«TODOS JUNTOS COMO HERMANOS….MIEMBROS DE UNA IGLESIA….ADULTERADA…»

La iniciativa anual nace para difundir el espíritu del encuentro interreligioso convocado por Juan Pablo II en Asís, en 1986. Participarán representantes de todas las confesiones cristianas y del Islam y judaísmo. Betancourt estará en el cierre.
Del 15 al 18 de noviembre tendrá lugar en Chipre el Encuentro «La civilización de la paz: religiones y culturas en diálogo», organizado por la Comunidad de San Egidio en cooperación con la Iglesia ortodoxa de Chipre, veintidós años después de la histórica Jornada Mundial de Oración por la Paz de Asís, convocada por Juan Pablo II.
En el corazón del Mediterráneo San Egidio reunirá durante tres días a Jefes de Estado de Europa, África y América Central y más de 200 personalidades religiosas y laicas, cardenales, patriarcas junto al rabino jefe de Israel, Yona Metzger, a Ezzeddin Ibrahim, Consejero de Su Alteza el Presidente de los Emiratos Árabes Unidos, a Su Santidad Ravishankar de la India, a los primados de las Iglesias cristianas y a líderes de otras confesiones. Han confirmado su asistencia el presidente de Chipre, el Gran Duque de Luxemburgo y los presidentes de Montenegro, Malta, Albania y Bosnia-Herzegovina.
El arzobispo ortodoxo Crisóstomos II afirmó que cada año la Comunidad de San Egidio organiza un encuentro por la paz, implicando a todas las religiones, «porque creen que todas las religiones juegan un papel positivo en la búsqueda de la paz». Esta iniciativa, que reúne a exponentes de todas las confesiones -católicos, ortodoxos, protestantes, anglicanos- y de todas las religiones, judaísmo e Islam, se llama Hombres y Religiones, nacida para difundir el espíritu de Asís. Nacido en la estela del primer encuentro interreligioso promovido por Juan Pablo II en octubre de 1986 en Asís.
Marco Impagliazzo, presidente de la comunidad de San Egidio, ha declarado que «en Chipre, lugar del Mediterráneo en el que especialmente se quiere un modo de convivir pacíficamente, intentaremos conjugar la paz con varios temas de interés: tendrá lugar una mesa redonda sobre América Latina, África y Asia y uno sobre la herencia de Juan Pablo II y el espíritu de Asís, con la participación del cardenal Estanislao Dziwisz. Habrá también una fuerte presencia femenina, con la jurista islámica indonesia Siti Mulia, que moderará la asamblea de apertura, mientras Ingrid Betancourt participará en la ceremonia conclusiva».
Otros temas específicos sobre los que se centrará también el encuentro serán: la violencia, la inmigración, la economía y, naturalmente, el ecumenismo.
Dada la delicada situación política no estará presente la sede Patriarcal de Constantinopla, para no correr el riesgo de alterar los delicados equilibrios diplomáticos con Turquía, así como también estarán ausentes, por el mismo motivo, los representantes islámicos y judíos de Turquía. Hay que recordar que la isla se encuentra dividida en dos, tras la intervención militar turca en 1974.
Fuente: RD

HACER EL BIEN CON LA PALABRA
— La palabra es un gran don de Dios y no debe emplearse para el mal.
— Imitar a Cristo en su conversación amable con todos. Nuestra palabra ha de enriquecer, alentar, consolar…
— Pasar por la vida haciendo el bien con la conversación. No hablar nunca mal de nadie.
I. Con alusión a alguna canción popular o a un juego de los niños hebreos de entonces, Jesús reprocha a quienes interpretan torcidamente sus enseñanzas la sinrazón de sus excusas. Son semejantes a los niños sentados en la plaza que se gritan unos a otros aquello que dice: Hemos hecho sonar la flauta y no habéis danzado, hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado. Y nos transmite a continuación el Señor lo que comentaban algunos del Bautista y de Él mismo: Porque llegó Juan, que no comía pan ni bebía vino, y decís: Tiene demonio. Llegó el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón y bebedor, amigo de publicanos y de pecadores1. El ayuno de Juan es interpretado como obra del demonio; a Jesús, en cambio, le llaman glotón. San Lucas no tiene reparo alguno en referir las acusaciones que se dijeron contra el Maestro2.
Lógicamente, la Sabiduría divina se manifiesta de manera distinta en Juan y en Jesús. Juan prepara el conocimiento del misterio divino mediante la penitencia; Jesús, perfecto Dios y perfecto hombre, es portador de la salvación, de la alegría y de la paz. «Por uno u otro camino –comenta San Juan Crisóstomo– teníais que haber venido a parar en el Reino de los cielos»3. El Señor termina así este breve pasaje del Evangelio, que leemos en la Misa de hoy: Y la sabiduría ha sido manifestada por todos sus hijos. Pero muchos fariseos y doctores de la Ley no supieron descubrir esa sabiduría que llega hasta ellos. En vez de cantar la gloria de Dios que tienen delante, emplean sus palabras en la maledicencia, tergiversando lo que ven y oyen. Sus ojos no ven las maravillas que se realizan en su presencia, y su corazón está cerrado ante el bien. ¡Qué distintas eran aquellas otras gentes, a las que en tantas ocasiones el Señor tenía que imponer silencio porque todavía no había llegado la hora de su manifestación pública! Y cuando esta llega, próxima ya la Pasión, toda la multitud de los que bajaban, llena de alegría, comenzó a alabar a Dios en alta voz por todos los prodigios que habían visto, diciendo: ¡Bendito el Rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el Cielo y gloria en las alturas!4. Algunos fariseos pidieron a Jesús que les hiciera callar, pero Él les respondió: Os digo que si estos callan gritarán las piedras.
La palabra es un gran don de Dios que nos ha de servir para cantar sus alabanzas y para hacer siempre el bien con ella, nunca el mal. «Acostúmbrate a hablar cordialmente de todo y de todos; en particular, de cuantos trabajan en el servicio de Dios.
»Y cuando no sea posible, ¡calla!: también los comentarios bruscos o desenfadados pueden rayar en la murmuración o en la difamación»5.
II. A Jesús le gustaba conversar con sus discípulos. San Juan nos dejó constancia en su Evangelio de sus confidencias de la Última Cena. «Conversaba mientras se encaminaba a otra ciudad –¡aquellas largas caminatas del Señor!–, mientras paseaba bajo los pórticos del Templo. Conversaba en las casas, con las personas que estaban a su alrededor, como María, sentada a sus pies, o como Juan, que tenía reclinada su cabeza sobre el pecho de Jesús»6. Nunca rehusó el diálogo con quienes se le acercaban en las situaciones de cultura, de tiempo… más diversas: Nicodemo, la mujer samaritana que había ido a buscar agua al pozo del pueblo, un ladrón cuando su dolor es más grande… Con todos se entendía Jesús y todos salían confortados con sus palabras. Y en esto también hemos de imitar al Maestro. A veces tendremos que vencer la tendencia a permanecer callados, o la inclinación a hablar con poca medida. Y siempre será una ocasión de vencer el egoísmo de estar en nuestras cosas para ocuparnos de lo que preocupa a los demás.
La palabra, regalo de Dios al hombre, nos ha de servir para hacer el bien: para consolar al que sufre, al que por cualquier circunstancia está pasando una mala temporada; para enseñar al que no sabe; para corregir amablemente al que yerra; para fortalecer al débil, teniendo en cuenta que –como dice la Sagrada Escritura– la lengua del sabio cura las heridas7; para levantar amablemente a quien ha caído, como Jesús hace constantemente. A muchos, que andan perdidos en la vida, les enseñaremos el camino. «Me acuerdo una vez –relata un buen escritor– que en el Pirineo, a mediodía, avanzábamos perdidos por las altas soledades (…). De pronto, envuelto en el gritar del viento oímos un son de esquilas; y nuestros ojos azorados, poco hechos a aquellas grandezas, tardaron mucho en descubrir una yeguada que abajo, en una rara verdor, pacía. Hacia allí nos encaminamos esperanzados (…). Pedimos camino al hombre, que era como de piedra; y él, volviendo los ojos en su rostro extático, alzó lentamente el brazo señalando vagamente un atajo, y movió los labios. En la atronadora marejada del viento, que ahogaba toda voz, solo dos palabras sobrenadaban que el pastor repetía con terquedad: “Aquella canal…”, estas eran sus palabras, y señalaba vagamente allá, hacia la altura. ¡Cuán bellas eran las dos palabras gravemente dichas contra el viento! (…). La canal era el camino, la canal por donde bajaban las aguas de las nieves derretidas. Y no era cualquiera, sino aquella canal que el hombre conocía bien entre todas por su fisonomía especial y propia que para él tenía; era aquella canal. ¿Lo veis? Para mí esto es hablar»8: enriquecer, orientar, animar, alegrar, consolar, hacer amable el camino… «Descubro también que mi persona se enriquece por medio de la conversación. Porque poseer sólidas convicciones es hermoso; pero más hermoso todavía es poderlas comunicar y verlas compartidas y apreciadas por otros»9.
Muchas de las personas que nos rodean andan perdidas en su pesimismo, en la ignorancia, en la falta de sentido de lo que hacen… Nuestras palabras, siempre alentadoras, han de indicar a muchos los caminos que llevan a la alegría, a la paz, a descubrir la propia vocación… «Aquella canal», por aquel camino se encuentra a Dios. Y muchos encontrarán a Cristo en esas confidencias normales llenas de sentido positivo, que se dan en medio de la vida corriente de todos los días.
III. La palabra «es uno de los dones más preciosos que el hombre ha recibido de Dios, regalo bellísimo para manifestar altos pensamientos de amor y de amistad con el Señor y con sus criaturas»10, y no podemos utilizarla de modo frívolo, vacío o inconsiderado, como ocurre en la locuacidad, y menos aun para faltar con ella a la verdad o a la caridad, pues la lengua –como afirma el Apóstol Santiago– se puede convertir en un mundo de iniquidad11, haciendo mucho daño a nuestro alrededor: discusiones estériles, burlas, ironías, maledicencia, calumnias… ¡Cuánto amor roto, cuánta amistad perdida, porque no se supo callar a tiempo!
¡Qué alta consideración tenía Jesús de la palabra y de la conversación!: Yo os digo que de cualquier palabra ociosa que hablen los hombres han de dar cuenta en el día del juicio12. Palabra ociosa es aquella que no aprovecha ni al que la dice ni al que la escucha, y proviene de un interior vacío y empobrecido. Esa manera descontrolada de hablar, esos modos difícilmente compatibles con una persona que busca la presencia de Dios allí donde se encuentre, suelen ser síntoma de tibieza, de falta de contenido interior. El hombre de bien, de su buen fondo saca cosas buenas; y el hombre malo, de su mal fondo saca cosas malas13.
De esas conversaciones, en las que se pudo hacer el bien y no se hizo, pedirá cuenta el Señor. «Después de ver en qué se emplean, ¡íntegras!, muchas vidas (lengua, lengua, lengua con todas sus consecuencias), me parece más necesario y más amable el silencio. -Y entiendo muy bien que pidas cuenta, Señor, de la palabra ociosa»14. De la conversación vana y superficial a la murmuración, al chisme, al enredo, a la susurración o a la calumnia suele haber un camino muy corto. Es difícil controlar la lengua si no hay presencia de Dios. De nosotros, de cada cristiano que quiere seguir a Cristo, se tendría que decir que en ninguna circunstancia nos oyeron hablar mal de nadie. Por el contrario, de cada uno se debería poder afirmar que pasó por la vida, como Cristo, haciendo el bien15. También con la palabra, con una conversación sencilla llena de interés por los demás. Aun el mismo saludo ha de llevar el bien a quienes nos encontramos cada día: es como decirles: ¡qué alegría haberte encontrado en mi camino!
1 Lc 7, 31-35. — 2 Cfr. Sagrada Biblia, Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona 1983, nota a Mt 11, 16-19. — 3 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre San Mateo, 37, 4. — 4 Lc 19, 37-38. — 5 San Josemaría Escrivá, Surco, Rialp, 3ª ed., Madrid 1986, n. 902. — 6 A. Luciani, Ilustrísimos señores, BAC, 2ª ed., Madrid 1978, p, 266. — 7 Cfr. Prov 12, 18. — 8 J. Maragall, Elogio de la palabra, Salvat, Madrid 1970, p. 24. — 9 A. Luciani, o. c., p, 206.— 10 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 298. — 11 Sant 3, 6. — 12 Mt 12, 36. — 13 Mt 12, 35. — 14 San Josemaría Escrivá, Camino, Rialp, 30ª ed., Madrid 1976, n. 447. — 15 Hech 10, 38.
para vos, que te andas quejando de otros hermanos…
AMIGO DE LOS PECADORES
— Son los enfermos quienes tienen necesidad de médico. Jesús ha venido a curarnos.
— La oveja perdida. La alegría de Dios ante nuestras diarias conversiones.
— Jesucristo sale muchas veces a buscarnos.
I. Leemos en el Evangelio de la Misa1 que publicanos y pecadores se acercaban a Cristo para oírle. Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: este recibe a los pecadores y come con ellos.
Meditando la vida del Señor podemos ver con claridad cómo toda ella manifiesta su absoluta impecabilidad. Más aún, Él mismo preguntará a quienes le acusan: ¿Quién de vosotros me argüirá de pecado?2, y «durante toda su vida, lucha con el pecado y con todo lo que engendra pecado, comenzando por Satanás, que es padre de la mentira… (cfr. Jn 8, 44)»3.
Esta batalla de Jesús contra el pecado y contra sus raíces más profundas no le aleja del pecador. Muy al contrario, lo aproxima a los hombres, a cada hombre. En su vida terrena Jesús solía mostrarse particularmente cercano de quienes, a los ojos de los demás, pasaban por «pecadores» o lo eran de verdad. Así nos lo muestra el Evangelio en muchos pasajes; hasta tal punto que sus enemigos le dieron el título de amigo de publicanos y de pecadores4. Su vida es un constante acercamiento a quien necesita la salud del alma. Sale a buscar a los que precisan ayuda, como Zaqueo, en cuya casa Él mismo se invitó: Zaqueo, baja pronto -le dice-, porque hoy me hospedaré en tu casa5. El Señor no se aleja, sino que va en busca de los más distanciados. Por eso acepta las invitaciones y aprovecha las circunstancias de la vida social para estar con quienes no parecían tener puestas sus esperanzas en el Reino de Dios. San Marcos nos indica cómo después del llamamiento de Mateo, muchos publicanos y pecadores estaban a la mesa con Jesús y con sus discípulos6. Y Cuando los fariseos murmuran de esta actitud, Jesús responde: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos…7. Aquí, sentado con estos hombres que parecen muy alejados de Dios, se nos muestra Jesús entrañablemente humano. No se aparta de ellos; por el contrario, busca su trato. La manifestación suprema de este amor por quienes se encuentran en una situación más apurada tuvo lugar en el momento de dar su vida por todos en el Calvario. Pero en este largo recorrido hasta la Cruz, su existencia es una manifestación continua de interés por cada uno, que se expresa en estas palabras conmovedoras: El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino a servir…8. A servir a todos: a quienes tienen buena voluntad y están más preparados para recibir la doctrina del Reino, y a quienes parecen endurecidos para la Palabra divina.
La meditación de hoy nos debe llevar a aumentar nuestra confianza en Jesús cuanto mayores sean nuestras necesidades; especialmente si en alguna ocasión sentimos con fuerza la propia flaqueza: Cristo también está cercano entonces. De igual forma, pediremos con confianza por aquellos que están alejados del Señor, que no responden a nuestro desvelo por acercarlos a Dios y que aun parece que se distancian más. «¡Oh, qué recia cosa os pido, verdadero Dios mío –exclama Santa Teresa–: que queráis a quien no os quiere, que abráis a quien no os llama, que deis salud a quien gusta de estar enfermo y anda procurando la enfermedad!»9.
II. Jesucristo andaba constantemente entre las turbas, dejándose asediar por ellas, aun después de caída ya la noche10, y muchas veces ni siquiera le permitían un descanso11. Su vida estuvo totalmente entregada a sus hermanos los hombres12, con un amor tan grande que llegará a dar la vida por todos13. Resucitó para nuestra justificación14; ascendió a los Cielos para prepararnos un lugar15; nos envía su Espíritu para no dejarnos huérfanos16. Cuanto más necesitados nos encontramos, más atenciones tiene con nosotros. Esta misericordia supera cualquier cálculo y medida humana; es «lo propio de Dios, y en ella se manifiesta de forma máxima su omnipotencia»17.
El Evangelio de la Misa continúa con esta bellísima parábola, en la que se expresan los cuidados de la misericordia divina sobre el pecador: Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, la carga sobre los hombros muy contento; y al llegar a casa reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: ¡Felicitadme! he encontrado la oveja que se me había perdido. «La suprema misericordia –comenta San Gregorio Magno– no nos abandona ni aun cuando lo abandonamos»18. Es el Buen Pastor que no da por definitivamente perdida a ninguna de sus ovejas.
Quiere expresar también aquí el Señor su inmensa alegría, la alegría de Dios, ante la conversión del pecador. Un gozo divino que está por encima de toda lógica humana: Os digo que así también habrá más alegría en el Cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse, como un capitán estima más al soldado que en la guerra, habiendo vuelto después de huir, ataca con más valor al enemigo, que al que nunca huyó pero tampoco mostró valor alguno, comenta San Gregorio Magno; igualmente, el labrador prefiere mucho más la tierra que, después de haber producido espinas, da abundante mies, que la que nunca tuvo espinas pero jamás dio mies abundante19. Es la alegría de Dios cuando recomenzamos en nuestro camino, quizá después de pequeños fracasos en esas metas en las que estamos necesitados de conversión: luchar por superar las asperezas del carácter; optimismo en toda circunstancia, sin dejarnos desalentar, pues somos hijos de Dios; aprovechamiento del tiempo en el estudio, en el trabajo, comenzando y terminando a la hora prevista, dejando a un lado llamadas por teléfono inútiles o menos necesarias; empeño por desarraigar un defecto; generosidad en la mortificación pequeña habitual… Es el esfuerzo diario para evitar «extravíos» que, aunque no gravemente, nos alejan del Señor.
Siempre que recomenzamos, cada día, nuestro corazón se llena de gozo, y también el del Maestro. Cada vez que dejamos que Él nos encuentre somos la alegría de Dios en el mundo. El Corazón de Jesús «desborda de alegría cuando ha recobrado el alma que se le había escapado. Todos tienen que participar en su dicha: los ángeles y los escogidos del Cielo, y también deben alegrarse los justos de la tierra por el feliz retorno de un solo pecador»20. Alegraos conmigo…, nos dice. Existe también una alegría muy particular cuando hemos acercado a un amigo o a un pariente al sacramento del perdón, donde Jesucristo le esperaba con los brazos abiertos.
Señor -canta un antiguo himno de la Iglesia-, has quedado extenuado, buscándome: //¡Que no sea en vano tan grande fatiga!21.
III. Y cuando la encuentra, la carga sobre los hombros muy contento…
Jesucristo sale muchas veces a buscarnos. Él, que puede medir en toda su hondura la maldad y la esencia de la ofensa a Dios, se nos acerca; Él conoce bien la fealdad del pecado y su malicia, y sin embargo «no llega iracundo: el Justo nos ofrece la imagen más conmovedora de la misericordia (…). A la Samaritana, a la mujer con seis maridos, le dice sencillamente a ella y a todos los pecadores: Dame de beber (Jn 3, 4-7). Cristo ve lo que ese alma puede ser, cuánta belleza –la imagen de Dios allí mismo–, qué posibilidades, incluso qué “resto de bondad” en la vida de pecado, como una huella inefable, pero realísima, de lo que Dios quiere de ella»22.
Jesucristo se acerca al pecador con respeto, con delicadeza. Sus palabras son siempre expresión de su amor por cada alma. Vete y no peques más23, advertirá solamente a la mujer adúltera que iba a ser apedreada. Hijo mío, ten confianza, tus pecados te son perdonados24, dirá al paralítico que, tras incontables esfuerzos, había sido llevado por sus amigos hasta la presencia de Jesús. A punto de morir, hablará así al Buen Ladrón: En verdad, en verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso25. Son palabras de perdón, de alegría y de recompensa. ¡Si supiéramos con qué amor nos espera Cristo en cada Confesión! ¡Si pudiéramos comprender su interés en que volvamos!
Es tanta la impaciencia del Buen Pastor que no espera a ver si la oveja descarriada vuelve al redil por su cuenta, sino que sale él mismo a buscarla. Una vez hallada, ninguna otra recibirá tantas atenciones como esta que se había perdido, pues tendrá el honor de ir a hombros del pastor. Vuelta al redil y «pasada la sorpresa, es real ese más de calor que trae al rebaño, ese bien ganado descanso del pastor, hasta la calma del perro guardián, que solo alguna vez, en sueños, se sobresalta y certifica, despierto, que la oveja duerme más acurrucada aún, si cabe, entre las otras»26. Los cuidados y atenciones de la misericordia divina sobre el pecador arrepentido son abrumadores.
Su perdón no consiste solo en perdonar y olvidar para siempre nuestros pecados. Esto sería mucho; con la remisión de las culpas renace además el alma a una vida nueva, o crece y se fortalece la que ya existía. Lo que era muerte se convierte en fuente de vida; lo que fue tierra dura es ahora un vergel de frutos imperecederos.
Nos muestra el Señor en este pasaje del Evangelio el valor que para Él tiene una sola alma, pues está dispuesto a poner tantos medios para que no se pierda, y su alegría cuando alguno vuelve de nuevo a su amistad y a su cobijo. Y este interés es el que hemos de tener para que los demás no se extravíen y, si están lejos de Dios, para que vuelvan.
1 Lc 15, 1-10. — 2 Jn 8, 46. — 3 Juan Pablo II, Audiencia general 10-II-1988. — 4 Cfr. Mt 11, 18-19. — 5 Cfr. Lc 19, 1-10. — 6 Cfr. Mc 2, 13-15. — 7 Cfr. Mc 2, 17.— 8 Mc 10, 45. — 9 Santa Teresa, Exclamaciones, n. 8. — 10 Cfr. Mc 3, 20. — 11 Cfr. Ibídem. — 12 Cfr. Gal 2, 20. — 13 Cfr. Jn 13, 1. — 14 Cfr. Rom 4, 25. — 15 Cfr. Jn 14, 2. — 16 Cfr. Jn 14, 18 — 17 Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 30, a. 4. — 18 San Gregorio Magno, Homilía 36 sobre los Evangelios. — 19 Cfr. ídem, Homilía 34 sobre los Evangelios, 4. — 20 G. Chevrot, El Evangelio al aire libre, pp. 84-85. — 21 Himno Dies irae. — 22 F. Sopeña, La Confesión, pp. 28-29. — 23 Jn 8, 11. — 24 Mt 9, 2. — 25 Lc 24, 43. — 26 F. Sopeña, o. c. p. 36.
y para vos, que peleas por el cristianismo
¡FUEGO HE VENIDO A TRAER A LA TIERRA!
— El afán divino de Jesús por todas las almas.
— El apostolado en medio del mundo se ha de propagar como un incendio de paz.
— La Santa Misa y el apostolado.
I. El Señor manifiesta a sus discípulos, como Amigo verdadero, sus sentimientos más íntimos. Así, les habla del celo apostólico que le consume, de su amor por todas las almas: Fuego he venido a traer a la tierra, y ¿qué quiero sino que ya arda? Y les muestra su impaciencia divina por que se consuma en el Calvario su entrega al Padre por los hombres: Tengo que ser bautizado con un bautismo ¡y cómo me siento urgido hasta que se lleve a cabo!1. En la Cruz tuvo lugar la plenitud del amor de Dios por todos, pues nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos2. De esta predilección participamos quienes le seguimos.
San Agustín, comentando este pasaje del Evangelio de la Misa, enseña: «los hombres que creyeron en Él comenzaron a arder, recibieron la llama de la caridad. Es la razón por la que el Espíritu Santo se apareció en esa forma cuando fue enviado sobre los Apóstoles: Se les aparecieron lenguas como de fuego, que se posaron, repartidas, sobre cada uno de ellos (Hech 2, 3). Inflamados con este fuego, comenzaron a ir por el mundo y a inflamar a su vez y a prender fuego a los enemigos de su entorno. ¿A qué enemigos? A los que abandonaron a Dios que los había creado y adoraban las imágenes que ellos habían hecho (…). La fe que hay en ellos se encuentra como ahogada por la paja. Les conviene arder en ese fuego santo, para que, una vez consumida la paja, resplandezca esa realidad preciosa redimida por Cristo»3. Somos nosotros quienes hemos de ir ahora por el mundo con ese fuego de amor y de paz que encienda a otros en el amor a Dios y purifique sus corazones.
Iremos a la Universidad, a las fábricas, a las tareas públicas, al propio hogar… «Si en una ciudad se prendiese fuego en distintos lugares, aunque fuese un fuego modesto y pequeño, pero que resistiese todos los embates, en poco tiempo la ciudad quedaría incendiada.
»Si en una ciudad, en los puntos más dispares, se encendiese el fuego que Jesús ha traído a la tierra y este fuego resistiese al hielo del mundo, por la buena voluntad de los habitantes, en poco tiempo tendríamos la ciudad incendiada de amor de Dios.
»El fuego que Jesús ha traído a la tierra es Él mismo, es la Caridad: ese amor que no solo une el alma a Dios, sino a las almas entre sí (…). Y en cada ciudad estas almas pueden surgir en las familias: padre y madre, hijo y padre, madre y suegra; pueden encontrarse también en las parroquias, en las asociaciones, en las sociedades humanas, en las escuelas, en las oficinas, en cualquier parte (…). Cada pequeña célula encendida por Dios en cualquier punto de la tierra se propagará necesariamente. Luego, la Providencia distribuirá estas llamas, estas almas-llamas, donde crea oportuno, a fin de que en muchos lugares el mundo sea restaurado al calor del amor de Dios y vuelva a tener esperanza»4.
II. El apostolado en medio del mundo se propaga como un incendio. Cada cristiano que viva su fe se convierte en un punto de ignición en medio de los suyos, en el lugar de trabajo, entre sus amigos y conocidos… Pero esa capacidad solo es posible cuando se cumple en nosotros el consejo de San Pablo a los cristianos de Filipos: Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús5. Esta recomendación del Apóstol «exige a todos los cristianos que reproduzcan en sí, en cuanto al hombre es posible, aquel sentimiento que tenía el Divino Redentor cuando se ofrecía en Sacrificio, es decir, imiten su humildad y eleven a la suma Majestad de Dios, la adoración, el honor, la alabanza y la acción de gracias»6. Esta oblación se realiza principalmente en la Santa Misa, renovación incruenta del Sacrificio de la Cruz, donde el cristiano ofrece sus obras, sus oraciones e iniciativas apostólicas, la vida familiar, el trabajo de cada jornada, el descanso; incluso las mismas pruebas de la vida, que, si son sobrellevadas pacientemente, se convierten en medio de santificación7. Al terminar el Sacrificio eucarístico, el cristiano va al encuentro de la vida, como lo hizo. Cristo en su existencia terrena: olvidado de sí mismo y dispuesto a darse a los demás para llevarlos a Dios.
La vida cristiana debe ser una imitación de la vida de Cristo, una participación en el modo de ser del Hijo de Dios. Esto nos lleva a pensar, mirar, sentir, obrar y reaccionar como Él ante las gentes. Jesús veía a las muchedumbres y se compadecía de ellas, porque andaban como ovejas sin pastor8, en una vida sin rumbo y sin sentido. Jesús se compadecía de ellas; su amor era tan grande que no se dio por satisfecho hasta entregar su vida en la Cruz. Este amor ha de llenar nuestros corazones: entonces nos compadeceremos de todos aquellos que andan alejados del Señor y procuraremos ponernos a su lado para que, con la ayuda de la gracia, conozcan al Maestro.
En la Santa Misa se establece una corriente de amor divino desde el Hijo que se ofrece al Padre en el Espíritu Santo. El cristiano, incorporado a Cristo, participa de este amor, y a través de él desciende sobre las más nimias realidades terrenas, que quedan así santificadas y purificadas y más aptas para ser ofrecidas al Padre por el Hijo, en un nuevo Sacrificio eucarístico. Especialmente el apostolado queda enraizado en la Misa, de donde recibe toda su eficacia, pues no es más que la realización de la Redención en el tiempo a través de los cristianos: Jesucristo «ha venido a la tierra para redimir a todo el mundo, porque quiere que los hombres se salven (1 Tim 2, 4). No hay alma que no interese a Cristo. Cada una de ellas le ha costado el precio de su Sangre (cfr. 1 Pdr 1, 18-19)»9. Imitando al Señor, ningún alma nos debe ser indiferente.
III. Cuando el cristiano participa en la Santa Misa, pensará en primer lugar en sus hermanos en la fe, con quienes se sentirá cada vez más unido, al compartir con ellos el pan de vida y el cáliz de eterna salvación. Es un momento señalado para pedir por todos y especialmente por quien ande más necesitado; nos llenaremos así de sentimientos de caridad y de fraternidad, «porque si la Eucaristía nos hace uno entre nosotros, es lógico que cada uno trate a los demás como hermanos. La Eucaristía forma la familia de los hijos de Dios, hermanos de Jesús y entre sí»10.
Y después de ese encuentro único con el Señor, nos ocurrirá como a aquellos hombres y mujeres que fueron curados de sus enfermedades en alguna ciudad o camino de Palestina: tan alegres estaban que no cesaban de pregonar por todas partes lo que habían visto y oído, lo que el Maestro había obrado en sus almas o en sus cuerpos. Cuando el cristiano sale de la Misa habiendo recibido la Comunión, sabe que ya no puede ser feliz solo, que debe comunicar a los demás esa maravilla que es Cristo. Cada encuentro con el Señor lleva a esa alegría y a la necesidad de comunicar a los demás ese tesoro. Así, como resultado de una fe grande, se propagó el cristianismo en los primeros siglos: como un incendio de paz y de amor que nadie pudo detener.
Si logramos que nuestra vida gire alrededor de la Santa Misa, encontraremos la serenidad y la paz en cada circunstancia del día, con un afán grande de darle a conocer, pues «si vivimos bien la Misa, ¿cómo no continuar luego el resto de la jornada con el pensamiento en el Señor, con la comezón de no apartarnos de su presencia, para trabajar como Él trabajaba y amar como Él amaba? Aprendemos entonces a agradecer al Señor esa otra delicadeza suya: que no haya querido limitar su presencia al momento del Sacrificio del Altar, sino que haya decidido permanecer en la Hostia Santa que se reserva en el Tabernáculo, en el Sagrario»11.
También para nosotros el Sagrario es siempre Betania, «el lugar tranquilo y apacible donde está Cristo, donde podemos contarle nuestras preocupaciones, nuestros sufrimientos, nuestras ilusiones y nuestras alegrías, con la misma sencillez y naturalidad con que le hablaban aquellos amigos suyos, Marta, María y Lázaro»12. En el Sagrario encontraremos, cuando devolvamos la visita al Señor, las fuerzas necesarias para vivir como discípulos suyos en medio del mundo. También nosotros, como algunas almas que estuvieron muy cerca de Dios13, podremos repetir, con el corazón lleno de gozo: Ignem veni mittere in terram… He venido a traer fuego a la tierra, ¿y qué quiero sino que arda? Es el fuego del amor divino, que trae la paz y la felicidad a las almas, a la familia, a la sociedad entera.
1 Lc 12, 49. — 2 Jn 15, 13. — 3 San Agustín, Comentario al Salmo 96, 6. — 4 Ch. Lubich, Meditaciones, pp. 59-60. — 5 Flp 2, 5. — 6 Pío XII, Enc. Mediator Dei, 20-XI-1947, 22. — 7 Cfr. Conc. Vat. II; Const. Lumen gentium, 34. — 8 Mt 9, 36. — 9 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 256. — 10 Ch. Lubich, La Eucaristía, Ciudad Nueva, Madrid 1977, p. 78. — 11 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 154. — 12 Ibídem. — 13 Cfr. A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, pp. 17, 110, 115, 470.
Cuando dejaran de ofender a Dios, poniendolo al nivel de buda y mahoma. Cuando recordaran que los judios rechazaron a Dios y lo crucificaron. Y todos los protestantes rechazaron la iglesia fundada por Dios, calumniando de nuestra Santa Madre Maria, de nuestros santos y martires.
Nunca me eh explicado ¿Qué quieren dialogar?
De que sirve dialogar si no vas con la intención de salvar almas.
San Egidio muestra nuevamente su rostro. Instrumento de division, escandalo, y modelo de ruptura con todo aquello que aun intenta mostrarse como Catolico.
Estos encuentros son inspiracion del fascismo progresista, quienes mientras muestran un rostro maricon de supuesta caridad y comprension, clavan el puñal de su veneno bien profundo.
Los clerigos que corren tras de esta ideologia (no solamente una postura, o preferencia, o un «estilo») son igualmente – o mas – culpables de apostasia y modernismo. Por años ya, han inoculado su veneno en las mentes y en los corazones de generaciones de catolicos. Su accion no es casual ni improvisada, sino la obra de quienes vienen acechando para devorar y destruir.
Ultimamente estos encuentros vuelven a tener otro «ribete» mas, tambien largamente calculado. Ahora son instrumentos de «accion social». Como cuando cocinamos un rico guiso, lo condimentamos con sabrosos condimentos, asi estos ideologos han sabido «sazonar» su accion con temas tan sentidos como «inmigracion» «violoencia» etc. Que ternura! quien tan solo intente rechazar sus ideas se enfrenta a otro problema: ser acusado por esta mafia modernista de «anti» derechos humanos.
Gracias santo subito por tu pestilente herencia.
Bravo, hermano, por tus preciosas palabras.
Pero igual, por las mismas razones, por el Amor infinito de Aquel que se abajó hasta nosotros, para salvarnos, por su infinita Misericordia, porque no Hay Amor más grande que que que Dios nos ha manifestado en Su Hijo Jesucristo, Nuestros Dios, Nuestro Señor y Salvador.
Nos condolemos, lloramos y nos lamentamos de que EL UNICO DIOS, sea igualado a otros dioses, que La Iglesia ya no proclame LA VERDAD, LA BUENA NUEVA, a todos los hombres, y que suponga virtud, el No «hacer proselitismo sobre Aquel cuyo NOMBRE ESTA POR ENCIMA DE TODO NOMBRE, por un supuesto respeto a «la conciencia» de los demás.
Solamente digo una cosa, si así hubiesen pensado los apóstoles, nosotros no habríamos conocido el Evangelio.
fe de erratas dice: que que que
y Que el que
perdon escribo rapido y olvido releer… para corregir, cosas de la edad…
y si no quisieran hablar también los criticarían…
ni ellos van a cambiar si fe ni ustedes la suya
ACEPTENLOOOOOOO! y vivan con ellos, verán que serán más felices :D
Ah! otra cosa… buda y mahoma tienen una gran filosofía… al igual que jesucristo… la neta, mis respetos para todos ellos
Mmm… Yo creo en diálogo que se hace en la verdad. Podemos hablar con otros hermanos para mostrarles a Cristo. Con todo respeto, a ver esta página me preguntó si quienes las leen no tendrán una idea equivocada de quienes somos los católicos. Somos gente que quiere hacer conocer la Verdad, que es Cristo y su Santa Iglesia. Pero la Verdad no se puede imponer por las malas (Eso no funciona) Se tiene que mostrar con la vida. Y creo que esta página (que leo todos los días) no es un lugar de diálogo y misericordia. Claro que hay que señalar lo falso y denunciarlo. Pero ¿Todo es malo en la actual Iglesia? No lo creo…
Desde hace aproximadamente una década, los analistas internacionales vaticinan que los conflictos del futuro habrán de ser conflictos entre civilizaciones, es decir, conflictos étnico-culturales, pero sobre todo, conflictos religiosos.
Esto probablemente no causa ninguna preocupación a los «Defensores de la Tradición», dada la belicosidad manifiesta en este sitio, pero si, mucho antes de que los Huntington y cia comenzaran a sostenerlo, hubo un alma sensible que lo intuyó, y se preocupó por ello. Nuestro buen pastor en la tierra, el Vicario de Cristo, que como tal, se preocupó verdaderamente por su rebaño, y como El mismo Cristo, por todos los hombres, sean estos justos o pecadores; prostitutas o publicanos; sanos o enfermos; judíos, samaritanos, romanos, o simplemente, gentiles.
Me pregunto si los que aquí hablan de «pestilente herencia», conocen ALGO de la biografía de Juan Pablo II.
Quién como él conoció y padeció los horrores del odio, persecución e intolerancia nazi durante la ocupación de Polonia, y posteriormente del comunismo soviético?
Alguno de los que levantan el dedo acusador ha puesto en peligro su propia vida, para salvar la de otra persona?
A diferencia de muchos (que se agotan en palabras altisonantes) nadie puede dudar del coraje y determinación por Cristo, de Juan Pablo II: expuso su vida para, en la clandestinidad, primeramente formarse, y luego ordenarse sacerdote; enfrentó con coraje y detrminación al régimen comunista, para llevar la palabra y los sacramentos aún a donde ello estaba vedado, exponiéndose, no sólamente a la reclusión, sino a su misma muerte.
Pues bien, este pastor excepcional, profundo conocedor de las peores aberraciones de que es capaz el hombre, concibió la iniciativa de reunir a todas las religiones, en un diálogo que permita el conocerse, porque del conocimiento nace la confianza, y con la confianza se construye la Paz.
El propósito de Asís no es el de ceder en nuestra fé, y si este diálogo contribuye a detener o mitigar las persecuciones, aberraciones y martirios, casi cotidianos, que deben afrontar nuestros hermanos en la India, Medio Oriente, China, y tantos otros sitios de este planeta, creo que el esfuerzo no será en vano (hace tan sólo algunas semanas, las persecuciones en la India han martirizado a decenas de nuestros hermanos en la fé, sacerdotes, monjas y familias enteras).
En cuanto al ecumenismo, alguién puede indicarme algún precepto de nuestra doctrina en que haya cedido la Iglesia Católica?
Ello no es posible pues, la luz confrontada con la oscuridad no puede sino iluminarla.
Si somos conscientes de poseer el tesoro de la verdad debemos, asimismo, arder en deseos de propagarlo. Y acasó no debió Pedro ingresar a la casa del centurión romano para llevar la verdad a todos los que allí se encontraban?
Si ellos no vienen a nosotros, debemos ir a ellos.
Señora Susan, deje tranquilos a los señores Buda y Mahoma, si a Ud. le gustan vayase con ellos. Y Jesucristo no tiene «una gran filosofia», como dice Ud. Jesucristo es el Hijo de Dios y tiene una Fe, proque lo que es filosofia ahora la deicen tener hasta los Kirchner.
Eso del San Egidio son tan mantecosos que tambien se preocupan por no «romper el equilibrio» con Turquia.
Justo un pais que se jacta todavia de haber matado a millones de cristianos y no «lo quieren disgustar».
Pues Turquia puede irse a la mismisima re…..que los p….
Religión no hay más que Una, Iglesia (Asamblea) Cristiana ( seguidora de Cristo) Católica (universal) Apostólica (fundada sobre el pilar de los Doce Apóstoles) Romana (por la Sede en Roma) y Verdadera ( asentada en la Revelación bíblica, los Santos Padres y el Magisterio) Por lo tanto, fuera de ella no hay salvación y existen otras creencias cuyos aludidos son también nuestros hermanos y debemos llevar consigo siempre la credencial de Apóstoles auténticos: amorosos, dulces, amables, obedientes y mansos.
Por lo mismo, si no se adora a Dios Verdadero se está adorando al Diablo y carece de sentido servir a dos señores.
¡Un abrazo¡
Con tu pensamiento Arturito, Roma jamás hubiese sido convertida…porqué predicarles? Porqué ir a ellos? si habían martirizado a tantos cristianos…por suerte, los verdaderos apóstoles no pensaron igual.
Nacho, seré duro, pero no comprendí. Se adora al diablo hablando con los otros? Si es eso lo que quisiste decir…honraba Nuestro Señor al diablo, como sostenían los fariseos, por andar entre prostitutas y publicanos?
P. Rafael,
nosotros no estamos en contra de la conversión de los no católicos, y no pensamos, nunca hemos pensado, ni pensaremos, que la conversión se hace por la fuerza.
Pero si estamos en contra del moderno error, que consiste en dialogar y no evangelizar que se manifiesta en esas reuniones, en el peligroso ejemplo, en la sacrilega hospitalidad de ídolos en los templos católicos, que sucedió en Asis, y en los ejemplos dolorosos de que hemos sido testigos, en esas reuniones, en las conversiones que han sido truncadas dentro del seno mismo de la Iglesia, con un lacónico, Dios no quiere que te conviertas a católico, sino que seas bueno en tu religión, ESO ESTA PASANDO, eso lo han atestiguado muchos y de ello nos lamentamos pues esa NUNCA FUE, NI SERA LA POSTURA DE LA SANTA MADRE IGLESIA…
!!!Queremos que Cristo Reine!!!
y para ello debemos proclamar la Verdad, sin oscurecerla por quedar bien con los demás…
Lo que nos fue mandado, Id por todo el mundo….
que lo hemos dicho hasta el cansancio. No es un mensaje producido por nosotros, es Palabra de Dios y por ello lo defendemos a capa y espada, y en segundo lugar, porque conviene a la Salvación de las almas, fin último de toda ley o costumbre católica: La Gloria de Dios y salvación de las Almas.
Ese paraiso terrenal, que nos quieren mostrar y que es una utopia, no existe y no, nunca existirá, sino hasta que todos los pueblos y todas las naciones nos sometamos AL UNICO REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES
JESUCRISTO.
Rebajando la fe, para unirnos a orar con quienes adoran ídolos, es traicionar a Jesucristo públicamente, es corromper la fe de los debiles y abrir la puerta para que por ella salgan tranquilos los pocos que quedan,
pero como ya dijo alguno «Se os pedirà cuenta… »
Al menos nosotros no nos hemos quedado como los perros mudos, hemos ladrado, hemos llorado,
pero se nos ha reducido al silencio, mientras que el predador (las malas ideologías, las herejías, tienene cabida y estan en plena comunión) nosotrtos hemos sido dejados fuera, para confusión de los débiles, y de los adormecidos.
Con todo respeto, pero con la certeza que esto no durará por siempre…
porque al final de toda esta obscuridad
El Inmaculado Corazón de María, nos sorprenderá….
Le pido humildemente a todos los que participan en este foro se unan a la cruzada del Rosario, pedida por Mons. Fellay…
Todo sea para mayor gloria de Dios!!!!
No estoy de lado de nadie arturito, no estoy ni con los católicos, ni con los budistas, ni con los musulmantes, ni con ningunar religión, pero las personas que fundaron las religiones (Jesucristo, Mahoma, Buda, y bueno, muchos profetas más de otras religiones) tienen todos mis respetos, y por supuesto, me dejan muchísimas enseñanzas…
No está mal tratar con herejes, cismáticos e infieles. El problema surge con el «para qué». Ahora bien, ¿Para hablar de la paz? Bien lo dice Isaías: «no hay paz para los impíos» Esos que se reúnen no pueden hablar de ninguna civilización de paz, porque no reconocen ni lo tienen, ni tampoco buscan tener a Cristo como Rey.
Naturalmente que no quise decirlo , querido hermano Gonza.
Muy al contrario, Jesús le combatía enseñando el camino a los pecadores, curando a endemoniados, etc.
Saludos.
Entonces te equivocaste de pagina Susan. Te encontrarias mas a gusto en un sitio «multireligioso·». Este es un foro catolico y Jesucristo no «fundo» una religion, ni puede ser comparado con todos esos «profetas».
Como «fundadores» podes incluir a John Smith -fundador de los mormones. Mary Baker de la «ciencia cristiana», el fundador de los Testigos, y tambien podes eguir con Billy Graham, Jimmy Swagert y el Pastor Gimenez que seguramente te pueden dejar «muchas enseñanzas». Y tambien algun «chaman» o «pai» tambien merecen tus respetos.
La verdadera Iglesia es la Católica fundada por Jesucristo mismo que es Dios, que vino al mundo como hijo de hombre y mostrarnos el camino de salvación para la humanidad que ya tenia un destino inevitable a la perdición, es por eso que Dios nos vino a salvar a su manera como hijo de hombre muriendo en una cruz y pagar por los pecados de cada uno de nosotros infieles y pecadores, su mensaje era sencillo y claro, instaurando su iglesia prometiendo que las fuerzas del infierno no prevaleceran sobre ella y es asi que la cumple despues de casi 2000 años un gran milagro despues de muchas tribulaciones masacres de martires y destrucción casi total de la iglesia de Cristo que sobrevive solo por Gracia de Dios y su providencia divina, el quiere que su iglesia sea una, como el la queria al fundarla para que todos los demas crean que el vino para salvarnos a su manera, nos puso un vicario a Pedro y sucesores con el poder de las llaves de su reino para dejar entrar a quien el quiera y de perdonar pecados en nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, es su mensaje simple, ahora vienen falsas religiones con filosofias complicadas tiradas de los pelos demostrando la sabiduria humana sofisticada en una falsa salvación de la cuerda floja que mas tiran para la perdición y si alguno se arrepiente y se salva es por la gran misericordia de Dios que nos ama mucho claro tendran que pagar un largo purgatorio por su indiferencia hacia la verdad en Cristo Jesus, al final el sencillo mensaje de Jesus que no quisieron entender los opaca solo con la Gracia de Dios que nos ilumina, incluso Pedro cayo en la cuenta de no querer permitir el plan de salvaciòn de Cristo al defenderlo no permitiendo que valla al calvario y muera en Jerusalen por nuestros pecados y Jesus lo reprende hasta lo llama satanas, al final tuvieron que aceptar por que asi Dios lo queria de la debilidad de dejarse morir en una cruz como un perdedor, muestra su gran sabiduría y poder, resucitando, cambiando el orden mundial establecido y cambiando la historia de una forma increible por que solo Dios pudo ser capaz de hacerlo de esa manera. Los que ya nos hemos convertido y nos esforzamos de vivir el evangelio damos testimonio y con mas seguridad los santos de la verdad en Cristo Jesus que vencio la muerte, al mundo y al maligno, en su simplesa y gran sabiduria. Lo que trataba de hacer Juan Pablo II con esta reunión de muchas religiones era demostrar que el hombre se inclina siempre hacia el gran supremo Dios todopoderoso y asi desdeñar la atrofia que se esta dando desde el siglo pasado de poner al hombre mas alla como el centro del universo y opacar sino es que anular completamente a Dios una aberración jamas dada en toda la historia. Es el camino dada por Jesucristo Nuestro Señor en su Iglesia por el fundada y en la que hallamos la plenitud de la salvación.
«Quie CONMIGO no JUNTA , DESPARRAMA»
«Quien CONMIGO no JUNTA , DESPARRAMA»
Rochi, recuerda esto y guárdalo en tu corazón:
Pero cuestiones necias y genealogías y contiendas y debates sobre la ley,EVÍTALAS, porque son INÚTILES Y VANAS.
HUYE del HOMBRE HEREJE, después de haberle corregido una y dos veces, sabiendo que quien es de esta RALEA, está PERVERTIDO y es DELINCUENTE.
Se CONDENA por su PROPIA CONCIENCIA.
(Esto lo digo en mi carta a TITO, III, 9-11).
Adriana, ¿quienes son «nosotros»? y por favor te ruego que te informes ya que en estos momentos, la evangelizaciòn es uno de los puntos fundamentales de la Iglesia. La Iglesia es evangelizadora, pero no a los palos, simplemente, el diàlogo es uno de sus instrumentos y lo que hace lo hace en funciòn de la evangelizaciòn. Firmes en la esperanza, con entrañas de misericordia, sabièndonos amados por Dios, con fervor misionero y en nuestra entrega cotidiana. (Navegar mar adentro)
Por eso, dejemos de mirar pavadas y ser de vuelo corto, por favor lo que nuestra Madre y Maestra hace està mucho mas allà de nuestras narices y agravios.
Bendiciones. LUISE
Nacho, excelente y claro su comentario del 16 de noviembre, estoy en un todo de acuerdo con usted.
Bendiciones LUISE
Me uno contigo Adriana para rezar los rosarios por las intesiones de la FSSPX y la de nuestro Prior Monseñor Fellay, Bendiciones en Cristo Maria, que sea para Gloria de Dios.
Carlos de la V, ¿Podrìa incluìr en sus oraciones del Santo Rosario las intenciones del Santo Padre, de la Iglesia y de todos aquellos que buscan en el Amor la conversiòn del que no conoce, no quiere o tiene el corazòn lleno de odio por sus hermanos hijos del Ùnico Dios?
Gracias, Es lo que nuestra Madre pide.
Bendiciones mil, LUISE
hare uno especial por su salvación Sr. Luise.
Bendiciones.
La Comunidad San Egidio aqui en Buenos Aires se dedica a organizar comilonas en la Iglesia Nuestra Señora del Carmen del Barrio Norte DENTRO DEL TEMPLO para las navidades.
El cuerpo es su preocupación.
Gracias siempre es valiosa la oraciòn generosa de otro, pues a ella se suma precisamente eso, la generosidad. Tambièn lo harè por usted.
Bendiciones mil. LUISE
La CIZAÑA ya no se parece al trigo.
Está BIEN DISTINGUIDA.
Santísimo SEGADOR, ven pronto, que si no se acrotaran los días mucho trigo perecerá.
La cizaña nunca se pareció al trigo, simplemente crecen juntas y si queremos cortarla podemos también cortar el buen trigo. Aunque se distinga, el riesgo es el mismo.
Eso dijo Nuestro Señor y no cambiarán nunca sus Palabras:»Pasarán el cielo y la tierra pero mis Palabras, Jamás»
Por algo lo permite, somos libres, si tanto la reconocemos, entonces, rechacémosla sin cortar nada. Quizás allí esté el mérito.
Bendiciones LUISE
PARA LOS QUE NO LO SEPAN, LAS INTENSIONES DEL ROSARIO SON:
Delante de estas nuevas dificultades, nos permitimos hacer de nuevo un llamado a vuestra generosidad, y en vista del éxito de nuestra primera cruzada de rosarios para obtener el retorno de la Misa tridentina, queremos presentar a Nuestra Señora un nuevo ramillete de un millón de rosarios para obtener de su intercesión la supresión del decreto de excomunión. A partir del 1° de noviembre hasta la fiesta de Navidad, empeñémonos en rezar con ardor renovado PARA QUE EL SANTO PADRE, EN ESTAS HORAS DIFICIELES DE LA HISTORIOA, CUMPLA CON FIDELIDAD SUS AUTUSTAS FUNCIONES, SEGUN EL CORAZON DE JESUS, PARA EL BIEN DE LA IGLESIA.
Estamos íntimamente persuadidos de que tal medida de parte del Soberano Pontífice producirá efectos tan profundos sobre el Cuerpo Místico como los producidos por la libertad de liturgia tradicional…
Esto para aclarar, lo que algunos maliciosamente intentan desprestigiar… y desviar la atención…
PARA QUE EL SANTO PADRE, EN ESTAS HORAS DIFICILES DE LA HISTORIA, CUMPLA CON FIDELIDAD SUS AUGUSTAS FUNCIONES, SEGUN EL CORAZON DE JESUS, PARA EL BIEN DE LA IGLESIA…
perdón, por tanto error en el comentario anterior…
Santo Rosario
Intenciones del Santo Padre para el Mes de diciembre
Intención General
Que la Iglesia promueva la cultura de la vida frente a una cultura de violencia y muerte.
Intención Misional
Que los gestos fraternos de los cristianos en países de misión muestren que el Niño nacido en Belén es luz y esperanza para el mundo.
Bendiciones. Luis Emilio
Qué PORQUERÍA de pensamiento hay aquí! En vez de promover la unión, promueven la separación. Es cierto que no comparten ideologías, pero por eso no debemos estar en paz? Ah, claro! como no creen en Cristo los caguemos a palos, porque son blasfemos.
Algunas «religiones» como pone el título, tienen valores positivos.
Me da ASCO que tengan las mentes tan cerradas, lo importante no es adorar una imagen, sino llevar una vida de amor y paz con nuestros hermanos.