LA DOCTRINA DE LAS RELACIONES ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO FRENTE AL LAICISMO (5 de 5)

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Por el P. Juan Carlos Ceriani

kingdom come

F: Utopia de los idealistas irreductibles

¡Ufh!… Salgamos ya de esta atmósfera malsana… Y antes de llegar a la conclusión, como una bocanada de aire puro y fresco, releamos uno de los párrafos más relevantes de la magnífica Encíclica Notre charge apostolique de San Pío X al condenar la utopía de Le Sillon:

“Se proclaman idealistas irreductibles; que tienen doctrina social propia y principios filosóficos y religiosos propios para reorganizar la Sociedad con un plan nuevo; que se han formado un concepto especial de la dignidad humana, de la libertad, de la justicia y de la fraternidad, y que, para justificar sus sueños sociales apelan al Evangelio interpretado a su modo, y lo que es más grave todavía, a un Cristo desfigurado y disminuido

(…) Su sueño consiste en cambiar sus cimientos naturales y tradicionales y en prometer una ciudad futura edificada sobre otros principios que se atreven a declarar más fecundos, más beneficiosos que aquellos sobre los que descansa la actual sociedad cristiana.

¡No!, preciso es recordarlo enérgicamente en estos tiempos de anarquía social e intelectual en que todos sientan plaza de doctores y legisladores, no se edificará la ciudad de modo distinto de como Dios la edificó; no se edificará la sociedad si la Iglesia no pone los cimientos y dirige los trabajos; no, la civilización no está por inventarse ni la «ciudad» nueva por edificarse en la nubes. Ha existido y existe; es la civilización cristiana, es la «ciudad» católica.

No se trata más que de establecerla y restaurarla sin cesar sobre sus fundamentos naturales y divinos contra los ataques, siempre renovados, de la utopía malsana, de la rebeldía y de la impiedad: Omnia instaurare in Christo.

(…) Le Sillon tiene la noble preocupación de la dignidad humana. Pero esta dignidad la entiende a la manera de ciertos filósofos, de quienes la Iglesia dista mucho de poder alabar (…) Pero más extrañas todavía, espantosas y aflictivas a la vez, son la audacia y levedad de hombres que, llamándose católicos, sueñan con refundir la sociedad en las condiciones dichas y establecer sobre la tierra, por encima de la Iglesia católica, «el reinado de la justicia y del amor», con obreros venidos de todas partes, de todas las religiones o faltos de religión, con creencias o sin ellas, a condición de que olviden lo que los divide, es a saber, sus convicciones religiosas y filosóficas, y de que pongan en común lo que los une, esto es, un generoso idealismo y fuerzas tomadas de donde puedan.

(…) Asusta ver a los nuevos apóstoles obstinados en hacer cosa mejor con un vago idealismo y las virtudes cívicas. ¿Qué van a producir? ¿Qué es lo que va a salir de esa colaboración? Una construcción puramente verbalista y quimérica, donde espejearán revueltas y en confusión seductora, las palabras de libertad, justicia, fraternidad y amor, de igualdad y exaltación del hombre, todo ello fundado en la dignidad humana mal entendida; una agitación tumultuosa, estéril para el fin propuesto, provechosa para los agitadores de masas menos utopistas.”

Conclusión

El concepto más importante y, al mismo tiempo, el más grave de todos estos textos es éste:

“Bien comprendido, el principio de laicidad pertenece también a la doctrina social de la Iglesia. Recuerda la necesidad de una justa separación de poderes (…) Por su parte, la no confesionalidad del Estado, que es una no intromisión del poder civil en la vida de la Iglesia y de las diferentes religiones, así como en la esfera de lo espiritual, permite que todos los componentes de la sociedad trabajen juntos al servicio de todos y de la comunidad nacional.”

El Vaticano conoce bien muy en qué sentido las autoridades civiles revolucionarias comprenden el principio de laicidad: no es en absoluto en el sentido de la doctrina social de la Iglesia Católica, sino en el sentido masónico y mundialista.

La laicidad es la nueva religión impuesta por la ideología masónica: el Estado garantiza la libertad de culto y la expresión de todas las religiones; todas las “opciones” espirituales o religiosas, todas las creencias y todas las incredulidades tienen delante del Estado exactamente los mismos derechos y los mismos deberes. La religión católica sólo es una opción entre otras, colocada sobre el mismo pie de igualdad que todas las falsas religiones.

Lo que se llama “no confesionalidad del Estado”, “laicidad” o “neutralidad”, es el ateísmo del Estado, es decir su apostasía.

De hecho, lo espiritual se encuentra subordinado a lo temporal. El Estado, al decidir ser neutro entre las religiones, se coloca en posición de árbitro supremo. El poder espiritual le pertenece.

En este sentido, la laicidad es la nueva religión del Estado, que se arroga una autoridad sobre las otras, y las tolera dentro de límites bien precisos.

La religión católica es sumisa como las otras al Estado, que impone a la Iglesia el reconocer a las otras religiones dentro del “pacto republicano”.

No se encuentra en estos textos ningún cuestionamiento al laicismo: las autoridades conciliares consideran la separación de la Iglesia y del Estado como algo definitivo. La situación actual les satisface; “el contexto pluralista, multicultural y multiconfesional” de la sociedad actual es un hecho que no suscita ningún juicio, ninguna evaluación; basta “hacer frente a las nuevas situaciones”. Es la aceptación simple y llana de la laicidad del Estado.

Los valores religiosos aportan solamente algo más a la sociedad; pero la dimensión social y política de la fe, es decir, la Realeza Social de Jesucristo, que es parte integrante de la doctrina católica, está completamente ausente.

La Iglesia conciliar renunció a los Derechos sociales de Nuestro-Señor Jesucristo, abandonó la doctrina católica para suscribir la laicidad. No hay más instituciones cristianas, no hay más Cristiandad.

Para las autoridades conciliares, lo principal es que la “paz” se restablece… Pero es la paz del mundo…, y ella es debido a que la Iglesia Conciliar no reivindica ya todo aquello de lo cual fue despojada la Iglesia Católica; el apaciguamiento consiste, por lo tanto, para la Iglesia Conciliar en someterse a la ley civil y en someter a la Iglesia Católica y a los católicos.

Los textos afirman que esta paz “permite a la Iglesia tomar una parte cada vez más activa en la vida de la sociedad”. Pero es lo contrario lo que ha sucedido: por la penetración del espíritu laico en la misma Iglesia, hay una disminución creciente de la influencia de la Iglesia sobre la vida de la sociedad.

Además, estos documentos silencian y disimulan a los católicos de hoy la persecución orquestada por la francmasonería contra la Iglesia, que se ha desencadenado a partir de 1789, ha culminado con las leyes de separación y se concretizan suavemente hoy por medio del mundialismo.

Estos textos son sobre todo humanistas, que reclaman el respeto por los “valores espirituales”, la “promoción del hombre”… En ese sentido, dicen, el planteamiento religioso de las personas y de los grupos sociales, vivido en cumplimiento de la sana laicidad, no puede sino ser fuente de dinamismo y promoción del hombre…

En una palabra, se trata en el fondo de un discurso idéntico al de los políticos masones y mundialistas.

Laicismo a la turca…, laicismo americano…, concepción francesa del laicismo…, laicismo positivo neo masónico… Esta promoción del laicismo no es otra cosa que la negación de los Derechos Sociales de Nuestro Señor Jesucristo.

“Dad a César lo que es de César, pero todo es de César…; al lanzar esta sandez, Clémenceau no pensaba definir el laicismo de manera tan clara y precisa.

En efecto, finalmente, tanto en el laicismo puro y duro de los revolucionarios del ‘89, como en el laicismo positivo y abierto de Sarkozy, o en el laicismo a la turca, o en el laicismo liberal a la americana, o en la libertad religiosa del Vaticano II, se encuentra el mismo principio básico, a saber, el rechazo de Dios y de la Verdad, la negación de los Derechos de Cristo, la negativa de reconocerlo como el Soberano de todos los hombres, tomados individualmente o reunidos en sociedad.

De este modo, el laicismo se convirtió en la nueva religión del tiempo moderno, la de César haciéndose Dios, donde el culto del hombre sustituye al culto de Dios.

Pero adoptar tal posición es olvidar que César pertenece también a Dios; es ocultar la primera vocación del hombre, creado por Dios para adorarlo, amarlo y servirlo.

La convergencia establecida por estos papas conciliares y estos políticos revolucionarios hacia un laicismo vago e irenista, positivo y abierto, nos recuerda que un día el Falso Profeta llevará la tierra y sus habitantes a adorar a la Bestia… (Apocalipsis, XIII: 12).

Nuestra interpretación tiene sustento en la autoridad de Monseñor Marcel Lefebvre. Con ocasión de los festejos de los 40 años de su consagración episcopal la revista Fideliter publicó en su Nº 59, septiembre-octubre 1987, un artículo de Monseñor cuyo título es de por sí significativo, “El tiempo de las  tinieblas y de la firmeza en la fe”, y donde podemos leer estas palabras, aún más colmadas de contenido:

“Hemos llegado, yo pienso, al tiempo de las tinieblas. Debemos releer la segunda epístola de San Pablo a los tesalonicenses, que nos anuncia y nos describe, sin indicación de duración, la llegada de la apostasía y de una cierta destrucción: «… Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de adoración, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios… Porque el ministerio de la iniquidad ya está actuando. Tan sólo con que sea quitado de en medio el que ahora le retiene. Entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la Manifestación de su Venida.» (2: 1-8).

Es necesario que un obstáculo desparezca. Los Padres de la Iglesia han pensado que el obstáculo era el imperio romano. Ahora bien, el imperio romano ha sido disuelto y el Anticristo no ha venido.

No se trata, pues, del poder temporal de Roma, sino del poder romano espiritual, el que ha sucedido al poder romano temporal.

Para Santo Tomás de Aquino se trata del poder romano espiritual, que no es otro que el poder del Papa.

Yo pienso que verdaderamente vivimos el tiempo de la preparación a la venida del Anticristo. Es la apostasía, es el desmoronamiento de Nuestro Señor Jesucristo, la nivelación de la Iglesia en igualdad con las falsas religiones.

La Iglesia no es más la Esposa de Cristo, que es el único Dios.

Por el momento, es una apostasía más material que formal, más visible en los hechos que en la proclamación. No puede decirse que el Papa es apóstata, que ha renegado oficialmente de Nuestro Señor Jesucristo; pero en la practica, se trata de una apostasía”

Dos años más tarde, cuando rememoraba los 60 años de su ordenación sacerdotal, Monseñor Lefebvre pronunció un célebre sermón, el 19 de noviembre de 1989. La última parte de su disertación fue dedicada al análisis de los sucesos que entonces conmovían al mundo, particularmente a Europa:

“Ahora os diré algunas palabras sobre la situación internacional. Me parece que tenemos que reflexionar y sacar una conclusión ante los acontecimientos que vivimos actualmente, que tienen bastante de apocalípticos.

Es algo sorprendente esos movimientos que no siempre comprendemos bien; esas cosas extraordinarias que suceden detrás, y ahora a través, de la cortina de acero.

No debemos olvidar, con ocasión de estos acontecimientos las previsiones que han hecho las sectas masónicas y que han sido publicadas por el Papa Pío IX. Ellas hacen alusión a un gobierno mundial y al sometimiento de Roma a los ideales masónicos; esto hace ya más de cien años.

No debemos olvidar tampoco las profecías de la Santísima Virgen. Ella nos ha advertido. Si Rusia no se convierte, si el mundo no se convierte, si no reza ni hace penitencia, el comunismo invadirá el mundo.

¿Qué quiere decir ésto? Sabemos muy bien que el objetivo de las sectas masónicas es la creación un gobierno mundial con los ideales masónicos, es decir los derechos del hombre, la igualdad, la fraternidad y la libertad, comprendidas en un sentido anticristiano, contra Nuestro Señor. Esos ideales serían defendidos por un gobierno mundial que establecería una especie de socialismo para uso de todos los países y, a continuación, un congreso de las religiones, que las abarcaría a todas, incluida la católica, y que estaría al servicio del gobierno mundial, como los ortodoxos rusos están al servicio del gobierno de los Soviets.

Habría dos congresos: el político universal, que dirigiría el mundo; y el congreso de las religiones, que iría en socorro de este gobierno mundial, y que estaría, evidentemente, a sueldo de este gobierno.

Corremos el riesgo de ver llegar estas cosas. Debemos siempre prepararnos para ello.”

Sustentados en el Reverendo Padre Leonardo Castellani decimos que el liberalismo ha suministrado a las masas, que no aman bastante la verdad, una religión y una moral de repuesto, sustitutivas de las verdaderas. Habiéndose perdido en gran parte el fermento de la verdad cristiana y, peor aún, habiéndose falsificado y corrompido por el fermento farisaico, el hombre contemporáneo abraza la nueva religión del tiempo moderno.

La actitud modernista es eufórica, pueril…; es el espejismo del progreso indefinido. Para el modernista, la crisis actual no es más que una gripe, que necesariamente sanará y dejará al organismo más sano, robusto y maravilloso. “Estos son dolores de parto y no de agonía”…, dice el hereje, “lo que se está gestando es el Nuevo Orden Mundial, el Tercer Milenio, la Paz Mundial, el Ecumenismo, la Civilización del amor…”

La gran esperanza del mundo moderno…, la paz y unidad de todos los hombres, tiene vigencia religiosa, y su Iglesia es la ONU. Tiene sus teorizantes religiosos, su teólogos o profetas: Lamennais, Maritain, Teilhard de Chardin… Tiene sus divulgadores: Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI…

En efecto, su intromisión en la Iglesia está marcada por el Concilio Vaticano II, y los papas conciliares siguen su alocada carrera.

Hemos llegado de este modo, tanto en la Iglesia como en la sociedad civil, a uno de esos puntos que escapan a la inteligencia humana y a la capacidad natural de reacción.

Cuando las enormes vicisitudes del drama de la Historia llegan a un extremo que excede al poder de remediarlas y más aún de comprenderlas, sólo el creyente posee la fortaleza y la virtud de seguir trabajando tranquilo.

Ahora bien, la fe nos enseña que la unión de las naciones y la paz interna de ellas no pueden hacerse sino por Cristo o contra Cristo.

Lo que sólo puede hacer Dios, y que hará al final, el mundo moderno intenta febrilmente construirlo sin Dios, apostatando de Cristo, abominando del antiguo boceto de unidad que se llamó la Cristiandad, oprimiendo férreamente la naturaleza humana, suprimiendo las familias y las patrias y preparando, en definitiva, la sociedad del Anticristo.

Nosotros, iluminados por nuestra fe y fortalecidos por la esperanza, defenderemos con caridad hasta el fin esos parcelamientos naturales, que son las familias, las instituciones y las patrias, no con la consigna de vencer, sino con la de no ser vencidos. Sabiendo que, si somos vencidos en esta lucha temporal, ese será nuestro mayor triunfo… porque esa derrota es prenda de gloriosa resurrección.

Dad al César lo que es del César…, pero ¡dad a Dios lo que es de Dios!

5 comentarios sobre “LA DOCTRINA DE LAS RELACIONES ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO FRENTE AL LAICISMO (5 de 5)

  1. antiratzinger:
    Si no se trabaja para un mundo más cristiano, tampoco se hace para un mundo más humano, ya que ambos van en la misma línea.
    Para trabajar para un mundo más humano se tendría que buscar el bien real, el bien integral de cada persona, ya que el bien común es el bien de todos y de cada uno, y no el supuesto bien global (al que ahora llaman derechos de segunda o tercera generación), con el que intentan tirar abajo los, molestos para muchos, derechos y libertades fundamentales de las personas, con el que intentan saciar los intereses creados.
    Sin derechos y libertades fundamentales no hay bien común alguno, sino que todo sería engañoso (y así cualquiera podría ser fácilmente manipulado ante males globales, reales o supuestos, pero que, en cualquier caso, su real tratamiento está lejos de ser la no consideración de la dignidad de las personas).
    Sólo cuando uno mira hacia el bien real de la humanidad, y no hacia su supuesto bien superficial, uno deja de ser engañado con este tipo de nefastas soluciones.
    No se trabaja actualmente por un mundo más humano, ¿o un mundo lleno de cámaras de seguridad, prohibiciones, multas, ruido, molestias, mobiliario urbano cada vez más antiestético, agotador, y antinatural, es más humano?
    Menos mal que Cristo ha vencido al mundo; y sabemos que el mal se equivoca por definición, a diferencia del bien, del amor, que siempre acierta.

  2. Hola Señores de Radio Cristiandad

    Me ha gustado mucho este artículo en medio del tema (LAISISMO 5 de 5) y que hago unos aumentos:

    Ahora les diré algunas palabras sobre la situación internacional. Me parece que tenemos que reflexionar y sacar una conclusión ante los acontecimientos que vivimos actualmente, que tienen bastante de apocalípticos.

    Es algo sorprendente esos movimientos que no siempre comprendemos bien; esas cosas extraordinarias que suceden detrás, y ahora a través de la cortina de acero de la Gran Babilonia, U.S.A.

    No debemos olvidar, con ocasión de estos acontecimientos las previsiones que han hecho las sectas masónicas y que han sido publicadas por el Papa Pío IX. Ellas hacen alusión a un gobierno mundial y al sometimiento de Roma a los ideales masónicos; esto hace ya más de cien años.

    NO DEBEMOS OLVIDAR TAMPOCO LAS PROFECÍAS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN. ELLA NOS HA ADVERTIDO. SI RUSIA NO SE CONVIERTE, SI EL MUNDO NO SE CONVIERTE, SI NO REZA NI HACE PENITENCIA, EL COMUNISMO INVADIRÁ EL MUNDO. (esto dice en los tres Mensajes Secretos de Fátima)
    ¿Qué quiere decir esto? Sabemos muy bien que el objetivo de las sectas masónicas es la creación un gobierno mundial con los ideales masónicos, es decir los derechos del hombre, la igualdad, la fraternidad y la libertad, comprendidas en un sentido anticristiano, contra Nuestro Señor JESUCRISTO. Esos ideales serían defendidos por un gobierno mundial (Ap. 13, 11-18) que establecería una especie de socialismo para uso de todos los países y, a continuación, un congreso de las religiones, que las abarcaría a todas, incluida la católica (Ap. 13, 1-10) y que estaría al servicio del gobierno mundial, como los ortodoxos rusos están al servicio del gobierno de los Soviets.
    Habría dos congresos: el político universal dirigido por el Anticristo MAITREYA, que dirigiría el mundo. Y el congreso de las religiones dirigido por la Primera Bestia del Apocalipsis 13, el Cardenal Tarcisio Bertone, Canciller del Vaticano que iría en socorro de este gobierno mundial, y que estaría, evidentemente, a sueldo de este gobierno.

    Corremos el riesgo de ver llegar ya estas cosas, después de la caída de un asteroide sobre la Tierra.

    Debemos siempre prepararnos para ello, ante el anuncio de una gran señal de la Cruz en el cielo («Mis pequeños, se acerca el Juicio, ¿cómo estaréis ante Mí, vuestro Dios?, ¿cómo estarán las naciones enteras?, habrá mucho llanto y dolor en todos los pueblos de la Tierra, llegará el momento, Mis pequeños, en que os concederé que conozcáis vuestro interior ante Mis Ojos. Vosotros mismos os juzgaréis bajo Mi Mirada y conoceréis vuestro interior con Mi Juicio Verdadero y ahí empezará vuestro llanto y vuestro dolor, porque conoceréis cómo os habéis comportado ante Mis Leyes y ante Mis Mandatos. Conoceréis cómo despreciasteis Mi Amor y cómo vivisteis en la maldad. Conoceréis la maldad en vuestro corazón como cuando aparentabais transmitir un bien o vivir en un bien y vuestras intenciones eran todo lo contrario. Conoceréis perfectamente vuestra maldad interior y asco os dará conoceros verdaderamente ante Mi Justicia y lloraréis y espero que os arrepintáis, porque si no os arrepentís, más grave será vuestra situación ante Mí, vuestro Dios»…)

    La claves esta en una profecía que hizo Nuestro Señor Jesucristo el primer sábado, 6 de mayo del 2006, en una aparición, aquí en el Ecuador.

    ESTE PAPA MORIRÁ, (¿Benedictus XVI, La Gloria del Olivo? El Papa 111 según las profecías de San Malaquias) PERO VENDRÁN DOS MÁS, EL UNO BUENO (el Papa 112) Y EL OTRO MALO (el anti-papa, el Cardenal Tarcisio Bertone); MATARÁN AL BUENO DICIENDO QUE HAN MATADO AL MALO, PERO EN REALIDAD REINARA EL MALO Y ÉSE SERÁ LA PRIMERA BESTIA DEL AP. 13, 1-10.

    Un Abrazo Fraterno
    Oswaldo

  3. “Ave Maria Purissima”
    – Sine Labe originali concepta –

    Sr. Director, caros Cristianos en la unica y verdadera Fé, saludos en los sagrados corazones de Nuestro Señor JesuCristo, y la Santisima Virgen Maria
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    Oswaldo,
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    Bien a bien dificilmente se podria aseverar que la babilonia a la que interpretas como USA, lo sea, no debemos olvidar que la mujer escarlata, venia montada sobre la bestia, y no precisamente confabulada con ella, ¿que tiene que ver? la forma helicoidal en hebras separadas en las que el Evangelio Eyerno esta escrito, no deben disasociarse en los contextos especificos cronológicos, finalmente ya antes hubo señalada la Roma Pagana como babilonia hasta por el mismo San Pedro.
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    Mas si tomamos en consideracion elementos de revelacion Mariana, podemos visualizar que los eventos que vivimos no parecen apocalípticos, si no que los constituyen perfectamente, aunando incluso a las profesias del mismo San Malaquías que mencionas y a San Nilo, no hace falta sino «En persecuicion extrema» y Pedro Romano, en ambos casos hablamos de papas buenos, el primero de ellos, perseguido por la bestia, cosa que si actualiza la revelacion Mariana «EL SANTO PADRE TENDRA QUE SUFRIR MUCHO» y le promete su asistencia, e indubitable y subitamente todo parecera perdido, en ese punto sigue la Parusía.
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    SEA PARA GLORIA DE DIOS

  4. Saludos a todos los productores de este programa …! fortaleza y mucha fe! Por mi humilde experiencia (cristiana) y mi constante interes por ver cambios sociales, de principios y fundamentos… creo que hay mucha r azon en su preocupacion. Observo con tristeza el «desperdicio» de genero religioso, que existe en nuestro sisitema social. ¿como es esto? ante la necesidad imperante de guias espirituales, desde los primeros años de nuestra vida nos mandan a una escuela laica y «gratuita». De este modo tenemos q buscar «a discrecion» las respuestas a tantas preguntas … y que solo los «afortunados » acuden a escuelas con guias espirituales -mayormente catolicos- que les pueden acercar la doctrina, a «precios modicos» en una palabra.. es privilegio de clase. Asi que no flaqueen en el debate de esta piedra angular en la filosofia de nuestros tiempos la Laicidad». Me gustaria tener mas lecturas sobre este tema para hacer un comentario de mas «altura» y Agregacion, y poder ayudarles mas en esta batalla. les reitero mi apoyo, oro por una sociedad mejor y si mi Dios lo permite seguire orando para que las verdaderas enseñanzas de cristo lleguen de manera mas rapida y accesible a los seres desde sus primeros raciocinios por Cristo nuestro señor, ya que como me dijo un guia la salvacion es personal..asi que, entiendo q somo libres, por naturaleza de vivir el espiritu como nuestra fortaleza en la fe.. pero necesitamos guia y cuando estas se metalizan a donde iremos.

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