Monseñor Williamson: Comentario Eleison Nº 124: Delincuencia sin igual I

Monseñor Williamson

Comentario Eleison Nº 124

21 de Noviembre de 2009

Delincuencia sin igual I

Para destacar una vez más la delincuencia sin igual del Concilio Vaticano II (1962-1965), dos semanas no resultan demasiadas para responder a la objeción razonable de un lector al argumento del “Comentario Eleison” de hace tres semanas (31 de octubre). Dicho argumento sostenía que los ritos sacramentales de la Nueva Iglesia, introducidos como secuela del Concilio, son de tal naturaleza que a largo plazo invalidarán los sacramentos de la Iglesia, debido a que fueron diseñados para que a través de su ambigüedad puedan corroer la intención sacramental del Ministro (sea obispo, sacerdote o laico), sin la cual no puede haber sacramento.

El lector interpuso su objeción sobre la base de la enseñanza clásica de la Iglesia que dice que las fallas personales del Ministro sacramental, aún su falta de fe, pueden ser compensadas por la Fe de la Iglesia en cuyo nombre él está suministrando el sacramento (cf. Summa Theologiae, 3a, LXIV, 9 ad 1). Así —tomando un ejemplo clásico— un judío que no posee en lo más mínimo la Fe Católica puede, sin embargo, válidamente  bautizar a un amigo en su lecho de muerte, siempre y cuando el judío sepa que la Iglesia Católica realiza algo cuando bautiza, y tenga la intención de realizar esa misma cosa que la Iglesia realiza. Esta intención de hacer lo que la Iglesia hace, la demuestra al pronunciar las palabras y al llevar a cabo las acciones establecidas en el rito de la Iglesia para el sacramento del bautismo.

Por lo tanto, argumentaba nuestro lector, la Nueva Iglesia puede haber corrompido la fe del Ministro Católico, pero la Iglesia Eterna compensará cualquier carencia de su fe, y los sacramentos que él administre seguirán siendo válidos. En esta situación, la primera parte de la respuesta a la objeción es que si los ritos sacramentales de la Iglesia Conciliar atacaran únicamente la fe del Ministro, la objeción sería válida, pero si también socavan su intención sacramental, entonces no habrá sacramento alguno.

Otro ejemplo clásico debería dejar este asunto muy en claro. Para que el agua fluya a través de una tubería de metal, no importa si el conducto está hecho de oro o de plomo, pero para que el agua corra, la tubería necesita estar conectada a la llave del agua de algún modo. El agua es la gracia sacramental; la llave es la fuente principal de esa gracia, Dios per se. La tubería es la fuente instrumental, llamado el Ministro sacramental, a través de cuyas acciones la gracia del sacramento fluye desde Dios. El oro o el plomo representan la santidad o ruindad del Ministro. Por lo tanto, la validez del sacramento no depende de la fe personal o de la infidelidad del Ministro, pero sí depende de que él se conecte a la fuente principal de la gracia sacramental que es Dios.

Esta conexión la realiza precisamente por su intención de hacer lo que la Iglesia hace. Por medio de esa intención se pone como instrumento en las manos de Dios para que el Altísimo vierta la gracia sacramental a través de él.  Sin esa intención sacramental, él y su fe pueden ser de oro o de plomo, pero estará desconectado de la llave. Queda por demostrar, la semana entrante, cómo el Concilio Vaticano II fue diseñado y es apto para corromper no sólo la fe del Ministro, sino también cualquier intención sacramental que éste pudiera tener.

Kyrie eleison.

Londres, Inglaterra

6 comentarios sobre “Monseñor Williamson: Comentario Eleison Nº 124: Delincuencia sin igual I

  1. Le agradezco muchísimo este comentario porque está dificultad me la habían planteado ya dos amigos para justificar la validez del nuevo rito, esperaré a a la próxima semana.

  2. Otra vez, míster Williamson,

    No sólo es el rito, también es el ministro y la materia, y eso lo sabe bien….

    Por cierto, si defendiera la Santa Misa Católica, ¿por qué asiste usted a los templos desacralizados a celebrar la Misa, donde simultáneamente hay misas heréticas?

    Sería muy valiosa una respuesta…

    Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum

  3. MUY BUENA PREGUNTA, SR. LOGAN. ME GUSTARÍA SABER A QUÉ JUEGA MONSEÑOR: SI ENTRA, SI SALE, SI VIENE , SI VA, SI SUBE O SI BAJA, SI ESTÁ CON (CRISTO) O SI ESTÁ EN CONTRA DE (CRISTO).

  4. “Ave Maria Purissima”
    – Sine Labe originali concepta –

    Sr. Director, caros Cristianos en la unica y verdadera Fé, saludos en los sagrados corazones de Nuestro Señor JesuCristo, y la Santisima Virgen Maria
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    Recuerdan a Nicodemo o de Arimatea????
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    SEA PARA GLORIA DE DIOS

  5. Muy estimado Monseñor Wiliamson:
    Espero que puedan llegar a usted mis reflexiones y de alguna manera pueda obtener alguna respuesta.
    Tambien a todos aquellos que lo lean y que son compañeros de lucha por la fe y la verdad les pido una respuesta para que juntos podamos encontrar un poco de claridad en esta dificil situación y sobre todo hacer una reflexión profunda en nuestro actuar.
    Desde hace algún tiempo he observado que en la tradición y en la fraternidad hay un enorme espiritu de lucha y división que no es precisamente cristiano y es algo que de verdad me ha conflictuado mucho, porque en estos momentos en que se dialoga con Roma me doy cuenta que nosotros vamos a tratar de convertir de una manera muy difernte a la de San Francisco de Asis o San Juan Bosco.¿A que me refiero con esto?
    Me refiero a que desgraciadamente la fraternidad no ha tenido una dirección pastoral clara y si una visión a veces contradictoria para los fieles sobre todo en el sentido ideologico.
    Por ejemplo: en nuestra revista, de distrito «Dios nunca muere» hay una articulo que habla de los «sepultureros de la misa», y hasta se pone una foto de un lobo con piel de oveja y despues uno lee declaraciones de Monseñor Fellay o el cantar el maginificat por el levantamiento de las excomuniones y dice: A ver, ¿si son lobos con piel de oveja, de que manera hoy ya se hicieron buenos? Este tipo de lenguaje a veces agresivo y a veces sumamente conciliador, no hace mas que confundir.
    Por otro lado la pastoral practica.
    Por ejemplo: Aquí en México conservamos todavia un poco de religiosidad gracias a Dios, la virgen y esos primeros frailes Franciscanos que vinieron a evangelizar y que daban ejemplo con su vida de pobreza, austeridad y sobre todo «caridad». En cambio a veces nuestros sacerdotes o nosotros mismos como fieles somos demasiado serios duros y poco cercanos, se hacen pocos grupos de jovenes y los que hay a veces no tienen una visión clara de la realidad en que vivimos. Por lo mismo hay pocas vocaciones y desgraciadamente eso va a ponerse peor por no hacer un trabajo serio en ese sentido.
    Recuerdo mucho la frase de San Juan Bosco cuando un sacerdote que iba a ser encargado de un colegio y tenia preparadas muchas preguntas acerca de como hacerlo,solo le contesto: «Amelos». Creo que eso es lo que nos falta «Caridady humildad». El día que nos preocupemos mas por vivir la fe que por defenderla, seremos un peligro para el enemigo. Ahora desgraciadamente creo que no lo somos y al contrario todo lo que está sucediendo tal vez nos lleve a algo tragico.
    Con es esto no quiero decir que lo que se ha echo hasta ahora sea malo, al contrario, creo que si se cambia el enfoque y se entienden los tiempos las cosas podrian mejorar. En fin… es el factor humano.

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