Vicente Fernandez- El martes me fusilan ( viva Cristo rey )

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5 comentarios sobre “Vicente Fernandez- El martes me fusilan ( viva Cristo rey )

  1. Magnifica idea ha tenido el Sr. Fabian. Un saludo del pueblo argentino fiel a Jesucristo, a los amigos Alberto Gonzalez, Andy Barr y demas hijos de esos grandes heroes y martires.
    ¡Viva Mexico!
    ¡Viva Cristo Rey!

  2. Ave Maria!

    Verdaderamente conmovedor: tanto las palabras de la canción como las imágenes…

    ¡¡¡Viva Cristo Rey y la Santísima Virgen de Guadalupe!!!

  3. Gracias, Fabián sin duda alguna, un acierto en estos momentos en que tendremos que mantenernos firmes, con lo único que perdura y traspasa toda barrera… la FE.

  4. Roguémosle a Dios que llegado el momento su ejemplo prevalezca y sepamos imitarlos.

    Tuvieron ellos la ventaja de ser perseguidos a lo bruto. De ser perseguidos sin televisión, sin desinformación, sin pansexualismo y drogas. Fueron hombres enteros que respondieron como hombres cabales.

    La situación ha variado tanto, que el heroismo tiene hoy que ser precedido por la renuncia a la televisión, a la prensa, a la radio; porque somos lo que aceptamos, a quello a lo que ya nos acostumbramos y admitimos por nuestros cinco sentidos.

    Hemos caido, tristemente tenemos que aceptar que la Iglesia Católica, en cumplimiento de las profecías, sobre todo de LA SALLETE cedió paso a la Iglesia Conciliar anticatólica.

    Ahí donde la Iglesia de los Cristeros podía decir con el P. Miguel Agustín Pro Juárez «Pide que te hagan mártir o nunca serás santo», la Iglesia Conciliar se regodeó ante los elogios de los medios por su aggiornamiento. Se bronceó en las playas que le encontraban, por fin, «un papa bueno»; y ya libre de esas actitudes cerradas que hacían de los profetas unos vulgares apedreados se entregó a complacer al mundo, visitó papalmente ONUs y sinagogas, puso la santidad de cabeza, y para no dejar duda giro los altares tanto, que un segundo de grado más (pasarse de los 180º habría sido volverlo todo a su lugar)hubiera sido tan condenable como Lefebvre. Tendréis la señal delante de vosotros pero no la veréis, había dicho La Santísima Virgen en Fátima.

    ¿COMO LLEGAMOS HASTA AQUÍ? LA SALETTE He ahí la explicación. Continuará. . .

  5. Continuación:

    Tenemos los viejos la ventaja de haber vivido lo que los jóvenes ignoran.

    La muerte de S.S. Pío XII fue un acontecimiento sin paralelo en la historia de la Iglesia. Su médico de cabecera, un oftalmólogo llamado Riccardo Galeazzi-Lisi provocó el mayor escándalo de la medicina italiana de todos los tiempos.

    Y el escándalo se refirió a la traición cometida a Pío XII, y que él mismo pondría a los ojos del mundo entero. Escándalo que lo llevaría a ser expulsado públicamente de la medicina con retiro de su licencia para ejercerla. Se le tildó de inmoral, de traidor, de infame, de ingrato.

    Y se quedaron cortos.

    Yo tenía 17 años cuando murió S.S. en 1958. Había tenido la fortuna de ser recibido tres años antes (en audiencia pública) por Pío XII. Era para mí como para el mundo entero Cristo en la tierra, por ser su vicario fiel. Fue la época de máximo esplendor del papado, de la máxima certeza en la fe, del mayor número de vocaciones viriles y monjiles de la historia de la Iglesia. Nadie tenía razón para dudar de que pronto el mundo entero sería católico. Fue un duro golpe su deceso.

    Galeazzi-Lisi presumió su fechoría. Violando la ética médica se dedicó a tomar fotografías del agonizante, de lo desagradable de su lucha final como se reflejaba en sus rictus. Y después vendió todo esto al Paris Match y otros medios para su publicación junto con sus notas describiendo la agonía. Tuvieron mayor decencia los que finalmente dejaron mucho sin publicar.

    Todos, horrorizados, pensábamos en un loco. No fue sino hasta Vaticano II que comenzó a entrar la sospecha. Galeazzi-Lisi sabía lo que hacía. Sabía que él, Riccardo Galeazzi-Lisi había cambiado la historia de manera sin precedente, que había entregado a la Institución más poderosa de Occidente a sus enemigos para su destrucción asesinando al papa; abriendo las puertas a la pandilla antes de 1960 en que el Secreto Final de Fátima fuera revelado al mundo. Su ego monumental exigía su monumento histórico, dejar constancia del homicidio pero sin arrojarse de cabeza en prisión. Pero de ser así, no obraba solo. De ser una conjura judeo masónica saldrían las pruebas a relucir, como en efecto salieron. El tribunal supremo le devolvió el derecho a ejercer la medicina. La humillada sería la medicina italiana en su órgano supremo, y con ella la ética médica. Hoy nos parecería casi normal. En aquel entonces fue otro escándalo sin precedente.

    Pero si lo asesinó, habría huellas en el cadáver. ¿Trataría Galeazzi-Lisi de destruir esas huellas?

    Se hizo cargo del cadáver del Papa para embalsamarlo, según él con una técnica especial suya. Los resultados no se hicieron esperar. En vez de conservación la descomposición del cadáver se aceleró al grado de que (prefiero dejar fuera por respeto los detalles) fue despedido de manera fulminante y para siempre del Vaticano.

    Todavía escribió un libro tratando de justificarse: «A la Luz y a la Sombra de Pío XII», Flammarion lo sacó en francés, hubo edición en español además de la italiana.

    Para completar la obra de Galeazzi-Lisi vendrían obras como «El Papa de Hitler» y demás monsergas. Todos los incesantes ataques de apariencia igualmente grotesca y absurda para justificar a la nueva administración del Vaticano, borrando en lo posible no solo su pontificado, sino las huellas de sangre mártir tan evidentes en el asombroso proceder de un ego que reclamaba su lugar en la historia.

    Vale.

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