Más jesuitas chilenos…

Coincide con el candidato de la derecha a la presidencia de Chile

El jesuita chileno Felipe Berríos apoya la regulación de las parejas homosexuales

El sacerdote jesuita chileno, Felipe Berríos, ha respaldado esta mañana la iniciativa de regular las parejas de hecho, idea planteada en el documento `acuerdo de Vida en Común´ que elaboraron los senadores Andrés Chadwick (UDI) y Andrés Allamand (RN) y que posteriormente fue respaldado por Sebastián Piñera, candidato de la derecha a la presidencia de Chile. «Lo que ha hecho Sebastián Piñera es un sentir muy extenso de la sociedad chilena. Creo que cada vez nos damos cuenta que hay situaciones de hecho que hay que regularlas y no hay que mezclar eso con el matrimonio. Según la definición del mismo Andrés Bello tiene que ver con un hombre y una mujer para la procreación. Esto se trata de regularizar civilmente las uniones de homosexuales para que ellos tengan derechos a herencia u otra clase de beneficios que hoy no pueden tener y es una injusticia y es cerrar los ojos ante una realidad», afirmó Berríos.

6 comentarios sobre “Más jesuitas chilenos…

  1. “Ave Maria Purissima”
    – Sine Labe originali concepta –

    Sr. Director, caros Cristianos en la unica y verdadera Fé, saludos en los sagrados corazones de Nuestro Señor JesuCristo, yla Santisima Virgen Maria

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    … Y siguen los Geysuitas
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    SEA PARA GLORIA DE DIOS

  2. Es impresionante que se digan cristianos, que se digan seguidores de un hombre que anduvo con prostitutas, con pobres, con los excluidos, y que todav’ia predic’o el amor al Ser, a la vida, a cualquier vida humana. Un hombre que nos dej’o como legado la importancia de amar y de no danar a nadie, de manera que dentro de estos inteligentes l’imites no habr’ia porque no comprender, aceptar y amar.
    C’omo es posible que en estos tiempos haya todav’ia autoridades religiosas que digan que la homosexualidad va contra la ley de Dios, qu’e acaso no ha quedado claro el m’as decantado, esencial y bello mensaje cel cristinismo. Qu’e a caso la majestuosidad, grandeza y complejidad de Dios podr’a preguntar acerca de preferencias sexuales.
    Qu’e no se dan cuenta de verdad estas personas, del dolor, de la humillaci’on y de la angustia que provocan en personas que se descubren con una orientaci’on sexual diferente. Qu’e no se dan cuenta que en vez de armonizar, solidarizarse, ligar, est’an exluyendo, est’an condenando una afecci’on incontrolable por parte de una persona, les parece que eso sea cristiano, amoroso o comprensible.
    Qu’e no se han dado cuenta que de esa manera est’an alejando a cada vez m’as y m’as sectores de la religi’on, de Dios.
    Qu’e no se dan cuenta que con esa interpretaci’on distorsionada del mensaje de Dios (como si fuera tan sencillo como leer el peri’odico) est’an provocando uno de los mayores dolores tal como la exclusi’on condenable de los jud’ios en los campos de concentraci’on.
    Y finalmente se han dado cuenta que esa forma de sexualidad heterosexual es especialemente un discrso de la modernidad (el mismo que nego el cristianismo y del aque ahora se dicen cr’iticos) y que justamente lo que pretend’ia entre otras cosas era ajustarse a un modelo de producci’on (capitalista machista, guerrero) que busca anticristianamente la acumulaci’on del capital fetichizado y no cristianamente del hombre gen’ericamente hablando, de la vida, del SER.
    Qu’e barbaridad, que a pesar de haber ya vivenciado los peligros del dogmatismo en el poder (segunda guerra mundial, fascismo, nazismo, socialismos reales), a pesar de haber vivencia los m’as terribles e irracionales cr’imenes de la humanidad en contra de aquello que no se ajusta a la supuesta Verdad sigan pensando de esa manera. Como si Cristo hubiese pretendido hacer la guerra a toda aquel que no entendiese el mensaje. No cabe duda que los designios y mensajes del verdadero Dios aun est’an lejos de esa interpretaci’on vulgar de los que desgracidadamente para la Iglesia se dicen cat’olicos o seguidores de Cristo.
    Aun asi los saludo amorosa y compresivamente queridos hermanos, que su interpretaci’on y vivencia religiosa reflexione y se den cuenta del dolor que provocan con sus irracionales y poco cristianas visiones. Lo que su ni se puede tolerar es la intolerancia contra personas que solo pretender SER, a ellos, a los que lo impiden y que c’inicamente se dicen cristianos a esos si amigo: que poca madre

  3. El sacerdote jesuita está defendiendo una realidad que no se puede desconocer. La homosexualidad no es una enfermedad ni una condición inmoral. Claro está, que los homosexuales así como deben ser respetados, deben respetar y ajustarse a unas normas éticas tales como no producir escancándalos públicos, como no inducir a menores de edad a prácticas homosexuales, como respetar a quienes no tienen esas preferencias sexuales.

    Dios sabe que hay homosexuales y como a tales ama, de la misma manera que ama a los heterosexuales.

    Es cierto que sacerdotes han abusado de menores. Estos deben ser castigados por la justicia y por a jerarquía de la iglesia. Pero es un error grave afrmar que todos los sacerdotes son homosexuales y podófilos.

    La paz es posible en la medida que todos los seres humanos se repeten en todos los aspectos. El fanatismo es contrario a Jesucristo. Como también es contrararia la permisividad cuando se ofende a la sociedad.


    Nota del Editor:
    Estimado Ricardo:
    Se deben hacer algunas precisiones a lo que está aseverando. Dios ama a los homosexuales es una frase hecha que no tiene asidero, más bien suena como una blasfemia. Pero profundicemos ese falso concepto: decir que Dios ama a los homosexuales, a los pedófilos, a los asesinos, a los violadores, a los blasfemos, a los fornicadores, etc. es una mentira y una barbaridad. Dios odia el pecado. Ama, ciertamente, a las personas que cometen tales pecados, mientras están en el estado de viador. Pero, si perseveran, los condena al odio y al sufrimiento eterno.
    Es un sofisma, una mentira decir que Dios ama a los homosexuales. Odia la homosexualidad. De hecho basta leer a San Pablo o el relato de la destrucción de Sodoma y Gomorra para darse cuenta.
    Quiere que los homosexuales se arrepientan de sus obras y dejen de ser homosexuales. No los ama siendo homosexuales por serlo.

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