LAS TRES RANAS DEL APOCALIPSIS: LIBERALISMO-COMUNISMO- MODERNISMO

LAS TRES RANAS DEL APOCALIPSIS

LIBERALISMO-COMUNISMO- MODERNISMO

Tal como las consideró el R.P. Castellani

Por el P. Juan Carlos Ceriani

tres-ranas-en-una

(Para no repetirnos en las citaciones, damos la lista de las obras del R. P. Castellani  que hemos utilizado y remitos a las páginas correspondientes. Para comprender correctamente las apreciaciones y juicios del R. P. Castellani sobre los temas tratados hay que tener en cuenta los años en que fueron escritos los diversos libros, ensayos o artículos.

El lector que quiera profundizar el tema del Liberalismo puede leer con mucho provecho el ensayo Esencia del Liberalismo, publicado por la Biblioteca del Pensamiento Nacionalista Argentino, Volumen VIII, 1976. Ver bibliografía al final)

Introducción

«Y se enfureció el dragón contra la mujer, y se fue a hacer la guerra contra el resto del linaje de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús. Y apostóse sobre la arena del mar. Y vi surgir del mar una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas nombres de blasfemia (…) Y el dragón le pasó su poder y su trono y una gran autoridad (…) entonces la tierra entera se maravilló y se fue en pos de la bestia. Y adoraron al dragón, porque había dado autoridad a la bestia (…) Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos (…) Y vi otra bestia que surgía de la tierra. Tenía dos cuernos como un cordero, pero hablaba como dragón. Y la autoridad de la primera bestia la ejercía toda en presencia de ella. E hizo que la tierra y sus habitantes adorasen a la primera bestia (…) Vi en el cielo otra señal grande y sorprendente: siete Ángeles con siete plagas, las postreras, porque en ellas la ira de Dios queda consumada (…) Y el Sexto Ángel derramó su copa sobre el gran río Eufrates; y sus aguas se secaron para preparar el paso a los reyes del Oriente. Y vi cómo de la boca del dragón y de la boca de la bestia y de la boca del falso profeta salían tres espíritus inmundos en figura de ranas. Son espíritus de demonios que obran prodigios y van a los reyes de todo el orbe para convocarlos para la gran batalla del gran día del Dios Todopo­deroso (…) Y los congregaron en el lugar que en hebreo se llama Armagedón» (Apocalipsis, XII: 17-18; XIII: 1, 3-4, 7, 11-12; XV: 1; XVI, 12-16).

Con estas visiones, San Juan entra decididamente en la predicción del tiempo parusíaco. El Bien y la Maldad luchan a cara descubierta, y aparecen en primer plano los personajes principales: la Iglesia, el demonio, el Anticristo y Cristo.

El dragón, el demonio,  es el que incuba con sus ojos las olas del mundo mundano para suscitar de ellas con su poder la bestia del mar, el Anticristo.

La bestia de la tierra, el falso profeta, significa lo religioso; representa la propaganda sacerdotal del Anticristo. Todo un sistema de pensamiento que sustituye al ideal divino un ideal terrestre: estatolatría y culto de la humanidad.

Las características fundamentales de este sistema son la apostasía y el endiosamiento del hombre, tanto en el aspecto religioso como en el político.

Las tres Ranas

En las Tres Ranas del Apocalipsis casi todos los Santos Padres han visto herejías, las últimas y novísimas. Son el Liberalismo, el Comunismo y el Modernismo.

El texto no dice “tres demonios”, sino “tres espíritus”, palabra que designa en todas las lenguas también un movimiento, una ideología o una teología.

Los Doctores nombraron las herejías que tenían ellos ante los ojos, que naturalmente creían las peores posibles: San Agustín, los arrianos, pelagianos y donatistas; San Belarmino, Lutero, Zwinglio y Calvino; y así otros. Yo hago lo mismo. Y puedo equivocarme como ellos; pero me parece que esta vez va de veras.

Herejías siempre las ha habido, y algunas muy extremas y perversas… ¿por qué estas tres de ahora han de ser las Tres Ranas o Demonios, y no quizás otras tres cualesquiera… por ejemplo, otras tres que surjan en el futuro, de aquí a mil años, pongamos por ejemplo?

¡Eche años! ¡No! Estas son las tres primeras herejías con efecto político y alcance universal.

Y son las tres últimas herejías, porque no se puede ir más allá en materia de falsificación del cristianismo. Son, literalmente, los pseudocristos que predijo el Salvador. En el fondo de ellas late la “abominación de la desolación”…

La Sexta Copa

Abominación de la desolación. Se trata de esta herejía política, difundida hoy en todo el mundo, que aún no tiene nombre y cuando lo tenga no será el suyo propio.

El Cardenal Newman la denominó “liberalismo religioso”, y vio en ella presagios del Anticristo; San Pío X la llamó “modernismo”, y Belloc “aloguismo”.

Es el viejo naturalismo religioso, que remonta a Rousseau y a los Enciclopedistas; herejía que en su fondo es la idolatría del Hombre, el peor error posible, atribuido por San Pablo al A’nomos, es decir, hombre sin ley, el Inicuo, el Hombre sin Dios.

Consiste en una adulteración sutil del Cristianismo, al cual vacía de su contenido sobrenatural dejando la huera corteza, la cual “el espíritu que ama los sitios sucios y los lugares vacantes” rellena de inmediato con el antiguo: “Seréis como dioses”.

Se parecen a ranas, animal viscoso y lascivo, oculto y fangoso, vocinglero y aburridor, que repite sin cesar su croar monótono; tres herejías vocingleras, saltarinas, pantanosas y tartamudas.

Las Tres Ranas surgen en la Sexta Plaga o Copa.

Las Siete Copas simbolizan las calamidades extraordinarias de los últimos tiempos; castigos de Dios a la Gran Apostasía; castigos que, exacerbados y puros en los tiempos últimos, han existido siempre en la humanidad que resiste a Cristo.

El Profeta dice que las tres ranas son tres espíritus inmundos capaces de hacer prodigios para congregar a los Reyes de toda la tierra para la última batalla contra Dios.

Para preparar esa batalla cae el veneno de la Sexta Copa sobre el río Éufrates y lo suprime, para dejar paso a los Reyes de la parte Oriental.

Se seca el Éufrates… Era el límite que separaba primero al pueblo de Dios de los grandes imperios idolátricos; y después fue la frontera oriental del Imperio Romano.

El río Éufrates es la barrera entre Europa y Asia, entre religión e idolatría, entre civilidad y barbarie… Ahora bien, en nuestros tiempos ha sido anulada manifiestamente una inmensa barrera internacional.

¿Qué significa, si no, la entrada de Japón, China y Rusia en el “concierto internacional”, como dicen ahora?

Japón ganó la guerra del 14, China es hoy uno de los Cuatro Grandes, Rusia ha estado confinada, o por lo menos contenida, durante mucho tiempo por la barrera de una política europea preventiva…

La profecía de Mirabeau se ha cumplido; en su Memorial al Rey de Prusia, Federico Guillermo, están estas palabras proféticas respecto de Rusia:

“Rusia es el gran peligro de Occidente. Es invencible en la guerra. Cuando triunfa aferra sus objetivos; si es derrotada se retira. ¿Y quién podrá seguirla en una extensión indefinida y un clima que ellos solos soportan? Dominará sucesivamente a todos sus vecinos, multiplicará sus puntos de presa en Europa, si no es alzada ante ella una barrera. Es insensato quien no prefiera armar y fortificar a Turquía y a Polonia, en lugar de tener que luchar con Rusia. Rusia apresta los mejores soldados del mundo, y los diplomáticos más sinuosos y flexibles de Europa”.


El Liberalismo

Gog y Magog, las inmensas masas del Oriente hormigueante, encabezadas por Rusia, han entrado ruidosamente en el escenario de la política mundial, han entrado con un sentido irreligioso y herético, y han entrado en virtud del liberalismo y sus dos hijos, el comunismo y el modernismo.

El liberalismo deshizo la barrera que el sentido instintivo y tradicional del europeo había creado.

Dice Hilaire Belloc, en su libro Las grandes herejías, que el protestantismo robusteció las naciones protestantes y debilitó las católicas.

En efecto, toda religión, aunque sea falsa, robustece a una nación que la acepta en pleno, puesto que funda su unidad nacional sobre la base más fuerte que existe, que es el sentimiento religioso.

Además, en el siglo XVI el protestantismo fue arrojado de Austria, Italia, España y Francia gracias a los esfuerzos del Imperio Germánico que presidía Carlos V; pero entró en esos países en los siglos XVIII y XIX disfrazado con el bello nombre de liberalismo.

Joseph Pieper observó con justeza que el dicho “la religión es cosa privada y al Estado no le interesa”, lema del liberalismo, comporta nombrar dios al Estado, poniéndolo por encima de Dios.

Es la estatolatría, tan vieja como el mundo, o por lo menos, como los Césares romanos, proclamada ahora abiertamente por Hegel: la adoración de la Nación, creación del hombre.

Dice Santo Tomas que “si el hombre deja de adorar a Dios, cae a adorar al Estado”, o a su Nación, a su Raza, a su Ciencia, a su Estética , a su Poder bélico, a la Libertad, a la Constitución, a la Diosa Razón; a cuyas tres últimas deidades tributó culto la Revolución Francesa… Exactamente como ha de suceder con la Bestia.

Así como los protestantes se llaman cristianos, pero no lo son; de la misma manera los liberales se llaman católicos, pero no lo son, porque desprecian a la Iglesia, traban sus medios de acción, intentan servirse de ella para sus fines terrenos.

El liberalismo, con los falsos dogmas de sus falsas libertades, es un protestantismo larvado y un catolicismo adulterado.

La ficción del catolicismo es lo que debilitó, política y socialmente, a las naciones católicas de Europa. Había una unidad aparente, pero una profunda división ideológica de fondo. Existía una confusión.

El Comunismo

Dios no ama las confusiones; y entonces permitió que naciera del maridaje del liberalismo con la plutocracia un bichito colorado, que se llama comunismo, el cual, después de volverse contra sus padres, proyectó la destrucción de todo el orden social existente, por todos los medios posibles. Maldijo de Dios, y se le vio la pinta al diablo.

El comunismo fue el reactivo que precipitó la división latente en España, Francia e Italia. El pueblo de esas naciones no estaba unido ni concorde, porque, llamándose católicos, muchísimos no lo eran y muchos eran anticatólicos, hipócritas o inconscientes.

El bolchevismo es potencialmente una nueva religión a pesar de su ropaje ateo; y algún día habrá de tomar forma y contextura dogmática, tendrá que organizarse en Iglesia.

El comunismo no es un partido; es una herejía. Es una de las tres Ranas expelidas por la boca del diablo en los últimos tiempos, que no son otros que los nuestros.

La Naturaleza del comunismo es religiosa y no solamente política. Es una herejía cristianojudaica. Del cristianismo descompuesto en protestantismo tomó Marx la idea obsesiva de justicia social, que no es sino la Primera Bienaventuranza vuelta loca, vaciada de su contenido sobrenatural: los pobres deben reinar aquí, reinar políticamente por el mero hecho de ser pobres.

Pero el elemento formal de la herejía es judaico: es el mesianismo exasperado y temporal, que constituye el fondo amargo de la inmensa alma del Israel Deicida a través de los siglos.

El bolchevismo no es un todo, no es un bloque compacto ateo satánico, sino una porción de la magna herejía naciente ante nuestros ojos; porción destinada a integrarse en ella.

El mesianismo bolchévico, la aspiración impaciente a “edenizar” la tierra por la violencia, coincide con el término de la aspiración de Rousseau, Lammenais, Roosevelt…; son tres líneas que tienen que reunirse un día; tienen que encontrarse necesariamente, el día que les salga un padre, así como nacieron de una misma madre: la Sinagoga. Esas tres religiones son herejías judías; son las Tres Ranas.

La pulseada diplomática entre Rusia y Estados Unidos, con la amenaza de una enorme guerra, era en los años 1950-1988 el suceso dominante de la vida política del mundo. Pues bien, era el liberalismo en pugna con su hijo el comunismo… el espíritu batracio que salió de la boca de la Bestia contra el otro espíritu que salió de la boca del Dragón. El modernismo, espíritu batracio que sale de la boca del Falso Profeta, coaligará a los dos, los fusionará al fundente religioso.

El Modernismo

EI modernismo es el fondo común de las dos herejías contrarias, que algún día, que ya vemos venir, las englobará por obra del Pseudo-Profeta…

El modernismo no es más que el núcleo explícito y pedantesco de un impalpable y omnipresente espíritu que permea el mundo de hoy. Su origen histórico fue el filosofismo del siglo XVIII, la herejía del Anticristo, la última herejía, la más radical y perfecta de todas.

“La nueva herejía pone el hacha no en las ramas sino en la misma raíz”, dijo San Pío X en la encíclica Pascendi.

Desde entonces acá ha revestido diversas formas, pero el fondo es el mismo, dice siempre lo mismo: es más un ruido que una palabra; pero es un ruido mágico, arrebatador, demoníaco, lleno de signos y prodigios; atrae, aduerme, entontece, emborracha, exalta.

Cuá Cuá, cantaba la Rana…

  • El cuá cuá del Liberalismo es “Libertad, Libertad, Libertad”…
  • El cuá cuá del Comunismo es “Justicia social”…
  • Al cuá cuá del Modernismo (de donde nacieron los otros dos, y el cual los reunirá un día), podríamos asignarle “Paraíso en la Tierra”; “Dios es el hombre”; “El hombre es dios”.

Por “abominación de la desolación” los Santos Padres entienden la idolatría; la peor idolatría. Ahora bien, en el fondo del modernismo está latente la idolatría más execrable, la apostasía perfecta, la adoración del hombre en lugar de Dios; y eso bajo formas cristianas e incluso manteniendo el armazón exterior de la Iglesia.

La Democracia

¿Y la “democracia”? Es el coro de las tres Ranas juntas: democracia política, democracia social y democracia religiosa.

La canción de la “rana democrática” significa un régimen político religiosamente salvífico, y por lo tanto necesario y hasta obligatorio para todos los pueblos: el Nuevo Catolicismo “democrático, humanitario y progresivo”.

Es la última herejía, definitiva, contra el verdadero Salvador, contra “el único nombre que puede salvar al hombre”.

¿Quién es el patrón, a quién sirve la democracia atea? Ella misma lo ignora. Pero, si la madre lo ignora, la hija, la socialdemocracia, lo sabe bien.

La madre no fue bautizada, y la hija se levantó contra la Cruz. El alma de la democracia es el ateísmo  social y contemplativo; el alma de la socialdemocracia es el ateísmo militante, el antiteísmo en la acción social. La Nueva Iglesia Universal reposa sobre esta acción para que, en lugar del Reino de Dios, venga el Reino del Hombre.

Fusión de las Tres Ranas

Contra lo que va quedando de la Iglesia de Cristo, estas tres herejías un día debían unirse por las colas (cosa admirable, dado que las ranas no tienen cola)… un día que quizás ya no sea lejano, y antes bien ya haya llegado…

En los años de posguerra, el observador clarividente contemplaba la Democracia Liberal y el Comunismo Bolchevique, y consideraba la posibilidad de su unión mediante una falsa religión que se venía desarrollando y consolidando.

En efecto, en los años cuarenta, el Democratismo Liberal, se hallaba en su desarrollo último. Y los buenos pensadores, con una especie de gozo maligno, veían cumplirse todas sus predicciones, y desenvolverse por orden casi automático todos los preanuncios de los profetas y sabios antiguos que, empezando por Aristóteles, lo vieron venir y lo miraron acabar.

De suyo, el democratismo liberal, hubiera debido morir, si la humanidad debía seguir viviendo mucho tiempo aún.

Sin embargo, para el filósofo perspicaz, si es que la humanidad debiera morir en un lapso más o menos próximo, no se excluía la posibilidad de que la democracia liberal siguiera existiendo, e incluso se viera revitalizada nefastamente.

Pero dicho rejuvenecimiento no se presentaba posible al escrutador penetrante  sin el respaldo de una falsa religión, la Tercera Rana, sacando a la luz el fermento religioso que encierra en sí, y que hace estrictamente de ella una herejía cristiana: la última herejía, preñada del Anticristo.

En cuanto al Comunismo, durante los años de la “guerra fría”, para el intelectual sutil había tres posibilidades:

  • Que el comunismo mundial fuera reducido por la fuerza; y en ese caso hubiese venido al mundo una gran prosperidad, o al menos una pacificación, que no hubiese durado empero más de tres generaciones, o quizás dos.
  • Que el comunismo no fuera reducido y siguiera propagándose lentamente; y entones, ni él, ni sus sobrinos nietos, ni sus sobrinos tataranietos hubiesen visto el resultado.
  • Que el comunismo se fundiese, pacíficamente o no, con la Tercera Rana, que es la última herejía, y la más inteligente (satánicamente) de todas. Y entonces clamaba a grandes voces: “¡Agarrate Catalina, que vamos a galopar…!”

Si el mundo debía seguir viviendo, según la primera posibilidad el comunismo hubiese terminado aplastado como la herejía albigense. No era posible convertir a los comunistas rusos tocándoles el violín del Progreso Indefinido, los Derechos del Hombre y la Democracia Liberal.

Pero, era previsible, e incluso probable, al menos para el filósofo bien pensante, que el comunismo no se convirtiera, sino que se fusionase con las otras dos Ranas del Apocalipsis, el Liberalismo y el Modernismo, para formar la trenza del Anticristo.

En este caso, la sombría doctrina del bolchevismo no era la última herejía, sino su etapa preparatoria y destructiva. La última herejía será optimista y eufórica, mesiánica. El bolchevismo se incorporará, será integrado en ella.

Un distinguido profesor y diplomático afirmó que…

“frente al Comunismo y a la amenaza que él representa, la única fuerza eficaz, en el plano del poder material, son los Estados Unidos (…) Sin su presencia, no se alzaría ninguna valla seria ante su avance”.

A esta afirmación San Agustín respondería:

Son dos imperialismos. Poco importa si son imperialismo económico e imperialismo político: las dos cosas hoy día van juntas.

Pero las guerras no son nunca meramente económicas o políticas; son siempre ideológicas; y en este tiempo son guerras religiosas, es decir heréticas.

La economía soviética y la economía americana podrían perfectamente conciliarse, si se conciliasen sus dos “ideas”; ideas que versan sobre el fin del hombre, y, por lo tanto, sobre la naturaleza del hombre: la idea pesimista y maniquea del Oriente, y la idea progresista y liberal del actual Occidente.

Son también conciliables estas dos ideas porque se tocan en un mismo fondo, que es la pretensión de conseguir la felicidad del hombre aquí en la tierra, por medio del saber, del poder y de las fuerzas humanas.

La posibilidad de alianza del Modernismo, que es la idea religiosa que impregna hoy al mundo anglosajón, con el dinamismo violento representado por el Comunismo, es una posibilidad real y demostrable: sus dos teologías tienen un mismo fondo.

Si eso ocurriere, tendríamos sobre nosotros el Anticristo.

Estas previsiones las estamos viviendo bajo los pontificados modernistas de la Iglesia Conciliar, de Juan XXIII a Benedicto XVI, pasando por Pablo VI y Juan Pablo II.

El Democratismo Liberal, que de suyo debería morir, ha sido rejuvenecido nefastamente mediante el respaldo de una falsa religión, la última herejía, preñada del Anticristo.

El Comunismo no se convirtió, antes bien se fusionó con las otras dos Ranas del Apocalipsis, el Liberalismo y el Modernismo, para formar la trenza del Anticristo.

Quien tiene oídos, que oiga. Quien puede entender, que entienda. Quien lea, entienda (San Mateo, 13: 43, 19: 12; 24: 15)

La Séptima Copa

Cierra San Juan la Sexta Plaga con la referencia a la Gran Guerra, para narrar en la siguiente Plaga la catástrofe de la Ciudad Capitalista.

Salieron las Ranas para preparar la batalla del Día Grande del Dios Omnipotente; para congregar a los Reyes de toda la tierra para la última batalla contra Dios.

Armagedón era para los hebreos el lugar típico de la Gran Batalla, de las batallas decisivas.

No designa aquí lugar geográfico alguno; es el lugar simbólico en que serán deshechas para siempre las fuerzas del Mal; y concretamente señala la Guerra de los Continentes; o sea, del Oriente contra el Occidente.

«El Séptimo Ángel derramó su copa en el aire, y salió una poderosa voz del Templo, desde el trono, que decía: «Hecho está». Y hubo relámpagos y voces y truenos, y se produjo un gran terremoto, como no lo hubo desde que existen hombres sobre la tierra. Así fue de grande este poderoso terremoto. Y la Gran Ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de los gentiles se desploma­ron».

La Séptima Copa, resumida en el gran terremoto, es la Parusía, precedida por la caída de Babilonia, la Urbe Capitalista.

A modo de conclusión

Cuando las inmensas vicisitudes del drama de la Historia, que están por encima del hombre y su mezquino racionalismo, llegan a un punto que excede a su poder de meditación e incluso a su poder de comprensión —como es el caso en nuestros días—, sólo el creyente posee el talismán de ponerse tranquilo para seguir trabajando (…)

Cuando parece que los cimientos del mundo ceden y se descompagina totalmente la estructura íntegra  —como pasó, por ejemplo, en el siglo XIV—  entonces el sabio lee el Apocalipsis y dice: «Todo esto está previsto y mucho más. ¡Atentos! Pero después de esto viene la victoria definitiva. El mundo debe morir. Aunque de muchas enfermedades ha curado ya, una enfermedad será la última. Mas, el alma del mundo, como la del hombre, no es una cosa mortal» (…)

La consideración de la visión religiosa de la crisis actual es uno de los motores más poderosos (el primer motor incluso) del movimiento político y económico. Si el hombre no tiene una idea de adónde va, no se mueve; o, si se sigue moviendo, llega un momento en que su movimien­to deja de ser humano y se vuelve una convulsión (…)

La unión de las naciones en grandes grupos, primero, y después en un solo Imperio Mundial (sueño potente y gran movimiento del mundo de hoy) no puede hacerse sino por Cristo o contra Cristo. Lo que sólo puede hacer Dios (y que hará al final, según creemos, conforme está prometido), el mundo moderno intenta febrilmente construirlo sin Dios; apostatando de Cristo, abominando del antiguo boceto de unidad que se llamó la Cristiandad y oprimiendo férreamente incluso la naturaleza humana, con la supresión pretendida de la familia y de las patrias.

Mas nosotros, defendere­mos hasta el final esos parcelamientos naturales de la humanidad, esos núcleos primigenios; con la consigna no de vencer sino de no ser vencidos. Es decir, sabiendo que si somos vencidos en esta lucha, ése es el mayor triunfo; porque si el mundo se acaba, entonces Cristo dijo verdad. Y entonces el acabamiento es prenda de resurrección.

Bibliografía

  • · Los Papeles de Benjamín Benavides (escrito en 1947).

3ª edición, Biblioteca Dictio, 1978. Páginas 43-47, 256-258, 289-290.

  • · El Apokalipsis de San Juan (escrito en 1963).

4ª edición, Biblioteca Dictio, 1977. Páginas 159-176, 199-204.

  • · Seis Ensayos y Tres Cartas.

2ª edición, Biblioteca Dictio, 1978.

E  Prólogo al libro Nociones de Comunismo para Católicos, de Enrique Elizalde, 1961. Páginas 152, 154, 161-162.

  • · Cristo, ¿vuelve o no vuelve?

2ª edición, Editorial Dictio, 1976.

El Comunismo. Páginas 204-207.

Una religión y una moral de repuesto, 1957. Páginas 278-283.

Visión religiosa de la crisis actual, 1951. Páginas 284-290.

  • · Las Canciones de Militis.

3ª edición, Biblioteca Dictio, 1977.

La Gran Lección, 1943. Páginas 81- 84.

  • · San Agustín y Nosotros. Buenos Aires, 1954

1ª edición, Ediciones Jauja, 2000.

E  El Punto de Partida. Páginas 27-28.

3 comentarios sobre “LAS TRES RANAS DEL APOCALIPSIS: LIBERALISMO-COMUNISMO- MODERNISMO

  1. Estimados senores de Radio Cristiandad y Rev. Padre Ceriani:

    La audicion y escrito sobre las tres ranas del Apocalypsis, es un estudio completo sobre todo lo que es el resultado de lo que se vive en estos momentos. Si bien estuvo escrito en el ano 1947 por el P. Castellani, es de actualidad.

    Nos alerta y nos instruye muy claramente de los resultados de que estan ocurriendo en en ambito pilitico, social y religioso.

    las lecturas y comentarios, por parte del Padre Ceriani, siempre claros y sin desperdicios, nos instruye, a nosotros catolicos de SIEMPRE, para asi estar alertas ante cualquier cambio y seguir el Verdadero Camino, firmes en la Fe de SIEMPRE.

    Estar alertas!!! Pues la historia nos da una prueba de que sin Dios nada se puede y con Dios TODO.

    Siguan senores de Radio Crsitiandad y siga Padre Ceriani con su apostolado para que todos lo que estamos a su lado, podamos hacer, aqui en la tierra la Voluntad del Altisimo teniendo las instrucciones necesarias para defendernos de las tres ranas.

    En union de oraciones en los Corazones de Jesus y Maria Santisima siempre Virgen!

  2. Desde hace anos resido en Alemania y puedo aseverar que la sexta copa no es el comunismo sino el Islam.La islamizacion de Occidente continua con la anuencia de la Iglesia en un inutil y cobarde «Dialogo Interreligioso» que no es mas que la cobardia en la defensa de la Verdad de Xto. Ademas el Apokalipsis habla de una «nueva Religion» que seducira a los hombres y se sentara en el templo del Dios verdadero.
    Tambien el evangelista pregunta…cuando venga el Sr.» encontrara Fe sobre la Tierra?
    Es para pensar cuando los signos de la Europa xna. son prostituidos en nombre de u na falsa Tolerancia.
    Viva Xto. Rey de las Naciones

Los comentarios están cerrados.