Hay una historia de San Nicolás, obispo de Myra -cuyos restos descansan en Bari- que no suele estar en las historiografías oficiales, o bien se la califica de anécdota absurda, pero que goza de una tradición oral, por lo menos en cierto modo.
Más allá de la posibilidad de poderse comprobar la historicidad del relato, nos quedamos con su enseñanza, enmarcadas en una vida de santidad ejemplar.
Y se trata de cuando participó del Concilio de Nicea en el año 325.
San Nicolás
La Cristiandad aún se estaba recuperando de las recientes persecuciones y estaba comenzando la etapa de paz, a partir del emperador Constantino.
Este mismo, para zanjar la cuestión –muy problemática entonces- del arrianismo, que negaba la divinidad de Cristo- convocó o facilitó la convocatoria al Concilio.
Durante los debates, cuando San Nicolás escuchó las blasfemias proferidas por el hereje Arrio, se indignó tanto que le dio una bofetada delante de todos.
Algunos obispos quisieron expulsarlo del Concilio por su conducta.
Sin embargo, ellos mismos tuvieron una visión: Nuestro Señor Jesucristo entregándole los Santos Evangelios a San Nicolás, y la Virgen María cubriéndolo con su velo.
Parece que allí muchos comprendieron la perversidad del arrianismo. El Concilio compuso el Símbolo de la Fe, exponiendo magistralmente la sana doctrina.
El gran taumaturgo no fue menos que su Maestro al expulsar a los mercaderes del templo.
Hoy, cuando la Iglesia sufre herejías ad intra como nunca antes, cuando pululan “tantos Arrios” ¿Quién se levantará cual nuevo y glorioso obispo Nicolás, y pegará una bofetada de sana doctrina –y de las otras…-?
Encomendamos el tema al santo hoy, 6 de Diciembre, cuando la Iglesia Universal –en el rito romano y en ritos orientales- celebra su fiesta.
Constantino (SANTA IGLESIA MILITANTE)

![San Nicolás[4]](https://radiocristiandad.org/wp-content/uploads/2009/12/san-nicolas4.jpg?w=700)
El Gran San Nicolás de Bari, como otros tantos Santos, no se atemorizó ante la mundana complacencia de los muchísimos admiradores del hebreo Arrio y le cruzó la cara por proferir sus satánicas herejías y blasfemias.
Él no esperó a que el Santo Padre condenara las sutiles insinuaciones del heresiarca israelita y con santa ira lo afrentó en pleno Concilio de Nicea.
Hoy como nunca hacen falta clérigos de esta talla que no se tibien ante el mundo y crucen la cara a los heresiarcas blasfemos, aunque estos ostenten el «Papado».
¿Escuchan padres y obispos?
Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum
Recordemos que lo que da autoridad es una vida de coherencia, una vida consagrada a Dios, una vida de santidad. No del falso bla bla que habla de los santos (bue, ya casi ni eso) pero que no vive ni una coma sus ejemplos.
San Nicolas era verdadero clerigo, para empezar, y un santo varon sin ambagues. Hoy hay que rogar por verdaderos sacerdotes (me refiero a validez, pura y simple, en una era de incertidumbre hasta en este sentido) y de santos sacerdotes. Solo asi se podra, con la Gracia de Dios.
Esta es la época en que las piedras salen a predicar y a defender la fe; porque hay muchos perros mudos y falsos pastores….
Dan (¿?)…