Reelección de Bergoglio y sorpresivo acceso de Arancedo a mesa ejecutiva

El arzobispo de Santa Fe reemplazará al saliente arzobispo Agustín Radrizzani en la vicepresidencia segunda. El arzobispo de Tucumán, Luis Villalba, sigue como vice primero. Monseñor Enrique Eguía Seguí, secretario general.

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El cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires), considerado el «líder moral» de la oposición por Cristina Fernández y Néstor Kirchner, fue reelecto hoy por sus pares como presidente de la Conferencia Episcopal Argentina para el trienio 2008-2011.

El primado argentino, que el próximo 17 de diciembre cumplirá 72 años, necesitó de apenas una vuelta para ser ratificado como líder de la Iglesia vernácula, en el marco de la asamblea plenaria electiva que se desarrolla en al casa de ejercicios El Cenáculo – La Montonera, de Pilar.

Bergoglio será acompañado en la mesa ejecutiva por los arzobispos Luis Villalba (Tucumán), vicepresidente primero, quien continuará en el cargo pese a que se especuló que podría declinar su candidatura, y José María Arancedo (Santa Fe), quien en forma sorpresiva accedió como vicepresidente segundo.

En tanto, la secretaría general quedó en manos del obispo auxiliar Enrique Eguía Seguí (Buenos Aires).

El prelado santafesino reemplazará en la conducción eclesiástica al arzobispo Agustín Radrizzani (Mercedes-Luján), quien es considerado un hombre de buen diálogo con la Casa Rosada.

Fuentes eclesiásticas confirmaron que la elección de Arancedo como vicepresidente segundo fue «muy reñida» y demandó «más de tres vuelta» hasta que su nombre primara sobre el de Radrizzani.

El sorpresivo cambio abrió un sinnúmero de especulaciones, sobre todo porque se descontaba que el prelado mercedino podía subir un escalón más en la mesa ejecutiva.

«Hay que leerlo como una promoción de Arancedo y no como una derrota de Radrizzani», se apresuró a aclarar un obispo.

Empero, algunas fuentes confiaron que a un grupo de prelados «no cayó bien» que Radrizzani revelara este fin de semana, en declaraciones periodísticas, que «un puñadito» de obispos pide «una presencia más dura» de la Iglesia en cuestiones políticas y sociales.

Esa opinión, que ponía en evidencia divergencias internas en cuanto al estilo de conducción cuando se intentaba la hegemonía de posturas más conciliadoras, parece haber inclinado la balanza a favor de Arancedo, quien, sin embargo, no tiene un perfil muy diferente al Radrizzani.

El prelado santafesino, que aspiraba a la presidencia de la comisión episcopal de Comunicación Social, es conocido por su fuerte predicamento en cuestiones sociales, es un conocedor de la doctrina y leyes eclesiásticas, y recientemente tuvo un fuerte cruce verbal con el ministro de Salud de Santa Fe por la despenalización del aborto.

Otras fuentes -que citan DyN- afirman que ese cambio se leyó como «una pequeña derrota» de Bergoglio, ya que el crecimiento de Radrizzani en la estructura eclesiástica contaba con el visto bueno del purpurado porteño.

Bergoglio logró, sin embargo, imponer a Enrique Eguía Seguí, flamante obispo auxiliar de Buenos Aires, en la secretaría general del Episcopado, cuando algunos cuestionaban que era «demasiado nuevito» para el cargo.

Para este miércoles esta previsto continuar con las elecciones episcopales, esta vez dedicándose a determinar quienes presidirán las comisiones en las que está organizada el Episcopado.

 

Aguer logra presidir una comisión después de años

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El arzobispo de La Plata se encargará de Educación, considerada «clave» para la Iglesia. En tanto, Agustín Radrizzani, de Mercedes-Luján, relegado de la mesa ejecutiva, llega a Comunicación en medio del debate por la Ley de Radiodifusión.

 

 

 

 

En la presidencia de las comisiones episcopales dominó la línea media, a excepción de la estratégica área de Educación Católica, que timoneará el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, en reemplazo de Guillermo Garlatti, de Bahía Blanca. En la Comisión de Pastoral Social -de voltaje político porque se vincula con políticos, empresarios y sindicalistas– fue reelecto otro moderado, el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto.

En tanto, Agustín Radrizzani, de Mercedes-Luján y relegado de la mesa chica, estará al frente de la Comisión de Comunicación Social, un área siempre de gran interés para los obispos. A lo que se suma el deseo del clero de participar del debate de una futura Ley de Radiodifusión.

Las elecciones -que continuarán hasta el sábado, ya que deben elegirse los miembros de las diez comisiones- se desarrollan en el marco del segundo y último plenario de obispos del año.

Continuarán también en sus puestos los titulares de Fe y Cultura, Catequesis y Ministerios, los obispos Guillermo Rodríguez Melgarejo, Luis Eichhorn y Carlos Franzini, respectivamente.

Además, se eligió a monseñor Joaquín Sucunza, obispo auxiliar y vicario general de la Arquidiócesis de Buenos Aires, para conducir la Comisión de Asuntos Económicos, en reemplazo de monseñor José María Arancibia, arzobispo de Mendoza.

El arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, guiará la Comisión de Liturgia, que conducía hasta ahora monseñor Alfonso Delgado, arzobispo de San Juan.

Fuente: VR y CEA

3 comentarios sobre “Reelección de Bergoglio y sorpresivo acceso de Arancedo a mesa ejecutiva

  1. Rabino Bergoglio y RadrINSANI a la cabeza de la Sinagoga Nacional. Falta Monseñor BERGMAN y ESTÁ TODO DICHO.

    Shalom,Yom Kipur e indefrundeneshíngeneintuje.

  2. Es un logro que la educaciòn estè en manos de Monseñor Aguer. La gestiòn realizada por Garlatti es y fue desastrosa. Es uno de aquellos obispos de la Teologìa de la Liberaciòn que tanto mal hace. es en extremo liberal, permite todo menos lo tradicional, es conocido su repudio a la congregaciòn «Verbo Encarnado» y aquì transcribo otra arbitrariedad que lo pinta:»En apenas dos o tres años, el colegio se transformó en un centro de vida intelectual y espiritual. Se podía ver a los alumnos haciendo visitas al Santísimo Sacramento en los recreos, se restauraron las prácticas de la confesión y la comunión frecuente entre alumnos y docentes. Se mejoró notablemente la formación doctrinal y académica. Por primera vez en la historia un alumno del colegio compitió en las olimpíadas, signo evidente y objetivo del claro progreso que significaba la presencia de los frailes. Evidentemente todo ello trajo aparejado un notable aumento del prestigio de la institución, traducido a comienzos del 2004 en un incremento de la matrícula estudiantil. Pero parece que también el celo de otros miembros del clero local. Ahora, con el prestigio en alza y las finanzas saneadas, parece que el deseo de ocuparse de la escuela surgió de improviso en algunos de quienes manifestaban la «imposibilidad» de hacerse cargo del establecimiento en tiempos de Mons. García.

    El resto de la historia es más reciente. Orden fulminante e inapelable de que los frailes capuchinos se retiraran del establecimiento de parte del nuevo Arzobispo -con poco más de un año en el lugar-. Orden además dictada una vez comenzado el ciclo escolar ¿Motivos? Visto los hechos detallados más arriba, uno debería suponer que como justificativo de tan intempestiva medida debiera encontrarse algún error doctrinal grave o alguna inconducta del tipo «Quito» Mariani (sacerdote cordobès homosexual perteneciente a los curas opp). No. Como siempre, se argumenta que los frailes no responden a «la línea pastoral de la diócesis». Esto vuelve la noción de «pluralismo» que pregona Mons. Garlatti un poco difícil de entender.

    Los frailes optaron por obedecer y retirarse del colegio. Pero los padres de familia no pueden hacer lo mismo. Luego de pedirlo insistentemente, lograron ser recibidos. ¿Argumentos de Monseñor? «Obedezcan porque yo soy el Obispo». Fueron recibidos por el Sr. Nuncio Apostólico, y visto el escaso éxito de sus reclamos fundados nada menos que en el derecho natural y cristiano que todo padre tiene sobre la educación de los hijos, manifestaron pacíficamente frente al Obispado en Bahía Blanca. El tema llegó a la tapa del diario La Nueva Provincia y el conflicto se encuentra en plena espiral ascendente. Las cartas de lectores son llamativas de los estados de ánimo de una feligresía que no se siente atendida «paternalmente» por su Ordinario.

    Bendicionesa. LUISE

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