El que vive protestando quiere que los otros quiten el abuso; no quiere o no puede quitarlo él. Mas siempre es posible quitar un abuso de si mismo; y es la mejor manera de protestar contra él».
Roy
Así que:
«1- Qué diría Mons. Lefebvre actualmente nadie puede saberlo. Tenía una característica muy parecida a Benedicto XVI: era contradictorio. Se puede leer de él frases cercanas al sedevacantismo y la blasfemia (“Parece que el Espíritu Santo se ha tomado unas vacaciones”), tanto como frases tendientes a la pacificación».
Lo único cierto que has escrito es que: «Qué diría Mons. Lefebvre actualmente nadie puede saberlo».
Pero en todo lo demás te mamante. Así que: «Tenía una característica muy parecida a Benedicto XVI».
Vete con Benedicto, que no tienes nada qu ver con Mons. Lefebvre y no molestes mas.
A ver si lees la conferencia y logras entender algo.
Es llamativo el hecho de que nunca se encontrara el testamento de Su Eminencia Reverendísima Monseñor Marcel Fraçoise Lefebvre. Dicen, no sin razón, muchos que le conocieron que en los últimos días de su vida lo cercaron de forma tal que no pudiese dar instrucciones sobre las actitudes a tomar en la relación FSSPX – «Roma», respecto de las peripecias que se presentasen en el futuro. En lo particular no me extraña que lo hayan aislado, como tampoco me extrañaría el hecho de que exista un testamento de este ilustre arzobispo que fuera ocultado a propósito.
Roy:
Nada se puede agregar a la excelente respuesta que le ha dado «alguien» («Roy, ¿qué diría Monseñor Lefebvre?»).
Respecto al comportamiento de los fieles, hay que tener en cuenta que no todos reaccionan de la misma manera ante la situación que vive el catolicismo particularmente desde 1958; aunque antes, el río ya sonaba.
Creo que en todos una cosa es común: la primera actitud es la del voluntarismo. Necesitamos creer que todo está bien aunque los signos sean alarmantes. Están los que permanecen adheridos a la Roma actual, porque no conciben una Iglesia sin papa. Entonces, contra toda evidencia, Ratzinger es buen católico y es el verdadero sucesor de Pedro. Una especie de círculo vicioso. Para ser papa tiene que ser católico y no fallar en la fe. Ratzinger es papa porque es católico y es católico porque es papa.
También están los que creen que es posible que el papa sea un rato apóstata y otro rato de una ortodoxia intachable. Están ganados por el error, difundido por los enemigos de la Iglesia que están dentro de ella, que dice que la infalibilidad es acotada. Un ciego que guía a otros ciegos.
Entre éstos, muchos encontraron socorro a su voluntarismo en la Fraternidad, que desde hace muchos años predica tal cosa.
Y están los que ven claro: un apóstata no puede ser papa. Nunca lo fue. Todos los que adhieren a un apóstata, son apóstatas; cardenales, obispos, curas, fieles… todos.
El tránsito hacia la Verdad, es doloroso. Da vértigo pensar que el piso que pisamos puede no existir, con lo que nos queda el vacío por debajo. Los católicos conciliares se niegan siquiera a pensar que darle la comunión al hermano Roger, protestante fundador de la comunidad ecumenista de Taizé, es un sacrilegio horrible. Y Ratzinger lo hizo. La communicatio in sacris hace sospechoso de herejía a quien participa en ella. Ratzinger lo hizo. Ni hablemos de JPII. Y no vale la pena seguir. Busque y encontrará cosas mucho más graves aunque tal vez no tan notables como una escena fotografiada o filmada.
De igual manera, es doloroso para los seguidores de la Fraternidad encontrarse con que el piso firme en que estaban parados no es tan firme. Es más bien un pantano sulfuroso.
De cualquier manera, muchas almas están viendo cada día más claro, y son ellas las que se alegran de pasos como los dados por distintos sacerdotes de la Fraternidad. No es cuestión de declarar el estado de emergencia. Es saber dónde está el error y gritar fuerte para que muchos puedan verlo.
Usted dice por allí que se trata de lógica pura. Pero si la lógica parte de un error, puede ser todo lo lógica que quiera, pero no saca del error.
Por último, transcribo parte de una encíclica, que previene contra los modernistas, y si a Ratzinger le cabe el sayo, póngaselo.
«Y todo esto, en verdad, se hará más patente al que considera la conducta de los modernistas, que se acomoda totalmente a sus enseñanzas. Pues muchos de sus escritos y dichos parecen contrarios, de suerte que cualquiera fácilmente reputaría a sus autores como dudosos e inseguros.»
«Y ahora, abarcando con una sola mirada la totalidad del sistema, ninguno se maravillará si lo definimos afirmando que es un conjunto de todas las herejías. Pues, en verdad, si alguien se hubiera propuesto reunir en uno el jugo y como la esencia de cuantos errores existieron contra la fe, nunca podría obtenerlo más perfectamente de lo que han hecho los modernistas. Pero han ido tan lejos que no sólo han destruido la religión católica, sino, como ya hemos indicado, absolutamente toda religión. Por ello les aplauden tanto los racionalistas; y entre éstos, los más sinceros y los más libres reconocen que han logrado, entre los modernistas, sus mejores y más eficaces auxiliares» (San Pío X, «Pascendi». Se la recomiendo, léala).
PADRE TURCO: TODO MI RESPETO MI CARIÑO Y MI ORACIÒN PARA UD POR SER UN SACERDOTE CATOLICO. SOLAMENTE DIOS Y SU CONCIENCIA SABRAN POR QUE DEJO LA FRATERNIDAD. YO NO PUEDO HACER SOBRE SU ACCIÒN NINGUN JUICIO DE VALOR. NO SOY JUEZ. SOLO SOY UN PECADOR. PERO DEJEME DARLE UN CONSEJO QUE APRENDI LEYENDO LA VIDA DE SANTOS SACERDOTES. HUYA DE LOS HOMBRES QUE HOY LES ADULAN COMO SI FUERA DEL MISMO DEMONIO, TENGA RECELO DE LOS HOMBRES QUE HOY LE TRIBUTAN HONORES. POR QUE LA CRUZ DE CRISTO Y EL CAMINO DE LA SALVACIÒN ESTA LLENA DE ESPINAS Y DE DESPRECIO DE UNO MISMO Y DE HUMILLACIÒN. PIDA A LA VIRGEN MARIA CONSEJO, ELLA ES SU MADRE Y SABE MEJOR QUE UD QUE LE CONVIENE. CIERRE SUS OIDOS AL CANTO SOBERBIO DE LAS SIERENAS DEL AVERNO, QUE HOY QUIEREN ENDULZARLO, PARA LLEVARLO DONDE YA NO HAY RETORNO. SEPA QUE CUANTO MAS ESTIMA RECIBA DE LOS HOMBRES MAS DEBE DESCONFIAR DE SI MISMO. SOLO LOS NECIOS AMAN SER ADULADOS, POR LOS HOMBRES, Y SOLO LOS TEMEROSOS DE DIOS SON FELICES CUANDO DIOS LOS HUMILLA Y LOS ATRIBULA. HUYA DE LA VANIDAD MUNDANA QUE FUE LA PERDICIÒN DE MUCHOS, Y SIGA LA POBREZA DE ESPIRITU DE NUESTRO SEÑOR. ELLA POSEE POCOS AMIGOS EN EL MUNDO, ES CIERTO, PERO TIENE LA UNICA AMISTAD VERDADERA, LA DE DIOS . EN FIN NO SIGA LAS MAXIMAS, NI A LOS MAXIMOS DE ESTE MUNDO QUE QUIEREN CONFUNDIRLO, TOME SU CRUZ Y SIGA AL SEÑOR, EL NO LE ABANDONARA. PIDO A DIOS Y SU MADRE. LO PROTEJAN, CONTRA LOS HIJOS DE LA OSCURIDAD, QUE GOZAN CON LA CAIDA DE UN ANGEL. PIDO A JESUS CRUCIFICADO, POR TODOS LOS SACERDOTES. DE LA SANTA IGLESIA CATOLICA. QUE DIOS Y SU SANTA MADRE LOS PROTEGAN. EN ESTA HORA LA HORA DEL MISTERIUM INIQUITATIS.
Estimado interlocutor:
Con respecto a lo último, se lo pongo en otros términos para que entienda a qué me refiería: LOS QUE PEGAN EL PORTAZO SON CLÉRIGOS VAGOS. Esto es, pecan mortalmente. Otros dirán que ya de por sí los sacerdotes de la FSSPX son clérigos vagos, pero ese es otro cantar. Lo que es seguro es que tal estado indudablemente adquieren los que salen de la Hermandad.
No sé si se dio cuenta, pero usted mismo se cavó su propia fosa con la cita de Castellani.
La comparación con el cáncer, del abusador de metáforas Fellay, es muy correcta. Algunos confunden el tumor con el cuerpo enfermo.
Hubo épocas en la Iglesia muchísimo peores, con Papas negadores de dogmas básicos (pienso ahora en Honorio I), y no sólo en fotitos con hebreos.
Don Adolfo:
No me diga que no tengo nada que ver con Mons. Lefebvre como si fuese un insulto. Yo no sigo a hombres, sigo a Cristo. También es cierto que Monseñor no tenía la divina inspiración. Su ortodoxia era intachable, pero le aclaro que podía tranquilamente errar en su análisis de las situaciones. A mi juicio en algunas lo hizo, en otras no. Es lamentable que Roma haya excomulgado a los obispos de la FSSPX, mucho más mientras no decía absolutamente nada sobre tantos herejes a la vista, por aquella época. Pero ser blanco de algo sumamente injusto no los convierte en infalibles.
Esto es el cisma del cisma. Luego lo poquititos que queden se van a pelear por ser el más «tradicionalista» o por hacer «LA DECLARACION» más dura contra el Papa.
Si realmente quieren cambiar algo (en realidad no quieren cambiar nada) tienen que abogar por la unión de los católicos no por ver quién es el American Idol de los tradicionalistas.
Disculpen que me exprese de esta manera (y por cierto mis mensajes son censurados una y otra vez), pero yo soy CATOLICO y a veces me cuesta comprender a gente que se creen los paladines de la religión y únicos depositarios de la Fé.
Confio que Monseñor Fellay y otros la tienen más clara y que no se trata de acuerdismo, se trata de no caer en el cisma.
Además (y trato de ser lo más delicado posible) es tan importante esa «dimisiones» particulares para la Cristiandad???
No se nada sobre Lefebvre y estos problemas, que reconozco, no me interesan. Si conozco muy bien sobre el tema de la obediencia en sociedades donde la obediencia es la base de su funcionamiento, por ejemplo, una fuerza de seguridad.
Entre otras urgencias cuando hay armas se da prioridad a la celeridad y luego a la seguridad y en el caso de los ejércitos se suma el hecho de evitar “la desbandada”(soy muy resumido) propia de otras épocas, donde un “cisma” derivaba en un ejército paralelo con sus consecuencias. Por lo general derivaban en simple chusma armada e insurrecta según lo demuestra la constancia histórica. En el caso de las armas, al que no le gustan las ordenes se va (o es expulsado) y no puede usar uniforme, pero ahora compruebo que en el caso de la Iglesia, si pueden seguir usando uniforme y “cuarteles” iguales a los “oficiales” Eso es muy peligroso; y para los fieles, confuso y me refiero a los fieles de las dos “partes” (no estoy igualándolas sino diferenciándolas).
En el fondo, la obediencia es obedecer justamente lo último que querríamos obedecer, y si no es así, es “consenso” palabra tan cara y simpática a los demócratas. Nuestro capacidad de hacer juicios de valor sobre lo que vamos a hacer esta apagada y solo encendida la del Jefe, o eso queremos creer, pero nadie nos lo preguntará. Es así y punto. Al que no le gusta, pone una tintorería o se hace empleado municipal.
En el caso de un ejército, el Jefe Supremo habla pero en el de la Iglesia, el Jefe Supremo esta en el cielo y permanece callado y no sabemos si está calentito con lo que hacemos o le agrada, o no le interesa (yo modestamente pienso que en este caso debe ser eso).
En todo caso, y en todas las circunstancias, lo peor que puede hacerse es seguir hombres. Los hombres no son nada. Lo único que perdura es el sentido y la idea…y la institución. . Pero para que perdure el sentido y la idea es imprescindible, el orden.
Y por eso, la deserción, en el frene de batalla, se paga con la vida. Hasta ese punto.
Roy,
le agradezco que reconozca, callando, que de sus 5 puntos, 4,95% son incorrectos.
Respecto del 5% restante, como los de Monseñor Fellay (¿no?), la Secretaría de Estado y el mismo Benedicto XVI son los «OTROS» que usted conoce muy bien pero no quiere aceptar que sea así.
Dígalo con todas las letras: para Roma el ministerio de los sacerdotes de la FSSPX es ilegítimo.
De la misma manera, según el Decreto de Juan Pablo II de julio de 1988, los fieles y los sacerdotes que adhieren AÚN HOY a las consagraciones episcopales del 30 de junio de 1988 ESTÁN EXCOMULGADOS.
Pero, tanto una cosa como la otra, a Benedicto XVI y a Monseñor Fellay les importa muy poco: TODO ES POLITICA.
Para terminar, lea bien lo que dice el Padre Castellani, se lo repito y destaco lo que se le escapa:
Vivir “protestando” no es un ideal religioso. Se protesta una vez contra un abuso; y después SE COMIENZA A VIVIR CONTRA EL ABUSO o FUERA DEL ABUSO. El que vive protestando quiere que los otros quiten el abuso; NO QUIERE o no puede quitarlo él. MAS SIEMPRE ES POSIBLE QUITAR UN ABUSO DE SI MISMO; y es la mejor manera de protestar contra él.
Como dijo Monseñor Lefebvre respecto de las consagraciones episcopales y las previsibles excomuniones: A situaciones excepcionales, soluciones excepcionales.
La LETRA MATA, el ESPIRITU VIVIFICA.
Adalberto:
Que tiene que ver la Fe con la herejia? Que union es posible entre la verdad y el error? Que bien puede venir de asociar la Iglesia con el mundo?
Esto no es una competencia entre iguales. No todos los que se llaman Catolicos lo son realmente. Pero no porque unos pocos (segun tu) crean ser algo asi como los unicos y mejores, los paladines. Se trata de ver donde esta la Verdad y donde el error. Y cuando ves eso, no puedes consentir en permanecer indiferente.
Crees acaso que lo que vio Mons. Lefebvre era trivial y sin importancia? Crees que lo que dijo era un sinsentido? Si es asi, pues sigue con la iglesia prostituta, la que ha traicionado la Verdad, y la que quiere, a toda costa, que la gente se vuelva indiferente ante las tremendas claudicaciones de la Fe y piense asi como tu expresas. «Hay que buscar la union» dicen, como si fuera posible unir a Dios con Satan.
Mira un poco, estudia las cosas, compara la Verdad Catolica con lo que hoy se enseña en esa iglesia falsaria. Si no ves contradiccion, estimado, entonces esta bastante mal…
Y si ves una abismal contradiccion, entonces podras entender algo, aunque sea un poquito, de lo que decia Mons. Lefebvre. Ese es su legado, para que tu y yo abramos los ojos. La verdad no esta en tal o cual grupejo ni fraternidad ni nada. La verdad es Dios, la Verdad esta en Su Iglesia Verdadera. Es cuestion de buscarla.
Roy:
Por error incluí en otro comentario algo que podría interesarle a usted:
Honorio I:
“Que este papa había sido monotelita es una desinformación forjada en todas sus piezas por los monotelitas mismos, con el fin de prevalerse de la autoridad de un papa para dar más crédito a su herejía. Los monotelitas fueron convictos de calumnia por san Máximo el confesor (contemporáneo de Honorio), por el antiguo secretario del papa difunto y por el papa Juan IV (segundo sucesor de Honorio). Algunos decenios después, los Griegos Falsificaron las actas del VI concilio ecuménico, agregando subrepticiamente a Honorio en la lista de los herejes monotelitas anatematizados. Pero dos siglos más tarde, el VIII concilio ecuménico, realizado en Constantinopla (¡!) condena a aquéllos que “esparcían rumores injuriosos contra la Santa Sede” y ordena: “Que nadie redacte ni componga escritos y discursos contra el muy santo papa de la antigua Roma, bajo pretexto de PRETENDIDAS faltas que habría cometido”. Además, todos los clérigos de Oriente y de Occidente firmaron una profesión de fe, según la cual jamás ningún papa había cesado de servir a la santa doctrina.”
Para terminar. Los enemigos de la Iglesia han inventado ésta y mil mentiras más.
Monseñor Marcel Lefebvre, en el Prólogo de su libro Itinerario Espiritual, del 29 de enero de 1990, escribe:
En la tarde de una larga vida —ya que, nacido en 1905, he llegado al año 1990—, podría decir que esta vida se ha visto marcada por acontecimientos mundiales excepcionales: tres guerras mundiales, la de 1914-1918, la de 1939-1945, y la del Concilio Vaticano II de 1962-1965.
Los desastres acumulados por estas tres guerras, y especialmente por la última, son incalculables en el orden de las ruinas materiales, pero mucho más aún espirituales.
Las dos primeras han preparado la guerra dentro de la Iglesia, facilitando la ruina de las instituciones cristianas y la dominación de la Masonería, la cual llegó a ser tan poderosa que logró penetrar profundamente, por su doctrina liberal y modernista, en los organismos directores de la Iglesia.
(…) La ruptura se acentuaba en Roma y fuera de Roma entre el liberalismo y la doctrina de la Iglesia.
Los liberales, después de lograr que se nombraran papas como Juan XXIII y Pablo VI, harán triunfar su doctrina por medio del Concilio, medio maravilloso para obligar a toda la Iglesia a adoptar sus errores.
(…) El Concilio pasa, las reformas se multiplican tan rápido como se puede. Comienza la persecución contra los cardenales y obispos tradicionales, y pronto, en todas partes, contra los sacerdotes y religiosos o religiosas que se esfuerzan en conservar la tradición. Es la guerra abierta contra el pasado de la Iglesia y sus instituciones: “¡Aggiornamento, aggiornamento!”.
(…) Ante esta comprobación pública, universal, ¿qué deber tienen los obispos, miembros oficialmente responsables de la institución que es la Iglesia? ¿Qué hacen?
(…) Es evidente que si muchos obispos hubieran actuado como Monseñor de Castro Mayer, obispo de Campos en Brasil, la Revolución ideológica dentro de la Iglesia habría podido ser limitada, pues no hay que tener miedo de afirmar que las autoridades romanas actuales, desde Juan XXIII y Pablo VI, se han hecho colaboradoras activas de la Masonería judía internacional y del socialismo mundial. Juan Pablo II es ante todo un político filo-comunista al servicio de un comunismo mundial con tinte religioso. Ataca abiertamente a todos los gobiernos anticomunistas y no aporta con sus viajes ninguna renovación católica.
Se entiende, pues, que las autoridades romanas conciliares se opongan feroz y violentamente a toda reafirmación del Magisterio tradicional.
Los errores del Concilio y sus reformas siguen siendo la norma oficial consagrada por la profesión de fe del Cardenal Ratzinger, de marzo de 1989.
(…) Es un misterio que no se levantaran cincuenta o cien obispos como Monseñor de Castro Mayer y yo, que reaccionaran contra los impostores, como verdaderos sucesores de los apóstoles.
No es orgullo y suficiencia decir que Dios, en su misericordiosa sabiduría, salvó la herencia de su sacerdocio, de su gracia, de su revelación, mediante estos dos obispos.
No somos nosotros quienes nos hemos escogido, sino Dios, que nos ha guiado en el mantenimiento de todas las riquezas de su Encarnación y de su Redención. Quienes piensan deber minimizar estas riquezas e incluso negarlas sólo pueden condenar a estos dos obispos, lo cual no hace más que confirmar su cisma de Nuestro Señor y de su Reino, por su laicismo y su ecumenismo apóstata.
Tal vez alguien me diga: “¡Usted exagera! Cada vez hay más obispos buenos que rezan, que tienen fe, que son edificantes…”.
Aunque fuesen santos, desde el momento en que aceptan la falsa libertad religiosa, y por consiguiente el Estado laico, el falso ecumenismo (y con ello la existencia de varias vías de salvación), la reforma litúrgica (y con ello la negación práctica del sacrificio de la Misa), los nuevos catecismos con todos sus errores y herejías, contribuyen oficialmente a la revolución en la Iglesia y a su destrucción.
El Papa actual y estos obispos ya no trasmiten a Nuestro Señor Jesucristo, sino una religiosidad sentimental, superficial, carismática, por la cual ya no pasa la verdadera gracia del Espíritu Santo en su conjunto.
Esta nueva religión no es la religión católica; es estéril, incapaz de santificar la sociedad y la familia.
Una sola cosa es necesaria para la continuación de la Iglesia católica: obispos plenamente católicos, que no hagan ningún compromiso con el error, que establezcan seminarios católicos (…).
De acuerdo. Me confieso lego en el tema. Ergo, acepto de muy buena gana su aclaración respecto a Honorio. Igualmente, cabría reprocharle su falta de vigor respecto al monotelismo. Es bueno aclarar también que la falsa historia de Alejandro VI también es una mentira de los enemigos de la Iglesia.
Al que me asocia con el 95%:
No me interesa retrucarle cada cosa que diga. Es un tema demasiado complejo como para discutir comentando en un blog. Pero no porque me falten argumentos.
Roy se fue al mazo sin gritar el falta envido ni el quiero retruco… aunque tenía 33 de mano y los dos anchos bravos…
Lo que pasa que su debate no es para una pulpería, sino para la salas del Vaticano… tres contra los tres expertos de Ratzinger… Allá sí que exponen todos sus argumentos…
¡Ah!, y que ni se le ocurra retrucar ahora, puesto que las cartas ya están en el mazo y él duerme afuera… ¡todavía está en las malas!
Alguien señaló más arriba las “Similitudes sorprendentes” entre lo expresado en 1984 por el Cardenal Ratzinger, y lo que escribió recientemente Monseñor Fellay al Padre Turco.
No menos sugestivas son las DISPARIDADES entre lo escrito por Monseñor Marcel Lefebvre un año antes de morir y lo que sostiene ahora, innovando, su consagrado obispo y sucesor.
Si se recuerda bien, el renovador Superior actual de la FSSPX, sin ningún escrúpulo, afirmó:
a) En la conferencia a los sacerdotes del 16 de febrero de 2009:
“Algunos, para facilitar las cosas, hacen una identificación entre la Iglesia Oficial y la Iglesia Modernista. Pero es un error, porque hablamos de una realidad concreta.”
b) En carta el Padre Turco:
“Hay personas que quieren el bien de la Iglesia, también en el Vaticano. Si alguien, como Ud pretende, como un Padre Ceriani, que son todos modernistas, se equivoca. No está Ud más en la realidad y en la verdad.”
Sorprende leer tales afirmaciones cuando se las compara con lo estampado a fuego por Monseñor Lefebvre, en el Prólogo de su Itinerario Espiritual, ya citado en este blog:
“No hay que tener miedo de afirmar que las AUTORIDADES ROMANAS ACTUALES, desde Juan XXIII y Pablo VI, se han hecho colaboradoras activas de la Masonería judía internacional y del socialismo mundial. Juan Pablo II es ante todo un político filo-comunista al servicio de un comunismo mundial con tinte religioso. Ataca abiertamente a todos los gobiernos anticomunistas y no aporta con sus viajes ninguna renovación católica.
Se entiende, pues, que las AUTORIDADES ROMANAS CONCILIARES se opongan feroz y violentamente a toda reafirmación del Magisterio tradicional.
Los errores del Concilio y sus reformas siguen siendo la NORMA OFICIAL consagrada por la PROFESIÓN DE FE DEL CARDENAL RATZINGER, de marzo de 1989.”
Y un poco más adelante refutó, por adelantado, la falsa hipótesis de los “conservadores romanos”:
“Tal vez alguien me diga: “¡Usted exagera! Cada vez hay más obispos buenos que rezan, que tienen fe, que son edificantes…”.
Aunque fuesen santos, desde el momento en que aceptan:
– la falsa LIBERTAD RELIGIOSA,
– y por consiguiente el ESTADO LAICO,
– el FALSO ECUMENISMO (y con ello la existencia de varias vías de salvación),
– la REFORMA LITURGICA (y con ello la negación práctica del sacrificio de la Misa), – los NUEVOS CATECISMOS con todos sus errores y herejías,
CONTRIBUYEN OFICIALMENTE A LA REVOLUCIÓN EN LA IGLESIA Y A SU DESTRUCCIÓN.
El Papa actual y estos obispos ya no trasmiten a Nuestro Señor Jesucristo, sino una religiosidad sentimental, superficial, carismática, por la cual ya no pasa la verdadera gracia del Espíritu Santo en su conjunto.
ESTA NUEVA RELIGIÓN NO ES LA RELIGIÓN CATÓLICA”.
ADHIERO, pues, a la conclusión del comentarista anterior:
¡Cuánta razón tenía Monseñor Marcel Lefebvre!, en efecto, cuando dijo en aquella conferencia: “Van a perder la fe… incluso nuestros tradicionalistas. Incluso nuestros tradicionalistas no tendrán ya la fe en Nuestro Señor Jesucristo. ¡Ya que esta fe se pierde! Se pierde en los sacerdotes, se pierde en los obispos.”
¡Qué silencio angustiante el de los actuales Superiores de la FSSPX!
Más allá de la pretendida similitud de circunstancias de Roma y de la imaginaria disparidad de procedimientos de la Fraternidad a que hacen referencia ustedes en el título general y dos de los comentarios…
Más allá de lo que diría o haría hoy Monseñor Lefebvre, en que pierden el tiempo otros foristas…
Lo cierto, lo concreto, es que la Fraternidad no cambió, y hoy hace lo mismo que hizo su Fundador: va a Roma.
Eso es lo que no quieren ver ustedes y unos pocos más.
No busquen oposición entre una Fraternidad verdadera y otra supuestamente felona.
Háganse su propia ENEMISTAD.
La conferencia de Monseñor Lefebvre citada, está fechada 15 de abril de 1986.
Con posterioridad a esa fecha el mismo Monseñor Lafebvre tuvo un acercamientro con Roma, precisamente con el entonces Cardenal Razinger, que concluyeron, con el fracasado acuerdo práctico del 5 de mayo de 1988.
Si se pretende encontrar una crítica, por esta conferencia, al acercamiento actual de la Fraternidad a Roma, entonces también es una crítica de Monseñor Lefebvre a sí mismo. Es ridículo.
Mas aún, si se pretende, con esta conferencia, justificar el alejamiento del Padre Turco, porque la Fraternidad actual, no hace nada de lo que allí dice Monseñor Lefebvre que hacen las autoridades de Roma.
Es más, esta conferencia, Justifica plenamente a Monseñor Fellay, puesto que , si Monseñor Lefebvre , vió lo que describe de Roma, y a pesar de ello tuvo un acercamiento posterior, en el que llegó a firmar un documento del que se retractó, con el mismo argumento Monseñor Fellay puede estar teniendo conversaciones con Roma, mas aún si no firma ningún acuerdo práctico.
El forista “Yo digo” comienza por no aceptar la “similitud de circunstancias de Roma”.
Entiendo que quiere decir que hay un verdadero cambio en Roma y que existe una diferencia entre la Roma de Juan Pablo II y la Roma de Benedicto XVI, como si diese crédito a la “restauración auténtica” de Monseñor Fellay.
Las visitas a la sinagoga y al templo protestante romanos, más todos los encuentros ecuménicos e interreligiosos de los cinco últimos años son un contundente desmentido a su interpretación de la situación.
A continuación, el forista pone en duda la “disparidad de procedimientos de la Fraternidad”.
Aquí debo pensar que no ve un cambio de actitud en Monseñor Fellay y que, por eso, afirma que el actual Superior continúa en el mismo sendero de Monseñor Lefebvre.
La ausencia, desde hace ocho años, de todo comunicado o documento oficial emanado de la autoridad máxima de la Fraternidad condenando el escándalo permanente del falso ecumenismo constituye otra concluyente refutación de su análisis.
Por lo tanto, Roma sigue igual o peor; mientras tanto, la Fraternidad calla y entabla desmañados e infructuosos “debates doctrinales”.
Llegamos al punto en que el comentarista dice que “lo cierto, lo concreto, es que la Fraternidad no cambió, y hoy hace lo mismo que hizo su Fundador: va a Roma.”
Nos recuerda (como Policarpo una vez más) que Monseñor Marcel Lefebvre, a pesar de todo lo que dijo y escribió en 1986-1987, sin embargo, a fines de 1987 y a comienzos de 1988, mantuvo gestiones con Roma.
Respondo: sí es cierto, no se puede negar.
La objeción es fuerte y ya fue presentada varias veces en Radio Cristiandad (Policarpo es reicidente en esto) y siempre refutadas.
Nada nuevo.
Tampoco lo será la respuesta, que prueba que la Fraternidad sí cambió.
A fines de 1987, Monseñor Lefebvre aceptó la inspección de un visitador de Roma; y a comienzos de 1988 envió dos de sus teólogos para entrevistarse en Roma con los representantes del Cardenal Ratzinger.
Sería muy largo explicar aquí porqué lo hizo, con qué estado de ánimo y cuáles eran sus profundas convicciones, idénticas a las de Monseñor de Castro Mayer.
No soy vidente ni adivino. Todo esto está reflejado en cartas, conferencias, sermones y entrevistas que se sucedieron entre julio de 1987 y junio de 1988.
Todo esto merece estudio y reflexión.
Quien no lo haya hecho no puede conocer lo que guió a Monseñor Lefebvre posponer las consagraciones episcopales, previstas para la fiesta de Cristo Rey de 1987, y entablar esas tratativas con Roma.
Lo conocido por todos es lo que sucedió después: Monseñor Lefebvre cayó en la trampa que le tendió el “zorro” del Cardenal Ratzinger (para Monseñor Fellay ahora el “zorro” es el Cardenal Castrillón Hoyos).
También es sabido como salió de esa trampa demoníaca y cuales fueron sus decisiones posteriores, durante los últimos años de su vida.
Por ejemplo, en la entrevista concedida a la revista Fideliter (número de noviembre-diciembre de 1988), Monseñor Lefebvre sentó las bases y condiciones de una posible reanudación de las tratativas con Roma:
“No tenemos la misma manera de concebir la reconciliación. El cardenal Ratzinger la ve en el sentido de reducirnos, de traernos al Vaticano II. Nosotros la vemos como un retorno de Roma a la Tradición. No nos entendemos. Es un diálogo de sordos. No puedo hablar mucho del futuro, ya que el mío está detrás de mí. Pero si vivo un poco aún y suponiendo que de aquí a un determinado tiempo Roma haga un llamado, que quiera volver a vernos, reanudar el diálogo, en ese momento sería yo quien impondría las condiciones. No aceptaré más estar en la situación en la que nos encontramos durante los coloquios. Esto se terminó.
Plantearía la cuestión a nivel doctrinal: ¿Están de acuerdo con las grandes encíclicas de todos los papas que los precedieron? ¿Están de acuerdo con Quanta Cura de Pío IX, Immortale Dei, Libertas de León XIII, Pascendi de Pío X, Quas Primas de Pío XI, Humani Generis de Pío XII? ¿Están en plena comunión con estos papas y con sus afirmaciones? ¿Aceptan aún el juramento antimodernista? ¿Están a favor del reinado social de Nuestro Señor Jesucristo?
Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar. Mientras no hayan aceptado reformar el Concilio considerando la doctrina de estos papas que los precedieron, no hay diálogo posible. Es inútil.
Las posiciones quedarían así más claras.
No es una pequeña cosa la que nos opone. No basta que se nos diga: pueden rezar la misa antigua, pero es necesario aceptar esto. No, no es solamente eso lo que nos opone, es la doctrina. Queda claro”.
Radio Cristiandad ya señaló que ahora la Fraternidad oculta frases de su Fundador en este texto tan corto.
En el número 189 de la revista Fideliter han sido suprimidas estas dos:
“No nos entendemos. Es un diálogo de sordos”.
“Si no aceptan la doctrina de sus antecesores, es inútil hablar”.
Es de público conocimiento, y Radio Cristiandad lo ha publicado, que el Padre Schmidberger las califica, hoy, de deplorables “porque no corresponden efectivamente a la posición de la Fraternidad”.
¡Claro! Él lo hace puestas en boca del leño caído Monseñor Williamson. ¡Pero son las mismas!
Radio Cristiandad nos ha proporcionado otro ejemplo. Lo tenemos en el último reportaje que le hiciera la revista Fideliter (número de enero-febrero de 1991).
A la pregunta “¿Qué puede decir a los fieles que esperan siempre en la posibilidad de un acuerdo con Roma?”, Monseñor Lefebvre dio una respuesta que aclara muchas cosas, tanto sobre el pasado como sobre el futuro:
“Nuestros verdaderos fieles, los que comprendieron el problema y que precisamente nos ayudaron a proseguir la línea recta y firme de la Tradición y de la fe, temían las gestiones que hice en Roma. Me dijeron que era peligroso y que perdía mi tiempo. Sí, por supuesto, he esperado hasta los últimos minutos que en Roma dieran prueba de un poco de honradez. No se me puede acusar de no haber hecho el máximo. Por eso ahora, a los que vienen a decirme: es necesario que usted se entienda con Roma, creo poder afirmar que yo he ido incluso más lejos de lo que hubiera debido ir.”
Tengamos en cuenta que Monseñor Lefebvre habla de “VERDADEROS FIELES”.
Y por si quedan dudas, Monseñor Lefebvre los define. ¿Quiénes son esos verdaderos fieles para Monseñor?
* Los que comprendieron el problema y los que precisamente ayudaron a proseguir la línea recta y firme de la Tradición y de la fe.
* Los que temían las gestiones que se hacían en Roma.
* Los que dijeron que era peligroso y que se perdía el tiempo.
Por lo tanto, dos meses antes de morir, Monseñor Lefebvre respondió ya a los que vienen a decirnos todavía ahora que es necesario que nos entendamos con Roma:
“Creo poder afirmar que yo he ido incluso más lejos de lo que hubiera debido ir”
Hoy, sus sucesores entran nuevamente en la trampa del “zorro” Ratzinger y para ello silencian los errores de Benedicto XVI, al mismo tiempo que nos dicen que defienden la Verdad en alta voz y en Roma.
Mientras tanto, los VERDADEROS FIELES Y SACERDOTES (lamentablemente no hay Obispos), los que comprenden el problema y los que quieren ayudar a proseguir la línea recta y firme de la Tradición y de la fe, los que temen las gestiones que se hacen en Roma, dicen que es peligroso y que se pierde el tiempo, y piden que salgan de la trampa antes de que sea demasiado tarde, si es que ya no es demasiado tarde y se ha ido más lejos de lo que en realidad se hubiera debido avanzar.
Hoy, como ayer y como mañana, esos VERDADEROS FIELES Y SACERDOTES son tomados por “locos”.
Pero, la locura está en la nueva posición de las actuales autoridades de la FSSPX.