Ante los gravísimos hechos que se están desencadenando, y que han destruido toda concordia social, tornando imposible la más elemental vigencia del bien común; y ante la penosa confusión generalizada, signo trágico de la hora que nos toca protagonizar, parece pertinente emitir un par de aclaraciones elementales:
1) El gobierno del aparato kirchnerista es el primer responsable de conducir el país al caos, por su insensata política de expoliación y latrocinio contra los genuinos intereses del campo argentino. En vano se invoca la custodia de los pobres, la inclusión social o la redistribución de las riquezas. Las mentadas retenciones no integran el circuito del bienestar de los pueblos, sino el Programa de Agronomía Mundial de la Fundación Rockefeller, al servicio del Nuevo Orden Mundial.
Este Programa —que dócilmente acata el kirchnerismo, inserto como está en la estructura del Imperialismo Internacional del Dinero— exige la extinción de las autarquías comarcales sostenidas en una economía agraria; como exige la quiebra de los pequeños y medianos productores, para que, asfixiados por los altísimos tributos fiscales, acaben sometidos a los grandes trusts agrícolas. Fundaciones como la Brookings Institution se ocupan expresamente en los Estados Unidos de monitorear esta estrategia, explícitamente contraria a la independencia agropecuaria de los países dominados. Por eso, las exacciones arrancadas violentamente a los productores no se ordenan al bienestar de las provincias sino, por un lado, al mantenimiento de la nutrida banda de parásitos obsecuentes que le garantizan la permanencia en el poder; y por otro, a los grandes lobbies internacionales de los que la yunta presidencial es su sirviente nativa.
No es casual que Cristina haya tomado prolijo y servil contacto con esos lobbies antes de presentarse a elecciones, y como garantía externa del éxito en las mismas. No son casuales las cercanas presencias y tutelas de Eduardo Elzstain, Julio Werthein o Marcelo Mindlin. Lo que motivó que, ya en marzo del 2007, la denunciáramos públicamente como Elizabeth Wilhelm, la idische mame del Régimen.
Que alguien les avise a los estultos sicarios del Gobierno —quienes declaman batirse contra oligarcas y agentes del Imperio— que están enrolados exactamente en el bando contrario al que creen pertenecer. Que alguien les avise a los usufuctuarios de la Financiera Madres de Plaza de Mayo S.A —dedicada al negocio vil de la sangre desaparecida y la memoria oficialmente fraguada— que una vez más, están en el costado sucio y ruin de la batalla. Que alguien, al fin, traslade a los mercenarios delíacos y pérsicos, a los primates moyánicos y al ganado bonafinense, hasta el corazón de los pueblos sublevados, hasta las acampadas ruteras y las misas de campaña, hasta el olor a pasto, ubre o mate amargo. Para que tomen abrupta y vergonzosa conciencia de que no hallarán allí a la oligarquía usurera, sino en el palco oficial del que rentadamente participan y medran. Acaso la náusea sea el adjetivo más suave para principiar la calificación de tanta bastardía.
2) Si por la lógica liberal y plutocrática que lo informa, propicia el Gobierno la desarticulación del campo, por el resentimiento marxista que moviliza y agita a sus personeros, está visceralmente en contra del contenido espiritual y religioso de la civilización rural. Ese mundo de significados tradicionales, de ritos aldeanos y ciclos litúrgicos; ese modo de medir las distancias por los vergeles, y el tiempo por las puestas de sol; ese cristianismo empírico y rubicundo de fervores marianos e impetraciones celestes; ese horizonte campesino bordado de cruces y de pendones patrios, le resulta incurablemente hostil a la cosmovisión materialista y dialéctica de los gobernantes. En todos los tiempos, el Magisterio de la Iglesia supo iluminar esta cuestión con abundancia de documentos alusivos.
Como en la Rusia aniquilada por el bolchevismo, el enemigo es el kulak, el señor de la tierra, el campesino libre con su familia y su aldea. Contra tan vivificadora presencia se alzó la máquina destructora de Lenin y de Stalin, cuyo último objetivo —como lo señalara Solzhenitsyn— era “destruir una forma de vida nacional y extirpar la religión de los campos”. Allí están los versos desgarradores de Sergio Esénin, para testimoniar que el daño inmenso causado al ruralismo por la revolución comunista, fue desterrar a ese Cristo campesino, ante cuya majestad se inclinaban los abetos, los pinos y los sauces para entonarle el ¡Hosanna!, ese Cristo divino labriego, frente al cual, hasta la niebla del pantano se hacía incienso en tributo de alabanza.
Por eso —y lo hemos escuchado y visto personalmente, amén de los registros televisivos— en las concentraciones rurales tan intensas y viriles de estos días, no han faltado espontáneas pero fundadas voces y pancartas que desenmascaran el carácter montonero del gobierno que los castiga y persigue. Es el modo local inequívoco de protestar el marxismo dominante. Es el guiño y la seña, suficiente entre nosotros, para avisar y advertir que son los rojos los responsables de esta embestida antinacional. Es la señal de que nadie se engaña sobre la trágica existencia de una tiranía, ejercida por antiguos terroristas devenidos en sátrapas.
Como todos los marxistas, los que conforman el kirchnerato no se inclinan ante los pobres que mentan para resolverles realmente su angustiosa situación. No se interesan por ellos caritativamente sino, como lo prescribía ladinamente Henri Lefebvre, en tanto les sirven de fuerza propagandística, de rehenes manipulables, de ocasión y excusa para ejercitar la demagogia populista, y el utopismo insensato de prometer que se acabará con la pobreza como quien promete que llegará inexorablemente el verano tras los rigurosos fríos. Los pobres de la retórica presidencial no son los del Evangelio, cuyas llagas pudieron cubrir los monarcas santos. No son siquiera los desharrapados a los que llega el asistencialismo filantrópico. Los pobres de las soflamas cristínicas —mientras exhibe impúdicamente sus derroches de cosméticos, ropajes y frivolidades exasperantes— son los mismos de los que hablaba hipócritamente Liu Chao Tchi en 1950: una clase a la que no hay que aliviar su miseria sino utilizar como pretexto político y fuerza de choque.
Entiéndase claramente. Ésta no es la gestión de Robin Hood —sacando retenciones a los poderosos para dar cobija a los débiles— sino la de profesionales de la usura, de la mafia, del delito y del homicidio, al servicio de la plutocracia internacional. No es la gestión del Caballero de Sherwood sino la de la damisela de los tugurios sionistas y los arrabales montoneros. Con ella como símbolo de la tragedia que padecemos, se constata una vez más lo que dijera el inolvidable Alberto Falcionelli: el capitalismo y el marxismo son ruptura en la historia. Ruptura de la Tradición, de la Fe, de la Nacionalidad y de la Decencia.
3) No es veraz ni es justo el criterio oficialista de poner en práctica una supuesta redistribución social a partir de las retenciones capturadas al campo, legitimando así el incremento desmedido de las mismas. No porque no deba regir el principio de subsidiariedad y el más elemental sentido de la amistad social. No tampoco porque no sea el primer deber de los ricos el ayudar a los más necesitados. Sino porque se trata sencillamente de un robo estatal, bajo el juramento —siempre lejano, siempre incumplido— de destinar el monto de lo robado a presuntas obras de bien público. Una cosa es la hipoteca o función social de toda propiedad, a la que solía referirse Juan Pablo II, y otra cosa es el bandolerismo del Estado cercenando las genuinas posesiones privadas. No pierde el ladrón su condición de tal, si le promete a la víctima del despojo que construirá un hospital en su barrio con el fruto del saqueo al que lo ha sometido violentamente. No abandona el pirata su indignidad si anticipa que el botín sangrientamente tomado se aplicará a una escuela edificada en el sitio donde se consumó la tropelía. Además, y aún aceptando esta modalidad de desvestir a los que tienen para vestir a los desnudos, los sectores de mayor rentabilidad y menos riesgos hoy, en la Argentina, no son los productores agropecuarios sino los de la recua de coimeros, timberos, financistas y profesionales de la usura, que conforman el cuadro partidocrático, ideológico y paramilitar de la tiranía kirchnerista.
Tampoco existe una soberanía alimenticia que el Gobierno haya decidido custodiar, ni una comida convertida en el supremo e intangible bien ante el que debería cesar toda joda, según el lenguage procaz y raído de uno de los golfos menores de la política estatal. Nada prueba mejor el materialismo en el que están sumidos estos autócratas que esta perspectiva naturalista e inmanentista, según la cual se pueden derramar sobre el lodo todos los bienes sacros y honestos, el Orden Natural y el Orden Sobrenatural entero, pero quien se meta con los lácteos y las reses, sea anatema. Bien está que los hombres de una tierra cuiden el pan, lo compartan y lo bendigan, por aquello que decía Saint-Exupéry: “haz que los hombres compartan el pan y los harás compañeros”. Pero la soberanía consiste precisamente en que esos hombres prefieran señorialmente la Verdad y la Justicia, antes que “la opulencia de sedentarios saciados como el ganado en el establo”. La soberanía de una patria no se mide por el aumento del consumo, ni por el incremento del parque automotor, ni por la cantidad de restaurantes o de plasmas visitados o comprados en el centro de Buenos Aires. Tampoco se dan por superadas las crisis y por alcanzadas las grandezas nacionales, fraguando índices de progresos económicos en los laboratorios estadísticos del Régimen.
Lo que está en juego —sépanlo de una vez, actores y espectadores de esta justísima reacción del campo argentino, sépanlo vigorosos chacareros o responsables de las entidades agrarias, sépanlo quienes embanderan los tractores o los que recopilan firmas en las ciudades, sépanlo al fin los pastores cobardes o los pocos curas decididos que se hacen presentes por su cuenta en las resistencias provincianas—; lo que está en juego no es un dígito móvil, ni un producto o insumo, ni un ingreso fiscal, una ruta cortada o un artículo de la Constitución. Mucho menos la defensa de la perversión democrática. Es la existencia misma de la Argentina. Para que ella recupere su existencia es necesario combatir a la maldita, enloquecida y furiosa tiranía que la tiene atenazada y cautiva. Tiranía de incendiarios y mentirosos, de hipócritas e ignorantes, de facinerosos y malvivientes, de segadores y atropelladores de las libertades concretas. Tiranía del número y del garrote vil, de los criminales de guerra otrora —guerra subversiva y revolucionaria— devenidos ahora en funcionarios. Tiranía de amorales, ateos y apátridas, unidos todos bajo el común y repugnante sello del resentimiento. El resentimiento: esa “ira ulcerada”, como la definiera Castellani, “mezclada de envidia, de soberbia y encima a veces de pereza. Veneno que es como una herida enconada y después gangrenosa”. No es antojadizo saber, agrega Castellani, que Cristo fue crucificado bajo el mandato de Tiberio, “el resentido del año 33”.
El campo libra su batalla, y es legítima y justa, ejemplar y honorable. Pero hay un campo de batalla, en el que se dirime un dilema más hondo y más trascendente. En ese campo debemos encolumnarnos los argentinos bien nacidos, los habitantes de la ciudad y campaña, como dijera Rosas. En ese campo de batalla queremos permanecer y persistir, sin que nos amedrenten las bravuconadas disfónicas de los palurdos regiminosos. Por Dios y por la Patria. Hasta que la tierra yerma reconozca como propia el florecer del lirio y de la espiga, el galope sonoro y el espejo angelado de la perenne Cruz del Sur.
Antonio Caponnetto

Antonio como siempre mostrando su Sabiduría, conociendo la realidad mucho mejor que nosotros. Nos ilustra siempre con su pensamiento. Gracias Antonio!!!
Pese a que el señor Caponnetto me ha mandado unos insultos ya una vez, cuando lo acusé de empleado de la embajada española, reconozco que este discurso es perfecto. Recuerdo, un poco malsanamente, que el rey de España, ese payaso, fue uno de los primeros en respaldar a la actual presidenta, cuando todavía no lo era, con gestos inequívocos que están documentados en la prensa. El pedazo de bobo hizo lo imposible para congraciarse con esta burra y favorecer su elecciòn.Claro, llevaba agua para su molino, pero no le salió bien porque ahora con Aerolíneas el gobierno quiere echar a la gallegada que invirtió en la empresa, y en eso, lamentablemente, creo que tiene razón el gobierno actual y el sindicata. Por otro lado, no voy a hacer la lista, pero son muchas las empresas españolas que han pasado por aquí y siempre con problemas. Pero, mas allá de este detalle, uno más que revela que somos Argentina, pese a España y no por España, lo cierto es que hoy por hoy, las personas de bien deben respaldar al campo, que si bien moralmente no lo merecen, pues ellos mismos pusieron este gobierno votando con la barriga, es verdad que el campo, en todo el mundo, es un paso antes de la espada, la última razón de la nacionalidad. Por otro lado, hoy por hoy es la única oposición fuerte a este gobierno compuesto por la canalla marxista que fue derrotada por las armas de la Patria en los setenta. Esta gentuza, que funcionan para destruir el país favoreciendo intereses foráneos, esta al caer, solamente falta que le demos el empujón final.
Bien señor Yoruga:
Debo aclararle que Antonio Caponnetto nunca le ha mandado insultos. En todo caso, si él le escribió, puede haberle aclarado lo que correspondiese, pero reitero, sin insultos.
Vaya este martes 15 al monumento a los españoles, si le es posible, a apoyar al campo para dar el «empujón, Dios mediante, final».
Saludos cordiales,
pero si la reserva moral y el arsenal catolico esta en el campo, porque el «campo» voto a los montoneros?
Si los montoneros son los rojos, y los rojos tienen como objeto del poder la destruccion de la «resistencia catolica» como es que mas del 20% de los sufragios provienen del enemigo¿? Si, como dice Caponetto, el Campo hoy denuncia al gobierno de Montonero, quiere decir que conocian del tema, es decir, los conocian… porque les votaron?.
Porque no hablamos de numeros? Porque no hacemos apertura de costos? Yo conozco muchos pequeños productores, que la «pelean» (60 hectareas en bs as) y me reconocen que con la nueva ley «se ve distinta la cosa», pero que les mantiene en las rutas «la desconfianza» al mañana, mas que los numeros de una ley.
Entonces…
que pasa con la Verdad?
Faltar a la Verdad es una ofensa a Dios,
porque significa MENTIR.
Porque la analogia con el bolchevismo? Yo no vi ni una sola Iglesia cerrada, ni un solo medio de comunicacion violentado y obligado al cierre o a la estatizacion. Ah … para los entendidos en temas «rurales»… el viceprecidente de CRA (CRA!!! flor de entidad rural!!!! antiquisima!), que posee mas de 10.000 hectareas en FORMOSA y esta denunciado por los movimientos aborigenes del lugar (y estos no mientes che.. solo saben sufrir lamentablemente) le denuncian de esclavista de paraguayos y de haber expropiado tierras a los aborigenes de manera ilegial durante el ultimo golpe militar y la decada de los 90. (que fue lo mismo… menos que mas).. ese Señor.. tambien representa lo que Caponnetto describio que son las «tranqueras adentro»?
Una sola «COSA»: no soy marxista. Es mas, amo a la gente de «pueblo», tengo contactos con ellos, porque paso la mitad del dia alli, la mayoria trabaja en los campos aledaneos. En cada esquina hay una manifestacion mariana, y me inclino mientras me lloran los ojos de pasion hacia la Virgen, y respiro profundamente mientras pienso «hay catolicismo para rato gracias a Dios».
No confundan, aqui la lucha es por NUMEROS no por IDEAS.
El Lockout no se hizo «desde» el «campo» porque el Estado tiene una politica social influenciada por el marxismo o porque los planes de estudio tienen influencia de «filosofias» modernas y marxistas. .. NO NO NO, el LOCKOUT se hizo POR DINERO. POR DINERO. POR DINERO.
Y POR DINERO EN OCTUBRE PASADO, VOTARON A CRISTINA.
DINERO. DINERO. DINERO.
Un saludo a Caponnetto, respetuosamente espero que sepa tolerar mis brabuconadas bienintencionadas, y a todos en general un abrazo.
VIVA LA PATRIA, y … falcionelli: VIVA LA PATRIA CON PERON.
Señor Falcionelli, creo que usted está confundido, pero su intención la intuyo sana y además yo no importo, lo personal. Como sea, el señor Caponnetto ha hecho una buena faena con lo dicho, es un correligionario y un nacional, como me siento yo. Lo demàs es anecdótico. Coincido con el señor Brainstorming en lo del dinero y es lo que yo también dije. De todas formas el campo siempre fue un reducto tradicional (yo nací y me crié en el, en el Norte) y revela un apego por el terruño que no se da entre banqueros o en el barrio del once y donde todavía uno puede ver que el catolicismo está vivo, que no es una farsa como nos quieren hacer creer los montoneros, los erpianos y tinelli y su banda.
brainstorming:
Tenés un merengue en el marulo que noto te falta avena; trigo y pastura.
Tu mezcla de trapos y repasadores, reitero, desconcierta al punto de volver a ofrecerte tratamiento neurosiquiátrico en el Borda [gratuito].
Y Viva la Patria, con Dios, pero sin Perón.
Como siempre impecable el razonamiento de Caponnetto. Y aca mismo vuelvo a reiterar lo que puse en otro foro:
Maestro Antonio, discipulo dilecto del martir Genta, Ud. que desde hace tanto tiempo nos brinda su pensamiento claro y diafano, su Fe inquebrantable, su amor a Dios primero y luego a la Patria, ocupe el lugar en el campo de combate, pongase al frente, dirijanos a la victoria, que el Señor lo iluminara.
Así como en 1829 un hombre de campo vino para salvar la naciente Patria, quien le dice que en 2009 un poeta, un creador, un artista como Ud. ha sido el elegido. Y no es un derecho, sino un deber, porque como decian los cruzados «Dios lo quiere».
Un pequeño comentario: tiene algo de razon el amigo Brainstorming. La discusion entre algunos dirigentes rurales y este gobierno del infierno, comenzó, es cierto por razones egoistas, meramente crematisticas, de porcentajes, de monedas en los bolsillos.
Pero el Señor quiso que no quedara así, muchos hombres de campo fueron iluminados y vieron al malo detras de la mirada ridicula y los gritos histericos del cornucopio y de los discursos imbeciles de la de la cara armada por el botox. Y tambien muchos de los que viven en las ciudades
Y ahora ya no se pelea por unas monedas, ni por una ley, ni por causas menores, esta en juego la Patria. Y diria mas, esta en juego nuestra Fe.
Por ultimo, (disculpen lo pesado) otro comentario para Brainstorming (que nick tan poco criollo), SI HAY MEDIOS VIOLENTADOS. Hay dueños de periodicos, hay periodistas amenazados de muerte, hay otros que fueron comprados. Hay boicots contra ciertos medios. Por algo no se puede hacer bromas con los KK, como se hacian hasta el hartazgo con Menem y De La Rua. Y hay empresas «estatizadas», o «argentinizadas» compradas por argentinos bien argentinos llamados Eskenazi, Mindlin, Grobocopatel, Werthein y otros.
Y hay Iglesias cerradas porque se esta envenenando la mente de la juventud, se favorece deliberadamente todo lo malo, drogas, homsexualidad, aborto y desde el poder se denigra a la Iglesia Catolica. Y tambien hay sacerdotes amenazados.
No estamos todavia como en la Rusia de Stalin, pero nos estamos pareciendo a la España del Frente Popular.
Entiendo el sentido de la comparación que se hace de nuestra Argentina actual con la España del Frente Popular, pero me parece oportuno y pertinente aclarar que nuestras semejanzas con aquella España casi no existen. Sobre todo a nivel humano.
Tiene Ud. razon Sr. Yoruga. No podemos comparar a nivel humano al Dr. Azaña, que pese a su torpeza y cobardia era un hombre decente, con el bandido usurero del sur, Kirchner.
Falcionelli: cada dia mas amistoso Ud. No me agradan los psicofarmacos,pero ofrecele el tratamiento neuropsiquiatrico a Miguens que habla de proyecto nacional mientras su hijo estudia el proyecto de los norteamericanos.
Todo un reducto de la tradicion son estos hombres gauchos, no?
Patriotazo: Tenemos una sociedad endemica, en el sentido griego (Eνδημία). Pero Kirchner la recibio asi, no la enfermo el, tampoco creo que la este curando, y tampoco se la cura desabasteciendo y generando fuga de capitales.
Podemos converger en muchos puntos, estoy convencido de ello, porque compartimos una base que es la religion. Pero como con la mayoria de los que escriben aqui, debo divergir en algo fundamental: (ya) no creo en la conspiracion Judia. Demasiadas contradicciones, incoherencias, y ninguna posibilidad de refutar las hipotesis conspirativas.
Fijate que en los protocolos de los S de S, dice en una parte que los Gobiernos (filo judios) extraeran «todo» de las explotaciones agropecuarias.
Eso explica algo? NO. definitivamente.
Como sabemos que Kirchner es un rojo? Porque quiere legalizar el aborto? (cosa que aun no hizo). En EEUU existe una ley de «aborto legal», y no son rojos. En Italia tambien con la ley 194/1978 que con el pretexto de «poner en riesgo la salud de la madre» se aborta industrialmente. Mismo caso en España. En Francia desde 1974, sin restricciones podes abortar hasta el 4 mes. Ademas todos ellos reconocen la homosexualidad como derecho de «genero sexual» y la amparan juridicamente. Y asi larga lista, de paises y de aberraciones.
No se si el mundo es marxista, gramsciano, o capitalista, si se que el Mundo es y sera una porqueria, como decia el tango. Eso, seguro. Mientras tanto, mientras paso por aca, dejeme ser catolico y peronista.
Lo unico que quiero es que los trabajadores sean un poquito mas felices. Creo que el camino es Industrializar. Se que en el camino para concretar eso hay que terminar con un circuito economico montado para favorecer el modelo agroexportador. Y tambien se, que el lock out, como dije, se hizo por dinero.
Si la Patria esta en juego. Quiero ver Lock Outs en nombre de la pobreza que el Gobierno no soluciona, de las escuelas que no acondiciona, de los hispitales que les falta insumos, etc… demuestremelo, por favor, y le aseguro, que me sumo a Ustedes.
Hasta entonces, pertenezco a la clase media baja, que «sobrevive» mientras unos cuantos «viven sobre» otros.
Un saludos cordial, sepa disculpar mis errores y disimule el enojo si me responde.
En y Por Cristo.
Señor Patriotazo, acertado lo suyo, Azaña era otra cosa, pero claro, este K es campeón mundial. Yo me refería a otras cuestiones, pero entiendo el espíritu de lo que usted dice, creo.
Respecto de la cuestión peronista, que siempre cae a cuento, creo que hay una contradicciòn entre quemar iglesias y lo demàs. No olvido sin embargo, que es verdad que Perón, aunque con intención aviesa según mi ver, puso la cuestión de la justicia social en el tapete. En eso estoy de acuerdo, y se vió en USA que cae el sindicalismo y sube la explotación y la desigualdad social (ver estadísticas de ese país, que no es ejemplo de nada, pero que sirve de comparación por su magnitud). Los sindicalistas son todos ladrones, pero parece que sin esos ladrones la cosa se pone peor para los más necesitados materialmente. Es como todo en esta vida, uno debe elegir entre que lo ejecuten en la silla eléctrica o en la cámara de gas. Hubiera sido lindo un mensaje mas católico por parte del Pocho, pero no fue. En todo caso, la reacciòn tardía y la creación de la Triple A, me parecieron muy buenas. Lopez Rega tendría que tener un monumento.
es usted nefastoide yoruga.
ola