Lefebvristas: solidaridad con el Papa y con la Iglesia Católica.
En momentos de dificultades, a despecho de muchos falsos profetas y teólogos, con la escopeta preparada, los lefebvristas salen al campo en defensa del Papa.
Don David Pagliarani, Superior de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X es categórico,
“… está fuera de discusión que hoy asistimos a un grave ataque contra el Papa y la Iglesia Católica. Eso nunca puede llevarnos a justificar o tolerar los casos de sacerdotes infieles que han sido encontrados con serios indicios de haber caído en el mal horrible de la pedofilia y merecen ser enviados a su casa. En verdad, incluso este mal siempre ha existido en el interior de la Iglesia, y las manzanas podridas no dependen de la corriente doctrinal o teológica, sino de la serpiente diabólica que tienta a la gente hoy como ayer, pero dicho esto… ” ¿Dicho esto? “… tenemos que pensar por qué esta situación de crisis y de ataque. Tomando nota de que ha habido, y es evidente, casos de siervos infieles de los cuales todos debemos estar avergonzados, se debe evaluar la razón de esta debilidad de la Iglesia de hoy, que se presta a estos ataques, que no se dirigen tanto contra la persona del Papa, como a la Institución misma.”
Explica:
“… después del Concilio Vaticano II y a renglón seguido, lamentablemente, la Iglesia ha buscado aquella categoría definida como diálogo con el mundo y apertura al mismo. Pero después de más de cuarenta años, hay que señalar que esta idea era y es un fracaso por imposible, porque la misión de la Iglesia Católica no es hablar, sino convertir, por su actividad misionera, a la fe católica, sola y única vía de salvación. Hago un parangón con los tiburones; los comparo con los enemigos de la Iglesia, los masones: Cuando ven a su presa sangrado, no tienen piedad. En fin; hoy esta comparación es angustiante. La Iglesia es fuerte, pero sufre de una crisis sin precedentes debido a la debilidad —incluso teológica— posterior al Vaticano II; los católicos han perdido puntos de referencia teológicos ciertos y únicos; todos hablan y se pierde el sano principio jerárquico en nombre de la colegialidad. Este principio de jerarquía no era arbitrario; ahora rigen la anarquía y el desorden, y se escuchan a menudo muchas voces que se muestran heréticas o erróneas.”
¿Qué hace falta?
“La vuelta a una teología oficial, porque hay demasiados pensadores libres; muchos obispos y sacerdotes que toman la palabra, tienen visiones particulares. El Vaticano II ha dejado de lado al tomismo, y eso ya fue un gran error doctrinal; hoy cunden los amargos frutos de la modernidad y de la Iglesia del diálogo.”
A propósito del diálogo, ¿cree que es realmente necesario con los Judíos?
“La Iglesia debe dialogar con todos, pero con la finalidad de lograr la conversión de todos. Ese es el verdadero diálogo. Por el contrario, ubicarse en una situación de paridad o debilidad, causa daño. En cuanto al deicidio judío, creo que es un tema delicado, para afrontarlo dentro de la teología y con calma. La Iglesia de siempre tomó para sí las tesis de Santo Tomás de Aquino, que luego el Concilio ha dejado de lado.”
La Conferencia Episcopal Italiana ha solicitado una rectificación a un obispo que había expresado algunas ideas.
“La Conferencia Episcopal Italiana ha seguido un criterio diplomático. Pero siempre se debe decir la verdad, y si lo que dijo el obispo responde a la doctrina de la Iglesia, nadie debe censurarlo o reprobarlo. Si hubiera proclamado herejías, la llamada de atención sería correcta. Pero si no hay pensamientos contrarios a la doctrina de siempre, se está respetando la verdad. La Iglesia debe optar por el sí y por el no, nunca por el gris o por la diplomacia. Siguiendo el camino de Cristo no se cae en situaciones comprometidas.”
¿Cree que la famosa oración del Viernes Santo por la conversión de los Judíos estaba mal?
“No. En realidad el Papa Juan XXIII cometió un error, por cuanto “pérfidos” no significa “traidores” sino “alejados de la fe”. Y la Iglesia tiene el deber de orar por la conversión de todos, incluyendo a los judíos. Excluir a los judíos de esta tarea pastoral, paradójicamente, constituiría un real y singular antisemitismo y racismo a la inversa, y Dios no perdona la tibieza. La Iglesia Católica es misión, y Dios, como último acto, dijo “id y predicad el Evangelio a todos”; no dijo que se excluyera a los judíos.
Tomado de Pontifex Roma
Traducción Radio Cristiandad


«constituiría un real y singular antisemitismo».dice.
¿Que cara..coles entiende Don DAVID por esa calificación DECIMONÓNICA?
¿Se ha adherido al carro triunfal de los vencedores, que son los que acuñaraon SEMEJANTE DISPARATE?
El abandono del combate en aras de la pax mundi tiene sus consecuencias también semánticas, no menos peligrosas dado que la actual población judía mundial CARECE casi por completo de «SEMITAS».
¿Ricordi este Don David a aquel Rabino acallado y secuestrado su libro en el que asegura que NO EXISTE EL JUDÍO SINO EL JUDAÍSMO?
Don David, Don David, ¿que persigues?
¿Por qué esta situación de crisis? Ahí va una visión particular:
“La legión y Roma están en guerra”
Etiqueta: Lobos en piel de oveja
Olivia Carballar
Público
15/04/10
Entrevista a Elio Masferrer Kan, experto en las religiones y profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México
Va al grano, suelta titulares en cada respuesta y no hace demagogia, que es lo más difícil de evitar siendo tan directo. Elio Masferrer (Rosario, Argentina, 1946) aporta las cifras de la Iglesia para afirmar con rotundidad que la institución vive una profunda crisis. “Cuando entró Juan Pablo II había más de cuatro millones de matrimonios católicos en el mundo. Ahora, sólo hay tres. De los 417.000 sacerdotes, quedan 409.000. Y de las 990.000 religiosas, 690.000”, explica. Pero lo que más enerva a este experto en las religiones, profesor de la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, es la doble cara de la Iglesia: “Se erige en garante de los valores y a su vez protege a delincuentes”.
¿Ha llegado la Iglesia a su ocaso con las denuncias de pederastia?
Creo que la Iglesia todavía tiene capital simbólico que le permite seguir jugando. Pero definitivamente ha perdido posiciones de respetabilidad. No sólo es un problema de no tener vocaciones, sino que no tienen respuestas para los problemas de la sociedad contemporánea. Quedó claro que Marcial Maciel era un macho, que tenía varias mujeres, que se drogaba… pero no usaba condones. Y también está absolutamente claro que Juan Pablo II fue un protector de pederastas. Defendió al arzobispo de Viena Hermann Groer hasta que se hizo insostenible. O al mismo Maciel.
¿Por qué no hay una reacción contundente contra ellos?
Yo he revisado los documentos aprobados por Juan Pablo II, por Ratzinger y por Juan XXIII sobre los pederastas. Y la sanción para un chismoso es mayor que para un pederasta. A los que hacen la investigación los obligan a mantener silencio. Si lo incumplen son excomulgados. A Maciel, como estaba muy viejito, decidieron no hacerle el proceso canónico. Pero si alguien hubiera hablado sobre el proceso canónico de Maciel lo hubieran excomulgado, y a Maciel no. Esto demuestra que la Iglesia es una organización más preocupada por su prestigio que por la misión religiosa que tendría que llevar. Mantiene la misma actitud que en la Inquisición. Y eso fortalece la crisis. Se pega un tiro en el pie constantemente.
¿La relación entre el Vaticano y los legionarios se sustenta en dinero?
Los legionarios aportaban alrededor de 100 millones de euros a la financiación del Vaticano y en este mundo capitalista el que paga manda. Se estima que los legionarios tienen de capital más de 20.000 millones. Pero los legionarios violaron una regla del Vaticano: que nadie puede tener más fuerza que el Vaticano mismo. Eso es una guerra de poder.
¿Cómo terminará la investigación abierta sobre Maciel?
Es de risa, es una burla. La Iglesia sabe perfectamente quién es Maciel. Desde los años 50 sabe que era drogadicto porque un colegio de farmacéuticos denunció que sus seminaristas pedían derivados de la morfina sin receta. Lo que dicen que van a descubrir ya lo sabían de antes. Esta investigación da un viso formal público, pero el problema que tienen es cómo desmantelan la Legión.
¿Cómo luchan unos y otros?
Habría que pensar que el descubrimiento de los hijos de Maciel son estrategias del propio Vaticano para obligar a la Legión a negociar. La Legión nunca se dejó manejar por el Vaticano. Ponía sus 100 millones y había total impunidad a cambio. Pero la Legión no apoyó a Ratzinger para ser Papa. Ellos tenían su propio candidato, Ángelo Sodano. Entonces el Vaticano le va quemando las fichas. Además del relato de los seminaristas, alguien del Vaticano filtra los documentos y estas heridas tan drásticas le permiten tener, ahora sí, a la Legión con el cuchillo en la garganta, tenerla controlada.
¿Qué responsabilidad tiene el Papa en los casos de pederastia?
La Iglesia nunca va a reconocer que tiene una red de protección de delincuentes. Cuando trasciende, la institución presiona sobre los padres para que no hagan la denuncia y comienza a darle vueltas hasta que ya prescribió el delito. Es un mecanismo deliberado de protección de delincuentes. Pero no es una decisión individual de los obispos. Existen dos documentos, uno firmado por Juan XXIII y otro por Ratzinger, que prohíben terminantemente a los obispos llevar a la justicia común los casos de abuso sexual e implantan el secreto.
¿Y por qué la justicia terrenal no invalida ese documento?
Muchos jueces, fiscales, tienen miedo a meterse con la Iglesia porque es una institución muy poderosa que te puede dejar sin trabajo. Los obispos que renunciaron en Irlanda son verdaderos chivos expiatorios, porque con su renuncia están protegiendo al cardenal de Dublín y al Papa. Es como tirar un poco de carne a los leones para apaciguar la cosa, pero es el Papa el que está en entredicho.
¿Nos olvidamos entonces de ver sentado en el banquillo al Papa?
En EEUU se están planteando aplicarle la ley norteamericana sobre la delincuencia organizada. De acuerdo a esa ley, el Papa es responsable de los abusos. Un ejemplo: si un repartidor de pizzas comete una tropelía en un reparto, el responsable es el repartidor de pizzas pero también su jefe. Ahora, que consigan sentar al Papa en el banquillo… El Vaticano ya plantea que tiene inmunidad como jefe de Estado para evitar dos cosas. Una, que lo encausen. Y dos, tener que pagar las indemnizaciones.
¿Nadie va a resarcir el daño?
La divina providencia. Dejan a la divina providencia ese trabajo. Si la divina providencia no atiende a la víctima es porque ha pecado. Es una estrategia de criminalizar a la víctima. Y el pederasta, sin embargo, resulta ser alguien atacado por el demonio que se salva rezando 20 rosarios y padres nuestros.
¿Saltarán más casos como el del español José Ángel Arregui?
Prepárense. En México, por ejemplo, estuvo el caso de Nicolás Aguilar, que de forma descarada era un prófugo de la justicia norteamericana pero figuraba en el directorio de los sacerdotes de la Iglesia católica mexicana al frente de una parroquia. Se dio también el caso de un sacerdote que estuvo incluso condenado a prisión y la Iglesia presionaba al gobernador para que saliera en libertad. Cuando salió le estaban organizando un homenaje. Que habrá gente decente dentro de la Iglesia, eso nadie lo discute, pero en muchos casos quienes tienen el control protegen a estos delincuentes.
¿Y la Iglesia española los está protegiendo?
Viendo la dinámica, no podemos descartar la posibilidad de que haya sacerdotes españoles fuera de España para tapar su comportamiento o porque la misma institución consideró peligrosos. En el caso de Arregui, es evidente que en España sabían perfectamente a qué se dedicaba. Y es muy probable que lo mandaran por eso a Chile. Uno se entera de un caso y tiende a pensar que debe haber 50 iguales o peores.
¿La gente ha dejado de tenerle miedo a la Iglesia?
Ese es el punto. Hay un doble proceso. La gente le pierde miedo a la capacidad que puede tener la Iglesia de castigarlos pero, además, la gente comienza a hablar con la verdad. Si fue abusada, fue abusada y no es culpa del abusado, sino del abusador.
¿La política está supeditada a la religión?
Daría la vuelta a la pregunta. Las autoridades religiosas participan activamente en política. El cardenal, los obispos de cualquier país, también en España, negocian con los políticos cuotas de poder. ¿Qué hace la Iglesia ante la crisis que está viviendo y que niega por cierto? Se refugia en un tipo de trabajo pastoral con las clases altas.
saludos
deseo preguntarles si es posible descargar algunos de sus programas audio?? gracias
Nota del Editor:
Puede Ud. bajarse algunos audios desde http://www.radiocristiandad.net http://www.audiocristiandad.com y el post https://radiocristiandad.wordpress.com/2010/04/08/audios/
¿Qué parte no entiende la FSSPX de que Maledicto fue el principal culpable de la masacre contra la inocencia de los niños en todo el mundo…por monopolizar él mismo toda la información de los casos a nivel mundial desde hace más de 30 años y por amenazar de excomunión a quienes se atrevieran a intervenir en favor de los pequeñitos?
¡Claro que sí entienden!, y ese dismulo y ocultamiento son tan criminales como el de los pederastas…así que la FSSPX ya se sumó a otro de los muchos crímenes de la Vaticueva.
La sentencia es muy clara:
«HAY DE AQUEL QUE SE META CON UNO DE MIS PEQUEÑITOS, MEJOR ES QUE SE AMARRE AL CUELLO UNA PIEDRA DE MOLINO Y SE ARROJE A LO PROFUNDO DE LA MAR»…
Ave Maria, gratia plena
La neo-frater apoya a ratzinger para negociar su cuota de aprobacion y de poder. Y el primer responsable de esta traicion solapada y repugnante es el mismo traidor Fellay.
Fellay y sus secuaces son responsables de la entrega de la verdadera FSSPX en manos de los modernistas. Si se concreta finalemente la claudicacion en su totalidad o no solo Dios lo sabe.
QUANDO SERA QUE ESTES CONSAGRADOS VAN A COMPRENDER QUE LOS ERRORES y LAS CRISIS SON TEOLOGICAS, DE FÉ, E DESDE AI DE LA AUTORIDAD EN LA FÉ; LAS OTRAS SIGUEN LOS RONCALLIS Y LOS MUCHOS CONSAGRADOS DE PAGLIA!
EN DEFENSA DE MONSEÑOR FELÓN:
Es sumamente temerario afirmar que Monseñor Felón y la Neofraternidad son totalmente cómplices de haber ocultado, y de esa forma protegido, a la pederastía y a los nefandos pederastas.
Que quede bien claro y libre de todas dudas que monseñor Felón y sus secuaces Neofraternitarios solo están de acuerdo en un 95% con las técnicas ocultatorias y protectoras de estos aberrantes degenerados.
En justicia a Felón solo le corresponde amarrar a su cuello el 95% de la piedra que deberían tener Wojtyla Katz y Ratsinger. Que nadie proteste por el 5% faltante porque es totalmente inmerecido.
EL EQUÍVOCO DEL SEMITISMO Y DEL ANTISEMITISMO
por Claudio Mutti (*)
“En una cabra de rostro semita”
(Umberto Saba, Ho parlato a una capra)
Parece que fue el historiador alemán August Ludwig von Schlözer (1735-1809) quien acuñó por primera vez, en 1781, el adjetivo semitisch, para indicar el grupo de lenguas (siriaco, arameo, árabe, hebreo, fenicio) habladas por las poblaciones que un pasaje bíblico (Gen. 10, 21-31) hace descender de Sem, hijo de Noé. El neologismo fue acogido por la comunidad de los lingüistas hasta tal punto que lo encontramos en 1890 en las Lectures on the comparative Grammar of the Semitic Languages de W. Wright (1830-1889), en 1898 en la Vergleichende Grammatik der semitischen Sprachen de Heinrich Zimmern (1862-1931), entre 1908 y 1913 en el Grundriss der vergleichenden Grammatik der semitischen Sprachen di Carl Brockelmann (1868-1956).
El adjetivo “semítico” se refiere por tanto propiamente a los Semitas, es decir, a una familia de pueblos que se ha difundido en la zona comprendida entre el Mediterráneo, los montes de Armenia, el Tigris y la Arabia meridional, para luego extenderse también a Etiopía y al Norte de África; como adjetivo sustantivado (“el semítico”) este indica el grupo lingüístico correspondiente que se articula en tres subgrupos: el oriental o acádico (que en el II milenio se dividió a su vez en babilónico y asirio), el noroccidental (cananeo, fenicio, hebreo, arameo bíblico, siriaco) y el sudoccidental (árabe y etiope). Por tanto, es del todo impropio el uso de los términos “semita” y “semítico” como sinónimos de “hebreo” y “hebraico”, exactamente como sería impropio decir “ario” o “indoeuropeo” en lugar de “italiano”, “alemán”, “ruso”, “persa”.
De todo ello se deduce que es igualmente errado el uso de “antisemita” cuando con tal término se quiere designar a quien es “reo de antisemitismo” (1), es decir, de aquel “delito” (o “reato”) que un autorizado vocabulario define en los siguientes términos: “aversión hacia el pueblo judío, que a veces ha alcanzado formas de persecución e incluso de complejo colectivo de exterminio, con una base esencialmente propagandística, debida a la degeneración de pseudoconceptos histórico-religiosos o a la búsqueda de un chivo expiatorio por parte de políticos y clases políticas impotentes” (2). Si se usa correctamente, de hecho, el vocablo “antisemitismo” –acuñado en 1879 por el periodista vienés Wilhelm Marr (3) –debería indicar la hostilidad hacia toda la familia semítica, que hoy tiene su componente mayoritario en las poblaciones de lengua árabe, de modo que la calificación de “antisemita” resultaría más adecuada para designar a quienes nutren aversión hacia los Árabes más que a los “reos” de hostilidad antijudía.
Pero la inconsistencia de la antecitada sinonimia (“semita”= “judío”) resulta todavía más evidente cuando se reflexiona sobre el hecho de que los Judíos actuales no pueden ser calificados como “semitas”, y todavía menos como “pueblo semita”. De hecho, si la pertenencia de un grupo humano a una más vasta familia debe ser establecida en base a la lengua que el grupo en cuestión habla, entonces un pueblo podrá ser considerado semítico solo en el caso en que este hable una de las lenguas semíticas enumeradas más arriba, con el resultado de que hoy tendrían derecho a ser definidos “semitas” con todo rigor los Árabes y los Etíopes, pero no los judíos.
Es cierto que desde 1948 el hebreo (el neohebreo) se ha convertido en la lengua oficial de la colonia sionista asentada en Palestina y es comprendido por la mayor parte de los Judíos que actualmente allí residen, pero se trata de una lengua que estaba muerta desde hace más de veinte siglos y que sólo en el siglo XX ha sido artificiosamente resucitada. Los Judíos de la diáspora, hoy como en el pasado, hablan las lenguas de los pueblos entre los que se encuentran viviendo, lenguas que son generalmente indoeuropeas (inglés, español, francés, italiano, ruso, farsi, etc.) El propio Yidis, que se formó en el siglo XIII en los países de Europa central sobre la base de un dialecto medio-alemán y se convirtió en una especie de lengua internacional después de la migraciones judías, con todo, era siempre un idioma alemán (4), aunque, además de un vocabulario de base alemán y eslavo, contenía un índice elevado de elementos léxicos hebreos y era escrito en caracteres hebreos.
Por tanto, es evidente que los Judíos no constituyen en absoluto un grupo que, sobre la base de la pertenencia lingüística, pueda ser definido como semítico.
¿Podemos, entonces, considerarlos semitas desde un punto de vista étnico? Para responder afirmativamente, habría que estar en condiciones de reconstruir la genealogía de los Judíos y reconducirla hasta Sem, hijo de Noé. Cosa prácticamente imposible.
Un hecho es cierto: a la etnogénesis judía han contribuido elementos raciales de distinta procedencia, adquiridos a través del proselitismo y de aquellos matrimonios mixtos (“los matrimonios con las hijas de un dios extranjero”) contra los cuales tronaban los profetas de Israel. “A partir de los testimonios y de las tradiciones bíblicas, – escribe un estudioso judío –se deduce que incluso en los orígenes de la formación de las tribus de Israel estas estaban ya compuestas de elementos raciales diversos (…). En aquella época encontramos en Asia Menor, en Siria y en Palestina muchas razas: los Amorreos, que eran rubios, dolicocéfalos y de alta estatura; los Hititas, una raza de complexión oscura, probablemente de tipo mongoloide; los Casitas, una raza negroide; y muchas otras todavía. Los antiguos Hebreos contrajeron matrimonios con todas estas estirpes, como se ve bien en muchos pasajes de la Biblia” (5).
Según un autorizado geógrafo y etnólogo italiano, Renato Biasutti (1878-1965), “la cuestión de la posición antropológica o composición racial de los Judíos no es de hecho menos complejas y oscura” que la de muchas otras. “Una de las causas de esto –explica –está en la dificultad de recoger informaciones adecuadas sobre los caracteres somáticos de un grupo étnico tan disperso” (7). Además, es preciso distinguir entre los grupos judíos de Asia y los de Europa y África y, en particular, entre los Sefarditas (la rama meridional de la diáspora) y los Asquenazíes (la rama oriental). Si los sefarditas se han extendido desde el Norte de África y de la Europa mediterránea hasta Holanda e Inglaterra, los Asquenazíes han poblado amplias áreas de la Rusia meridional, de Polonia, de Alemania y de los Balcanes y han proporcionado el contingente más numeroso al movimiento colonialista que ha dado nacimiento a la entidad político-militar sionista.
Si para gran parte de los Sefarditas se puede suponer un origen parcialmente semítico, aunque no necesariamente hebreo (8), por cuanto respecta a los Judíos asquenazíes, que representan las nueve décimas partes del judaísmo mundial, las cosas resultan completamente diferentes, ya que la mayoría de aquellos que en la Edad Media profesaban el judaísmo eran Jázaros y “gran parte de esta mayoría emigró a Polonia, Lituania, Hungría y a los Balcanes, donde fundó la comunidad judía que, a su vez, se convirtió en la mayoría predominante del judaísmo mundial” (9).
La afirmación de esta verdad histórica tiene consecuencias devastadoras sobre el mito sionista del “retorno” judío a Palestina. De hecho, es evidente que, si la mayoría de los Judíos actuales extrae su origen de los Jázaros, la pretensión sionista es destituida de su fundamento, ya que los descendientes eslavizados de un pueblo túrcico originario de Asia central no pueden ciertamente ostentar ningún “derecho histórico” sobre una región de Oriente Próximo.
(*) Claudio Mutti es redactor de Eurasia. Rivista di studi geopolitici
http://www.eurasia-rivista.org
NOTAS
1. Giacomo Devoto e Gian Carlo Oli, Vocabolario illustrato della lingua italiana, Selezione dal Reader’s Digest, Milano 1967, vol. I, p. 146. Es interesante observar que, mientras el antisemita es “reo”, es decir, “culpable de un delito”, según el mismo Devoto-Oli no son en absoluto reos aquellos que nutren aversión hacia otros grupos humanos. «Anticristiano» de hecho significa simplemente «hostil a los cristianos o a sus doctrinas» (op. cit., vol. I, p. 142); «antialemán» es quien “se opone histórica o políticamente a los alemanes» (op. cit., vol. I, p. 147); incluso «antidemocrático» designa, sin expresar juicio de condena, toda «persona, actitud o movimiento que obstaculiza la democracia, sus principios sociales y políticos» (op. cit., vol. I, p. 142).
2. G. Devoto – G. C. Oli, op. cit., p. 146.
3. P. G. J. Pulzer, The rise of political anti-Semitism in Germany and Austria, Wiley, New York 1964, pp. 49-52.
4. Hay que decir, sin embargo, que algunos estudiosos contestan la matriz alemana del yidis, hipotetizando su origen de la relexificación de un dialecto sorbio hablado por los descendientes de núcleos balcánicos (y probablemente también caucásicos y eslavo-avaros) que se habían convertido al judaísmo. «I do not accept – declara uno de ellos – the common view that Yiddish is a form of German. I believe that Yiddish arose approximately between the 9th and 12th centuries when Jews in the mixed Germano-(Upper) Sorbian lands of present-day Germany ‘relexified’ their native Sorbian, a West slavic language» (Paul Wexler, Yiddish evidence for the Khazar component in the Ashkenazic ethnogenesis, in: The World of the Khazars. New Perspectives. Selected Papers from the Jerusalem 1999 International Khazar Colloquium hosted by the Ben Zvi Institute, edited by Peter B. Golden, Haggai Ben-Shammai and Andras Rona-Tas, Brill, Leiden-Boston, 2007, p. 388). Al parecer de Wexler, el yidis constituiría una ulterior confirmación de la presencia de un componente Jázaro fundamental en la etnogénesis asquenazí. Cfr. P. Wexler, The Ashkenazic Jews. A Slavo-Turkic people in search of a Jewish identity, Columbus, Ohio, 1993; Idem, Two-tiered relexification in Yiddish: the Jews, the Sorbs, the Khazars and the Kiev-Polessian dialect, Berlin-New York, 2002.
5. M. Fishberg, The Jews: A Study of Race and Environment, The Walter Scott Publ. Co., London-New York, 1911, p. 181.
6. Renato Biasutti, Le razze e i popoli della terra, vol. II (Europa – Asia), UTET, Torino, 1967, p. 563.
7. Ibidem.
8. Paul Wexler, The non-Jewish origins of the Sephardic Jews, Albany, 1996.
9. Arthur Koestler, La tredicesima tribù, UTET, Torino 2003, p. 119. Sobre la determinante contribución aportada por el elemento Jázaro a la etnogénesis del “pueblo judío”, cfr. C. Mutti, Chi sono gli antenati degli Ebrei?, “Eurasia. Rivista di Studi Geopolitica”, a. VI, n. 2, maggio-agosto 2009