Cada vez que la Iglesia se ve envuelta en una polémica, sus oponentes tienen la ventaja de llevar la mitad de la “pega” ya hecha. No es necesario esgrimir razones o aportar evidencia, basta con decir “dogma”, “medieval”, “inquisición” o “ultraconservador” para dar por cumplida la tarea, sabiendo que nadie quiere ser asociado con esos adjetivos en público. Es lamentable, porque no permiten llevar adelante un diálogo verdadero.
Otro de estos dispositivos retóricos es tratar de pintar la posición de la Iglesia como opuesta a la ciencia. Claro, conviene olvidar los grandes científicos que han sido católicos o incluso sacerdotes, o los cientos de universidades católicas donde se llevan a cabo investigaciones científicas. Basta con decir “Galileo” para dar por cerrado el debate.
Pero si uno se atreve a ir más allá de las respuestas Pavlovianas, rápidamente se da cuenta de la ironía de este debate de sordos, donde se acusa a la Iglesia de ser dogmática y sólo tener argumentos religiosos, cuando en realidad la posición que defiende la Iglesia se alimenta a partir de una observación objetiva de los hechos que establece la ciencia.
Así por ejemplo, a propósito de la píldora del día después, la investigación y conclusiones del Dr. Croxato se mencionan una y otra vez como el epítome de la oposición entre ciencia y la Iglesia Católica. Claro, las conclusiones de este médico es que la píldora no es abortiva, y no se necesita más.
Pero en esta entrevista que el Dr. Croxato da a la revista Paula, nos enteramos de algunas cosas. Por ejemplo, que el Dr. Trabaja en el Instituto Chileno de Medicina Reproductiva, que lleva más de 40 años trabajando en anticoncepción, y que mantiene una larga rebelión en contra de lo que él entiende como moral sexual tradicional. Todos estos datos ya nos hacen dudar de que las conclusiones que pueda obtener estén sesgadas por sus opiniones. Ojo y atención: no hay nada malo con las opiniones, es natural que las tengamos, pero no nos vengan a pasar una opinión política por verdad científica.
Luego dice:
La píldora no sirve para nada si el embrión ya se formó. En todo caso, antes de la implantación, el embrión es un puñado de células que tiene un tremendo potencial de desarrollo, pero no sabe que existe
Fíjense en el juego de conceptos que ocupa el autor: el embrión ya se formó, porque se implantó, y ahí comienza el embarazo. Si el producto de la concepción no se implanta no hay embarazo y por lo tanto no hay aborto. De todas formas resulta destruido lo que él llama “puñado de células” pero no hay embarazo, así que no hay aborto, y podemos salir en los titulares diciendo “La Píldora no es Abortiva”.
Si uno no está de acuerdo con esta conclusión, entonces te pueden atacar libremente diciéndote “dogmático” y que quieres imponer la fe por la fuerza. Dado que lo que queremos es conversar, digamos que estamos de acuerdo con esto: si vamos a definir el embarazo de esta forma, podemos admitir que la píldora no es abortiva, pero de todas formas su aplicación resulta en la destrucción de individuos de la especie humana.
Desde luego, el Dr. Croxatto sabe esto, y por eso agrega a punto seguido:
[este puñado de células] no tiene conciencia de sí mismo, no es persona. Si usted le saca el brazo izquierdo a su cuerpo, y usted sigue sentada en la silla, el brazo izquierdo en el suelo[…]Usted siempre va a estar donde queda el cerebro, y el embrión no tiene cerebro. Empieza a formarse de a poquito, pero recién parece un cerebro después de las 12 semanas, el tercer mes.
¿Es esta una verdad científica? Claro que no, es una opinión política acerca de qué es una persona, cuestión filosófica y/o jurídica, pero no científica. El concepto “persona” no tiene aplicación en la ciencia, es una hipótesis innecesaria.
La Iglesia, por su parte, ha sostenido siempre que todos los hombres son dignos, amados por Dios y por lo tanto deben respetarse unos a otros, pero saber quién es un ser humano no siempre ha sido tan fácil.
En la edad media, por ejemplo, se creía que las características individuales no se definían hasta el tercer o cuarto mes de embarazo y por lo tanto hubo católicos que consideraron moralmente permisible el aborto hasta ese momento. Los desarrollos científicos, sin embargo, nos han mostrado que las características individuales del ser humano, y que se mantienen hasta la muerte, se definen en el momento mismo de la concepción. Obligada entonces por su fundador (que es la Verdad) y siguiendo la evidencia científica, la Iglesia ha debido declarar que es un deber moral proteger al individuo humano desde la concepción hasta la muerte natural.
Algunos de los tradicionales opositores de la Iglesia se han dado cuenta que la ciencia está de nuestro lado, y han comenzado a abandonar este argumento. En su columna de este domingo en El Mercurio, Carlos Peña concede el argumento científico diciendo:
La controversia -al contrario de lo que se cree- no es científica, sino normativa. En rigor, no se trata de decidir cuándo comienza la vida, sino desde cuándo se es titular de un derecho constitucional. Se trata de un asunto jurídico, no de una cuestión biológica.
Es decir, puesto que la ciencia no nos da argumentos para legalizar la destrucción de seres humanos, tal vez si las leyes dicen que ciertos seres humanos no son protegidos como personas, podamos hacerlo.
Este es el estado actual del debate, y las razones por las que nos oponemos a la píldora del día después. Si quieren llamarme dogmático, pechoño o medieval por creer que debemos respetar a todos los hombres, lo admito y acepto la crítica. Si quieren acusarme de no admitir las verdades científicas, lo rechazo y aquí están mis motivos.
Tomado de «Es justo y necesario»

A Dios gracias que existen personas que con la Fé en su corazón, el conocimiento preclaro en su razón, la elocuencia en sus palabras hacen evidentes las imposturas de los que en nombre a veces de la ciencia o de cualquier pretexto (y cuando falta un pretexto el cinismo descarado) atacan nuestra Fé.
Por lo anterior quiero manifestar aquí aunque humildísimo mi agradecimiento personal a quienes colaboran con Radio Cristiandad y desde luego al Sr. Fabián Vázquez.
LA «CIENCIA» ES LA COSA MENOS CIENTIFICA DEL MUNDO.
SOLO LA IGLESIA ES MADRE Y MAESTRA.
ENTIENDASE POR IGLESIA, LA IGLESIA DE TODOS LOS TIEMPOS.
NO LOS QUE DICEN SER CATOLICOS Y LA COMBATEN.
Todo esto – la fecundación in vitro – la clonación – la píldora del día después- es contrario a la naturaleza del auténtico amor humano porque son todas formas de separar los significados creativo y unitivo del mismo.
Es tan lamentable que «la ciencia» manipule la vida humana de la manera que lo hace. Los médicos como el Dr. Croxatto son los nuevos Mengueles.
¡ NO EXISTEN LOS CÚMULOS DE CÉLULAS, SON PERSONAS HUMANAS !
La Iglesia Católica, serenamente, con alegría pero firme, tiene que constituirse en la mayor y mejor defensora del amor humano y protectora de la vida desde su origen a su fin natural.
Excelente artículo. Verdaderamente bueno y atractivo. Creo que lejos el mejor que leí sobre el tema.
Ojalá estas verdades llegaran a más personas. Recemos al Espíritu Santo por ello.
Saludos.
La ciencia no es el problema, «super». la manipulacion de ella si.
Ciencia es conquista, y si existe es porque Dios lo permite. La Ciencia le puede salvar la vida, talves, mucho mas que la imposicion de manos de algun extraviado.
gracias.
Bien por el Abogado Carlos Peña, un verdadero católico, que defiende su fe.
La manipulacion de la vida por parte del hombre esta en contra del orden natural establecido por Dios.
Estimado CHOCHE:
Ha caido ud. en una lamentable confusión. El motivo de haberlo citado, el autor del artículo, es justamente porque el visceralmente anticatólico Peña es conocido por «argumentar» siempre, a guisa de nada, contra el dogma y la moral católicos. Es claro que padece de una fijación enfermiza contra la Iglesia.
Que Dios se apiade de su alma.
EXURGE DOMINE ET JUDICA CAUSAM TUAM
El que no cree en la ciencia es porque jamás tuvo una tragedia o es un imberbe, o lisa y llanamente se trata de un psicopata. El que no cree en la ciencia es alguien que todavía no comenzó a vivir. Lo que se haga con, por y por medio de la ciencia es otra cosa. Es lo mismo que una iglesia. Yo conocí una en el extranjero, que era casa de te, pero conservaba su campanario y formas.
Gracias Don Cristián, tiene usted razón, siempre había sabido de este abogado que era Masón y anticatólico, pero al leer el artículo, que debo haber entendido mal, lo entendí defendiendo el derecho a la vida, sean aceptadas mis disculpas.
Cito: «Los desarrollos científicos, sin embargo, nos han mostrado que las características individuales del ser humano, y que se mantienen hasta la muerte, se definen en el momento mismo de la concepción» , esto es una falacia enorme, deberías tener más cuidado con tu argumentación. Si quieres ser serio, deberías por lo menos citar de donde sacarte esta afirmación, pues es totalmente errónea. Todos tenemos una información definida por una serie de pares de bases moleculares denominadas DNA (genotipo), pero estas por si solas no determinan como va a ser tanto física como psicológicamente un ser humano u otro individuo, dependen de la presión del ambiente y social para expresarse y formar el «fenotipo», que es la expresión del DNA, por lo tanto, una persona no termina jamás de definirse.
Quien haya tenido cursos de embriología, entendería a lo que se refiere este caballero con su argumentación, poco sutil para la época, pero bastante convincentes. Al decir un puñado de células, lo dice «literalmente», no es más que eso, y aunque duela reconocerlo por algunos, no es más que un conjunto de células, como lo seria una cianobacteria. Después de implantarse a la madre, estas células por fin comienzan a desarrollar complejos y agregados celulares que terminan en convertirse en esbozos que desarrollarán los órganos y un sistema nervioso primitivo, y es en este momento cuando el individuo, en teoría, ya siente.
Mi argumentación es: ¿Te agrada la idea de aumentar la población mundial de niños desnutridos y muertos por falta de alimento y deficiencias sanitarias?, porque te recuerdo algo amigo mio, esto no es un juego o un programa de televisión o algo por el estilo, es algo real, algo que esta ocurriendo. Es fácil exigir que el resto haga cosas por conveniencia propia cuando no se esta en los zapatos del resto. Esta bien si tu no eliges ese camino, pero permite que el resto decida que es mejor para ellos. Te aconsejo que hagas campañas para el no uso del medicamento, pero no impongas tus ideas a quienes no las comparten, pues cae en el egoísmo y obstinación.
Respeto tu postura enserio, pero no la comparto, tu talvez debieses hacer lo mismo, sobré todo si la mayoría esta de acuerdo.
Me despido con un cordial saludo
Eduardo
PD: Espero no ser censurado a pesar de pensar de esta forma, el que no lo hagan, hablaría muy bien de ustedes.
Hola de nuevo, trate de buscar información lo mas clara posible, no con ánimos de cambiar su visión, si no tan sólo con fines educativos.
En este PDF se explica el ciclo sexual de una mujer, las hormonas que participan y como el Levonorgestrel (compuesto activo de la píldora) actúa. Este fármaco en una progestina, similar a la progesterona, la cual es una de las hormonas principales que permiten que se mantenga el embarazo [Progesterona (Pro gestación)]. En base a esto, creo que no deberían descalificar al doctor por sus antecedentes profesionales, pues es esta experiencia la que le da los conocimientos sobre la *endocrinología de la mujer necesarios para entender el mecanismo de acción de esta hormona sintética (Levonorgestrel).
Bueno sin más preámbulos, acá les dejo el link (sólo hay que presionar sobre el), el estudio pertenece a Fernando Zegers Hochschild:
http://www.cepchile.cl/dms/archivo_3382_1673/r95_zegers_pildoradiadespues01.pdf –
Saludos nuevamente cordiales.
(*) Ciencia que estudia a las hormonas.