Pocos se han tomado la molestia de comentar la importante documentación relacionada con la dimisión del P. Ceriani. Lo cual no deja de extrañarnos…
Entre estos pocos este sitio, muy interesante:

Puede leer el comentario completo aquí
Pocos se han tomado la molestia de comentar la importante documentación relacionada con la dimisión del P. Ceriani. Lo cual no deja de extrañarnos…
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Señor director
No he podido postear el comentario sobre la dimisión del padre J. Carlos Ceriani, no me lo permite el sistema.
Me parece una excelente idea que se liberaran los comentarios después de varias horas para evitar los debunkers. Pero como menciono, no he tenido acceso a escribir el comentario.
Gracias.
EL P. CERIANI,POR COHERENCIA Y FIDELIDAD A CRISTO,A LA IGLESIA Y A LA TRADICIÓN APOSTÓLICA HA HECHO LO QUE TENÍA QUE HACER,LO QUE HAN HECHO TODOS LOS QUE HAN LUCHADO CONTRA QUIENES QUERÍAN DESTRUIRLA,HASTA QUE LLEGÓ EL VATICANO II. AHÍ SE ACABÓ LA LUCHA. ÉSE ES EL GRAN OBSTÁCULO QUE SATANÁS QUERÍA REMOVER Y QUE HA REMOVIDO YA EN LA SEDE DE PEDRO. A ESO SE REFERÍAN EL PROFETA DANIEL,SAN PABLO Y EL EVANGELISTA SAN JUAN. !LO QUE NOS QUEDA POR VER!
Después de leer dos veces el documento del R.P. Ceriani, y recordando un poco la historia es necesario plantear lo siguiente:
1. Al principio Monseñor Lefebvre y sucesores de la FSSPX aceptaron a regañadientes como Papas a Montini-Rampolla, Wojtyla-Katz y Rata-Singer-Palpatine.
2. Al lado del arzobispo, algunos como Schmidberger cultivaron durante años el temor al «cisma formal y la excomunión», y esta indefinición al parecer los introdujo en un callejón sin salida.
3. Por el simple principio de contradicción: si el católico acepta a tal o cual Papa, le debe obedecer en materia de Fe.
Los católicos debemos ser los primeros en defender el pontificado, aunque el pontífice adolezca de vicios de carácter personal, como en el caso del Papa Borgia, Alejandro VI; el cual tuvo hijos y demás…pero NUNCA este pobre hombre se atrevió a cambiar o permitir el cambio en un solo punto de la Fe.
4. Cuando el ocupante de la Sede, atenta contra la Fe y la integridad de la Doctrina, precisamente la defensa del Papado nos obliga, como ha sucedido una veintena de veces en la historia de la Iglesia, a denunciar sin más a los usurpadores del Trono Pontificio, sin esperar que el mismo «Papa» se condene a sí mismo y se reconozca como antipapa. Un solo caso en la historia de la Santa Iglesia fue así, el del obispo San Hipólito, quien aunque fiel al Dogma, creía erróneamente que fue electo Papa legítimo, pero con la gracia de Dios entendió su error y renunció a tiempo para sacar a la Cristiandad de un terrible cisma…
Tampoco es necesario esperar a que un Papa legítimo condene al usurpador; todo lo contrario, fue San Bernardo de Claraval, el hombre más importante de la Iglesia en el siglo XII, quien con ardiente amor por la Santa Madre se opuso cuanto ates al usurpador hebreo Pedro Pierleoni -Anacleto II-, quien conspiró con otros hebreos para ocupar la sede de Pedro durante 8 años .
San Bernardo logró unir a los cardenales y jefes de estado para elegir a un Papa legítimo -Inocencio II- y dar la lucha en contra de Anacleto II.
Ojalá pronto surgieran otros San Bernardos…
(ver: http://www.jewishencyclopedia.com/view.jsp?artid=307&letter=P)
La FSSPX, por la influencia de los más cercanos a Monseñor Lefebvre, poco a poco fue llevada hacia el acuerdismo con Roma, aprovechando su ardiente deseo -aunque francamente kafkiano- de «convertir al Papa» desde un verdadero heresiarca, en un auténtico defensor de la Fe.
Sus consejeros convencieron a Monseñor, si no de la buena fe de Wojtyla-Katz y de Ratzinger-Palpatine, al menos de la buena disposición para que entre otras peticiones, le autorizara consagrar a un obispo y celebrar la Misa Tridentina.
Con el tiempo, los hechos demostraron que Lefebvre entendió a tiempo su error y de facto desconoció a Juan Pablo II, porque el resultado fue la trascendente consagración de 4 nuevos obispos sin la «autorización canónica del Papa”, atrayendo sobre sí mismo y los nuevos obispos, la falsa excomunión de la cual había sido advertido formalmente por Wojtyla.
Para muchos en Roma, después de este acto de rebeldía, solamente el nombre separaba a Lefebvre de los denominados «sedevacantistas» y la «excomunión» inválida pero categórica, llegó en pocas horas.
Tres años después, Monseñor Lefebvre falleció y la herencia espiritual extrañamente quedó depositada en la dirigencia de Franz Schmidberger, presbítero, quien había sido el enlace con su compatriota Rat-Singer-Palpatine en el proceso acuerdista, poero que luego fue alejado por el mismo Lefebvre quien no lo eligió para ser consagrado obispo.
Las mismas declaraciones de Schmidberger revelan recientemente que el presbítero reinició el proceso acuerdista, con la intención de regresar al camino que Lefebvre abandonó a penas a tiempo.
Luego Fellay continuaría el proceso del germano y como se prevé desde el principio de contradicción, se ha llegado a la crisis más importante de la FSSPX, porque está en duda hacia dónde dirigirse: a la “comunión” con los herejes asentados en Roma o hacia el reconocimiento de la infiltración y el programa de destrucción por dentro de la Iglesia y con ello la aceptación de que un antipapa está dirigiendo en el Vaticano.
Los sacerdotes y fieles de la FSSPX están o estarán pronto en ese predicamento, si se concreta el acuerdo Fellay-Ratzinger de crear una prelatura al estilo Opus Judei, a cambio de tomar el control de la FSSPX.
Naturalmente que esto provoca ya la división de la FSSPX con la consiguiente preocupación del Vaticano modernista y sus agentes infiltrados, por eso se debe tener cuidado de la sinceridad de algunos sacerdotes expulsados “oportunamente” como el caso de Floriano Abrahamowikz, quien al ser separado de la Fraternidad, no llevó consigo una trayectoria totalmente congruente, además de la extraña declaración de sus antepasados hebreos y de su manifiesto afán de reunir a los disidentes de Fellay.
Insistimos en que, de no reconocer claramento el proceso de infiltración, de poco servirá el valor en la defensa de la Verdad.
En cuanto a los RR.PP. Juan Carlos Ceriani y Méramo, hasta ahora nos ofrecen una profunda explicación de los estira y afloja dentro de la Fraternidad y son congruentes con su decir y obrar, renunciamdo a la entreguista jerarquía. No obstante, no concretan una postura clara respecto a la autoridad o no de Benedicto XVI.
Ave Maria, Gratia Plena
La Sensatez, Prudencia, y Claridad; son caracteristcas propias de un Sacerdote; y esto es que vemos, oimos y constatamos en lo expuesto por el R.P Juan Carlos Ceriani.
No podia quedarse callado y menos «someterse» so pretexto de abediencia, como si hacen muchos, que no pasan de ser pusilanimes y alcahuetes(complices)del error.Ya lo dijo TODO y bien claro para que no quede duda.
Alguien me decia: «Es que este sacerdote es la vieja guardia de la Fraterndad y la tiene clara» Yo le respondi: «Los 4 obispos tambien son de la vieja guardia, los asistentes, el P Franz Schmilberger, y otros tantos, pero entonces que pasa con ellos» ? simplemente que son fieles y consecuentes con lo que aprehendieron del Padre Fundador. Ahi radica la cuestion, no es ser de la vieja, o nueva; es ser Fiel, consecuente y valiente para defender la Verdad. Y lamentablemnete son muy pocos los que poseen las caracteristicas de un verdadero Sacerdote.
En cuento a la nueva generacion de curas dentrode la Fraternidad, sí, se nota una relajacion , ya en lo intelectual como en lo espiritual
y si a esto le sumamos que hay algunos miembros infiltrados, pues la cosa se pone peor. Por eso hay que adherir; no a un cura,sino a la Verdad, a la Iglesia de Simepre. pues el pusilus gres, se hace mas pequeño cada dia .
Gracias Padre Ceriani. Dios lo Bendiga por esta luz , en medio de tanta oscuridad.
Jose Alirio SALGADO
Debo confesar que no pude resistir la tentacion de buscar en Panodigital algun comentario de su moderador. En su cortisimo articulo «Impudicia Profetica» casi descalifica al mismo P. Ceriani como falso profeta (el P. Ceriani pretendio ser profeta???) y de alimentar la confusion y el juicio impudico… No se que quiere decir, pero una cosa es notable: en vez de decir si o no, descalifica y minimiza la importancia, para el es todo un juego de fanaticos y resentidos. Y le responde un sujeto que dice ser sacerdote y que tambien le hace el jueguito a la moderacion admiranble de titular del Blog.
Me apena ver tan pobrisimo pensamiento. Su pretendida justisima moderacion en todo es un triste signo de tibieza y de amor por las componendas.
Me arrepiento de haber gastado mucho de mi tiempo en el pasado leyendo y participando de ese blog.
Mi comentario va encaminado a mi observación de los hechos en forma objetiva. Nuestros sacerdotes han sido embestidos por una sacudida violenta del demonio. Y se mantienen firmes en la FE aquellos que la profesan con humildad. Aquellos que están revestidos de orgullo y de soberbia, lamentablemente perecen ante el ataque. Los fieles, vivimos las consecuencias e igualmente hemos sido sacudidos brutalmente por las huestes satánicas. Me recuerdan los sueños de Don Bosco, tan proféticos y reales. Pienso que es nuestro deber buscar febrilmente le auxilio divino, la protección de Nuestra Madre amorosa, luchar con fervor por amor a Jesucristo por mantenernos humildes, o por serlo, por aumentar en nuestra alma la humildad o caeremos todos irremisiblemente en la trampa de nuestro común enemigo.
Me uno con mis oraciones y súplicas, a los sacerdotes humildes que como el padre Ceriani, mantienen en sus pechos la FE por la oración, el sacrificio, la entrega total y leal a Nuestro Señor. Y pido a Dios con todo mi corazón que nos haga dignos de su Divina Misericordia en Su Gran Dia, que está muy cercano.
+Ave Cor Mariae.