Estimado Director de Radio Cristiandad, he leído el comentario que hacen sobre Sedevacantismo. Soy un sacerdote que pertenece a una congregación que mantiene esta postura, Compañia de Jesús y de Maria. Me a resultado gratificante el que se deje lugar a conocer mas sobre nuestra posición teológica, que se vitupera por falta de información o por malicia de algunos que aún a costa de la Verdad y de la Fe mantienen una fuerte adhesión a las personas que, cubiertas con una investidura eclesiástica, buscan paso a paso y sistemáticamente la destrucción de la Iglesia. Nosotros no exigimos que todo el mundo entienda la posición, sabemos que se necesitan elementos y reflexión, pero por lo menos pedimos que se tenga honestidad intelectual para dejar asentada la posibilidad teológica. Antipapas y Papas condenados han existido en la historia de la Iglesia, nadie lo puede negar. San Vicente Ferrer y Santa Catalina de Siena consideraban simultaneamente que servian al verdadero Pontífice durante el Cisma de Occidente y necesariamente uno de los dos estaba equivocado pues apoyaban bandos distintos y dos pontífices no pueden coexistir de manera simultanea en el gobierno de la Iglesia. Nuestra posición teológica por otro lado es algo accidental, la situación nos ha llevado a ella. No somos sedevacantistas sino accidentalmente, somos Católicos Apostólicos y Romanos, creemos en el Pontificado Romano, deseamos un Pontífice que crea enteramente lo que creyó San Pio X, que lo crea y lo confiese en su Magisterio, en el culto que ofrece diariamente a Dios y que me permita como sacerdote católico o fiel católico entender en las que enseñanzas que imparte como maestro de la Fe, la Doctrina de Nuestro Señor Jesucristo y no «suponer», como hoy lo hacen algunos tradicionalistas, que es esa doctrina que quiso expresar, aunque «las palabras digan lo contrario».
¿Hoy puede un católico (me refiero a un católico tradicional), decir que cree y piensa con el Sumo Pontífice como lo podía decir un católico del tiempo de San Pio X o Pio XII? La respuesta es obvia, pero si no lo puede hacer ¿quién de los dos dejó de ser católico?
Le envío un artículo que mi superior Mons. Andrés Morello escribió sobre nuestra posición y su posibilidad teológica. Se que los atacan por acercarse a nuestra posición que hoy es mala palabra para los acuerdistas de la Fraternidad pero creo que puede dar mucha luz para el que lo quiera entender si tiene buena voluntad. Nosotros perteneciamos a la Fraternidad y salimos de ella por denunciar a quienes infiltrados en ella deseaban destruirla, por desgracia no se nos escuchó. Hoy quienes fueron denunciados en su momento hoy gozan de la reputación de un Santo Tomás de Aquino entre sus sacerdotes y fieles. Ya le escribiré al respecto.
Dios le bendiga por su labor en defensa de la Verdad Católica.
R. P. Hugo Esquives
Compañía de Jesús y de María
Monasterio Ntra. Sra. de Guadalupe
“Hoy lo que Ayer”
y
“Si el Pontificado da o supone la Doctrina”
Por bondad de un amigo llegó a mis manos el texto de una carta preparada por Fieles de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X con el fin de dirigirla a los Señores Obispos de la misma con ocasión de los últimos acontecimientos (levantamiento de las llamadas “excomuniones” que gravaban a los Obispos antedichos).
Dicha carta no puede ser calificada con un atributo menor que el de justa y coherente. Cuando alguien pone toda su confianza en Sacerdotes o en Obispos para preservar la Fe espera lógicamente que ellos lo precedan en el combate y le sean ejemplares, nó que vayan a su zaga o que en los momentos más duros miren con benignidad, no digo al enemigo que quiere convertirse, sinó a aquél que quiere convencernos.
Estos Fieles que firmarían la dicha carta y de los cuales no conozco a ninguno, están en la misma situación de espíritu que nosotros hace 20 años, ven lo que vimos y sufren lo que sufrimos. Es fácil decir “se fue” y creer que nunca pusieron amor en lo que hicieron los que antes se sintieron traicionados o antes percibieron el peligro.
Nosotros, en aquel momento, no nos apartamos de la Fraternidad por ser sedevacantes, por concluir que no podía Roma negar a Roma. Fue la primera acusación que recibimos a escasos días de ser expulsados. No fuimos expulsados por lo que pensábamos o nó del ocupante de la Sede Pontificia sinó por negarnos a retractar un pedido de investigación sobre hombres de la Fraternidad que nos parecían que estaban allí para destruirla.
El tiempo permitió, y creemos firmemente que Dios con su Gracia, que teológicamente consideráramos imposible que Pedro niegue a Pedro. El tiempo, más largo este, ve llegando las cosas a su término y que lo temido sea hoy realidad. Aquellos que hubieran debido irse permanecieron y formaron la inexplicable falta de reacción de un conjunto nutrido de Sacerdotes, la mayoría sin duda buenos, que ven a sus capitanes alegrarse de un levantamiento de excomuniones inexistentes y de que podrán discutir con el Árbitro supremo de la Fe discusiones doctrinales. En el fondo “lo malo no es tan malo” y por eso los de Roma no lo son tampoco. A nosotros nos enseñaron y aprendimos que la Fe no se discute. Sin embargo todos esos hombres viejos de Roma que destilan modernismo debieron haber hecho, por la edad que tienen, el Juramento Antimodernista de San Pío X, para acceder a las Órdenes Sagradas y a los puestos. Aquello entonces es creer en la lealtad y honradez de los perjuros.
Nada ganamos con decir: “- Vieron, les dijimos”. Sí ganamos si logramos impedir que otros sean arrastrados al error o a la corrupción de la Fe.
Hay cosas que asombran, que dejan perplejo y hieren merecidamente la confianza. El 30 de junio de 1988 Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer consagraban a los Obispos de la Fraternidad, al día siguiente llegaba el Decreto de Excomunión. Muchos Superiores estaban presentes, entre ellos el Padre Didier Bonneterre (Burdeos, Francia), quien pasadas las ceremonias siguió en peregrinación a Roma con sus fieles para asistir a la Audiencia Papal pública de Juan Pablo II y besar su anillo. El anillo de aquél que excomulgó a Mons. Lefebvre. ¿Cómo se entiende? ¿Puede entenderse?
Mayor perplejidad y asombro causa ver las fotos de los Obispos de la Fraternidad de grandes sonrisas en Roma saludando a Benedicto XVI. Menos sonríen los ortodoxos cismáticos cuando van a Roma porque ellos quieren reivindicar un derecho que no tienen ni merecen, mientras que los cuatro Obispos aludidos deberían exigir la condena del Modernismo que se enseñorea de la Iglesia con la bendición que recibe desde el solio pontificio. ¿San Atanasio hubiera sonreído igual?
Estas primeras líneas quieren explicar los motivos circunstanciales de la presente, procedamos ahora con nuestro cometido.
A). Es nuestra intención mostrar que la posición teológica de los Obispos y Sacerdotes Sedevacantes es Católica (no queremos decir con esto que la conducta, las expresiones o los argumentos de todo sedevacante sean acordes con la Fe o las virtudes católicas). Esto que es primeramente enunciado será en realidad como la conclusión de cuanto escribamos. (Un laico no está obligado a dominar la teología, un Sacerdote sí. Si la teología no le alcanza a alguien, si se cree superado ante una cuestión ardua como es la de resolver la actitud de los últimos “Papas”, no se puede pretender que lo haga. Sí se pude pretender que no diga “Santidad, Santidad” a quien colabora en la destrucción de la Fe y a quien dice la misa nueva; y que, al menos, conciba la posibilidad, la probabilidad o la verosimilitud de estar ante alguien no católico por difícil que parezca).
B). Si el Pontificado da la Doctrina o la supone.
C). La Fe en sí misma y la Fe en algún sujeto (lo objetivo y lo subjetivo en la Fe y en la herejía).
D). La visibilidad de la Iglesia en sí misma, en la solución sedevacante, en la Iglesia contemporánea y de hecho.
Como Usted puede ver cuatro son las cosas que queremos mostrar, séanos permitido alterar el orden de las mismas para que nuestra explicación sea más clara y didáctica y entonces más fácil la comprensión.
I. (B): Si el Pontificado da o supone la Doctrina.
El título lo dice todo. Se trata de concluir si es necesario para que alguien pueda recibir el supremo Pontificado, es decir, la Gracia insigne de regir a la Santa Iglesia como Papa, Pastor y Doctor Universal de la misma, el que tenga la Doctrina y ésta que sea sana, íntegra, plenamente católica.
Quizás lo más lógico sea preguntarse para qué es elegido alguien como Soberano Pontífice (lo mismo valdría para cualquier otra jerarquía de la Iglesia). Una sociedad se define por su fin ya que es tal por la voluntad de su fundador o de sus miembros. En el caso de la Santa Iglesia su fin le fue dado por su Divino Fundador, por Jesucristo Nuestro Señor, y ese fin no puede ser modificado por nadie. Fue bien aquel fin enunciado por estas palabras por las que les mandó predicar a sus Apóstoles: “Yendo por todo el mundo predicad el Evangelio a toda criatura. Quien creyere y se bautizare será salvo, quien no creyere se condenará”. (San Marcos XVI, 15 y San Mateo XXVIII, 18-20). La Santa Iglesia tiene como fin la salvación de los hombres, es pues una institución salvífica y todo cuanto enseñe y haga a eso debe ordenarse. Sería una situación impensable, utópica y aberrante que Ella hiciera algo contrario a la salvación de las almas o que de alguna manera la dificultara. Tanto es así que para el Derecho Canónico se pierde cualquier oficio eclesiástico por alto que fuera si alguien públicamente se apartare de la Fe Católica [Canon 188 parágrafo 4: “A Fide católica publice defecerit” “Se apartare de la Fe Católica” (lat.=deficere=dejar un partido, abandonar, espirar, cesar, terminarse en, estar desprovisto; Diccionario de la Lengua Latina, Machi, ed. Don Bosco, Bs. As. 1966)].
Siendo así, los Oficios eclesiásticos, se ordenan necesariamente a la salvación de las almas. En el caso concreto del Soberano Pontífice se trata de regir a la Santa Iglesia en orden al cumplimiento de su fin, a saber la salvación de las almas, y esto por medio de la Fe. “Así pues en San Lucas XXII, 32 se promete a San Pedro la potestad suprema en especial (in specie) en relación a la Fe de la Iglesia”. (Salaverry, De Ecclesia Christi, pág. 559, nº 198, Sacrae Theologiae Summa, Tomo I, BAC, 1962). La Doctrina es simplemente la expresión de la Fe garantizada por las definiciones y enseñanzas de los Papas y Concilios a través de los siglos.
Vamos viendo entonces que en un Oficio eclesiástico y sobremanera en el Papal es esencial la Fe, y Fe expresada por la Doctrina íntegra y en toda su pureza.
El Soberano Pontífice más que nadie en la Iglesia está allí para regir a la misma, para la gloria de Dios y la salvación de las almas. ¿De qué manera?: En orden a la Fe, es decir todo lo que ella comprehende y abraza; consiguientemente en orden a las Costumbres que no pueden contradecir a la Fe, y en orden al Culto que es una de las costumbres principales y distintivas del Católico. Entonces, cuanto enseñe de la Fe (Doctrina), de la Moral (Costumbres) y del Culto (Liturgia) atañen a su obligación primaria y esencial como Papa, es decir, salvar a las almas.
Por eso dice con claridad meridiana el Papa Benedicto XIV (Cardenal Próspero Lambertini) en el año 1734, acerca de la Beatificación de los Siervos de Dios y de la Canonización de los Beatos (cfr. Diccionario Apologético de la Fe Católica, D’ Alés, col. 1130 y ss.): “El Soberano Pontífice no puede comprometer a la Iglesia en el error cuanto a la regla de las costumbres proponiendo a la veneración por un acto de su plena autoridad apostólica a un pecador”. El respeto a la verdad es regla suprema en la Iglesia, nada puede ser enseñado ni mandado que la contradiga porque sería inducir a error de manera que los cristianos harían o creerían lo falso creyéndolo verdadero y eso sería un crimen perniciosísimo y algo directamente opuesto al fin de la Iglesia y, por ende al cargo pontificio que es la salvación de las almas.
Dice por eso Santo Tomás de Aquino: “In Ecclesia non potest esse error damnabilis, sed hic esset error damnabilis, si veneraretur tamquam sanctus qui fuit peccator: quia aliqui scientes peccata eius, crederent hoc esse falsum… Et si ita contigerit, possent ad errores perduci” (traducido: “En la Iglesia no puede haber error condenable, sería un error condenable si se venerara como Santo a alguien que fue pecador, porque, algunos conociendo sus pecados, creerían que esto es falso… Y si sucediere así, podrían ser llevados al error”. Cfr. Santo Tomás de Aquino, Quodlibet IX, q. 7, a. 16).
Ahora bien, Roma enseña doctrinas ajenas y opuestas a la Fe Católica e inclusive condenadas por Papas anteriores (ej. la libertad de opinión, la libertad de conciencia y de culto, la imposibilidad del Reinado social de Jesucristo, el ecumenismo, la negación del Deicidio directamente opuesta a las enseñanzas de San Pedro, cfr. Actas III, 15, y de San Pablo, cfr. Actas XIII, 27, y tantísimas más).
Demos vuelta con toda corrección el argumento de Santo Tomás:
En la Iglesia Oficial hay errores condenables y las almas son llevadas al error,
entonces evitemos el error en las almas
y para eso condenemos al error.
Pero,
Si en la Iglesia no puede haber error condenable (Sto. Tomás)
pero de hecho somos testigos de que lo hay
entonces,
O eso no es error (pero sí lo es porque contradice a Papas anteriores)
o si sí lo es, no estamos en presencia de la verdadera Iglesia o de verdaderos Pastores.
Queda en claro entonces que la Jerarquía eclesiástica, toda ella, debe mantener, predicar y defender una Doctrina absolutamente íntegra y verdadera, de allí que antes de la colación de cualquier Oficio de importancia, la Santa Iglesia exigía hacer el Juramento Antimodernista y la Profesión de la Fe Católica.
Entonces todo Oficio eclesiástico y sobremanera el Pontificado presupone la Doctrina. No por ser Papa se tiene Doctrina íntegra, debe tenerla para poder serlo, no puede recibir la Gracia del Pontificado si carece de dicha integridad. Evidentemente que lo lógico es que si es Papa tenga esa integridad doctrinal y si no la tiene e induce a error o haya perdido o nunca haya recibido (por sus errores) la Gracia del Pontificado. ¿Difícil de admitir? Por cierto, sinó no escribiríamos estas líneas.
De hecho al Padre Félix Capello S.J., en su Summa Juris Canonici, t. I, nº 301, par. 2 y nota 22, ed. Gregoriana, Roma 1961, dice hablando de las causas de cesación de la Potestad Pontificia que la misma cesa por muerte o por renuncia, (ej. San Celestino Papa) y que otros autores agregan la caída en locura cierta e incurable y la caída notoria en herejía. El Padre Capello concluye, con gran piedad, que ambas últimas causas (amencia y herejía notoria) son hipotéticamente y abstractamente verdaderas, pero, práctica y concretamente imposibles por la Providencia de Cristo hacia la Iglesia. Aún así, cabe indicar que en la nota nº 22 dice, aunque sin dar ningún argumento que no obstan las palabras del Papa Inocencio III en el Sermón IV in Cons. Pontif., hablando del Papa: “Potest ab hominibus judicari vel potius judicatus ostendi, si videlicet evanescit in haeresim, quoniam qui non credit jam judicatus est” (traducción: “Puede ser juzgado por los hombres, o más bien, mostrarse juzgado, si, a saber, cayera en herejía, ya que quien no cree ya está juzgado”). Sí obstan estas palabras, ya que no da ningún argumento valedero en contrario.
San Roberto Bellarmino y el P. Suárez admitieron que un Papa como Doctor privado pudiera caer en herejía. No son autores de poca monta. (San Roberto Bellarmino, De Romano Pontifice, l. 2, c. 30; l. 4, c. 6; Suárez, De Fide d. 10, s. 6, nº 11). El Obispo Zinelli, Relator de la Fe durante el Concilio Vaticano I afirmó respecto a la sentencia de estos dos grandes Doctores: “Confiados en la Providencia sobrenatural, suficientemente probable, estimamos que esto nunca se dará. Dios no falta en lo necesario, por eso si Dios permitiere tal mal, no faltarán los medios para proveer” (Nota nuestra: ¿Lo necesario es que no suceda o que Dios provea si esto sucediere?). (Concilio Vaticano, Mansi, Sacrorum Conciliorum nova et amplissima collectio, 52, 1109; y Salaverry, De Ecclesia Christi, III, pág. 704, nº 657, BAC 1962).
Primera Conclusión: Si Dios permitiere tal mal sería posible.
Segunda Conclusión: La integridad de la Doctrina es condición para todo Oficio eclesiástico, sobremanera para el Pontificado.
Agreguemos ahora un punto más a este primer parágrafo (B) de nuestro trabajo.
Hablamos de Doctrina y que ésta sea íntegra, clara, precisa, sin ninguna ambigüedad o margen de error ya que se trata de lo que debemos creer para salvarnos.
¿Qué debemos creer? Recurramos al Derecho Canónico promulgado en 1915 en donde está indicado clarísimamente.
¿Cuánto debemos creerlo? Allí está también respondido.
¿Nos obliga como infalible sólo lo definido “Ex Cátedra” (definición solemne) o también lo que ordinariamente enseña la Iglesia a través del Papa y los Obispos?
Leamos el Derecho Canónico.
En su parte IV habla del Magisterio eclesiástico, más precisamente en los cánones 1322 al 1326. Dice allí el Canon 1323 en su par. 1º: “Hay que creer con Fe divina y Católica todo lo que se contiene en la palabra de Dios escrita (Biblia) o en la Tradición divina y que la Iglesia por definición solemne o por su Magisterio Ordinario y universal propone como divinamente revelado”. Dice la nota explicativa a este canon: “ El Magisterio Ordinario y universal es el ejercido por todos los Obispos del mundo en sus diócesis bajo la dependencia del Romano Pontífice. Las enseñanzas del Magisterio ordinario tienen igual valor que las del solemne”. (BAC, Código de Derecho Canónico, por los Profesores de Salamanca, c. 1323 y comentario, Madrid 1947). Además el Padre Joaquín Salaverry, S.J., en su Sacrae Theologiae Summa, t. 1, De Ecclesia, III, nº 905, puntos 7 y 9, pág. 799, BAC 1962, indica como formalmente heréticas las proposiciones contrarias a la Fe divina Católica.
Razonemos entonces:
º Magisterio Solemne
(Ex Cathedra)
Las Enseñanzas Deben ser creídas
que proponen º Magisterio Ordinario con Fe divina Católica
algo como (Papa y Obispos con él) lo contrario sería
divinamente (En la enseñanza ordinaria, herejía formal.
revelado del: habitual, cotidiana, en los
documentos, encíclicas, bullas, etc.) Si lo contrario a las enseñanzas seculares del Magisterio solemne y del ordinario se hallaren en alguien esto sería formalmente herético (al menos la cosa novedosa enseñada lo sería) y en razón de la Fe divina Católica deberíamos rechazarlo rehusando tal enseñanza.
¿Puede un cristiano aceptar tal enseñanza? Jamás. ¿Puede alguna autoridad en la Iglesia enseñarla? Menos todavía. Si es herético creer lo contrario a la Fe divina Católica ¿Qué sería enseñarlo? Así por ejemplo, las enseñanzas del Syllabus de su Santidad Pío IX no son “Ex Cátedra” sin embargo sí son del Magisterio
Ordinario. Dice el Canon 1325 par. 2: “Si alguien después de haber recibido el Bautismo, conservando el nombre de cristiano, niega pertinazmente alguna de las verdades que han de ser creídas con Fe divina y Católica o la pone en duda, es hereje…” (Código de Derecho Canónico, c. 1325, pág. 497, BAC 1947).
¿Cómo conciliar con lo anterior estas afirmaciones del Cardenal Ratzinger cuando era Prefecto de la Congregación de la Fe (ex- Santo Oficio) a propósito de la Gaudium et Spes de Vaticano II y el Syllabus de Pío IX?:
“Si se desea emitir un diagnóstico global sobre este texto podría decirse que significa (junto con los textos sobre la Libertad Religiosa y sobre las religiones mundiales) una revisión del Syllabus de Pío IX, una especie de Antisyllabus” (Ratzinger, Teoría de los Ppios. Teológicos, Wewel Verlag, Munich 1982, HERDER, Barc. 1985, pág. 457)
“Contentémonos aquí con la comprobación de que el documento juega el papel de un Antisyllabus y, en consecuencia, expresa el intento de una reconciliación oficial de la Iglesia con la nueva época establecida a partir del año 1789” (idem, obra citada, pág. 458).
“La tarea no es, pues, ignorar el Concilio, sinó descubrir el Concilio real y profundizar su auténtica voluntad, a la luz de las experiencias vividas desde entonces. Y esto implica que hay punto de retorno al Syllabus, que pudo constituir una primera toma de posición en el enfrentamiento con el liberalismo y el amenazante marxismo, pero que en modo alguno puede ser la palabra última y definitiva” (idem, obra cit. pág. 469).
O lo que escribió acerca de Nuestro Señor Jesucristo: “Jesucristo pudo ser revelador precisamente porque Dios se le reveló” (idem, obra cit. pág. 141). (Nota nuestra: Si Dios se le reveló ¿Él qué era?).
II. (C): La Fe en si misma y en algún sujeto. (Lo objetivo y lo subjetivo en la Fe y en la herejía).
Cuando Sto. Tomás de Aquino habla de las Indulgencias (Suplemento de la Suma Teológica, q. 25, a. 1, sed contra 2) dice, refiriéndose a la Santa Iglesia y al Papa: “La Iglesia universal no puede errar porque Aquél que fue escuchado en todas sus oraciones y súplicas (Hebreos V, 7) dijo a Pedro, a raíz de cuya confesión fue fundada la Iglesia Yo he rogado por ti para que no desfallezca tu Fe (S. Lucas XXII, 32)”.
La Iglesia universal no puede errar universalmente en la confesión de algo falso, es decir, no puede creer, rezar, confesar, nada opuesto a la Fe ya que iría directamente contra su fin y naturaleza propia.
La fe mirada en si misma siempre es infalible o sinó no es Fe. “Por la Fe creemos como verdaderas las cosas reveladas, nó por la verdad intrínseca de las mismas, vista con la luz de la razón natural, sinó en razón de la autoridad del mismo Dios que revela, que no falla ni puede fallar” (Vaticano I, Constitución Dei Filius, c. 3)
Repetimos: La Fe es siempre infalible porque cree siempre la verdad que Dios revela y de Dios que no yerra. Entonces el objeto de la Fe siempre debe ser algo verdadero (“Dios no es como el hombre que miente”, Números XXIII, 9; “Es imposible que Dios mienta”, Hebreos VI, 18).
Dice el Padre Merckelbach en su Summa Theologiae Moralis (t. I, De Fide, art. 2, nº 678, Descléé, París, 1938): “Bajo la Fe no puede haber nada falso, sea de parte de Dios que revela o del hombre que cree. Nó de parte de Dios porque no puede decir lo falso por su infinita perfección y santidad; nó de parte del hombre que cree ya que se cree por la autoridad de Dios y esta autoridad no se extiende a lo falso (sería absurdo que Dios enseñara lo falso), luego, tampoco la Fe puede creer lo falso”.
Entonces, si alguien enseñara lo contrario a la Fe, enseña lo falso y no debe creerse; no es algo que pertenece a la Fe, no es de alguien católico.
Plantéase pues la lógica pregunta ¿Qué pensar de las Autoridades de la Iglesia, sea cual fuere su dignidad, que enseñan lo que contraría la enseñanza secular de la Iglesia o de los Soberanos Pontífices de quienes consta absolutamente su legitimidad?
Podría alguien subjetivamente, en lo recóndito de su conciencia sufrir tentaciones contra la Fe y hasta claudicar de alguna manera en ellas, pero si nadie lo supiera, a no ser el confesor, si nunca se manifestara externamente, no dejaría de ser algo interno, algo secreto, algo que afectaría solamente al sujeto que lo sufre. Ahora bien, si ese sujeto públicamente negara la Fe, la disminuyera, manifestara públicamente su incredulidad, entonces lo subjetivo se haría objetivo y la Fe de otros estaría en peligro, más aún si ese alguien
tuviera autoridad en la Santa Iglesia. Es allí en donde entrarían en juego los primeros cánones citados en este artículo.
El error voluntario y pertinaz contra alguna verdad de la Fe divina y Católica es un pecado contra la Fe (pecado de herejía). Enseñar un error voluntario y pertinaz contra alguna verdad de la Fe divina y Católica objetivamente, como si fuera Doctrina, es un pecado contra la Fe y contra el bien de la Iglesia y de las almas (esto es la herejía en sentido pleno, Zalba, Summa Theologiae Moralis, t. 2, De Fide, nº 52, a. y nota 8. Dice esta nota: “Quien duda positivamente de la verdad propuesta por la Iglesia, al menos implícitamente admite que tal verdad no es cierta por tanto es hereje propiamente dicho”).
Entonces:
º Enseñar el error (objetivamente)
º Presentarlo como verdad
º Enseñarlo universalmente (a todos) Contradice la misma entidad y naturaleza
º Como Doctor o Maestro de las almas de toda Autoridad en la Iglesia.
º Coactivamente (queriendo imponerlo
y obligando a las conciencias)
Así por ejemplo, imponer la misa nueva, el ecumenismo (contrario a la Encíclica Mortalium Animos), la libertad religiosa (contraria a la Encíclica Quanta Cura), o decir torpemente algo meramente histórico y tan ajeno a la Teología y a la Fe como “No puede ejercer legítimamente el Episcopado en la Iglesia quien niegue el Holocausto” (Nota de la Secretaría de Estado del Vaticano del 5 de febrero del 2009, VIS).
Sobremanera el Soberano Pontífice no puede enseñar lo erróneo o lo falso e inducir así a error a todo el pueblo cristiano, sería su antítesis, ya que está puesto para salvar.
Así por ejemplo, el Padre Zalba de probada autoridad en Teología Moral dice en el libro citado (t. 2, nº 57): “Son reos de herejía formal los liberales absolutos que profesan la plena y universal independencia del Estado respecto a la Iglesia y los modernistas que abrazan el sistema doctrinal condenado por San Pío X…” Y en el nº 58 indica que se discierne al hereje formal, entre otros motivos, si “conocida la verdad, persevera en contradecir a la Iglesia” (citando al Padre Merckelbach, O.P, Summa Theologiae Moralis, I, 746).
Valga aquí citar un hecho notable de la historia de la Iglesia en los prolegómenos de la elección al Papado de su Santidad San Pío V. En diciembre de 1565 murió Paulo IV e hiciéronse los preparativos para el Cónclave en el cual resultó electo San Pío V. Entre los candidatos más seguros figuraba el Cardenal Morone, sin embargo éste había sufrido un proceso del Santo Oficio por sospecha de herejía. San Pío V (aún Cardenal) se manifestó claramente en oposición a la candidatura de este Cardenal. Dice Ludovico Pastor en su monumental Historia de los Papas, vol. XVII, Barcelona, Gustavo Gili ed. año 1931, p. 48 y nota 1: “Ghislieri (futuro San Pío V), por el contrario, parece haber manifestado que no comprendía como se podía con buena conciencia intervenir a favor de Morone, sabiendo que había sido citado a juicio por causa de herejía… Que por lo demás bastaba aún la sola sospecha de error en la Fe para excluirle de la dignidad pontificia” (1)
(1) (Nota): “Et que l’esser statu solamente sospetto di heresia, questo bastava di ragione per escluderlo del Pontificado…” (Avissi di Roma, enero de 1566, pág. 157). Así pensaba San Pío V del Pontificado y de la pureza de Doctrina que presupone ¿Pensamos igual nosotros? ¿Cuál pensamiento se asemeja más al de San Pío V, el de quienes desconfían de la legitimidad de los que enseñan errores o el de quienes siguen confiándoles sus almas y la guarda de la Santa Iglesia?
III. (D): La visibilidad de la Iglesia en si misma, en la solución sedevacante, en la Iglesia contemporánea y de hecho.
La constatación innegable de errores en el magisterio contemporáneo de los hombres de la Iglesia, en sus Autoridades Oficiales, pone en jaque la legitimidad de las mismas; ante esa encrucijada algunas personas no quieren admitir siquiera la posibilidad de que tal Pastor Supremo no fuera tal, usan como argumento para ello la visibilidad de la Iglesia. Si bien digo, lo que dicen podría enunciarse así de manera simple -¿Qué quedaría de la Iglesia visible, ausente su Cabeza Visible y durante tantos años?
(Nota: Alguien podría argumentar que la intención de dichas Autoridades es buena y que esto las pondría a salvo. Si fuera así las pondría a salvo de pecar pero nó de ser malas Autoridades porque inducirían a error, y esto basta para que pierdan el oficio adquirido, ya que la Iglesia no juzga las intenciones sinó los hechos. Por ejemplo, si un médico armado de falsa piedad quisiera evitar sufrimientos al enfermo, nó por eso puede matarlo, por más buena intención que tenga, aún obrando de buena fe, quizás subjetivamente no hiciera un pecado, pero ciertamente no tendría derecho a ser médico.
Más aún, esas Autoridades a las cuales alguien le adjudicara buena intención, no pueden tenerla, ni tampoco excusarse en la ignorancia porque por la edad y los estudios realizados realizaron sin duda el Juramento Antimodernista y la Profesión de Fe Católica antes de sus ordenaciones y de acceder a los puestos que detentan).
Expliquemos ahora la noción de la visibilidad de la Iglesia.
La visibilidad es una cualidad o propiedad de la Santa Iglesia, la cual Cristo Nuestro Señor quiso fundarla como sociedad visible a saber, la unión de los hombres y su conspiración hacia un mismo fin común (visibilidad formal). Entonces la Santa Iglesia es una sociedad formalmente visible, pero no todos sus elementos lo son (ejemplo, el Espíritu Santo es en Ella parte principal pero no es visible; tampoco la Gracia, los Dones y los Frutos del Espíritu Santo). Sin embargo es apta como sociedad para ser percibida como tal. Más aún, es visible de manera distinta (distincte, lat. = distintamente, a saber, distinguible), es decir que pueda distinguirse de otras semejantes (Salaverry, obra citada, nº 1123).
Una sociedad es visible cuando sus vínculos sociales lo son. ¿A qué nos referimos? A aquellos elementos que hacen su unión y le hacen proseguir el mismo fin. ¿Cómo sucede esto en la Iglesia?
El Magisterio Auténtico = Por el cual se proponen las verdades
de la Fe a creer y confesar.
El Ministerio Sagrado = El cual por los ritos sagrados brinda
Los Vínculos Sociales culto a Dios y da los Sacramentos a
en la Iglesia son: los fieles (para santificarlos).
Régimen Social (Disciplina) = Que a través de una disciplina saludable ordena y dirige a los
fieles a su fin.
Si la Iglesia no fuera visible distintamente (distincte) como verdadera y discernible de las falsas, no pudiera imponerse a todos como obligatoria y necesaria (Salaverry, obra citada, l. 3, c. 3, a. 1, nº 1137; Concilio del Vaticano, Const. De Fide, Denzinger 1793).
Ahora bien, la visibilidad de la Iglesia no es anterior a la Iglesia misma sinó que es algo que se sigue de su presencia real entre los hombres, como si dijéramos: Porque tal montaña tiene tal volumen y está en tal ubicación geográfica, entonces podemos verla. Entonces la visibilidad de algo se sigue de la presencia de ese algo. Porque está y es, lo veo tal, nó porque lo veo es tal. Más claramente y con un ejemplo: Si veo a un Señor con una dama del brazo eso no la constituye esposa. Si fuera realmente la esposa puedo afirmar que dicha dama que va del brazo es su señora. Si no lo fuera nó basta con lo que veo para afirmarlo.
Apliquemos esto a la Santa Iglesia. ¿Es visible? Ciertamente. ¿Cuándo lo que veo es la Santa Iglesia y cuándo nó? Cuando veo sus vínculos sociales que la muestran tal, a saber: Magisterio auténtico (veraz), Ministerio Sagrado, Régimen Social (disciplina saludable que ordena y dirige a su fin propio que es la salvación.
Reduciendo: En donde (ubi) econtramos Fe y Doctrina íntegras, Culto Auténtico (Misa y Sacramentos verdaderos que suponen ordenaciones reales, verdaderos Obispos y Sacerdotes) y Disciplina en orden a la salvación, allí (ibi) estamos en presencia de la Iglesia Católica.
Pero en la Iglesia nueva y desde Vaticano II (ubi), la Fe y la Doctrina están cambiadas, mutiladas y hasta erróneas; la Misa es la misa nueva, con los nuevos sacramentos (varios de suyo inválidos: Confirmaciones, Ordenaciones y Consagraciones episcopales, Extremaunción) y la disciplina va a la zaga de los cambios (por ejemplo, es causa de nulidad matrimonial hoy para el Vaticano la incompatibilidad psicológica); entonces allí (ibi) otra Iglesia distinta.
Lo que se ve no es lo que dice ser. No es visibilidad de lo Católico sinó de algo distinto.
¿Es posible? Comparemos. Cuando el Arrianismo asoló a toda la cristiandad dijo San Atanasio “Ellos tienen las Iglesias nosotros tenemos la Fe”. Entonces ¿Dónde estaba la visibilidad de la Iglesia, en la Catedral de Constantinopla o en la cisterna de San Atanasio? ¿Dónde estuvo la visibilidad durante el cisma de Occidente? ¿Estuvo en el encuentro de Asís? ¿Estuvo en la Sinagoga de Colonia? ¿En la comunión al hermano Roger (Protestante, en la mano, de manos del Card. Ratzinger, durante las exequias de Juan Pablo II)?
IV. (A): La explicación teológica de la situación actual de la Iglesia Oficial de los mal llamados sedevacantes es una solución católica.
La verdad católica no puede defenderse faltando a las virtudes católicas. Jesucristo Nuestro Señor nos dio el ejemplo afirmando delante de Pilatos: “Para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad, todo aquel que es de la verdad escucha mi voz” (San Juan XVIII, 37). Más aún, rogó a Dios su Padre que santificara a sus Apóstoles en la verdad: “Santifícalos en la verdad” (San Juan XVII, 17) y vale el testimonio de su contemporáneos que nada pudieron decir de Él porque toda su vida fue ejemplar: “Todo lo hizo bien” (San Marcos VII, 37). Santificarse no es saber ni decir solamente; es saber, decir y hacer.
Por eso decimos que no basta con defender la verdad sinó que hay que hacerlo cristianamente. Se trata de salvar a las almas, nó de refregarles en la cara un par de conceptos. Deben los hombres percibir que la situación actual de la Iglesia Oficial es cada vez más lamentable y que al paso de los días las almas abandonan irremediablemente la Fe y consiguientemente la Moral y los medios de la salvación.
Toda componenda con la Iglesia Oficial es componenda con aquellos que veneran Vaticano II, las reformas post-conciliares, que dan igualdad de derechos a todas las religiones. No hablan el lenguaje de los Papas Católicos ni de los Santos; no dicen la Misa de la Iglesia Católica; es más, afirman como rito ordinario de la Iglesia Latina la Misa nueva; son los hombres de la nueva liturgia y de Asís. Reconocemos a Pedro en Pedro. Queremos decir, reconocemos la Fe y la Iglesia en donde esté la verdad íntegra, el Magisterio que la enuncia, la Misa de siempre y los Sacramentos de siempre, la Disciplina que salva. Todo lo que se le oponga o lo distorsione nó es católico, venga de quien venga.
No hemos dicho nada ajeno a la Fe, nada de nuestro propio costal; no es justo tener en poca monta los argumentos que hemos querido mostrar. No le pedimos que ponga su firma a nuestro artículo, sí le pedimos que entienda y reconozca que a Pedro le podrían faltar las virtudes, pero jamás la Verdad, que es la Doctrina y la esencia de nuestra Fe.
Mayo 26 del 2009.
+ Mons. Andrés Morello.
Monasterio Ntra. Sra. de Guadalupe
“Hoy lo que Ayer”
y
“Si el Pontificado da o supone la Doctrina”
Por bondad de un amigo llegó a mis manos el texto de una carta preparada por Fieles de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X con el fin de dirigirla a los Señores Obispos de la misma con ocasión de los últimos acontecimientos (levantamiento de las llamadas “excomuniones” que gravaban a los Obispos antedichos).
Dicha carta no puede ser calificada con un atributo menor que el de justa y coherente. Cuando alguien pone toda su confianza en Sacerdotes o en Obispos para preservar la Fe espera lógicamente que ellos lo precedan en el combate y le sean ejemplares, nó que vayan a su zaga o que en los momentos más duros miren con benignidad, no digo al enemigo que quiere convertirse, sinó a aquél que quiere convencernos.
Estos Fieles que firmarían la dicha carta y de los cuales no conozco a ninguno, están en la misma situación de espíritu que nosotros hace 20 años, ven lo que vimos y sufren lo que sufrimos. Es fácil decir “se fue” y creer que nunca pusieron amor en lo que hicieron los que antes se sintieron traicionados o antes percibieron el peligro.
Nosotros, en aquel momento, no nos apartamos de la Fraternidad por ser sedevacantes, por concluir que no podía Roma negar a Roma. Fue la primera acusación que recibimos a escasos días de ser expulsados. No fuimos expulsados por lo que pensábamos o nó del ocupante de la Sede Pontificia sinó por negarnos a retractar un pedido de investigación sobre hombres de la Fraternidad que nos parecían que estaban allí para destruirla.
El tiempo permitió, y creemos firmemente que Dios con su Gracia, que teológicamente consideráramos imposible que Pedro niegue a Pedro. El tiempo, más largo este, ve llegando las cosas a su término y que lo temido sea hoy realidad. Aquellos que hubieran debido irse permanecieron y formaron la inexplicable falta de reacción de un conjunto nutrido de Sacerdotes, la mayoría sin duda buenos, que ven a sus capitanes alegrarse de un levantamiento de excomuniones inexistentes y de que podrán discutir con el Árbitro supremo de la Fe discusiones doctrinales. En el fondo “lo malo no es tan malo” y por eso los de Roma no lo son tampoco. A nosotros nos enseñaron y aprendimos que la Fe no se discute. Sin embargo todos esos hombres viejos de Roma que destilan modernismo debieron haber hecho, por la edad que tienen, el Juramento Antimodernista de San Pío X, para acceder a las Órdenes Sagradas y a los puestos. Aquello entonces es creer en la lealtad y honradez de los perjuros.
Nada ganamos con decir: “- Vieron, les dijimos”. Sí ganamos si logramos impedir que otros sean arrastrados al error o a la corrupción de la Fe.
Hay cosas que asombran, que dejan perplejo y hieren merecidamente la confianza. El 30 de junio de 1988 Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer consagraban a los Obispos de la Fraternidad, al día siguiente llegaba el Decreto de Excomunión. Muchos Superiores estaban presentes, entre ellos el Padre Didier Bonneterre (Burdeos, Francia), quien pasadas las ceremonias siguió en peregrinación a Roma con sus fieles para asistir a la Audiencia Papal pública de Juan Pablo II y besar su anillo. El anillo de aquél que excomulgó a Mons. Lefebvre. ¿Cómo se entiende? ¿Puede entenderse?
Mayor perplejidad y asombro causa ver las fotos de los Obispos de la Fraternidad de grandes sonrisas en Roma saludando a Benedicto XVI. Menos sonríen los ortodoxos cismáticos cuando van a Roma porque ellos quieren reivindicar un derecho que no tienen ni merecen, mientras que los cuatro Obispos aludidos deberían exigir la condena del Modernismo que se enseñorea de la Iglesia con la bendición que recibe desde el solio pontificio. ¿San Atanasio hubiera sonreído igual?
Estas primeras líneas quieren explicar los motivos circunstanciales de la presente, procedamos ahora con nuestro cometido.
A). Es nuestra intención mostrar que la posición teológica de los Obispos y Sacerdotes Sedevacantes es Católica (no queremos decir con esto que la conducta, las expresiones o los argumentos de todo sedevacante sean acordes con la Fe o las virtudes católicas). Esto que es primeramente enunciado será en realidad como la conclusión de cuanto escribamos. (Un laico no está obligado a dominar la teología, un Sacerdote sí. Si la teología no le alcanza a alguien, si se cree superado ante una cuestión ardua como es la de resolver la actitud de los últimos “Papas”, no se puede pretender que lo haga. Sí se pude pretender que no diga “Santidad, Santidad” a quien colabora en la destrucción de la Fe y a quien dice la misa nueva; y que, al menos, conciba la posibilidad, la probabilidad o la verosimilitud de estar ante alguien no católico por difícil que parezca).
B). Si el Pontificado da la Doctrina o la supone.
C). La Fe en sí misma y la Fe en algún sujeto (lo objetivo y lo subjetivo en la Fe y en la herejía).
D). La visibilidad de la Iglesia en sí misma, en la solución sedevacante, en la Iglesia contemporánea y de hecho.
Como Usted puede ver cuatro son las cosas que queremos mostrar, séanos permitido alterar el orden de las mismas para que nuestra explicación sea más clara y didáctica y entonces más fácil la comprensión.
I. (B): Si el Pontificado da o supone la Doctrina.
El título lo dice todo. Se trata de concluir si es necesario para que alguien pueda recibir el supremo Pontificado, es decir, la Gracia insigne de regir a la Santa Iglesia como Papa, Pastor y Doctor Universal de la misma, el que tenga la Doctrina y ésta que sea sana, íntegra, plenamente católica.
Quizás lo más lógico sea preguntarse para qué es elegido alguien como Soberano Pontífice (lo mismo valdría para cualquier otra jerarquía de la Iglesia). Una sociedad se define por su fin ya que es tal por la voluntad de su fundador o de sus miembros. En el caso de la Santa Iglesia su fin le fue dado por su Divino Fundador, por Jesucristo Nuestro Señor, y ese fin no puede ser modificado por nadie. Fue bien aquel fin enunciado por estas palabras por las que les mandó predicar a sus Apóstoles: “Yendo por todo el mundo predicad el Evangelio a toda criatura. Quien creyere y se bautizare será salvo, quien no creyere se condenará”. (San Marcos XVI, 15 y San Mateo XXVIII, 18-20). La Santa Iglesia tiene como fin la salvación de los hombres, es pues una institución salvífica y todo cuanto enseñe y haga a eso debe ordenarse. Sería una situación impensable, utópica y aberrante que Ella hiciera algo contrario a la salvación de las almas o que de alguna manera la dificultara. Tanto es así que para el Derecho Canónico se pierde cualquier oficio eclesiástico por alto que fuera si alguien públicamente se apartare de la Fe Católica [Canon 188 parágrafo 4: “A Fide católica publice defecerit” “Se apartare de la Fe Católica” (lat.=deficere=dejar un partido, abandonar, espirar, cesar, terminarse en, estar desprovisto; Diccionario de la Lengua Latina, Machi, ed. Don Bosco, Bs. As. 1966)].
Siendo así, los Oficios eclesiásticos, se ordenan necesariamente a la salvación de las almas. En el caso concreto del Soberano Pontífice se trata de regir a la Santa Iglesia en orden al cumplimiento de su fin, a saber la salvación de las almas, y esto por medio de la Fe. “Así pues en San Lucas XXII, 32 se promete a San Pedro la potestad suprema en especial (in specie) en relación a la Fe de la Iglesia”. (Salaverry, De Ecclesia Christi, pág. 559, nº 198, Sacrae Theologiae Summa, Tomo I, BAC, 1962). La Doctrina es simplemente la expresión de la Fe garantizada por las definiciones y enseñanzas de los Papas y Concilios a través de los siglos.
Vamos viendo entonces que en un Oficio eclesiástico y sobremanera en el Papal es esencial la Fe, y Fe expresada por la Doctrina íntegra y en toda su pureza.
El Soberano Pontífice más que nadie en la Iglesia está allí para regir a la misma, para la gloria de Dios y la salvación de las almas. ¿De qué manera?: En orden a la Fe, es decir todo lo que ella comprehende y abraza; consiguientemente en orden a las Costumbres que no pueden contradecir a la Fe, y en orden al Culto que es una de las costumbres principales y distintivas del Católico. Entonces, cuanto enseñe de la Fe (Doctrina), de la Moral (Costumbres) y del Culto (Liturgia) atañen a su obligación primaria y esencial como Papa, es decir, salvar a las almas.
Por eso dice con claridad meridiana el Papa Benedicto XIV (Cardenal Próspero Lambertini) en el año 1734, acerca de la Beatificación de los Siervos de Dios y de la Canonización de los Beatos (cfr. Diccionario Apologético de la Fe Católica, D’ Alés, col. 1130 y ss.): “El Soberano Pontífice no puede comprometer a la Iglesia en el error cuanto a la regla de las costumbres proponiendo a la veneración por un acto de su plena autoridad apostólica a un pecador”. El respeto a la verdad es regla suprema en la Iglesia, nada puede ser enseñado ni mandado que la contradiga porque sería inducir a error de manera que los cristianos harían o creerían lo falso creyéndolo verdadero y eso sería un crimen perniciosísimo y algo directamente opuesto al fin de la Iglesia y, por ende al cargo pontificio que es la salvación de las almas.
Dice por eso Santo Tomás de Aquino: “In Ecclesia non potest esse error damnabilis, sed hic esset error damnabilis, si veneraretur tamquam sanctus qui fuit peccator: quia aliqui scientes peccata eius, crederent hoc esse falsum… Et si ita contigerit, possent ad errores perduci” (traducido: “En la Iglesia no puede haber error condenable, sería un error condenable si se venerara como Santo a alguien que fue pecador, porque, algunos conociendo sus pecados, creerían que esto es falso… Y si sucediere así, podrían ser llevados al error”. Cfr. Santo Tomás de Aquino, Quodlibet IX, q. 7, a. 16).
Ahora bien, Roma enseña doctrinas ajenas y opuestas a la Fe Católica e inclusive condenadas por Papas anteriores (ej. la libertad de opinión, la libertad de conciencia y de culto, la imposibilidad del Reinado social de Jesucristo, el ecumenismo, la negación del Deicidio directamente opuesta a las enseñanzas de San Pedro, cfr. Actas III, 15, y de San Pablo, cfr. Actas XIII, 27, y tantísimas más).
Demos vuelta con toda corrección el argumento de Santo Tomás:
En la Iglesia Oficial hay errores condenables y las almas son llevadas al error,
entonces evitemos el error en las almas
y para eso condenemos al error.
Pero,
Si en la Iglesia no puede haber error condenable (Sto. Tomás)
pero de hecho somos testigos de que lo hay
entonces,
O eso no es error (pero sí lo es porque contradice a Papas anteriores)
o si sí lo es, no estamos en presencia de la verdadera Iglesia o de verdaderos Pastores.
Queda en claro entonces que la Jerarquía eclesiástica, toda ella, debe mantener, predicar y defender una Doctrina absolutamente íntegra y verdadera, de allí que antes de la colación de cualquier Oficio de importancia, la Santa Iglesia exigía hacer el Juramento Antimodernista y la Profesión de la Fe Católica.
Entonces todo Oficio eclesiástico y sobremanera el Pontificado presupone la Doctrina. No por ser Papa se tiene Doctrina íntegra, debe tenerla para poder serlo, no puede recibir la Gracia del Pontificado si carece de dicha integridad. Evidentemente que lo lógico es que si es Papa tenga esa integridad doctrinal y si no la tiene e induce a error o haya perdido o nunca haya recibido (por sus errores) la Gracia del Pontificado. ¿Difícil de admitir? Por cierto, sinó no escribiríamos estas líneas.
De hecho al Padre Félix Capello S.J., en su Summa Juris Canonici, t. I, nº 301, par. 2 y nota 22, ed. Gregoriana, Roma 1961, dice hablando de las causas de cesación de la Potestad Pontificia que la misma cesa por muerte o por renuncia, (ej. San Celestino Papa) y que otros autores agregan la caída en locura cierta e incurable y la caída notoria en herejía. El Padre Capello concluye, con gran piedad, que ambas últimas causas (amencia y herejía notoria) son hipotéticamente y abstractamente verdaderas, pero, práctica y concretamente imposibles por la Providencia de Cristo hacia la Iglesia. Aún así, cabe indicar que en la nota nº 22 dice, aunque sin dar ningún argumento que no obstan las palabras del Papa Inocencio III en el Sermón IV in Cons. Pontif., hablando del Papa: “Potest ab hominibus judicari vel potius judicatus ostendi, si videlicet evanescit in haeresim, quoniam qui non credit jam judicatus est” (traducción: “Puede ser juzgado por los hombres, o más bien, mostrarse juzgado, si, a saber, cayera en herejía, ya que quien no cree ya está juzgado”). Sí obstan estas palabras, ya que no da ningún argumento valedero en contrario.
San Roberto Bellarmino y el P. Suárez admitieron que un Papa como Doctor privado pudiera caer en herejía. No son autores de poca monta. (San Roberto Bellarmino, De Romano Pontifice, l. 2, c. 30; l. 4, c. 6; Suárez, De Fide d. 10, s. 6, nº 11). El Obispo Zinelli, Relator de la Fe durante el Concilio Vaticano I afirmó respecto a la sentencia de estos dos grandes Doctores: “Confiados en la Providencia sobrenatural, suficientemente probable, estimamos que esto nunca se dará. Dios no falta en lo necesario, por eso si Dios permitiere tal mal, no faltarán los medios para proveer” (Nota nuestra: ¿Lo necesario es que no suceda o que Dios provea si esto sucediere?). (Concilio Vaticano, Mansi, Sacrorum Conciliorum nova et amplissima collectio, 52, 1109; y Salaverry, De Ecclesia Christi, III, pág. 704, nº 657, BAC 1962).
Primera Conclusión: Si Dios permitiere tal mal sería posible.
Segunda Conclusión: La integridad de la Doctrina es condición para todo Oficio eclesiástico, sobremanera para el Pontificado.
Agreguemos ahora un punto más a este primer parágrafo (B) de nuestro trabajo.
Hablamos de Doctrina y que ésta sea íntegra, clara, precisa, sin ninguna ambigüedad o margen de error ya que se trata de lo que debemos creer para salvarnos.
¿Qué debemos creer? Recurramos al Derecho Canónico promulgado en 1915 en donde está indicado clarísimamente.
¿Cuánto debemos creerlo? Allí está también respondido.
¿Nos obliga como infalible sólo lo definido “Ex Cátedra” (definición solemne) o también lo que ordinariamente enseña la Iglesia a través del Papa y los Obispos?
Leamos el Derecho Canónico.
En su parte IV habla del Magisterio eclesiástico, más precisamente en los cánones 1322 al 1326. Dice allí el Canon 1323 en su par. 1º: “Hay que creer con Fe divina y Católica todo lo que se contiene en la palabra de Dios escrita (Biblia) o en la Tradición divina y que la Iglesia por definición solemne o por su Magisterio Ordinario y universal propone como divinamente revelado”. Dice la nota explicativa a este canon: “ El Magisterio Ordinario y universal es el ejercido por todos los Obispos del mundo en sus diócesis bajo la dependencia del Romano Pontífice. Las enseñanzas del Magisterio ordinario tienen igual valor que las del solemne”. (BAC, Código de Derecho Canónico, por los Profesores de Salamanca, c. 1323 y comentario, Madrid 1947). Además el Padre Joaquín Salaverry, S.J., en su Sacrae Theologiae Summa, t. 1, De Ecclesia, III, nº 905, puntos 7 y 9, pág. 799, BAC 1962, indica como formalmente heréticas las proposiciones contrarias a la Fe divina Católica.
Razonemos entonces:
º Magisterio Solemne
(Ex Cathedra)
Las Enseñanzas Deben ser creídas
que proponen º Magisterio Ordinario con Fe divina Católica
algo como (Papa y Obispos con él) lo contrario sería
divinamente (En la enseñanza ordinaria, herejía formal.
revelado del: habitual, cotidiana, en los
documentos, encíclicas, bullas, etc.) Si lo contrario a las enseñanzas seculares del Magisterio solemne y del ordinario se hallaren en alguien esto sería formalmente herético (al menos la cosa novedosa enseñada lo sería) y en razón de la Fe divina Católica deberíamos rechazarlo rehusando tal enseñanza.
¿Puede un cristiano aceptar tal enseñanza? Jamás. ¿Puede alguna autoridad en la Iglesia enseñarla? Menos todavía. Si es herético creer lo contrario a la Fe divina Católica ¿Qué sería enseñarlo? Así por ejemplo, las enseñanzas del Syllabus de su Santidad Pío IX no son “Ex Cátedra” sin embargo sí son del Magisterio
Ordinario. Dice el Canon 1325 par. 2: “Si alguien después de haber recibido el Bautismo, conservando el nombre de cristiano, niega pertinazmente alguna de las verdades que han de ser creídas con Fe divina y Católica o la pone en duda, es hereje…” (Código de Derecho Canónico, c. 1325, pág. 497, BAC 1947).
¿Cómo conciliar con lo anterior estas afirmaciones del Cardenal Ratzinger cuando era Prefecto de la Congregación de la Fe (ex- Santo Oficio) a propósito de la Gaudium et Spes de Vaticano II y el Syllabus de Pío IX?:
“Si se desea emitir un diagnóstico global sobre este texto podría decirse que significa (junto con los textos sobre la Libertad Religiosa y sobre las religiones mundiales) una revisión del Syllabus de Pío IX, una especie de Antisyllabus” (Ratzinger, Teoría de los Ppios. Teológicos, Wewel Verlag, Munich 1982, HERDER, Barc. 1985, pág. 457)
“Contentémonos aquí con la comprobación de que el documento juega el papel de un Antisyllabus y, en consecuencia, expresa el intento de una reconciliación oficial de la Iglesia con la nueva época establecida a partir del año 1789” (idem, obra citada, pág. 458).
“La tarea no es, pues, ignorar el Concilio, sinó descubrir el Concilio real y profundizar su auténtica voluntad, a la luz de las experiencias vividas desde entonces. Y esto implica que hay punto de retorno al Syllabus, que pudo constituir una primera toma de posición en el enfrentamiento con el liberalismo y el amenazante marxismo, pero que en modo alguno puede ser la palabra última y definitiva” (idem, obra cit. pág. 469).
O lo que escribió acerca de Nuestro Señor Jesucristo: “Jesucristo pudo ser revelador precisamente porque Dios se le reveló” (idem, obra cit. pág. 141). (Nota nuestra: Si Dios se le reveló ¿Él qué era?).
II. (C): La Fe en si misma y en algún sujeto. (Lo objetivo y lo subjetivo en la Fe y en la herejía).
Cuando Sto. Tomás de Aquino habla de las Indulgencias (Suplemento de la Suma Teológica, q. 25, a. 1, sed contra 2) dice, refiriéndose a la Santa Iglesia y al Papa: “La Iglesia universal no puede errar porque Aquél que fue escuchado en todas sus oraciones y súplicas (Hebreos V, 7) dijo a Pedro, a raíz de cuya confesión fue fundada la Iglesia Yo he rogado por ti para que no desfallezca tu Fe (S. Lucas XXII, 32)”.
La Iglesia universal no puede errar universalmente en la confesión de algo falso, es decir, no puede creer, rezar, confesar, nada opuesto a la Fe ya que iría directamente contra su fin y naturaleza propia.
La fe mirada en si misma siempre es infalible o sinó no es Fe. “Por la Fe creemos como verdaderas las cosas reveladas, nó por la verdad intrínseca de las mismas, vista con la luz de la razón natural, sinó en razón de la autoridad del mismo Dios que revela, que no falla ni puede fallar” (Vaticano I, Constitución Dei Filius, c. 3)
Repetimos: La Fe es siempre infalible porque cree siempre la verdad que Dios revela y de Dios que no yerra. Entonces el objeto de la Fe siempre debe ser algo verdadero (“Dios no es como el hombre que miente”, Números XXIII, 9; “Es imposible que Dios mienta”, Hebreos VI, 18).
Dice el Padre Merckelbach en su Summa Theologiae Moralis (t. I, De Fide, art. 2, nº 678, Descléé, París, 1938): “Bajo la Fe no puede haber nada falso, sea de parte de Dios que revela o del hombre que cree. Nó de parte de Dios porque no puede decir lo falso por su infinita perfección y santidad; nó de parte del hombre que cree ya que se cree por la autoridad de Dios y esta autoridad no se extiende a lo falso (sería absurdo que Dios enseñara lo falso), luego, tampoco la Fe puede creer lo falso”.
Entonces, si alguien enseñara lo contrario a la Fe, enseña lo falso y no debe creerse; no es algo que pertenece a la Fe, no es de alguien católico.
Plantéase pues la lógica pregunta ¿Qué pensar de las Autoridades de la Iglesia, sea cual fuere su dignidad, que enseñan lo que contraría la enseñanza secular de la Iglesia o de los Soberanos Pontífices de quienes consta absolutamente su legitimidad?
Podría alguien subjetivamente, en lo recóndito de su conciencia sufrir tentaciones contra la Fe y hasta claudicar de alguna manera en ellas, pero si nadie lo supiera, a no ser el confesor, si nunca se manifestara externamente, no dejaría de ser algo interno, algo secreto, algo que afectaría solamente al sujeto que lo sufre. Ahora bien, si ese sujeto públicamente negara la Fe, la disminuyera, manifestara públicamente su incredulidad, entonces lo subjetivo se haría objetivo y la Fe de otros estaría en peligro, más aún si ese alguien
tuviera autoridad en la Santa Iglesia. Es allí en donde entrarían en juego los primeros cánones citados en este artículo.
El error voluntario y pertinaz contra alguna verdad de la Fe divina y Católica es un pecado contra la Fe (pecado de herejía). Enseñar un error voluntario y pertinaz contra alguna verdad de la Fe divina y Católica objetivamente, como si fuera Doctrina, es un pecado contra la Fe y contra el bien de la Iglesia y de las almas (esto es la herejía en sentido pleno, Zalba, Summa Theologiae Moralis, t. 2, De Fide, nº 52, a. y nota 8. Dice esta nota: “Quien duda positivamente de la verdad propuesta por la Iglesia, al menos implícitamente admite que tal verdad no es cierta por tanto es hereje propiamente dicho”).
Entonces:
º Enseñar el error (objetivamente)
º Presentarlo como verdad
º Enseñarlo universalmente (a todos) Contradice la misma entidad y naturaleza
º Como Doctor o Maestro de las almas de toda Autoridad en la Iglesia.
º Coactivamente (queriendo imponerlo
y obligando a las conciencias)
Así por ejemplo, imponer la misa nueva, el ecumenismo (contrario a la Encíclica Mortalium Animos), la libertad religiosa (contraria a la Encíclica Quanta Cura), o decir torpemente algo meramente histórico y tan ajeno a la Teología y a la Fe como “No puede ejercer legítimamente el Episcopado en la Iglesia quien niegue el Holocausto” (Nota de la Secretaría de Estado del Vaticano del 5 de febrero del 2009, VIS).
Sobremanera el Soberano Pontífice no puede enseñar lo erróneo o lo falso e inducir así a error a todo el pueblo cristiano, sería su antítesis, ya que está puesto para salvar.
Así por ejemplo, el Padre Zalba de probada autoridad en Teología Moral dice en el libro citado (t. 2, nº 57): “Son reos de herejía formal los liberales absolutos que profesan la plena y universal independencia del Estado respecto a la Iglesia y los modernistas que abrazan el sistema doctrinal condenado por San Pío X…” Y en el nº 58 indica que se discierne al hereje formal, entre otros motivos, si “conocida la verdad, persevera en contradecir a la Iglesia” (citando al Padre Merckelbach, O.P, Summa Theologiae Moralis, I, 746).
Valga aquí citar un hecho notable de la historia de la Iglesia en los prolegómenos de la elección al Papado de su Santidad San Pío V. En diciembre de 1565 murió Paulo IV e hiciéronse los preparativos para el Cónclave en el cual resultó electo San Pío V. Entre los candidatos más seguros figuraba el Cardenal Morone, sin embargo éste había sufrido un proceso del Santo Oficio por sospecha de herejía. San Pío V (aún Cardenal) se manifestó claramente en oposición a la candidatura de este Cardenal. Dice Ludovico Pastor en su monumental Historia de los Papas, vol. XVII, Barcelona, Gustavo Gili ed. año 1931, p. 48 y nota 1: “Ghislieri (futuro San Pío V), por el contrario, parece haber manifestado que no comprendía como se podía con buena conciencia intervenir a favor de Morone, sabiendo que había sido citado a juicio por causa de herejía… Que por lo demás bastaba aún la sola sospecha de error en la Fe para excluirle de la dignidad pontificia” (1)
(1) (Nota): “Et que l’esser statu solamente sospetto di heresia, questo bastava di ragione per escluderlo del Pontificado…” (Avissi di Roma, enero de 1566, pág. 157). Así pensaba San Pío V del Pontificado y de la pureza de Doctrina que presupone ¿Pensamos igual nosotros? ¿Cuál pensamiento se asemeja más al de San Pío V, el de quienes desconfían de la legitimidad de los que enseñan errores o el de quienes siguen confiándoles sus almas y la guarda de la Santa Iglesia?
III. (D): La visibilidad de la Iglesia en si misma, en la solución sedevacante, en la Iglesia contemporánea y de hecho.
La constatación innegable de errores en el magisterio contemporáneo de los hombres de la Iglesia, en sus Autoridades Oficiales, pone en jaque la legitimidad de las mismas; ante esa encrucijada algunas personas no quieren admitir siquiera la posibilidad de que tal Pastor Supremo no fuera tal, usan como argumento para ello la visibilidad de la Iglesia. Si bien digo, lo que dicen podría enunciarse así de manera simple -¿Qué quedaría de la Iglesia visible, ausente su Cabeza Visible y durante tantos años?
(Nota: Alguien podría argumentar que la intención de dichas Autoridades es buena y que esto las pondría a salvo. Si fuera así las pondría a salvo de pecar pero nó de ser malas Autoridades porque inducirían a error, y esto basta para que pierdan el oficio adquirido, ya que la Iglesia no juzga las intenciones sinó los hechos. Por ejemplo, si un médico armado de falsa piedad quisiera evitar sufrimientos al enfermo, nó por eso puede matarlo, por más buena intención que tenga, aún obrando de buena fe, quizás subjetivamente no hiciera un pecado, pero ciertamente no tendría derecho a ser médico.
Más aún, esas Autoridades a las cuales alguien le adjudicara buena intención, no pueden tenerla, ni tampoco excusarse en la ignorancia porque por la edad y los estudios realizados realizaron sin duda el Juramento Antimodernista y la Profesión de Fe Católica antes de sus ordenaciones y de acceder a los puestos que detentan).
Expliquemos ahora la noción de la visibilidad de la Iglesia.
La visibilidad es una cualidad o propiedad de la Santa Iglesia, la cual Cristo Nuestro Señor quiso fundarla como sociedad visible a saber, la unión de los hombres y su conspiración hacia un mismo fin común (visibilidad formal). Entonces la Santa Iglesia es una sociedad formalmente visible, pero no todos sus elementos lo son (ejemplo, el Espíritu Santo es en Ella parte principal pero no es visible; tampoco la Gracia, los Dones y los Frutos del Espíritu Santo). Sin embargo es apta como sociedad para ser percibida como tal. Más aún, es visible de manera distinta (distincte, lat. = distintamente, a saber, distinguible), es decir que pueda distinguirse de otras semejantes (Salaverry, obra citada, nº 1123).
Una sociedad es visible cuando sus vínculos sociales lo son. ¿A qué nos referimos? A aquellos elementos que hacen su unión y le hacen proseguir el mismo fin. ¿Cómo sucede esto en la Iglesia?
El Magisterio Auténtico = Por el cual se proponen las verdades
de la Fe a creer y confesar.
El Ministerio Sagrado = El cual por los ritos sagrados brinda
Los Vínculos Sociales culto a Dios y da los Sacramentos a
en la Iglesia son: los fieles (para santificarlos).
Régimen Social (Disciplina) = Que a través de una disciplina saludable ordena y dirige a los
fieles a su fin.
Si la Iglesia no fuera visible distintamente (distincte) como verdadera y discernible de las falsas, no pudiera imponerse a todos como obligatoria y necesaria (Salaverry, obra citada, l. 3, c. 3, a. 1, nº 1137; Concilio del Vaticano, Const. De Fide, Denzinger 1793).
Ahora bien, la visibilidad de la Iglesia no es anterior a la Iglesia misma sinó que es algo que se sigue de su presencia real entre los hombres, como si dijéramos: Porque tal montaña tiene tal volumen y está en tal ubicación geográfica, entonces podemos verla. Entonces la visibilidad de algo se sigue de la presencia de ese algo. Porque está y es, lo veo tal, nó porque lo veo es tal. Más claramente y con un ejemplo: Si veo a un Señor con una dama del brazo eso no la constituye esposa. Si fuera realmente la esposa puedo afirmar que dicha dama que va del brazo es su señora. Si no lo fuera nó basta con lo que veo para afirmarlo.
Apliquemos esto a la Santa Iglesia. ¿Es visible? Ciertamente. ¿Cuándo lo que veo es la Santa Iglesia y cuándo nó? Cuando veo sus vínculos sociales que la muestran tal, a saber: Magisterio auténtico (veraz), Ministerio Sagrado, Régimen Social (disciplina saludable que ordena y dirige a su fin propio que es la salvación.
Reduciendo: En donde (ubi) econtramos Fe y Doctrina íntegras, Culto Auténtico (Misa y Sacramentos verdaderos que suponen ordenaciones reales, verdaderos Obispos y Sacerdotes) y Disciplina en orden a la salvación, allí (ibi) estamos en presencia de la Iglesia Católica.
Pero en la Iglesia nueva y desde Vaticano II (ubi), la Fe y la Doctrina están cambiadas, mutiladas y hasta erróneas; la Misa es la misa nueva, con los nuevos sacramentos (varios de suyo inválidos: Confirmaciones, Ordenaciones y Consagraciones episcopales, Extremaunción) y la disciplina va a la zaga de los cambios (por ejemplo, es causa de nulidad matrimonial hoy para el Vaticano la incompatibilidad psicológica); entonces allí (ibi) otra Iglesia distinta.
Lo que se ve no es lo que dice ser. No es visibilidad de lo Católico sinó de algo distinto.
¿Es posible? Comparemos. Cuando el Arrianismo asoló a toda la cristiandad dijo San Atanasio “Ellos tienen las Iglesias nosotros tenemos la Fe”. Entonces ¿Dónde estaba la visibilidad de la Iglesia, en la Catedral de Constantinopla o en la cisterna de San Atanasio? ¿Dónde estuvo la visibilidad durante el cisma de Occidente? ¿Estuvo en el encuentro de Asís? ¿Estuvo en la Sinagoga de Colonia? ¿En la comunión al hermano Roger (Protestante, en la mano, de manos del Card. Ratzinger, durante las exequias de Juan Pablo II)?
IV. (A): La explicación teológica de la situación actual de la Iglesia Oficial de los mal llamados sedevacantes es una solución católica.
La verdad católica no puede defenderse faltando a las virtudes católicas. Jesucristo Nuestro Señor nos dio el ejemplo afirmando delante de Pilatos: “Para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad, todo aquel que es de la verdad escucha mi voz” (San Juan XVIII, 37). Más aún, rogó a Dios su Padre que santificara a sus Apóstoles en la verdad: “Santifícalos en la verdad” (San Juan XVII, 17) y vale el testimonio de su contemporáneos que nada pudieron decir de Él porque toda su vida fue ejemplar: “Todo lo hizo bien” (San Marcos VII, 37). Santificarse no es saber ni decir solamente; es saber, decir y hacer.
Por eso decimos que no basta con defender la verdad sinó que hay que hacerlo cristianamente. Se trata de salvar a las almas, nó de refregarles en la cara un par de conceptos. Deben los hombres percibir que la situación actual de la Iglesia Oficial es cada vez más lamentable y que al paso de los días las almas abandonan irremediablemente la Fe y consiguientemente la Moral y los medios de la salvación.
Toda componenda con la Iglesia Oficial es componenda con aquellos que veneran Vaticano II, las reformas post-conciliares, que dan igualdad de derechos a todas las religiones. No hablan el lenguaje de los Papas Católicos ni de los Santos; no dicen la Misa de la Iglesia Católica; es más, afirman como rito ordinario de la Iglesia Latina la Misa nueva; son los hombres de la nueva liturgia y de Asís. Reconocemos a Pedro en Pedro. Queremos decir, reconocemos la Fe y la Iglesia en donde esté la verdad íntegra, el Magisterio que la enuncia, la Misa de siempre y los Sacramentos de siempre, la Disciplina que salva. Todo lo que se le oponga o lo distorsione nó es católico, venga de quien venga.
No hemos dicho nada ajeno a la Fe, nada de nuestro propio costal; no es justo tener en poca monta los argumentos que hemos querido mostrar. No le pedimos que ponga su firma a nuestro artículo, sí le pedimos que entienda y reconozca que a Pedro le podrían faltar las virtudes, pero jamás la Verdad, que es la Doctrina y la esencia de nuestra Fe.
Mayo 26 del 2009.
+ Mons. Andrés Morello.

Estimado Padre Hugo,
Ha sido un placer leer sus palabras, las cuales transmiten una serena conviccion. Yo no comparto plenamente la posicion teologica pero creo que vale la pena el debate. Entiendo que ustedes estan en un monasterio en Neuquen. Seria interesante saber mas de ustedes, creo que hay muy poco difundido hasta donde yo se.
Mis respetos, en Cristo y Maria Inmaculada.
sólo están fuera de la Iglesia tres clases de hombres: • los infieles, que no han recibido el bautismo ni la verdadera fe; • los herejes y cismáticos, que habiendo pertenecido a la Iglesia por el bautismo y la fe, renegaron de Ella, negando las verdades que Ella enseña o no queriendo someterse a su jurisdicción (aunque siguen estando bajo la potestad de la Iglesia para ser juzgados, castigados y anatematizados); • y los excomulgados, que la Iglesia excluye de su comunión por faltas muy graves, hasta que se corrijan. Todos los demás hombres, por muy malos y criminales que sean, continúan dentro de la Iglesia, y conservan su potestad si la tienen. (Catecismo Romano, IX Aº Credo, 9)
Porque no cualquiera que falta contra la fe debe llamarse luego hereje, sino el que despreciando la autoridad de la Iglesia, defiende con pertinacia impías opiniones. Siendo, pues, imposible que se Inficione con la peste de la herejía quien esté firme en cuanto se propone en este artículo para creer, cuiden los Pastores con la mayor diligencia de que los fieles fortalecidos contra las astucias del enemigo con el conocimiento de este misterio perseveren en la verdad de la fe. (Ibid. IX Aº Credo, Caput X, I)
Por Cristo Señor nuestro fué mandado, que obedeciésemos a los Pastores, por malos que fuesen, diciendo: “Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los Escribas y Fariseos. Guardad, pues, y haced cuanto os dijeren; mas no queráis obrar, como obran ellos, porque dicen y no hacen” (Ibid. Caput V, XIV)
El sacerdote(?) catolico sedevacante dijo:
«somos Católicos Apostólicos y Romanos, creemos en el Pontificado Romano, deseamos un Pontífice que crea enteramente lo que creyó San Pio X, que lo crea y lo confiese en su Magisterio´´.
Pero la cuestion es: desean un pontifice en lo que creyó pio X , o en lo que ustedes y su congregación sberbiamente y caprichosamente satanica pretenden?. Que diferencias de creencias hay entre ls papas actuales y los anteriores, mas alla de cuestiones frivolas y mundanas como la liturgia y la forma de saludar que solo ustedes se fijan y no se que otra pavada?.
Fabian Gomez: no ocultes tu postura, te echaron de la FSSPX y ahora te haces el sedevacante asi que no sea cobarde y diga su postura de una vez. Igualmente usted siempre va a buscar la pelea y la guerra por mas que se llegue a la paz, por la simple razon de que su angel de la guarda que es satanico, siempre lo va a empujar al mal, la pelea , los agravios hacia los que piensan distinto
Nota del Editor:
¿Quién carajos es Fabián Gómez?
Sos el mismo pavo de siempre.
ya se van encaminando… que pena!!!!
Nota del Editor:
¡Que bueno! Porque no dijiste nada cuando sacamos el reportaje a Kasper… Eso parece que no te molestó… ¡Claro! Cierto que es un Cardenal de la Santa Iglesia Modernista…
¿porque siempre un extremo? que no esté a favor de los sedevacantes no significa que sea modernista!!!!!!!!!!. un ejemplo Mons Lefebvre. ¿Le suena?. Lo de Kasper nunca lo leí…..
tradicionalistas: conviertan a Roma desde adentro por Dios. de lo contrario sus esfuerzos no servirán para nada simplemente porque no tienen los medios para llegar a todos los catolicos. si siguen así se van a transformar en una especie de colonos tradicionalistas que sólo pueden mantener la Fe dentro de su familia pero no pueden convertir a nadie.
Señor Lizcano de la Rosa
Usted dice: «Por Cristo Señor nuestro fué mandado, que obedeciésemos a los Pastores, por malos que fuesen, diciendo: “Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los Escribas y Fariseos. Guardad, pues, y haced cuanto os dijeren; mas no queráis obrar, como obran ellos, porque dicen y no hacen” (Ibid. Caput V, XIV)».
Hasta ese momento loa escribas y fariseos obraban mal, pero enseñaban bien, por eso nuestro Señor dice: «Guardad, pues, y haced cuanto os dijeren; mas no queráis obrar, como obran ellos, porque dicen y no hacen” (Ibid. Caput V, XIV)», porque sino, no hubiera mandado obedecerlos. Pero los actuales escribas y fariseos «obran y dicen mal», perdieron la Fe, de la misma manera que aquellos que no siguieron a nuestro Señor Jesucristo y lo llevaron a crucificarlo y después persiguieron a los suyos en el templo y en las sinagogas, primer ejemplo, San Esteban.
SR. PISTONE.- PARA SU INFORMACION LO QUE LLAMAMOS CATOLICISMO DESDE SAN PEDRO A PIO XII, FUERON POSTULADAS LAS MISMAS CREENCIAS, Y REFRENDADAS POR LOS MULTIPLES CONCILIOS ECUMENICOS EN MATERIA DOCTRINAL.
Y FUÉ DESDE EL CONCILIO VATICANO II,CONCILIO PASTORAL, Y NO DOGMATICO, Y POR LO MISMO NO HAY NINGUNA OBLIGACIÓN DE OBEDECERLO, DONDE VELADAMENTE SE INTRODUCEN CAMBIOS EN MATERIA DOCTRINAL, CAMBIOS QUE UD, ETIQUETA DE CUESTIONES FRIVOLAS Y MUNDANAS DE LA LITURGIA, Y PARA SU INFORMACIÓN, YA QUE UD, ES UN REVERENDO IGNORANTE EN LITURGIA HASTA UNA SIMPLE GENUFLEXIÓN TIENE SU SIGNIFICADO. eN LA MISA DE S. PIO V, EL SACERDOTE EMPIEZA DICIENDO, ME ACERCARÉ AL ALTAR DE DIOS, PUES EL SACRIFICIO INCRUENTO DE LA MISA VA DIRIGIDO A DIOS, Y NO A LOS HOMBRES, Y HOY EN DIA ES AL REVES, CUANDO EL SACERDOTE CONSAGRA LO HACE DANDOLE LA ESPALDA AL CRUCIFIJO, O SEA DIOS, Y DE CARA A LA ASAMBLEA
Amigos, salve Maria.
Meu nome é Sandro de Pontes. Sou brasileiro e sedevacantista.
As palavras do padre R. P. Hugo Esquives são sábias e ponderadas. Nós,os sedevacantistas, ao defendermos nossa posição como a correta para esse mistério pelo qual a Igreja atravessa, estamos tentando ajudar nossos irmãos Católicos não-sedevacantistas a também adotarem uma posição MUITO mais segura e MUITO mais satisfatória.
Espero que todos entendam isso!
Rezemos!
Sandro de Pontes
Que pena que ya este blog sea SEDEVACANTISTA. +Pues les felicito pues por lo menos ya tienen claro sus posiciones, a ver si, de ahora en adelante publican cosas que tengan que ver con el sedevacantismo y lo defienden.
Aunque me imagino ue siguen visitando los prioratos de la FSSPX.
El roblema es que los sedevacantes, siempre terminan declrando TENEMOS PAPA, y comoven ya hay muchos papas, porque no se unen a los que ya dicen que llenaron la sede.
PAX
Dice Mons. Lefebvre
«Mientras no tenga la evidencia de que el Papa no sea Papa, tengo la presunción por él.
«No digo que no haya argumentos que puedan poner una cierta duda. Pero es necesario tener la evidencia: no es suficiente una duda, incluso si es válida. Si el argumento es dudoso, no hay derecho a sacar conclusiones que tienen consecuencias enormes. No se puede partir de un principio dudoso. Prefiero partir del principio de que hay que defender nuestra fe. Este es nuestro deber. Aquí no hay lugar a duda alguna. Conocemos nuestra fe. Si alguien ataca nuestra fe, decimos ¡no! Pero de aquí a decir enseguida que porque alguien ataca nuestra fe es herético, luego no es más autoridad, luego sus actos no tienen ningún valor… Atención, atención, atención… No nos metamos en un círculo infernal del cual no sabremos cómo salir. En esta actitud existe un verdadero peligro de cisma.
«No pretendo ser infalible; intento combatir en las circunstancias actuales con toda la fe posible, con la oración y con el auxilio de la gracia. Pero pienso que hay una línea de realismo, seguida por la Fraternidad, de la cual no hay que salir o alejarse demasiado bajo pena de dividir a la Fraternidad».
Ave Maria!
Concuerdo con M.M.: las palabas del P. Hugo revelan una serena convicción excenta de apasionamientos.
Las citas que transcribe Lizcano de la Rosa son inobjetables dado su origen. Sin embargo es importante aclarar que el mandato que se hace con las palabras «obedeciésemos a los Pastores, por malos que fuesen» se refiere a órdenes justas y por ende no aplica en los casos en que los Pastores ordenen algo contra Dios. Sobre eso hay sobrados estudios realizados y avalados por teólogos entre los cuales se cuentan algunos canonizados; y sobre todo, se afirma esto en la Sagrada Escritura (Gal 1, 8-9)
Pedro Pistone: ¿De dónde saca eso de «desean un pontifice en lo que creyó pio X , o en lo que ustedes y su congregación sberbiamente y caprichosamente satanica pretenden»? En primer lugar el P. Hugo se refiera a ese Papa como San Pío X; en segundo lugar usted no fundamenta sus calificativos y prefiere recurrir al insulto y a la calumnia. Señale con caridad el error, si es que en verdad lo hay, para que éste pueda ser enmendado. Ahora bien, deje de fingir que no ve las diferencias entre los últimos Papas y los anteriores: los anteriores sostuvieron que el camino de salvación sólo está en Nuestro Señor Jesucristo y por ello defendieron (algunos hasta con su propia sangre) Su doctrina; los últimos Papas participan en ritos paganos o cismáticos y eso se ha publicado tanto que no puede ignorarlo.
No solamente la FSSPX ha sido infiltrada, y no entender a fondo el problema del criptojudaísmo es lo que más daño hace a los sinceros defensores de la Iglesia, quienes se ven rodeados continuamente por enviados de los Hermanos Mayores que se presentan como “los más devotos defensores de la Iglesia”, de boca para afuera.
R.P. ojalá ustedes estén bien concientes de ello y con respecto a la defensa que hacen de la Verdad, su posición parece la de un verdadero sacerdote, entonces ¿por qué adoptar el mote de sedevacantes “por accidente”?.
Entiendo que no se es sedevacante por esencia, en lo cual concordamos perfectamente, pero ¿no creen que adoptar apellidos de sedevacantismo, tradicionalismo o fundamentalismo nos aleja de la identidad real que tenemos: católicos y eso sirve para crear más confusión ante el público?.
¿Por qué dejar que los impostores se llamen católicos y nosotros nos refugiamos en un mote sectario, sin serlo?.
Porque el verdadero católico defiende el Papado, por ello estamos en contra de que sea usurpado por infiltrados, quienes así hacen que la Sede permanezca vacante. Ellos son los verdaderos “sedevacantistas” y protegen la trinchera para impedir que un verdadero Papa regrese a la Silla de Pedro.
Ave Maria, Gratia Plena
Querido padre Esquives, el problema no radica en la teología ni en la obediencia, sino en el nombre que adoptan y en el olvido de las profecías que los justifican, así como en la falta de énfasis en la limitación de los poderes pietrinos tan clara en los evangelios.
Todo esto me parece bien analizado en «¿Puede seguirse llamando católica una Iglesia que…» que encontrará en : http://www.perfidiaconciliar.blogspot.com
El título de sede vacante se queda corto cuando la vacancia comprende al Vaticano entero.
Es obvio para cualquiera que vea televisión que la sede está ocupada por Benedicto XVI, lo que difiere de que Benedicto y todo el Vaticano se hayan apartado del Evangelio al grado de exigir la disyuntiva: «Con el Evangelio o con el Concilio»
Tampoco es lo mismo anatematizar al papa que exigirle que se defina: «Con Cristo o con el Anticristo».
Tampoco da lo mismo su posición sin las profecías tan explícitas como La Salette partiendo de Daniel refrendado por El Señor en el Evangelio, que justas recriminaciones teológicas pero sin ellas.
Para el que le contestó exigiendo una obediencia absoluta al papa, sepa Lizcano de la Rosa que el primero en discordar fue El Papa, San Pedro: «Díganme ustedes delante de Dios, si debo obedeceros antes que a Dios». ¿Lo recuerda Lizcano?
Ahora que, si Lizcano de la Rosa tiene argumentos para preferenciar las exigencias del papa y del Concilio sobre el Evangelio, y rendir la Iglesia al enemigo, solo tiene que exhibir las credenciales que justifiquen tal fechoría.
Vale.
Es valioso el dato de que San Vicente Ferrer y Santa Catalina de Siena pertenecían a bandos contrarios, pues viene a confirmar lo que siempre he creído: estando llamados a ser santos lo podemos ser a pesar de Roma.
Saludos.
mmmmmmmmmm y si PAXX NO LES QUEDA OTRAA , AHORA SE VAN PARA LOS SEDEVACANTES !!!!!
A los Modernistas—–
Y los lineas medias—–que opinan desde los sentimientos y no de la razon…es bueno
Su característica principal es llenarse de entusiasmo por los antiguos héroes
de la fe, por los tiempos más remotos, por la Edad de Piedra, por dardos y escudos;
pero, en realidad, no pasan de ser los mayores cobardes que se pueda imaginar. Esa
misma gente que tanto finge glorificar el heroísmo del pasado, predica la lucha en el
presente con armas intelectuales y huye delante de cualquier porra de goma en las manos
de los comunistas. La posteridad tendrá pocos motivos para extraer de aquí una nueva
epopeya. Aprendí a conocer a esa gente, demasiado para no sentir el más profundo
desprecio ante sus miserables simulaciones.
Su actuación sobre las personas es irrisoria. El judío tiene toda la razón para
conservar con esmero a esos comediantes y para preferirlos a los verdaderos propulsores
de un nuevo resurgir de la iglesia. Esos individuos, a pesar de todas las pruebas de su perfecta incapacidad, creen entender de todo mejor que los otros. Así se transforman en una
verdadera plaga para los luchadores rectos y honestos, cuyo heroísmo no se manifiesta
sólo en la veneración del pasado, sino que se esfuerzan en dejar a la posteridad, a través
de sus actos, un ejemplo de heroicidad igual al de sus antepasados.
Frecuentemente es difícil distinguir, en medio de esa gente, quién actúa por
estupidez o incapacidad y quién obedece a determinados motivos.
Para los verdaderos catolicos es blanco o es negro no hay medias tintas como es eso de que es malo pero es bueno, hay verdades de tal forma diseminadas por todas partes, que estan tan a la vista de todos que, precisamente por eso, el gentío no las ve, o por lo menos no las reconoce. Se pasa como un ciego frecuentemente delante de esas verdades y se muestra la máxima sorpresa cuando, de repente, alguien descubre lo que todos, por consiguiente, deberían saber desde siempre.
Así peregrinan los hombres en el jardin de la Naturaleza y se imaginan saberlo y conocerlo todo, pasando, con muy pocas excepsiones, como ciegos junto a uno de los mas tracendetales principios de la vida.
LA SEDE ESTA VACANTE
ESTIMADOS ANDY-BARR,ADOLFO JESÚS Y LOGAN:!SENSACIONAL RESPUESTA,CABALLEROS! NO SE PUEDE DECIR MEJOR Y MÁS CLARO.NO SIEMPRE,GRACIAS A DIOS, LOS «HIJOS DE LAS TINIEBLAS SON MÁS SAGACES QUE LOS HIJOS DE LA LUZ». OTROS SE DEDICAN A ENREDAR,POR AQUELLO DE «ENREDA QUE ALGO QUEDARÁ». HOY,LOS HIJOS DE LA LUZ HAN ESTADO MÁS SAGACES. NO SE IMAGINAN LO QUE ME ALEGRA QUE TENGAN LA CABEZA EN SU SITIO,DONDE DEBE ESTAR. UN CORDIAL SALUDO A LOS TRES DESDE ESPAÑA.
Siempre defendi a radio cristiandad de todas las acusaciones – que yo creía injustas – que le hacian los ignorantes.
Siempre defendi a la rádio cristiandad de los malvados que le llaman nombres poco católicos.
Esta radio me ha ayudado mucho a luchar por la fe.
Pero ahora, no puedo más. Si la radio cristiandad ahora es sedevacantista, conmigo ya no cuentan; ni con mi estima; ni con mi amistad sincera.
Esperemos que Fabián Vazquez, un hombre honesto, de muy buenas intenciones y un católico de verdad, esclarezca su posición, en una entrada, diciendo si es o no sedevacantista – con toda honestidad y lealtad.
Me gustaria saber si ahora radio cristiandad va a irse con los sedevacantes.
Un cordial saludo desde Portugal,
Magdalia
Nota del Editor:
Mi estimada Magdalia:
Radio Cristiandad no es «sedevacante».
Yo tampoco.
Se lo aclaro por la sinceridad con que Ud. pregunta.
Pero le aclaro anticipadamente, que tampoco Radio Cristiandad, ni yo, ni ninguno de los que trabajan en Radio Cristiandad somos «acuerdistas».
Es decir, diremos las cosas como son, como hasta ahora, sin componendas con nadie. No toleramos presiones de nadie. Ni lisonjas, ni amenazas.
Diremos lo que a nuestro intelecto se refleje como verdadero sin miedos, con la ayuda de Dios Nuestro Señor. Y caiga quien caiga.
Hoy nos llaman sedevacantistas porque atacamos a los que intentan apagar el fuego santo de la FSSPX que era resistir contra toda esperanza.
Y como no hemos querido silenciarnos ante lo que vemos, nos han quitado los sacramentos desde la FSSPX como una forma de amenaza y de presión. En un acto deleznable, propio de matones del Concilio. Aún así seguimos hablando.
No por eso no escucharé a los sacerdotes sedevacantes. Creo que muchos de ellos tienen un gran amor por la Iglesia. Y dentro de la FSSPX hay varios sedevacantes. Y no por ello son despreciables, más bien son sacerdotes muy serios, muy bien formados, con vidas irreprochables. El caso más importante tal vez sea el del P. Sánchez Abelenda (RIP).
Pienso, que con la medida que han adoptado contra mí, si hubiera sido sacerdote, me hubiesen angostado el camino hacia la sedevacante, como me consta les ha sucedido a mas de uno.
Algunos ven a los sedevacantistas como embajadores del Infierno, los peores apóstatas… Lo mismo que hace algunos años me decían los modernistas: «aclare si es lefebvrista». Y no entiendo porqué.
De hecho los sedevacantistas son mejores que los modernistas (los que están condenados como los peores herejes de la historia por San Pio X), de los cuales está llena la iglesia del concilio.
Esa misma iglesia con la cual algunos en la FSSPX esperan arreglar muy pronto.
De hecho, para los hechos «canónicos», no existe diferencia entre los lefebvristas y los sedevacantistas. El Papa ha dicho que los sacerdotes de la FSSPX confieren sacramentos ilegítimos. Y lo mismo pasaría con los sedevacantes. No quiero abundar demasiado.
Si tiene alguna duda más con gusto se la responderé en privado.
Me encomiendo a sus oraciones, de seguro tan gratas al Señor.
En Cristo Rey del Orbe
Fabián Vázquez
Director General
Radio Cristiandad
Señor Vásquez:
Por lo que leo, cada sedevacantista puede escribir lo que sea, no le suena el padre morello, hoy un flamante monseñor consagrado quién sabe por qué obispo sedevagante. Y ya hay más de noventa, cada cual haciendo lo que les da la regalada gana, como no tienen un superior al que obedecer, y se han separado de la Iglesia y se atacan mutuamente como los brothers Dimond v/s Pivarunas, carmonistas, materialiter-formaliter etc…
En el priorato ya me advirtieron sobre este blog, cada día más preocupado por escandaletes, que tal le dijo esto, y no menciono nombres. Para mi usted Vásquez sí es sedevacantista y apoya al primer cura vago que abandona la fraternidad, no es de extrañar que el padre Méramo o Ceriani, aparezcan el día de mañana vestidos de obispos, capaz que recurran a los del palmar de troya para obtener la preciada ordenación episcopal.
Y conste que no soy portavoz de la fraternidad, sólo recojo lo que un sacerdote me ha dicho, además no voy todos los domingos a la capilla de la fraternidad, por quedarme muy lejos.
Ad Jesum per Mariam.
Gianluca Santangelo.
Nota del Editor:
Me preocupa su situación espiritual si sigue visitando a esos sacerdotes desviados hacia el modernismo por obra y desgracia del P. Bouchacourt o de Mons. Fellay.
No somos sedevacantistas. Pero no estamos esclavizados a las opiniones o intereses de los curas de la Neo FSSPX. Por eso nos tildan con el mote de «sedevacantistas». Lo cual no es un insulto por cierto.
Solamente hay que ser buscadores de la Verdad.
¡Lamentablemente Benedicto XVI es Papa!
¡Y lamentablemente Mons. Fellay y sus secuaces han destruído a la FSSPX!
¿Y Ud. sigue allí? Pobrecito…
Caríssimos irmãos de Radio Cristiandad, assim como Sandro de Pontes, sou brasileiro e também pude constar que estes pseudopapas do Vaticano II estão a desenvolver o Mistério da iniquidade profetizado pelo Apóstolo San Pablo em II Tessalonicenses 2, 3-12.
Nós esperamos que esta situação se resolverá NÃO POR ESFORÇOS HUMANOS(acordos,hermenêutica da continuidade, «reforma da reforma» e etc.)
, mas sim por uma intervenção de Deus Nosso Senhor, o que poderíamos denominar de Triunfo do Imaculado Coração. Nós confiamos e esperamos em Deus, não nos homens.
Estes homens que ocupam a cátedra de pedro há 50 anos estão trabalhando para a ONU,não para Nosso Senhor Jesus Cristo, para a Fé Católica de sempre.
Paulo IV em sua Bula já prevenira os fiéis sobre a possibilidade de um «papa» desviado (a fide devius). Em sua Bula ele considerava claramente a um herético no Trono de Pedro como sendo o cumprimento da profecia de Daniel (A ABOMINAÇÃO DA DESOLAÇÃO NO LUGAR SANTO). A Bula, que ESTÁ FUNDADA «EN EL DERECHO DIVINO»,caiu no ostracismo e só veio à tona há pouco tempo. Mesmo assim muitos querem fugir dela (entre eles o Pe Calderón e o Pe Ceriani). O nosso amigo, Dr. Homero Johas, publicou, há uns 20 anos atrás,um trabalho sobre esta temática na antiga Revista ROMA, de Gorostiaga. O Cân. 6.6 de 1917 já declarava que tudo aquilo que fosse de Direito Divino não deveria cair. Ora, a Bula Cum ex Apostolatus, além de definir, estava fundada em tal Direito. Donde conclui-se que não poderia ter sido revogada totalmente.
Eu fui seminarista do OPUS DEI e conheço muito bem o espírito que predomina na falsa religião do Concilíabulo do Vaticano II. Creiam, tal religião não é católica. Após tempos de reflexão pude entender isso e me aliei à FSSPX. Eu era um assíduo freqüentador da CAPELA NOSSA SENHORA DA CONCEIÇÃO, de DOM LOURENÇO FLEICHMAN, OSB. O mesmo me disse várias vezes que não afirmava que os papas conciliares não eram papas, mas também me disse que não afirmava que eles fossem. Também já estive diversas vezes hospedado no MOSTEIRO DA SANTA CRUZ, de DOM TOMÁS DE AQUINO, e o mesmo me declarou diversas vezes que os sedevacantistas sérios ajudavam muito no combate à Igreja Conciliar. Ambos, Dom Lourenço e Dom Tomás, sempre criticaram os padres de Campos (que tinham a um sedevacantista como DOM MAYER por líder) por terem se desviado.
Mas O QUE ESTÁ A ACONTECER HOJE?
Recentemente Dom Tomás disse que seguirá a Mons. Fellay! Porventura eles estão ficando cegos também? Pode um cego guiar a outro cego?
Graças a Deus Nosso Senhor a resistência está se espalhando pelo mundo, vagarosamente. Nos USA podemos ver Mons. Robert Mckenna, OP, Mons. Pivarunas, CMRI, Mons. Dolan e Sänborn e muitos outros.
Aí na Argentina os senhores podem contar com vários sacerdotes da COMPANHIA DE JESUS E MARIA, de Mons. Andrés Morello e também com o Instituto Mater Dei, de Córdoba, dos padres PIO ESPINA e JULIÁN EPINA.
Vejam caríssimos, CONSIDERAR A ESTES PAPAS CONCILIARES COMO CATÓLICOS É O MESMO QUE ACEITAR A UM PSEUDO MESSIAS!
A Igreja do Vaticano II é a «GRAN RAMERA» do Apocalipse, descrita no Capítulo XVII. Isso não está claro para a FSSPX?
Não está tudo mais claro após a «encíclica» CARITAS IN VERITATE, que faz uma tremenda propaganda para o governo do Anticristo? Ali vemos o cumprimento do Apocalipse capt. 13. O falso profeta trabalha para a Besta Política!
Cristo disse: «EIS QUE VOS PREVENI!», «SE POSSÍVEL FOSSE ENGANARIA ATÉ OS ESCOLHIDOS…»
Que Nosso Senhor Jesus Cristo confirme a esta equipe de Radio Cristiandad no combate verdadeira da Fé Católica de sempre!
Não nos esqueçamos, nós não seguimos a homens. Mons. Lefebvre não foi infalível e Mons. Thuc muito menos, mas AS PROFECIAS SÃO INFALÍVEIS E O MAGISTÉRIO DA IGREJA TAMBÉM.
Sigamos isso e nos salvaremos.
Instaurare omnia in Christo semper
Fernando Henrique Lopes +
Coetus Fidelium
BRASIL
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http://www.coetus-fidelium.com
No conocemos ninguna religión llamada sedevacante ni tradicionalista. Por favor, es preciso entender que es un ERROR GRAVÍSIMO.
Los hijos de la verdadera Iglesia de Cristo somos católicos o cristianos. PUNTO
¨¿acaso los que siguieron a San Atanasio en contra del hereje Arrio se autonombraron ambrosianos o antiarrianos?
El padre Joaquín Saenz y Arriaga escribió un libro para demostrar que era un impostor el que se hacía pasar por Papa y a este libro lo tituló «Sede vacante», pero jamás se autonombró sedevacantista.
Mientras los sacerdotes católicos no entiendan esto, los fieles tendrán el «sentimiento» de pertenecer a una secta. Porque la respuesta a la pregunta clave de ¿Quién soy? no se puede responder con plena seguridad.
En Cristo Jesús y en Su Inmaculada Madre la Santísima Virgen María
ALICIA,MUY BUENA PUNTUALIZACIÓN SOBRE EL HEREJE ARRIO Y SAN ATANASIO.QUE EL SEÑOR LE CONSERVE SIEMPRE LA CABEZA ASÍ DE LÚCIDA.UN AFECTUOSO SALUDO.
DÍGAME,FRANCISCO:¿A QUIÉNES HAN CONVERTIDO LOS PADRES DEL VATICANO II?.¿EN CUÁNTOS MIEMBROS HA AUMENTADO EL REBAÑO DE CRISTO EN CUARENTA AÑOS DE POSTCONCILIO? ¿HAY MÁS CATÓLICOS AHORA QUE EN TIEMPOS DEL SANTO PAPA PÍO XII?. NO SÓLO LO DUDO,Y MUY MUCHO, SINO QUE NO HAY MÁS QUE VER LA APOSTASÍA GENERALIZADA QUE ESTÁ ANTE NUESTROS OJOS . LA IMPIEDAD HA TOMADO CARTA DE NATURALEZA EN TODOS LOS ÁMBITOS DE LA SOCIEDAD.¿QUE MÁS TIENE QUE OCURRIR PARA QUE VD.Y OTROS COMO VD. LO VEAN?.
Buenas y santas!
La «Compañia de Jesus y de Maria» esta formada por excelentes Sacerdotes, de muy buena doctrina, mucho trabajo de apostolado y encima construyen las Iglesias y Conventos con sus propias manos, sin recibir dinero mas que de los Fieles y de dulces, conservas, licores y otros trabajos que ellos hacen
Son irreprochables, y recomiendo conocerlos, aunque sea para conversar
Nunca ellos hablaran mal de Benedicto XVI ni sus antecesores, porque estimo yo, que no quieren establecer entre las personas que se juzgue la institucionalidad del Papado
Esta muy claro que Nuestra Señora Virgen en sus apariciones, dijo muy claramente que vendria el Anticristo qye se filtraria dentro del Vaticano…es mas, hasta lo dijo Pablo VI «que el humo de Satanas, se habia filtrado…»
Se modifico mucho la Santa Misa y la Doctrina desde el Concilio Vaticano II, convirtiendola en una Asamblea Protetante y en Enciclicas mas parecidas a un «panfleto» humanista de algun politico que a las del Vicario de Cristo
Cuantas mas señales necesitan para ver el Mal que se hizo?
Les dejo la Web de la «Compañia de Jesus y de Maria», asimismo desde este link pueden acceder a ver la web del Monasterio y Seminario de ellos, en la Patagonia
Un abrazo en Nuestro Señor Jesucristo
http://propagandacatolica.blogspot.com/
Las palabras de Monseñor Lefevbre, son expresivas:
DICE MONSEÑOR LEFEBVRE:
«Mientras no tenga la evidencia de que el Papa no sea Papa, tengo la presunción por él.
«No digo que no haya argumentos que puedan poner una cierta duda. Pero es necesario tener la evidencia: no es suficiente una duda, incluso si es válida. Si el argumento es dudoso, no hay derecho a sacar conclusiones que tienen consecuencias enormes. No se puede partir de un principio dudoso. Prefiero partir del principio de que hay que defender nuestra fe. Este es nuestro deber. Aquí no hay lugar a duda alguna. Conocemos nuestra fe. Si alguien ataca nuestra fe, decimos ¡no! Pero de aquí a decir enseguida que porque alguien ataca nuestra fe es herético, luego no es más autoridad, luego sus actos no tienen ningún valor… Atención, atención, atención… No nos metamos en un círculo infernal del cual no sabremos cómo salir. En esta actitud existe un verdadero peligro de cisma.
«No pretendo ser infalible; intento combatir en las circunstancias actuales con toda la fe posible, con la oración y con el auxilio de la gracia. Pero pienso que hay una línea de realismo, seguida por la Fraternidad, de la cual no hay que salir o alejarse demasiado bajo pena de dividir a la Fraternidad».
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originali Concepta-
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Sr. Director, Caros hermanos en la única Fe Verdadera, saludos en los sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santísima Virgen María.
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Señores, aca no es mas que la «dialectica moderna» la que es utilizada para hacer grandes estragos, y comenzaremos por recordar algunos conceptos imperiosos, para poder entender el problema de fondo:
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La Obediencia, como buena virtud, se ve afectada por dos extremos, el primero de ellos constituido por en el DEFECTO, que consiste, en la desobediencia, a una autoridad legítima, en una órden legítima; Y el Exceso, que consiste, en la Obediencia (ciega) a una autoridad Ilegitima, ó a una orden ilegitima; a guiza de ejemplo, citaremos una analogía; Si mi padre, (autoridad legítima), me ordena ir a un establecimiento para adquirir un satisfactor, (orden legitima), yo le debo obediencia; si le desobedesco, estare incurriendo en el defecto mencionado; Si un visitante, me lo ordena (no es autoridad legítima), no necesariamente debo obederle, (tengo algúna libertad para hacerlo, pero no incurro en ninguna falta, si con ese «favor» no atento contra otra obligacion; y el tercer caso, Si mi padre(autoridad legitima), me ordena, asistir al mismo establecimiento, para robar el satisfactor, (orden ilegitima), NO SOLO estare obligado a señalr el error, sino a desobedecerlo y combatirlo, evitando que los hermanos menores, caigan en el. quien obra en contra de la norma Divina, jamas podra alegar en su final juicio, que fué por obediencia, esa es la obediencoia servil, (como jodelito).
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SEDE VACANTE ISMO, toda terminacion, ismo, significa isla, aislado, luego un verdadero sedevacantista, o un acuerdista, estan aislados del verdadero tronco, como bien señala ALICIA, no hay tradicionalismo, sino tradicion; y es mas que obvio, quien crea o profese que la sede pontificia esta vacía, estara incurriendo en el error de sedevacantismo, principalmente por una notoria ignorancia y una profunda falta de Fé.
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¿En que consisten?
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La verdadera ciencia, Nos enseña el Aquinate, nos regresa a DIOS, la verdad os hara Libres, indica Nuestro Señor jesuCristo, cuando alguien no sabe para donde camina, por no Saber ubicarse con los astros nocturnos, y en el dia, no esta seguro de cual es el levante, lo mas probable es que si pretende caminar hacia el Norte, en realidad este caminando en sentido opuesto; similar sucede con los verdaderos sedevacantistas, sobre todo, por el desconocimiento total o parcial, de las revelaciones Marianeas, principalmente las de Fátima, La salette, Akita entre otras; y si lo han leido, no le creen, (ahi la falta de Fé); El mismo Obispo de la Neo-fraternidad ratzcerdotal st. Paulo VI. Tisier de MALHAREIS, en la entrevista reciente, tuvo que evadir precisamente la parte de la entrevista del 2006, que era en torno a Fátima, por que si soy CATOLICO, y no le creo a la Santisima Madre de DIOS, me convierto en una especie de «Dona sin hoyo» y si por si mismas las revelaciones Marianas, no fueran suficientes, también en su infinita misericordia, Nuestro Señor JesuCristo nos dejo el libro eterno, ó apocalisis, que cada vez mas claro se aprecia, y nos van dando el derrotero de la creación.
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Así pues, si alguno, ve las grandes herejias cometidas por los papas modernos, no hace falta mas que vincularlos por ejemplo a La Salette, (ROMA PERDERA LA FE Y SERA LA SEDE DEL ANTICRISTO), entonces no se trata de que el papa natas 1º, no sea en realidad papa, o que la sede este vacia, de ser así, tendriamos la advertencia exacta, por ejemplo, en el libro eterno, la figura es precisamente la de putana perduta, la mujer escarlata, o la «Gran Ramera»
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El sedevacantismo, cree que la infidelidad de esa «GRAN Ramera» puede verse consumada sin la presencia de la esposa, que se pervierte, (falta de sapiensia o de fé o de ambas), no puede haber infidelidad de una esposa, si la esposa esta suplantada, (no seria la infidelidad), no podria consumarse, si el tálamo estuviese vacante, (cuales cochinos cuernos de la esposa, si la esposa no estaba?????).
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para que todo sea consumado, tiene necesariamente, que estar presente la esposa.
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y por último, abordemos el tema de la etiqueta de sedevacantista, que la Fornicaternidad, aplica a todos aquellos, (amen del chantaje sacramental por el que darán cuentas eternas); que consiste en la prolongacion, que todo fiel Cristiano, ha recibido al traves del tiempo, en forma de mote, desde Gonnie, hasta goyin, desde ultramontano hasta Lefebvrista, si los «OTRORA» Lefebvristas, ya son hijos adoptivos de la «GRAN RAMERA» obviamente dejaron de ser «Lefebvristas» empero si así nos llamaran, seria tanto como si Walter Gasparin, o dario castrantejhon, se autodenominaran hereticos progresistas, por tal motivo, «No les queda otro recurso, que llamarnos sedevacantistas» si nos dijesen Lefebvristas, estarian escupiendo al cielo.
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El colofón, es mas sencillo de lo que parece, Nos apodan sedevacantistas, aunque tengamos mas argumentos que un cardenalato, para saber perfectamente que el papa es el papa, (no habria cumplimentacion de la Divina Palabra si no fuese así), nos excomulgan cuando ellos dejaron de ser excomulgados, (indicio, de la reduccion de la resistencia real), nos llaman sedevacantistas, por que no aceptamos como fellon, que el 95% del vatidillo es aceptable, o que si en «Buena la misa Novus ordo», o por señalar las grandes trampas del summorum pontificum hereticum, nos llaman sedevacantistas, porque a DIOS gracias, al igual que ellos, podemos distinguir la enorme diferencia que existe entre la Santa Misa TRENTINA, INABROGABLE, y la bastardeada y projudia de Juan XXIII, nos llaman sedevacantistas, por que sabemos que sus excelencias reverentisimos, Mons. de Castro Meyer, y Mons. Marcel Lefevre. NUNCA PUDIERON ESTAR EXCOMULGADOS de una ideologia anticristiana, a la que nunca pertenecieron, (por eso ellos si lo agradecen, (SI ESTUVIERON EXCOMULGADOS POR QUE POR LO MENOS QUERIAN PERTENECER A ESA IDEOLOGÏA), ergo, ya No estan SI ESTUVIERON, empero, la pequeña Grey, (Virgenes del apocalipsis), que NO FORNICAMOS CON LOS REYES DEL MUNDO,
(por gracia de DIOS), OBVIAMENTE debemos seguir excomulgados de la ideología antiCristiana, de Roma y de Mazingen, aunque le llamen acuerdo, y con el pretexto de hacer mentiroso al mismo DIVINO CORDERO, en la cumplimentacion de su venida, y lo mas ruin, utilizando a la misma Santisima Virgen Maria, adjudicandole los satanicos «logros» y distrayendo a la masa, con una piadosa peticion utopica.
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NULA PARTE HABEMUS CUM TE FORNICATERNIDAD, empero, eso no nos hace SEDEVACANTISTAS, a contrario Sensu, la razon de fondo, no es económica, ni politica, ni mediatica, ni convenenciera, es por verdadera CARIDAD, empero si hemos de cargar con un nuevo mote, «Benedicamus ad DOMINO» no duele una mancha mas al tigre.
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
A:
Alberto González
Su argumentación es falaz e inconducente.
De padres de hijos y de legitimidades:
¿O sea el papa es una autoridad legitima que emite ordenes ilegitimas, y usted es el hermano mayor de todos que nos muestra la verdad?, por medio de falta de argumentación, (yo digo que la sede esta vacante, mas no me llamo a mi mismo sede vacantista ) y concuerdo que no son “istas” en su terminación, ese es un mote que como usted, “supuestamente” seria acusado nosotros también somos acusados, en este caso por usted, pero en definitiva es gramática y no hace tampoco mucho a la profundidad de la cuestión.
En el cisma de occidente que tendríamos dos padres o sea una autoridad legitima y otra no legitima y con hijos ambos bien encaminados, pero es usted mismo el que hace incurrir en el error a los hermanos menores al decirles que es un mal padre que lleva a todos a su muerte eterna pero bueno, usted la legitimizó, y si lo combate ¿como lo combate? y si lo denuncia en su error ¿como lo denuncia? Es totalmente contradictorio creer que una autoridad legitima “infalible” emita juicios errados analógicamente es como la falaz creencia que los tribunales de los humanos son la “justicia” como el decir de doña cora, porque sino no habría casación (del francés casar anular) es decir anular sentencias injustas por lo tanto¿la justicia puede ser injusta? No, lo creo.
En otra circunstancia usted se refirió a la falta de Fe, no me preocupa demostrarle nada a usted y si me preocupa demostrarle a Dios, por sus frutos nos terminaremos conociendo cada cual, mientras, siguiendo la lógica de sus dichos usted estará sentado en una iglesia católica devenida en asamblea protestante denunciando que son ilegitimas las ordenes del pastor a los otros asamblearios, permaneciendo usted sentado, como aquellos macabeos que se encogían de hombros y decían el gobierno es hereje, no nos vayamos a las montañas a resistir simplemente no cumplamos con lo que nos pidan y listo pero tampoco nos vallamos a las montañas con las espadas por favor…¿como terminaron?..Todos los que lo leímos sabemos…
Sancta Maria, Mater Dei, ora pro nobis peccatoribus
LA SEDE ESTA VACANTE
P.D.: Leer mateo 10:34-39 sin falta!
“Ave Maria Purissima”
-Sine Labe Originali Concepta-
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Sr. Director, Caros hermanos en la única Fe Verdadera, saludos en los sagrados Corazones de Nuestro Señor JesuCristo y la Santísima Virgen María.
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FELIPE VASCONIA:
Ese es precisamente uno de los mayores problemas, el real sedevacantista, no se autodenomina sedevacantista, el hereje modernista se dice católico, el luterano, se dice Cristiano, y nadie sabe bien a bien, en donde esta parado.
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Por último, su error sedevacantista esta precisamente fincado en su desconocimiento, en la revelacion Mariana y yel desconocimiento del libro eterno, (Apocalipsis), y estas verdades son independientes a que le gusten o le molesten, finalmente si algo ha escuchado, si algo ha leido, o no a sido suficiente, o no le cree, ni a DIOS, «LA GRAN RAMERA» (debe forzosamente darse esa fornicacion con los reyes del mundo, con la sede autentica, de lo contrario no habria tal fornicacion; o a la SANTISIMA VIRGEB MARIA.
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SEA PARA GLORIA DE DIOS
Saludos en Cristo:
Si la sede está vacante, cuándo diantres estará ocupada nuevamente y mediante qué método, qué cónclave, el de los antipapas que hoy en día abundan?.
Usted sacerdote sedevacante hizo votos de obediencia, quién es su obispo Monseñor Morello, de dónde apareció, quién lo consagró ¿ válidamente ? obispo. Dónde están sus centros de misa, seminario etc…
Cuando usted dice imperativamente:
«¿Hoy puede un católico (me refiero a un católico tradicional), decir que cree y piensa con el Sumo Pontífice como lo podía decir un católico del tiempo de San Pio X o Pio XII? La respuesta es obvia, pero si no lo puede hacer ¿quién de los dos dejó de ser católico?».
Yo nací bastante después de terminado el Vaticano II y de la reforma litúrgica, fui criado con la misa nueva, estudié con los salesianos quienes por mi región patagónica hicieron una labor titánica, no le suenan Agostini, Fagnano, Borgatello. POr lo tanto qué culpa podemos tener toda una generación criada y educada en el ecumenismo, los hermanos mayores, los hermanos separados, la iglesia pecadora etc…
Es más mi primera misa tridentina fue a los 25 años, en la capilla de la FSSPX en Santiago, cuando no podía ir iba a la que organiza Magnificat, tengo un misal como Dios manda. Pero obviamente no me convence el beso al corán (dicen por ahí que la imagen estaría trucada), para mi familia Juan Pablo II es intocable, un santo en vida, y yo el malo de la película criticándoles todo lo malo que hizo JP II, y así sacerdote sedevacante usted no es quien para juzgar a toda una generación que no tiene idea que diantres es una misa tridentina, un manípulo, gaudete y un largo etc…
Espero su comentario y no lo tome como un ataque.
Santa Gema, ora pro nobis.