Las ocho grandes chapuzas de la historia de la ciencia
Aunque la ciencia nos ha hecho la vida mucho más segura y, sin duda, es uno de los asideros a los que la humanidad tendrá que agarrarse con todas sus fuerzas para garantizar su futuro, no deja de ser una actividad humana y, por lo tanto, por muy rígidos que sean sus métodos de trabajo, no está exenta de cometer errores. Precisamente, la confianza pública hacia la ciencia ha descendido en los últimos tiempos a causa de algunas noticias contradictorias, como la confusión que rodea a la investigación sobre el cambio climático o los problemas casi cómicos que ha tenido el Gran Colisionador de Hadrones para ponerse en funcionamiento -desde el fracaso que supuso su parón pocos días después del primer «on» en septiembre de 2008 hasta el cortocircuito provocado por una miga de pan dejada por un pájaro el pasado noviembre-. Eso por no hablar de los fraudes científicos, como el cometido por el sur coreano Hwang Woo-suk, condenado por falsear una investigación sobre clonación de embriones humanos, aunque esa es otra historia en la que la mala fe entra en escena. Como nadie es perfecto, el físico y periodista británico Michale Brooks, colaborador de la revista NewScientist y del diario Daily Telegraph, enumera algunos de los errores garrafales de los científicos a lo largo de la historia, un escenario que no estamos acostumbrados a conocer:
1- El empecinamiento de Galileo Galilei: Para demostrar ante el Papa Urbano VIII que la Tierra giraba alrededor del Sol, el sabio florentino escribió una fórmula matemática. Desgraciadamente, utilizó las mareas como base de su argumentación. Sus cálculos señalaban que debía haber una marea alta al día en lugar de dos, pero Galileo se negó a reconocer su error, ridiculizando a aquellos que apuntaban que las mareas estaban, efectivamente, influidas por la Luna. Obviamente, se equivocaba.
2- La energía de las ancas de rana: Un siglo después, pero todavía en Italia, Luigi Calvani, pionero de la electricidad, cometió un famoso error. Después de colgar una hilera de ranas en la cerca de hierro de un jardín, las piernas de los animales comenzaron a temblar. Sorprendido, Calvani dedujo rápidamente una nueva teoría de la «electricidad animal», afirmando que el tejido biológico genera su propia corriente. Sin embargo,la contracción muscular experimentada por las extremidades de los batracios había sido provocada al tocarlas Galvani con unas tijeras metálicas durante una tormenta eléctrica.
3- Un trago de vómito negro: A principios del siglo XIX, el doctor Stubbins Ffirth estaba convencido de que la fiebre amarilla disminuía en invierno porque era fruto del calor y el estrés, y que no era contagiosa. Estaba tan convencido de sus teorías que decidió beber vómito negro directamente de la boca de un enfermo. Logró sobrevivir, pero no porque la fiebre amarilla no sea contagiosa, sino porque el virus tiene que ser transmitido directamente al torrente sanguíneo. En realidad, tuvo mucha suerte.
4- Los rayos X, un absurdo: Corría el año 1896 cuando el matemático y físico británico Lord Kelvin, que había ya había dimitido como presidente de la Royal Society de Londres, declaraba que los recientes informes de los rayos X «eran tan absurdos que, sin lugar a dudas, debían de ser un engaño». Tuvo que tragarse sus palabras. Ese mismo año, después de ver la evidencia por sí mismo, Kelvin dio marcha atrás e incluso aceptó ver su mano a través de los rayos. Rectificar es de sabios.
5- ¿Malos consejos para Einstein?: En 1917, antes de publicar su famosa teoría de la relatividad, Albert Einstein preguntó a un grupo de astrónomos si el universo estaba en expansión. Necesitaba saberlo porque sus ecuaciones describían un universo que podría estar creciendo o menguando. Los astrónomos le contestaron que nada de eso, que estaba estable, así que Einstein introdujo en sus cálculos una «constante cosmológica». Una década más tarde, Edwin Hubble descubrió que el Universo está en expansión.
Einsten llamó a la inserción de esta constate su «mayor error», pero lo cierto es que no lo fue tanto. Recientes descubrimientos sobre la naturaleza del tiempo y del espacio muestran que sí necesitamos una constante cosmológica después de todo.
6- La teoría fundamental del universo: En 1921, el astrónomo Sir Arthur Eddington descubrió una serie de coincidencias en algunas cifras relacionadas con la cosmología, y se dedicó a demostrar que esto era una pista que podría conducir a una teoría fundamental del universo. La teoría se desmontó fácilmente cuando otro colega vio que uno de los números no era correcto.
7- Una sonda se estrella por confundir los metros con los pies: En 1999, la sonda de la NASA Mars Climate Orbiter se encontró misteriosamente 60 kilómetros más ceca del Planeta Rojo de lo esperado. El supuesto enigma no fue provocado por un viaje en el espacio-tiempo, más nos hubiera gustado, sino porque los responsables de la nave no se entendieron. Los científicos de la NASA habían estado trabajando en metros y centímetros, mientras que los ingenieros de la multinacional Lockheed Martín, que suministraban el software de navegación, lo hacían en pies y pulgadas. El resultado es que, incapaces de alcanzar una órbita estable, la nave se precipitó sobre la superficie de Marte. Un garrafal fallo de principiante.
8- Un virus que sí es infeccioso: Biólogos franceses de la Universidad del Mediterráneo en Marsella anunciaron en 2003 que habían descubierto el virus más grande del mundo, el «Mimivirus», treinta veces más grande que los rinovirus que provocan un resfriado y prácticamente indestructible. Se anunció que el virus no podía infectar a los seres humanos, pero un año más tarde, uno de los técnicos de laboratorio enfermó de neumonía inducida por mimivirus. El virus era nuevo para la ciencia, pero no para el ser humano: el 10% de los enfermos de mimivirus tienen anticuerpos en su sangre.

La ciencia no está exenta de errores, pero tiene un método para descubrirlos: el cuestionamiento constante de los científicos a lo que dicen los otros científicos. El titular es vulgar. El método del carbono 14 ha sido probado abundantemente, por confrontación con otros métodos de datación independientes, y funciona sin lugar a dudas, si se toman en cuenta los factores que pueden alterar la muestra.
¡Que fe en sus teorias tenia el Dr. Stubbins Firth! Para ponerse a tragar el vomito de un enfermo hay que tener «mentalidad cientifica».
Bueno el título no está bién escogido porque no trata propiamente del Carbono 14. Lo que el artículista intenta exponer de forma general y que tal podría haberse ahondado más en el tema es que no sólo la ciencia como tal, y sus diversas disciplinas, están sujetas a error sino a manipulación. La historia ha sido muy crítica con la mala escolástica que a fuerza de equilibrismos y sutilezas intentaba demostrar las más diversas teorías. Pero, así mismo, por ejemplo, podría haberse sacado a colación como la filosofía influye en la ciencia. Por ejemplo en el siglo XVIII si leemos a Agustín Barruel hablando de la Enciclopedia y del movimiento ilustrado se creía en la «teoría de la generación espontánea.» Según esta teoría a partir de la carne podrida surgían las larvas de mosca y, finalmente las moscas. Pues bien esta teoría, que se tenía por científica en el siglo XVIII, fue totalmente refutada por Pasteur en el siglo XIX. Pero es más, está teoría se convirtió, para los ilustrados, en argumento en contra de la idea de creación y en contra de la existencia de Dios. ¿Entonó alguien el mea culpa cuando se demostró el error? ¡En absoluto! En realidad la generación espontánea era una variante «científica» del panteismo filosófico que cuando se le agotó la teoría de la «generación espontánea» inventó la «teoría de la evolución» que viene a ser la misma teoría pero presentada de un modo más sofisticado. Y, cuando los críticos del modelo inteligente acaben de descabalgar a ésta, que en parte ya lo han hecho, inventarán otra cosa. El sentido crítico de las cosas es utilísimo porque si Dios nos ha dado inteligencia es para usarla pero no vamos a ser tan ingénuos como para creernos que los movimientos científicos son inmunes a las modas filosóficas de su época. Es más el apelar a la ciencia se ha convertido en una táctica de determinada fiolosofía para evitar tener que debatir en el terreno de las ideas de igual a igual con la Iglesia. Pero bueno allá cada cual con su conciencia.
El método científico tiene sus limites.
1.- Tal y como indica Paul Al Feyerabend, eso que algunos llaman «ciencia» no ha seguido un método homogéneo a lo largo de la historia. Ni siquiera a lo largo de los últimos cien años.
2.- Tal y como indica Thomas S. Kuhn, no está del todo claro que lo que se afirma en un paradigma científico sea del todo inteligible en otro. Sesenta años de gramática generativa transformacional no ha producido ni una sola descripción útil para la gramática funcional-estructural.
3.- El método empírico-inductivo se basa en la observación. El único «problema» es que, dado un número natural positivo finito «a» de observaciones, dividido entre un número infinito de observaciones posibles obtenemos un valor probatorio de cero, porque a/infinito=0.
4.- El método hipotético-deductivo se basa en la construción de teorías que se intentan falsar. Tal y como indica Imre Lakatos, toda teoría posee un núcleo de asunciones filosóficas protegido por un «cinturón» hipotético, de forma que lo falsado es el «cinturón» hipotético, formado por un conjunto de hipótesis auxiliares. Cuando se abandona el núcleo dde asunciones filosófica, se produce un cambio de paradigma.
5. Hay que tener en cuenta, además, que:
– La ciencia se basa en el modelado matemático. Dado que la matemática no es capaz de fundameentarse a sí misma (Kurt Gödel: «Sobre proposiciones formalmente indecidibles de Principia Mathematica y sistemas relacionados»), no es otra cosa que una forma de lenguaje. Y el lenguaje tiende a decir lo que nosotros queremos decir, si es que la ambigüedad nos lo permite.
– En 1927, Werner Heisenberg formuló el principio de la indeterminación, que afirma que con cuanta mayor certeza se busca determinar la posición de una partícula, menos se conoce su cantidad de movimiento lineal y, por tanto, su velocidad. Esto implica que las partículas, en su movimiento, no tienen asociada una trayectoria bien definida. La física acababa de demostrar algo que la sicología y la sociología aprenderían algo más tarde: que la observación puede alterar lo observado de forma impredecible.
6.- Concluyendo:
Paul K. Feyerabend, en su libro «Contra el método», describe la ciencia como una forma de conocimiento más, esencialmente anárquica, obesionada con su propia mitología, habituada a hacer afirmaciones cuya veracidad cae bien lejos de sus capacidades reales.
Dado que no todo el conocimiento científico atesorado por la humanidad ha sido obtenido por medio de un mismo y único método universal que garantice la calidad científica de sus descubrimientos, Feyerabend cree que no hay ninguna justificación que permita valorar las afirmaciones científicas por encima de las afirmaciones procedentes de otros sistemas de creencias como, por ejemplo, las religiones.
Feyerabend también cree que los logros científicos tales como la llegada del hombre a la Luna no son razones suficientemente como para otorgar al conocimiento científico un rango de conocimiento superior fuera de sus áreas de dominio evidente.
En su opinión no es justo usar premisas científicas para decidir cuáles son los problemas que realmente vale la pena resolver para poder así juzgar el mérito o demérito de otros sistemas de creencias porque, en todo logro científico, siempre han participado elementos nada científicos como, por ejemplo, la inspiración procedente de fuentes míticas o religiosas.
San Pablo exhortó a Timoteo ( y a nosotros en estos últimos tiempos) con estas palabras:
«Guarda el depósito. Evita las palabrerías profanas, y también las objeciones de la falsa ciencia; algunos que la profesaban se han apartado de la fe.» (I Timoteo VI, 20-21).
Pablodefeño
Según aseguras: «el carbono 14 ha sido probado abundantemente, …y funciona sin lugar a dudas»
La verdadera ciencia, como todo bien, es creación divina; pero nuestro intelecto es limitado para conocerla en todo su alcance. Los hombres -por nuestra imperfección- conocemos muy poco realmente de la ciencia y para ello estamos sujetos al «método científico».
Al respecto es muy recomendable la lectura del libro «Dios en un espejo».
Por ser artificio humano, las herramientas diseñadas por el «método científico» a menudo adolecen de falsos principios y muchos de estos son descubiertos con el tiempo. Pero hay otros que son deliberadamente deformados, como el del Carbono 14, la clonación, la demografía planificacionista, la palenontología y otras.
Hay gran cantidad de ejemplos con la deformada «paleontología» y la «ufología» promovidas hasta la saciedad por la Gran Prensa y el Hollywood spielberiano, envueltas ambas en un millón de mitos y aberraciones científicas como el de los absurdos supermegadinosaurios, que contradicen todas las leyes físicas, biológicas, matemáticas y lógicas.
Por otra parte, la razón humana -dotada por Dios- cada vez tiene alcances maravillosos a través de la verdadera ciencia.
Aún así existe una gran cantidad de verdades científicas que quizá para siempre serán un misterio inalcanzable por nuestra inteligencia finita. Por ejemplo ni siquiera tenemos una lejana idea de cómo, al alimentarnos, la materia inherte se convierte en células vivas… ¿o sí?. Este fenómeno se llama intusucepción, es de lo más cotidiano y continúa siendo un misterio inalcanzable, pero es una realidad.
Ave Maria, gratia plena
Logan, desconozco en qué te basás para decir que el método del carbono 14 ha sido deliberadamente deformado. Sin duda los cientos de miles de científicos que lo utilizan constantemente y con buenos resultados estarán muy curiosos por que les informes.
No sé tampoco a qué viene lo de la ufología. Personalmente creo que es una disciplina para idiotas y estafadores, como la astrología o la medicina china. Desde luego que ciencia no es.
Que la materia inerte se convierta en células vivas no es en modo alguno un misterio, porque no hay nada esencialmente diferente entre una y las otras.
Pablodefeño
No seas exagerado; no hay «cientos de miles», ni decenas de miles, ni miles, ni siquiera cientos, quizá algunas decenas de lugares en el mundo donde utilizan la datación por Carbono 14, el cual es un elemento radioactivo…
Y sí, tienen muchos errores y sesgos, poe ejemplo los «paleontólogos» lo utlizan para determinar la antigüedad de «seres que murieron hace millones de años» y resulta que la vida inestable del carbono 14 es de ¡tan solo 5 mil 570 años con una variante de ± 30 años!.
¿De dónde sacan Carbono 14 con millones de años? ES UN VIL FRAUDE…peo lo dicen tantas veces, que la gente lo cree cierto…
El principal sesgo de quienes sí lo intentan aplicar con seriedad se da por la exposición de los restos a la interperie, esto provoca que como en el Manto de Turín o «Sindone», se encontrara contaminado con materia de años posteriores a la muerte de Nuestro Señor y por esa tontería se le pretendió descalificar, no obstante que pruebas científicas como la flora del lugar y la fecha exclusiva coincidían con la Crucifixión, entre otras muchas pruebas forenses. Ahí está el testimonio del reconocido genetista y microbiólogo Dr. Leoncio Garza-Valdez de la Universidad de Texas-Austin.
Además, me constan conferencias de científicos y la lectura que te mencioné, entre otras, donde se sabe que se aplicó la datación por Carbono 14 con escandalosos errores, conocidos por los autores, con toda mala fe.
Coincidimos con tu opinión: «es una disciplina para idiotas y estafadores, como la astrología o la medicina china. Desde luego que ciencia no es».
A esta pequeñalista podríamos añadir muchas otras pseudociencias, y como éstas, con gran aceptación actualmente como la paleontología spielberiana.
En lo que sí te pasaste es en: «Que la materia inerte se convierta en células vivas no es en modo alguno un misterio, porque no hay nada esencialmente diferente entre una y las otras.»
¿No hay diferencia? la vida nada más, casi nada…
Ave Maria, gratia plena
Logan, no sé dónde leíste que se usa el carbono 14 para medir tiempos de millones de años. Desde luego que la vida media del C14 se conoce, y para esas cantidades de tiempo se usan otros métodos, como el de potasio-argón (el potasio 40 tiene una vida media de 1300 millones de años). ¿Qué es la paleontología spielbergiana? ¿No creés que hayan existido los dinosaurios?
¿Esta nota es en serio? jajajaja. Me parece ridículo que cuestionen a la ciencia estos señores que creen en mitos tales como adán y eva, el diluvio, la inmaculada concepción, la resurrección, etc jajajaja. Los comentarios en apoyo de esta idiotez son tan mediocres como sospecho lo son quienes llevan adelante este sitio.
«Iluses»
Adán y Eva, el Diluvio Universal, la Inmaculada Concepción, la Resurrección son hechos que, o han sido demostrados por la ciencia, o no han podido ser negados por la ésta debido a las limitaciones del campo científico.
PabloDF,
¿dónde leí la FARSA de que los paleontólogos usan del Carbono 14?
Aquí: http://www.actionbioscience.org/esp/evolucion/benton.html
Y aquí: http://www.evolutionibus.info/fosiles.html
Y aquí: http://ar.answers.yahoo.com/question/index?qid=20061012185224AA8JSwl
Y aquí: http://www.memo.com.co/fenonino/aprenda/historia/prehistoria.html
Y aquí: http://mx.answers.yahoo.com/question/index?qid=20090211120116AAD8uNB
Y en muchos otros lugares…
Pero además, la ineficacia del Carbono 14 para datación es algo que quedó claro desde el famoso pleito entre auténticos químicos y «pseudopaleontólogos» en 1969 durante el congreso de cronología que se celebró en Upsala, Suecia y donde se desmitificó y se vieron las dificultades antes mencionadas.
Eso y otras muchas falsedades las disimula maliciosamente la Nueva Ciencia del Nuevo Orden Mundial o como la llaman varios autores la Mafia de la Ciencia, financiada y dirigida por la ONU, UNESCO y demás organismos illuminatis.
Entre otros mitos y pseudociencia que se promueven desde el seno de la Sinagoga están las falsedades históricas -la Historia es otra ciencia- los ovnis, la astrología, el energitismo, el Feng Shui, la Iridología, la Dianética, la PNL, los dinosaurios, el calentamiento global, la economía ficticia, entre otras muchas.
Sobre tu pregunta: ¿No creés que hayan existido los dinosaurios?
Sé que no existieron. La CREENCIA en dinosaurios es un invento para crédulos, que como bien dices CREEN en los dinosaurios, en lugar de SABER que existieron.
Es decir, quienes sostienen que existieron lo hacen en base a creencias, si me apuras estilo mitología prehispánica. Lo decimos así porque la ciencia verdadera ha demostrado, una y otra vez, las reales farsas de la CREENCIA en dinosaurios.
Un solo argumento, semi básico, echó por tierra todo el edificio mitológico: la disciplina denominada Resistencia de Materiales que se cursa en los institutos tecnológicos o de ingenierías…
Con simples cálculos de esfuerzo, trabajo, densidad y resistencia ósea se demuestra que es IMPOSIBLE físicamente la vida de un lagarto (saurio) vertebrado de las supuestas dimensiones que aparecen el las cintas spielberianas y amplísimamente difundidas en los «Museos de Paleontología» financiados por todo el orbe.
La razón es simple, dejando de lado la real existencia de Mamuts y otros mamíferos extintos, una estructuta ósea no soportaría la tensión a la cual se le sometería como parte del esqueleto de un saurio, digamos de 12 metros, como el famosísimo «T-Rex», ya no digamos el «gigantosaurio» de 18 metros o el invencible «Brontosaurio» de 30 metros de altura y más de 160 toneladas de peso.
Para entender el argumento, sería como meterse a dormir en un edificio construido con cimientos de concreto, paredes de concreto y techos de concreto: decenas de toneladas de concreto soportadas tan solo con pilares, columnas y techo ¡de huesos!…claro que ni siquiera sería posible poner en pie una edificio así, menos habitarlo. Por eso los edificios reales se construyen con pilares, columnas y armazón metálico, de acero o hierro fundido. Y con todo, se caen…
Y si a todo ese absurdo añadimos Dinámica -como sucede en las pelis del hebreo Spielberg- donde ese pesado edifricio corre a 60 kilómetros por hora, se pelea y golpea contra otros edificios de igual o mayor tamaño…¡¡uuufff!!
No se trata de CREER sobre la existencia de tales absurdos, sino de SABER que son IMPOSIBLES.
Hay muuuchos argumentos más, sólo en el tema de los dinofraudes, pero como no se trata de que te convenzamos, sino de que tú mismo te convenzas, búscatelos solito, para eso Dios te dotó de intelecto…
Ave Maria, gratia plena
Por lo visto, en cuanto al intelecto, Logan, su dios ha hecho con usted una evidente excepción.
En el libro ‘El Santo Rosario’ del P. Eliécer Sálesman sbd.(adaptación) se cuenta esta anécdota: ‘Un joven universitario viajaba en el mismo asiento del tren con un venerable anciano que iba rezando su rosario. El joven se atrevió a decirle: ‘¿Por qué en vez de rezar el rosario no se dedica a aprender, a instruirse un poco más?; yo le puedo enviar algún libro para que se instruya’.
El anciano le dijo: ‘Le agradecería que me enviara el libro a esta dirección’ y le entregó su tarjeta.
En la tarjeta decía: ‘Luis Pasteur. Instituto de ciencias de París’.
Para confirmar lo que comenta Jaime Balmes que afirma Feyerabend.
«En su opinión no es justo usar premisas científicas para decidir cuáles son los problemas que realmente vale la pena resolver para poder así juzgar el mérito o demérito de otros sistemas de creencias porque, en todo logro científico, siempre han participado elementos nada científicos como, por ejemplo, la inspiración procedente de fuentes míticas o religiosas».
El de la anécdota bien pudiera ser Ulises.
Estimado Logan:
Te has topado con prosélitos de la religión de la ciencia. Estos fanáticos mutantes, porque cambian todos los días sus premisas y creencias, son viscosos y escurridizos.
Anteayer creyeron que la Tierra era plana, en la víspera dijeron que era redonda, hoy dicen que es geoide al no poder explicar la forma de pera que creen advertir y mañana …. ¿Qué diran mañana? Vaya Dios a saberlo.
Muchos de ellos no saben con certeza quien fue su padre pero sin lugar a dudas han determinado que todos descendemos de un mujer que vivió hace millones de años en el África y que descendía de un orangután o gorila, que a su vez era el producto que se había iniciado a través de una primera criatura unicelular y microscópica que vagaba por los océanos.
La ciencia es la religión del hombre moderno, sus escrituras y el alimento de su fe son los artículos que pergeñó algún periodista en cualquier pasquín del mundo.
Sus locuras ya nos las pintó con pinceladas geniales Gilbert K. Chesterton en «El Hombre Eterno», todavía me río con su exquisito humor cuando se encontró en una excavación solamente una lanza y un sillón y uno de los profetas de la ciencia, H.G. Wells deliró con certidumbre total que pertenecían al jefe de una tribu al que llamaban «el Viejo». Y agregó que además esa lanza nadie la podía tocar como tampoco nadie se podía sentar en el sillón, solo el Viejo podía utilizar ambas cosas. El genial Gilbert K., con su humor característico, le preguntó si con la lanza también se había encontrado una inscripción prehistórica que decía «Se ruega no tocar» y si el sillón tenía un letrero con la leyenda «Reservado para el Viejo».
No tengo ninguna duda que los adictos a la Religión Científica tomaron como palabra santa las imaginativas elucubraciones de Wells que les transmitieron los periodistas, intercesores obligatorios entre la Ciencia y sus feligreses.
No soy ni científico ni militante de en pro de la ciencia ni ninguna estupidez por el estilo. ¿A qué le temen? ¿A que les digan que el cielo está vacío? Como me es imposible creer que sean tan brutos, estoy pensando que lo que escriben lo hacen en broma. Si ustedes creen en sus mitos, pues bien, no tengo nada contra eso. También existen otras religiones y el ecumenismo no está mal. Ah, ¿por qué quienes escriben aquí están sometidos a los comentarios del mediocre de Logan? A alguien le imposrta lo que el tipo opina? ¿Sinceramente lo toman en serio?
A quien no se puede tomar en serio es a usted Ulises.
Iluses
La ciencia es grandiosa, como creación que es de Dios. Y para nada riñe -al contrario- con la teología, lo que sucede es que comparten y se originan del Saber, pero con campos diferentes. Deberías ver la película (muy poco difundida) Genius Club..
Un verdadero científico, a menudo es un verdadero católico. Hay innumerables ejemplos. Y a la vez, un falso científico, un fantoche como bien los llama Dan, por lo regular de ahí surgen los pseudo-ateos (en verdad sí creen y por eso atacan tanto a Dios) los «librepensadores» como Voltaire y otras deformaciones morales y mentales.
Te aseguro que si estudias a fondo la ciencia dejarás de seguir haciéndote el «descreído».
Ave Maria, gratia plena
La ciencia de este mundo, la ciencia que ataca a la Revelación VIENE DEL DIABLO.
Jorge,
La verdadera ciencia nunca podría atacar a la Revelación. El conocimiento explicativo de la realidad a través de la luz de la razón y referido a sus causas próximas, es decir, LA CIENCIA, proviene de Dios.
Los pseudocientíficos utilizan artimañas para confundir. Pero eso son: falsos científicos.
Como también hay falsos filósofos.
Un conocido matemático dijo: «Creo en Dios porque los surcos de la caracola son exactamente la espiral logaritmica» (en polares r=ax, siendo r el radio, a cte y x el ángulo).
Te cito a vos mismo: «la humanidad tendrá que agarrarse con todas sus fuerzas para garantizar su futuro, no deja de ser una actividad humana y, por lo tanto, por muy rígidos que sean sus métodos de trabajo, no está exenta de cometer errores.»
LA BIBLIA fue escrita por los testigos de jehova o los BRasileros de las iglesias universales de hace 2000 años y SON TAN HUMANOS como los cientificos…sin embargo, se rasgan las vestiduras con pasajes como «Dios creo al mundo en 7 dias»…dejense de joder y dediquensen a alimentar chicos en africa, infelices…