
TRANSCRIBIMOS A CONTINUACIÓN OTRA MISIVA DE UN LECTOR/ESCUCHA PREOCUPADO POR LA IGLESIA.
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Me dirijo a ustedes con todo el respeto que siento y vivo por quienes han sido elegidos por el Señor para el ministerio apostólico que desempeñan.
Soy laico, padre de cuatro hijos, católico y no perteneciente a ningún movimiento eclesial actualmente. El motivo de esta carta es expresar mi profundo dolor, preocupación y, por qué no decirlo, la rabia que me producen muchos de los acontecimientos que de forma continua y persistente se dan en la Iglesia española sin que haya un horizonte de solución próxima.
Escribo estas líneas desde el amor sincero que tengo a la Iglesia por la cual Nuestro Señor se dejó la vida y en medio de la cual nos vivifica. No puedo decir que yo sea ejemplo de vida para nadie pero me acojo a la Misericordia infinita del Señor para que estando ahora en su presencia me dé la luz para expresar de manera adecuada aquello que Él considere pertinente para bien de la Iglesia y para mayor Gloria suya. Lo hago de esta forma al no tener otro medio a mi alcance ni tener comunicación personal con ninguno de ustedes.
Muchos son los acontecimientos que continuamente nos golpean desde una sociedad que camina descaradamente hacia el anti-teísmo y la secularización. Desde todos los ámbitos se escuchan mensajes que desaniman a cualquiera a llevar una vida encarada hacia Dios poniendo cada vez más fácil y ancho el camino que lleva a darle la espalda. El hecho religioso cada vez más está recluido en un ámbito completamente privado sin ninguna consecuencia social que pueda transformar la sociedad entera y el seguimiento de Cristo queda como un mero hecho anecdótico, un punto adicional e irrelevante en nuestro curriculum personal. Cada vez más prolifera la opinión que la Iglesia es una ONG más sin distinción de cualquier otra y sobre esto también tenemos que reflexionar porque las últimas iniciativas de propaganda lanzadas por la Iglesia española tienen mucha culpa de ello.
Pero el problema fundamental, desde mi punto de vista, lo tenemos en casa. Son continuas las noticias, declaraciones, reuniones, supuestas vigilias de oración, en las que se pone en cuestión la Doctrina de la Iglesia, la jerarquía de la Iglesia, los sacramentos, la ley natural. Y lo gravísimo de todo esto es que parten de miembros de la Iglesia o de órdenes religiosas.
Para poner algunos ejemplos. Hace un par de semanas Sor Teresa Forcades, religiosa benedictina, que en una entrevista a TV3 hacía una apología escandalosa sobre el uso de la píldora postcoital y defendía el derecho de la mujer embarazada a decidir libremente en función de sus circunstancias si abortar o no, destilando el feminismo a que estamos acostumbrados ya y que da al traste con cualquier orientación digna de la femineidad. Feminismo que, por otro lado, defiende abiertamente en su propia web.
Otro caso ya manido es el tema de la llamada “parroquia roja de Entrevías” en Madrid, donde se perpretaron y puede que se sigan perpretando sacrilegios continuos y donde se vierten hoy mensajes de rebeldía continua hacia la Iglesia y su jerarquía. O también podemos ver el Foro de Curas de Madrid, en línea coincidente con los anteriores.
O el escándalo del sacerdote barcelonés que presumía públicamente de haber financiado abortos, hecho que al parecer ha quedado desmentido por él mismo bajo juramento desdiciéndose de lo que dijo, pero que ha hecho un daño terrible.
O la vanalidad ostentada por los varios “curas rockeros” que tenemos en algunas de nuestras diócesis.
O el tema gravísimo de los colegios concertados dirigidos por religiosos, en los que en muchísimos casos se vierte en los niños y adolescentes formación moral contraria a la propugnada por la Iglesia. O la rebeldía mostrada y mantenida hasta hoy por la FERE contra lo manifestado por algunos Obispos en materia de educación. Esto merecería un capitulo aparte por la gravedad y la persistencia del error.
Podríamos seguir y no acabar pero no es el objeto de esta carta llegar hasta un nivel a exhaustividad que llenaría una biblioteca.
Todos estos hechos son parte de la lucha en la que nos vemos inmersos contra el Mal, contra el Demonio, que despliega con gran inteligencia su poder para llevar a la Iglesia al abismo, y con Ella al mundo.
Pero es nuestra responsabilidad, grave responsabilidad, poner encima de la mesa con prontitud y agilidad los medios para acabar con tanto atropello que crea confusión en el pueblo de Dios e impide que nos acerquemos a El en las condiciones idóneas para que se haga efectivo su plan de salvación para el mundo. Y hacerlo públicamente porque todo esto ha tenido una repercusión mediática enorme con el consiguiente daño exponencial.
En mi humilde opinión hemos perdido aquél espíritu combativo de los grandes Padres de la Iglesia que peleaban incansablemente hasta la extenuación para combatir los errores que se daban en la Iglesia de su tiempo. Podríamos recordar con facilidad a Atanasio, Bernardo, Tomás, Ignacio, Teresa y tantos otros que no dudaron en ponerse al frente y arremeter contra todo aquello que menoscababa a la Iglesia e impedía o dificultaba la acción de Dios en el mundo.
¿No creen ustedes que estos pocos hechos que he mencionado siembran desconcierto y confusión entre los miembros de la Iglesia? ¿No creen que estos pocos hechos que he mencionado obstaculizan el camino de los miembros de la Iglesia hacia Dios? ¿No creen que estos pocos hechos que he mencionado constituyen per se una ofensa continua al Señor? Y entonces ¿qué acciones van a tomar para al menos mitigar el daño causado, o evitar que se produzcan más hechos como éstos? ¿Cuándo se van a tomar acciones de forma que se diluya la confusión y el error creados? ¿Van a seguir los lobos campando libremente y esquilmando las ovejas?
“La paciencia puede considerarse en algún sentido parte integral de la fortaleza, de donde procede la objeción, a saber: en cuanto se soportan pacientemente los males de los peligros de muerte. Pero no va contra la noción de paciencia rebelarse, cuando sea necesario, contra quien infiere el mal, ya que, como dice el Crisóstomo, comentando aquellas palabras de Mt 4,10: Apártate, Satanás, es digno de alabanza ser paciente en el sufrimiento de las propias injurias, pero soportar pacientemente las injurias contra Dios es la suma impiedad.”(Suma Teologica IIª IIae cuestión 136, resp. 3ª).
Estamos deseando ver una postura clara, sin ambages, sin posibilidad de interpretación subjetiva, por parte de nuestros pastores. Algo que nos hable de lo importante que es mantener la fidelidad y el compromiso con la Iglesia y de lo erróneo de las posturas opuestas frontalmente al Magisterio y la Doctrina. Algo que destile ese celo amoroso por Su Obra y por Sus ovejas.
Dentro de poco tiempo será la Jornada Mundial de la Juventud en España. ¿Qué tipo de mensaje queremos que cale en nuestros jóvenes? No vale ya eso de que los jóvenes son la esperanza de la Iglesia. Es exactamente al revés, la Iglesia es la esperanza de los jóvenes. Y los jóvenes deben encontrar en la Iglesia una respuesta firme frente a la inmoralidad reinante, un camino seguro para la formación de sus futuros matrimonios abiertos a la vida y en combate contra el mal. Quieren y esperan un mensaje claro que les anime de forma eficiente a vivir de cara a Dios y disponibles para escuchar su voz que puede quererles sólo para sí.
Si no somos fieles en la defensa de la Iglesia, en la defensa de Cristo, luego no nos lamentemos por no tener vocaciones, ni por la proliferación de la anticoncepción inmoral en los matrimonios, ni por ver las iglesias vacías, ni por nada.
Y defender la Iglesia supone el celo por la extensión de su mensaje, del mensaje de Cristo, en todos los ámbitos. También en el ámbito social. Tiene esto una importancia grandísima por las consecuencias que conlleva. Es claro que el camino moral de la sociedad española está en gran parte limitada y dirigida desde el ámbito político. Y también es claro que en actual arco parlamentario no hay ninguna opción de gobierno ni actual ni futura que haga pensar que la deriva moral que sufrimos vaya a cambiar vistos los programas electorales y las declaraciones de los líderes políticos.
Pues bien, echo de menos por parte de ustedes una posición clara y rotunda en el sentido que un católico no puede apoyar con su voto a ningún partido político que no tenga en su programa electoral la derogación de la ley del aborto, por citar la más monstruosa, que no la única. Yo no he escuchado ni leído nada tan claro y tan breve en ninguno de los comunicados que han emitido en los últimos años con motivo de elecciones, sin más, sin recursos literarios que al final dejan el mensaje diluido en la ambigüedad. Y las consecuencias directas de este hecho es que muchas personas que participamos de la vida de la Iglesia y queremos vivir cara a Dios, por falta de orientación clara, estamos en una situación de colaboración necesaria con el mal, al apoyar con nuestro voto partidos políticos que luego perpetrarán leyes inmorales. No creo que sea un tema baladí, aunque cierto que es muy impopular incluso entre los miembros del clero español. Nadie quiere poner los puntos sobre la íes y así nos va.
A lo mejor me equivoco, pero tengo la impresión que nos conformamos con muy poca cosa, algún congreso de católicos en la vida pública y poco más. Por cierto, con ninguna consecuencia evidente en la vida pública.
¿De qué tenemos miedo? “Por miedo a la muerte entramos en el pecado” (Hb. 2, 15).
Los pastores tienen la obligación moral de defender la dignidad humana de los estragos y atropellos a sus derechos de unos gobiernos malvados. Esa defensa tiene consecuencias públicas, y a decir verdad políticas, pero no es una toma de partido en el sentido de que la Iglesia se erige en alternativa dentro del juego del poder. Se trata de una toma de partido a favor de un cambio en el propio juego. (Horacio Bojorge S.I.. Debilidad Politica de los Catolicos, Agosto 2000)
No quiero que estas líneas queden como una crítica abrupta, sino como la petición de ayuda necesaria a quienes nos la pueden dar. No permitan que se escupa más en el rostro del Señor por parte de miembros de la Iglesia. No permitan que andemos como ovejas despistadas a merced de los lobos. No permitan que el silencio o la paciencia se conviertan en impiedad hacia Dios.
Rezo por la conversión de la Iglesia española hasta convertirse en la Iglesia según el Corazón de Cristo. Que el Señor les conceda su luz y Misericordia para hacer de ustedes pastores siguiendo su modelo. Que el Señor nos conceda a todos trabajar por lo que rezamos.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Mucha de la culpa de esta situación en la que la vida religiosa y eclesial queda como hecho marginal y ‘raro’ la tenemos nosotros, los miembros de la Iglesia. Hemos sido seducidos de forma ladina e incansable por el mundo. El gota a gota del mensaje desacralizador a penetrado en nuestras vidas haciendo que de manera casi imperceptible estemos dando crédito con nuestras vidas a todos los que quieren acabar con la Iglesia. Y esto nos alcanza a todos. Podremos decir que asistimos a la misa dominical, que quizá nos confesamos con frecuencia, que leemos de vez en cuando algo constructivo o que estamos de acuerdo con lo que dicen los obispos, pero esto no se transluce en nada tangible en orden a la extensión del Reino de Dios. Nos olvidamos del Señor con demasiada frecuencia según salimos de la Iglesia.
Luis Fernandez Olmedo

ESTIMADO D.LUIS FERNÁDEZ OLMEDO: !!!Bravo y mil veces bravo por su valiente carta llena de verdad y de amor a Cristo y a su Iglesia. !!!. Hace escasamente un mes envié al Pastor de mi Diócesis una carta parecida y con planteamientos semejantes,aunque no tan magníficamente expresados como los suyos. El fondo era el mismo,la denuncia de la postración en la que se ve inmersa la Iglesia y el rebaño de Cristo. !!QUÉ SOLOS ESTAMOS D. LUIS !! que Dios nos ampare y nos conceda la gracia de discernir con acierto en medio de este desbarajuste que padecemos con tanto dolor. Mi saludo más entrañable en Cristo,nuestro Redentor y señor.
ESTIMADI D. LUIS FERNÁNDEZ OLMEDO: EL PROBLEMA DE NUESTROS OBISPOS NO ES YA LO QUE HACEN,SINO LO QUE NO HACEN.NO ES YA LO QUE DICEN,SINO LO QUE NO DICEN.!AY DEL PECADO DE OMISIÓN! CUÁNTA COBARDÍA, CUÁNTO SILENCIO,CUÁNTO MIEDO A LA CRUZ. Y DE TALES PASTORES,TAL REBAÑO. NOS HA TOCADO VIVIR EN UNA ÉPOCA DE CLAUDICACIONES. EN ESTAS CIRCUNSTANCIAS SON CONSOLADORAS UNAS PALABRAS DEL PROFETA EZEQUIEL,(cpt.9,3-4): LA GLORIA DEL DIOS DE ISRAEL SE ALZÓ SOBRE EL QUERUBÍN SOBRE EL QUE ESTABA,HACIA EL UMBRAL DE LA CASA,Y LLAMANDO AL HOMBRE VESTIDO DE LINO QUE LLEVEBA EL TINTERO DE ESCRIBA,LE DIJO:PASA POR EN MEDIO DE LA CIUDAD,POR EN MEDIO DE JERUSALÉN,Y PON POR SEÑAL UNA TAU EN LA FRENTE DE LOS QUE SE DUELEN DE TODAS LAS ABOMINACIONES QUE EN MEDIO DE ELLA SE COMETEN». OJALÁ QUE EL SEÑOR NOS CONCEDA LA GRACIA DE SER SEÑALADOS POR EL ÁNGEL CON ESA SEÑAL. CUÁNTAS SON LAS ABOMINACIONES,ABUSOS Y PROFANACIONES QUE TIENEN LUGAR EN NUESTROS TEMPLOS CADA DÍA. HACEN MANGAS Y CAPIROTES DE LA LITURGIA,HAY LAICOS NO CONSAGRADOS QUE REPARTEN LA COMUNIÓN,NO SE RESPETA EL RITUAL PRESCRITO PARA LA ADMINISTRACIÓN DE LOS SACRAMENTOS,SE BAUTIZA ALEGREMENTE A NIÑOS CUYOS PADRES RECHAZARON EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO Y DE LOS QUE HAY UNA SOSPECHA MÁS QUE FUNDADA DE NO TIENEN LA MENOR INTENCIÓN DE EDUCAR A SUS HIJOS EN LA SANTA FE CATOLICA ETC.ETC ETC. QUE EL SÑOR TENGA PIEDAD DE NOSOTROS.
EL ESCRITO ANTERIOR, ME RECUERDA EL NOVENO DIA DE LA NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA PEDIDO POR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO A SANTA FAUSTINA, DONDE EL SEÑOR EXCLAMA. «ESTAS ALMAS SON LAS QUE MAS DOLOROSAMENTE HIEREN MI CORAZÓN. A CAUSA DE LAS ALMAS TIBIAS (COBARDIA COMO LLAMA CARMEN) MI ALMA EXPERIMENTÓ LA MÁS INMENSA REPUGNANCIA EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS. A CAUSA DE ELLAS DIJE «PADRE ALEJA DE MI ESE CALIZ, SI ES TU VOLUNTAD. PARA ELLAS, LA ULTIMA TABLA DE SALVACIÓN CONSISTE EN RECURRIR A MI MISERICORDIA