Templos que se convierten en espacios de esparcimiento

LOS FRUTOS DEL CONCILIO VATICANO II

Ocurre en Europa en países que ven perder el número de creyentes. Un caso alarmante es Alemania, cuna del Papa y con una gran cantidad de iglesias casi vacías. Muchas terminan convertidas en teatros, restaurantes u oficinas.

¿Qué se hace con iglesias que han perdido a sus feligreses? En Alemania se ha optado por vender muchos de estos añejos edificios para convertirlos en lujosos apartamentos, oficinas, teatros y restaurantes.

Los chapiteles de unos 35.000 templos católicos o protestantes, desde grandiosas catedrales hasta modestas capillas, se elevan por sobre las edificaciones de distintas concentraciones urbanas a lo largo y ancho del país.

Pero, aunque se mantienen las raíces cristianas en Alemania, la devoción disminuye y, con ello, también la concurrencia a estos templos, que ahora afrontan una crisis financiera cada vez más profunda pese a que esas iglesias son las más poderosas comunidades religiosas del país.

Algunos estudios advierten, incluso, que entre 30 y 40 por ciento de los templos del país tendrán que cerrar sus puertas en los próximos años, más allá de los que ya lo han hecho.

El hecho de que grandes cantidades de personas hayan dado vuelta la espalda a esas iglesias en los últimos 30 o 40 años hizo que el financiamiento se convirtiera en un asunto complicado.

Lo novedoso no es que cada vez menos personas acudan a los servicios religiosos, algo evidente desde hace ya décadas, sino que cada vez más parroquianos renuncien a la membresía de las iglesias para evitar así pagar el impuesto eclesiástico.

Desde comienzos del siglo XIX, la Iglesias Católica y las protestantes han disfrutado en Alemania del derecho constitucional a cobrar impuestos, privilegio que contribuyó a convertirse en poderosas organizaciones.

Pero ahora, al reducirse drásticamente los ingresos por ese concepto, estas comunidades religiosas afrontan dificultades para financiar sus muchas escuelas, centros de educación preescolar, misiones y vastos programas sociales dentro y fuera del país.

Los enormes cambios demográficos producidos en los últimos 30 años en ciudades como las septentrionales Berlín y Hamburgo y la occidental Colonia también han impactado en la vida eclesiástica.

Es el caso de Berlín, donde en los años 60 y 70 decenas de miles de trabajadores turcos con contrato temporal, la mayoría de ellos musulmanes, llegaron y al final se asentaron de modo permanente con sus familias en los distritos otrora predominantemente protestantes.

La histórica iglesia luterana en Berlín-Schöneberg es una de las que sufrió la pérdida de feligreses por causa del asentamiento en sus cercanías de personas adherentes a otras religiones, como la musulmana, agravada a medida de que fallecían sus antiguos miembros.

Para poder mantener este templo, construido en 1894, sus administradores protestantes acordaron en 2002 arrendárselo a la Iglesia Americana en Berlín (ACB) a cambio de un pago quinquenal. Ahora, luego de gastar tres millones de euros (4,6 millones de dólares) renovando su interior, la ACB es la nueva propietaria de la iglesia.

En acuerdos similares, dos iglesias protestantes de los distritos berlineses de Wedding y Tempelhof ahora pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Serbia, una comunidad esta última que se ha fortalecido con la presencia en la capital alemana de unos 8.000 inmigrantes de esa nacionalidad.

La Iglesia Católica y las protestantes de Alemania recibieron 8.800 millones de euros (casi 13.700 millones de dólares) en 2000 por concepto de impuestos eclesiásticos, pero desde entonces esos ingresos comenzaron a caer.

Ya en 2003 bajó a 8.500 millones de euros (13.207 millones de dólares) y al año siguiente a 7.000 millones (cerca de 10.900 millones de dólares). Esto puso nerviosos a los funcionarios religiosos, ante la posibilidad de que continúe la tendencia a la baja.

En 1990, estas iglesias cristianas contaban con 28 millones de miembros, mientras que en la actualidad suman aproximadamente 21 millones.

Las jerarquías católicas y protestantes afrontan ahora una opción de hierro: o se despojan de algunos de sus bienes inmobiliarios, estimados en total entre 350.000 millones de euros y 500.000 millones (unos 543.700 millones y 776.700 millones de dólares), o bien despiden personal y recortan los programas sociales.

Aachen, una de las diócesis más grandes de Alemania, se esfuerza por llegar a fin de mes. Se deshizo de un tercio de su personal en el marco de planes de reducción para tratar de cubrir el déficit presupuestal con el ahorro de 60 millones de euros (93,2 millones de dólares) este año.

Hace tres años, en la occidental ciudad alemana de Bielefeld, la iglesia Martini (de San Martín), construida en 1897, fue convertida en un restaurante, que fue llamado GlueckundSeligkeit (Suerte y Felicidad) por el empresario local Achim Fiolka.

Fue un acontecimiento sin precedentes: por primera vez en Alemania, una gran iglesia era transformada en un sitio para comer y beber.

«Donde alguna vez los devotos ofrecieron sus plegarias a Dios, hoy los conocedores de la buena comida y bebida sucumben a su pasión en 620 metros cuadrados», escribió Matthias Pankau, jefe de la oficina de IDEA, un servicio protestante en Internet y revista de noticias, con sede en la oriental ciudad de Leipzig.

Que un parroquiano renuncie a una iglesia muy querida no es fácil, especialmente cuando el resultado es que sea usada con fines comerciales. Pero la realidad es tan cruda hoy que las iglesias alemanas sólo están felices si hay un comprador adecuado. Consideran que esto es preferible a que esos templos sean demolidos.

«Es una situación de emergencia, que no nos genera ganancias enormes, pero habilita a la iglesia a librarse de una carga financiera», dijo Johann Hinrich Claussen, uno de los deanes protestantes de Hamburgo.

La diputada alemana Katrin Göring-Eckardt, del Partido Verde, dijo a 300 delegados en un congreso eclesiástico en la oriental ciudad de Wittemberg que «últimamente la iglesia sabe que necesita reevaluar su rol y hallar un nuevo lugar para la fe dentro de la sociedad contemporánea». «Necesitamos una iglesia mundana, no una iglesia de otro mundo», sentenció..

En Elías, en el oriental distrito berlinés de Prenzlauer Berg, en los últimos años los himnos fueron reemplazados por los gritos de los niños en un santuario cavernoso lleno de túneles y plataformas en el lugar de los bancos de la iglesia. Es que en ese edificio con arcadas de ladrillos rojos y chapiteles, hoy funciona un museo infantil.

En Colonia y en la oriental ciudad de Potsdam, dos antiguos templos son actualmente lujosas residencias privadas de un arquitecto uno y de un empresario el otro. En la aldea de Milow, en el oriental estado de Brandenburgo, una sucursal del banco alemán Sparkasse opera en una ex capilla protestante.

La iglesia de la era nazi en homenaje a Martín Lutero, en el meridional suburbio berlinés de Marienfelde, acaba de ser puesta a la venta. Consagrada en 1933, año en que Adolf Hitler llegó al poder, alguna vez exhibió esvásticas y las idealizadas esculturas de figuras arias.

Hace tres años fue clausurada cuando se comprobó la inestabilidad de su torre, de 150 pies (unos 46 metros) de altura, que había resultado dañada durante ataques con explosivos en la época de la guerra.

Los feligreses no lograron recaudar los 3,5 millones de euros (5,4 millones de dólares) necesarios para restaurarla. El sacerdote Hans-Martin Brehm dijo a IPS que le gustaría que se preservara ese templo, posiblemente como un museo o centro de documentación advirtiendo sobre el fascismo y la dictadura, o incluso como recinto para conciertos.

Pero hasta ahora no hubo ningún ofrecimiento. Los planteos de demoler el edificio y de que el sitio sea reconstruido fueron rechazados por las autoridades de la iglesia. Engelbert Luetke Baldrup, un alto funcionario del Ministerio de Transporte, Construcción y Asuntos Urbanos, insistió en que el primer objetivo en lo referente a templos en desuso es impedir que sean derribados.

«Ya sea en las ciudades o en el campo, las iglesias a menudo son los edificios más interesantes de la región, y la gente se identifica con ellas mucho más que con otras construcciones», señaló.

Fuente: Religión Digital

26 comentarios sobre “Templos que se convierten en espacios de esparcimiento

  1. Pues yo no veo que esta nota se relaciones con el CVII por ningun lado, ¿acaso tambien los Luteranos ya van a comenzar a culpar al CVII por sus perdidas de fieles? en fin…. y sigue la yunta andando…. por cierto hay les dejo un buen articulo que me encontre por ahi… (Criticas e insultos se las regalo con todo gusto, jejejeje– ups, perdon la risa puede ser tomada como fruto malsano del CVII, jejeje)

    ¿San Pio X, un Papa de retaguardia? No, un ciclón reformador jamás visto
    por Sandro Magister

    ROMA, 13 de mayo de 20008 – El Concilio Vaticano II no fue el único momento de un giro crucial en la historia de la Iglesia católica del siglo XX. Un giro crucial tan importante como éste aconteció medio siglo antes, con el pontificado de san Pío X.

    Esto es lo que se recoge a partir un imponente ensayo en dos volúmenes, recién publicado en Italia, titulado «Chiesa romana e modernità giuridica [Iglesia romana y modernidad jurídica]», escrito por un ilustre investigador de derecho eclesiástico, Carlo Fantappiè, y dedicado a un emprendimiento grandioso del papa Giuseppe Sarto: el nuevo Código de derecho canónico.

    De Pío X se recuerda la tenaz batalla librada contra los católicos “modernistas”. Su perfil habitual es el del Papa de la restauración y de los anatemas. Pero no fue así. Se están elaborando nuevos estudios de ese pontificado bajo una luz diferente, mucho más abarcativa e innovadora.

    Por ejemplo, su célebre encíclica «Pascendi Dominici Gregis» contra los modernistas, de la que se celebró en 2007 el centenario, afrontó providencialmente cuestiones que en nuestros días son actuales y centrales en la vida de la Iglesia.

    También el nuevo Código de derecho canónico, promulgado por Benedicto XV en 1917 y elaborado sobre todo por Pío X. Este Código no representó un repliegue defensivo de la Iglesia, sino que fue una audaz obra de modernización, ya que reforzó la figura pública y la libertad de la Iglesia en su relación con el mundo.

    Pío X rechazó la modernización filosófica propuesta por los católicos modernistas, pues que veía que ella constituía un sumergirse en la cultura laica que desintegraba las verdades de la fe.

    Pero fue un decidido modernizador de la forma jurídica e institucional de la Iglesia, al asumir de los Estados liberales de esa época las estructuras que juzgó compatibles con la naturaleza teológica de la Iglesia.

    El profesor Fantappiè muestra cómo la reforma jurídica querida por Pío X no era una transformación aislada en sí misma, sino que se acoplaba con todas las otras innovaciones llevadas a cabo en la curia romana, en las diócesis, en los seminarios, en el catecismo, en la liturgia y en la música sacra. De estas múltiples obras de transformación salió la forma de la Iglesia que dominó hasta el Concilio Vaticano II y en buena parte también después.

    En la recensión publicada en el «L’Osservatore Romano» de los dos volúmenes de Fantappiè, el historiador Gianpaolo Romanato sintetizó así el viraje crucial:

    «La que en la segunda mitad del siglo XVIII era todavía de hecho una federación de Iglesias nacionales, se transformó en una compacta organización internacional, disciplinaria y teológicamente sometida al Papa».

    El Código de derecho canónico querido por Pío X es la osamenta jurídica de esta Iglesia reunida en torno al obispo de Roma.

    En efecto, antes de la promulgación del Código de 1917, la Iglesia católica se regulaba por un inmenso y desordenado cúmulo de leyes, las que muchas veces se superponían o confrontaban entre sí: desde el «Decretum Gratiani» del siglo XII a las colecciones de Gregorio IX, de Bonifacio VIII, de Clemente V y de Juan XXII, además de las decretales promulgadas por otros numerosos pontífices.

    El nuevo Código de derecho canónico ha recodificado todo en forma coherente y unitaria, sobre la base del modelo de los códigos napoleónicos adoptados por los Estados europeos. Promulgado en 1917, Juan XXIII anunció en 1959 su revisión, junto al anuncio de un nuevo concilio ecuménico. La segunda edición del Código, actualmente en vigor, ha visto la luz en 1983.

    Sin esta modernización jurídica e institucional de la Iglesia, querida por Pío X, habría sido impensable un rol planetario del papado, tal como lo han encarnado Juan Pablo II y, hoy, Benedicto XVI.

    Carlo Fantappiè es profesor de derecho canónico y de historia del derecho canónico en la Universidad de Urbino, además de autor de numerosas y apreciadas publicaciones sobre el tema.

    Sigue a continuación la reseña de los dos volúmenes sobre «Chiesa romana e modernità giuridica», escrita para «L’Osservatore Romano» del 4 de mayo de 2008 por el profesor Gianpaolo Romanato, docente de historia de la Iglesia en la Universidad de Padua y miembro del Comité Pontificio de Ciencias Históricas:

    La revolución del Papa modernizador

    por Gianpaolo Romanato

    El estudio que Carlo Fantappiè, profesor de derecho canónico en la Universidad de Urbino, ha publicado recientemente en la editorial Giuffrè — «Chiesa romana e modernità giuridica [Iglesia romana y modernidad jurídica]» — representa un acontecimiento científico que no interesa solamente a los investigadores del derecho, sino también a los historiadores de la Iglesia y del cristianismo.

    En los dos tomos de esta obra realmente imponente, de casi mil trescientas páginas, el autor demuestra que el Código de derecho canónico querido por Pío X y promulgado por Benedicto XV en 1917 fue mucho más que un trabajo técnico de re-sistematización y simplificación de normas jurídicas.

    En realidad, fue una reflexión profunda sobre el pasado, sobre el presente y sobre el futuro de la Iglesia de Roma, finalizada con un diseño de reforma de la Iglesia, en el interior de la cual el derecho era el medio, no su finalidad.

    El estudio comienza con el Concilio de Trento, pero se apoya sobre todo en los acontecimientos traumáticos que siguieron a la revolución francesa y al imperio napoleónico.

    En efecto, la necesidad de la reforma tomó cuerpo en el transcurso del siglo XIX. El nacimiento de los Estados nacionales y la irrupción del sistema de gobierno liberal modificaron radicalmente el vínculo jurídico e institucional entre la Iglesia y el Estado.

    La Santa Sede no debía competir más con los soberanos absolutistas del siglo XVIII, quienes sometían la organización eclesiástica, aunque al mismo tiempo la favorecían y reconocían su carácter público. Se encontró frente a los modernos Estados nacionales, sostenidos por ordenamientos representativos y que apuntaban a reducir la esfera religiosa al ámbito de lo privado y a encerrar a la Iglesia dentro del derecho común.

    Fue una revolución que obligó a las instituciones eclesiásticas a concentrarse en torno al papado, el único punto de referencia sobreviviente del naufragio de los viejos poderes. Ya no confrontado por polos alternativos, ni internos ni externos, el pontífice romano se re-apropió de la soberanía plena, tanto en el ámbito doctrinal como en el disciplinar.

    Ello derivó en un monopolio jurisdiccional, tal como lo define Fantappiè, inédito en la historia de la Iglesia latina. Contemporáneamente, los seminarios y las universidades romanas sustituyeron a las instituciones escolásticas, particularmente las francesas y las austriacas y alemanas que habían desaparecido en el torbellino revolucionario.

    La romanización del catolicismo no pudo ser más rápida y más completa. En el transcurso de pocas décadas, la que en la segunda mitad del siglo XVIII era todavía, de hecho, una federación de Iglesias nacionales, se transformó en una compacta organización internacional, disciplinaria y teológicamente sometida al Papa y a los organismos de la curia.

    De este modo, Roma se convierte contemporáneamente en la fuente del poder, en centro de elaboración del pensamiento teológico-canónico y en espacio de formación del personal dirigente.

    Fantappiè reconstruye este proceso histórico con extraordinaria amplitud de referencias, pero con la vista siempre dirigida a las consecuencias que tuvo en la auto-comprensión jurídica de la Iglesia. Auto-comprensión que en 1870 se vio obligada a saldar cuentas con otra derivación decisiva: la proclamación de la infalibilidad papal, acontecida durante el Concilio Vaticano I, que culminó con el proceso de centralización antes delineado, y también con la desaparición de los Estados pontificios, es decir, con la desaparición del poder temporal.

    La concomitancia de los dos acontecimientos — el Papa se torna infalible en el momento en que deja de ser el papa-rey — es mucho más que una coincidencia casual.

    En esta situación, la petición de reforma del derecho canónico se hizo cada vez más apremiante. Era urgente poner orden en una normativa secularmente vieja, adecuándola a las transformaciones producidas, y sobre todo, era indispensable volver a pensar la naturaleza de la Iglesia en la comunidad internacional. Pero había un problema previo: ‘se debía proceder a una recopilación por temas del extinguido material canónico acumulado desde el medioevo, simplemente desbrozando cuanto había caído en desuso, o era conveniente refundar y repensar todo el código de leyes orgánico y sintético, siguiendo la senda trazada por las reformas napoleónicas e imitadas por todos los Estados modernos?

    Se prefirió la segunda opción, pero no sin fuertes resistencias, sobre todo en Roma, más que nada porque ésta estaba convencida que, al menos metodológicamente, se debía ir a remolque de la cultura liberal. En todo caso, la empresa parecía tan enorme, que ni Pío IX ni León XIII se atrevieron a iniciarla.

    La tarea recayó sobre las espaldas de Pío X, elevado al papado en 1903, luego que el veto del gobierno de Viena había puesto fuera de juego al cardenal Rampolla. Paradójicamente, le tocó a un pontífice nacido en Austria, totalmente extraño a la curia vaticana, que no había estudiado en Roma sino en un seminario de provincia y que debía su candidatura al papado al instituto más anticuado y anacrónico del viejo derecho canónico, el «ius exclusivae», el derecho de veto de los monarcas católicos.

    El Papa Giuseppe Sarto tuvo el mérito de superar las demoras, de no dejarse asustar por las infinitas dificultades, de elegir la persona justa a la cual confiar la dirección de la obra que involucró a todo el universo católico. Esta persona fue Pietro Gasparri, en ese entonces con poco más de cincuenta años, secretario de los asuntos eclesiásticos extraordinarios, ex profesor de derecho canónico en París y diplomático en América Latina. Un político y un hombre de gobierno, pero sobre todo un jurista experimentado, de ilimitada fidelidad a la sede apostólica.

    Fantappiè dedica a Gasparri doscientas páginas, casi un libro en el libro, sin olvidar otras figuras que desempeñaron roles decisivos, en particular el cardenal Casimiro Gènnari, figura hasta ahora descuidada por la historiografía, desde 1908 prefecto de la Congregación del Concilio y ex fundador del «Monitore ecclesiastico», la revista que fue el órgano semioficial de la Santa Sede antes del nacimiento de las «Acta Apostolicae Sedis».

    El «opus magnum» de la codificación, tal como fue definida, llegó a buen puerto en sólo trece años – la bula que dio comienzo a la obra, «Arduum sane munus», es de 1904, mientras que la promulgación del Código tuvo lugar en 1917 – gracias al aliciente continuo de Pío X, que siguió cotidianamente los trabajos, interviniendo en cada una de sus fases, hasta su muerte, acontecida en el verano de 1914. También se debe a él la imposición de la senda que había que seguir — la codificación más que la compilación — con una perentoria carta autógrafa a la comisión cardenalicia, orientada por el contrario hacia la otra solución.

    * * *

    ‘Cuáles son las novedades de este estudio? Dejando de lado el terreno estrictamente jurídico, se pueden individualizar dos.

    Fantappiè pone la renovación del derecho canónico en el centro de la Iglesia de la época, demostrando que el Código fue el eje de equilibrio en torno al cual el catolicismo encontró su propia identidad.

    La valoración del pontificado de Pío X – que muchas veces pareció, hasta ahora, un momento de estancamiento o directamente de retroceso a causa de la condena del modernismo – se invierte. Lo que caracterizó su década no fue la voluntad de condena, sino la instancia reformadora y modernizadora, una instancia tan enérgica que el Papa prefirió administrarla a través de la propia secretaría privada, la bien conocida «segreteriola», más que con los organismos curiales.

    Las páginas densas y meditadas del autor tienen el mérito de recordarnos que la historia es siempre compleja, que los años iniciales del siglo XX – de bajo tono en el plano teológico, pero extraordinariamente creativos en el plano jurídico – pusieron las premisas para la modernización de la Iglesia en el plano asociativo, social, político e internacional.

    Desde la supresión del derecho de veto hasta la reforma del cónclave; desde la reorganización de los seminarios hasta el rediseño de la estructura parroquial, diocesana y misionera; desde la renovación catequística hasta la reestructuración de la curia y de todos los órganos centrales de gobierno, el pontificado de Sarto representó un ciclón reformador que rara vez apareció en toda la historia de los papas: un ciclón que tuvo el efecto de universalizar el derecho de la Iglesia, de reforzar en todos los niveles la uniformidad disciplinar y operativa, precisamente mientras se aproximaba la estación de los totalitarismos y en el horizonte se perfilaba la globalización. Sin el Código, que inició el debate sobre el status internacional de la Santa Sede y a la que volvió a situar frente al Estado como interlocutor entre pares, no habrían sido posibles los concordatos de los años Veinte y Treinta.

    Ciertamente, como en todas las grandes reformas, se adquirió mucho y se perdió algo. La centralización romana, la verticalización de la autoridad y la formulación de la vida de fe mortificaron el dinamismo de los carismas, pero al mismo tiempo confirmaron con la máxima energía que la Iglesia es una institución pública y no privada, que ella se sitúa frente al Estado como entidad autónoma y plenamente soberana.

    El bajo perfil político de todo el pontificado de Giuseppe Sarto – con la masa enmudecida por la “cuestión romana”, por las reivindicaciones territoriales y por el «non expedit» [no conviene], es decir, por la prohibición a los católicos italianos de participar en las elecciones políticas – forman parte de esta estrategia, orientada a fortalecer a la Iglesia «ad intra» más que «ad extra», a restituir su rol y prestigio no sólo en el plano inmediatamente político, sino en el más sólido y duradero del derecho y de la fundamentación jurídica.

    La segunda novedad se refiere más en general a la periodización de la reforma en la Iglesia del siglo XX.

    El momento de transformación y de distanciamiento del pasado es generalmente individualizado en el Concilio Vaticano II, con acentuaciones más o menos decididas de acuerdo con las diversas escuelas historiográficas.

    Sin quitarle ningún valor al acontecimiento conciliar, las argumentaciones de esta obra demuestran que un giro no menos importante tuvo lugar al comienzo del siglo XX, con la codificación pío-benedictina del derecho canónico. Un acontecimiento que fue mucho más que un mero hecho jurídico, pues cortó los vínculos con el «ancien régime», renovó y centralizó a todos los niveles las formas del gobierno eclesiástico, recreó la autoconciencia y la certeza de la Iglesia como institución libre, capaz de presentarse frente al mundo casi en las formas de un inédito «carácter estatal de las almas».

  2. Los «frutos del concilio» estan podridos.
    Para que ir a la iglesia si el mundo ya no es enemigo.
    Para que ir a la iglesia si hoy se salva todo el mundo.
    Para que ir a la iglesia si todas las religiones son buenas.
    Para que ir a la iglesia si, el primero que tendria que dar ejemplo, el Papa,dice un dia si y otro tambien, que los VALORES LAICOS DE LA ONU son admirables.
    Para que ir a la iglesia si el infierno no existe.
    PARA QUE IR A LA IGLESIA SI LA IGLESIA CATOLICA NO EXISTE.

  3. El Concilio fue el momento en que el mal hizo erpciòn cual volcàn devastador. En el seno del catolicismo se empezò a notar una babel de ideas y de actitudes, algunas opuestas a la enseñanza multisecular de la Iglesia, y, cosa novedosa, sin que nadie les pusiera freno.
    Las Iglesias vacias son la consecuencia de esta autodemoliciòn, pero tambien se levanta una reacciòn de numerosos grupos de catòlicos que empiezan a formar nùcleos de resistencia.
    Santa Catalina de Siena, proclamada doctora de la Iglesia dice:»BASTA DE SILENCIOS, GRITAD CON CIEN MIL LENGUAS, PORQUE POR HABER CALLADO EL MUNDO ESTÀ PODRIDO»

  4. Y que mas se les puede pedir, sí son alemanes.
    Y esto de aquí es un absurdo, pero a lo mejor… que las ciudades de Lipsk y Bralin retornen a sus pueblos fundadores, a ver sí no se revitalizan sus Templos Católicos.

  5. ALBERT:
    ESE ARTICULO ES UNA INTOXICACION.
    Es una «cortina de humo» para ocultar el drama actual y pensar que aqui «no pasa nada». Pero ese articulo no engaña a nadie.
    No hay mas «modernizador» que JUAN XXIII y sus sucesores.
    JUAN XXIII que se puso el nombre de un ANTIPAPA SINIESTRO de la Edad Media, fornicador e incestuoso con sus propias hijas…
    en la Edad Media hubo «otro» Juan XXIII….
    Por no hablar del fatidico BENEDICTO XVI, con su baculo SIN CRUCIFIJO lleva una cruz dorada con un «circulo» en el centro, en vez de llevar el cuerpo sufriente del DIVINO REDENTOR.
    Ahora bien ¿que significa ese circulo? no lo sabemos, pero seguro que nada bueno. Conviene saber que LOS SATANISTAS ADORAN A UN CIRCULO en sus rituales. Marcan un circulo sobre la arena y se ponen a danzar desnudos alrededor de el circulo.
    Esto huele a azufre.
    Es posible que la Iglesia este ocupada por satanistas.

  6. Albert, tu no ves la relación porque ESTAS ACOSTUMBRADO. No olvides que también los dominicos por su condición humana somos animales de costumbre.

    Es un simple silogismo: Todo hombre es animal de costumbre- Albert es hombre – Luego Albert es animal de costumbre.

    Te espero en el AUTO.

  7. Gracias Albert, yo sólo me atreví a publicar el link (en otro artículo), usted fue mas allá, publicó el artículo completo, nuevamente le doy las gracias.
    Y no es de extrañar que los «seudotradicionalistas», abjuren de el, aunque cuantas veces Radio Cristiandad ha utilizado la página de Sandro Magister para sus posteos, ya se me está haciendo común, que lo que les conviene sí, y lo que no, no. Hace no mucho tiempo hasta acusaban a Monseñor Fellay de «traidor», actúan exactamente como los «herejes protestantes», nada más.

  8. Varias veces he contemplado la posibilidad de cerrarle a Ud. el acceso de su ip y no permitirle postear nada. No lo he hecho en función de generar algun debate que podria ser interesante.
    Pero su posteo de ataque contra Radio Cristiandad es sencillamente insoportable. ¿Cuando se acusó a Mons. Fellay de traidor aqui?
    Lo suyo no es otra cosa que una felonada.
    Y la suplantacion de identidades entre Flavio, el calido papá de Flavio y Rinoceronte, demuestran que solo quiere tener protagonismo a cualquier precio.
    Queda debidamente avisado.

    Fabian Vazquez
    Radio Cristiandad

  9. Estimado Don Fabián, le ruego reciba mis mas sinceras disculpas, ya intenté dejar otro comentario en este sentido, pero al parecer, fue rechazado,
    Nuevamente he caído en el error de no especificar a lo que me refería: al escribir en cuanto a que han tratado de «traidor» a Monseñor Fellay, lo pensé en relación a algunos comentaristas del blog y en ningún momento quise referirme a Radio Cristiandad, reconozco mí error y como no es mí costumbre rehuir mis responsabilidades, pues nuevamente le pido disculpas.

    En cuanto a que yo y «el cálido papá…» somos la misma persona, no cabe la menor duda, pero no tengo nada que ver con Flavio, y sí a él le comencé a escribir fue, porque por su forma de comentar, dio pábulo a que ello ocurriera, sin embargo creo, que como «el cálido papá…» jamás use frases desmedidas hacia ustedes y eso habrá usted de reconocerlo, fue una humorada -nada mas- una forma de traer aire fresco a éste blog, quizás, demasiado serio, le pido disculpas, sí las bromas le molestan, soy un tanto bromista, trataré de refrenarme.
    Me despìdo como su S.S.
    Rafael della Maggiore.

  10. NO veo relacion entre el CVII y lo que pasa en la Iglesia. Si veo mas secularizacion, mas materialismo, yo todos los ismos que se les ocurran que han llevado al hombre a donde esta. En Europa, da pena decirlo, los paises que antes fueron evangelizados ahora van a evangelizar. Son las Sociedades Modernas donde el consumismo, el egoismo del ser humano que quiere tener mas, los mismos centros de trabajo que les importa un bledo si uno cree o no. Los mismos gobiernos, vean el caso de Espana. Esto es algo mas grande que un Concilio Sras y Sres. Es el camino que esta tomando la humanidad apartandose de DIOS cada dia porque eso no es «in» o sea no es lo que esta a la moda. Como dicen los gringos «is not cool». En fin, como catolicos tenemos el deber de reevangelizar y llegar a los lugares donde hace falta evangelizacion y llevar la palabra de DIOS aunque sea el viejo mundo.
    Referente al debate mas arriba leido y generado entre un blogista y los duenos de la compania yo soy de la opinion que cada cual hace en su casa lo que quiere. Pero si usted abre la puerta de su casa para el debate y deja entrar a alguien entonces se pueden encontrar con opiniones divergentes o encontradas. Eso es lo normal. Yo percibo que si esto fuera una cosa entre curas pues habia que obedecer a un Obispo y todos los otros curas a hacerlo aunque no esten de acuerdo. Ahora, si este blog es proveniente de un pais democratico yo creo que lo mas logico es que se permita como hasta ahora dejar entrar a todo el mundo democraticamente. Digo, si es que quieren hacerlo asi. Si no pues haganlo como quiera que para eso es de ustedes. De todas maneras yo les agradezco que me dejen participar hasta este momento. No es menos cierto que siempre que leo algo siempre se presenta de una forma para crear debate. Esa es mi percepion. Por ejemplo lo del cura astronomo. Ese cura es un imbecil que no sabe lo que habla Bueno en fin
    y reiterando cada cual hace es su casa lo que le venga en gana. Volviendo a la noticia nosotros como catolicos tenemos el deber de hacer HACER HACER algo cuando hay algo mal hecho, cuando hace falta la evangelizacion y no criticar y CRITICAR porque si no mas NUNCA llegamos a alcanzar la corona. Mas nunca vamos a lograr la unidad de la Iglesia. Mas nunca vamos a Evangelizar a NADIE si nos ven peleandonos entre nosotros. Esa es la VERDAD.
    PAX ET BONUM ET GLORIA OMNIS DEUS.

  11. Y para aclarar mas la situación, cuando me refiero a los «seudotradicionalistas» también lo hago pensando en los comentaristas y no en Radio Cristiandad, que sí bien sigue una línea diferente a la mía, está en todo su derecho, total ustedes son los dueños del sitio. Gracias.
    Rafael della Maggiore.

  12. Una vez, viajando con un cura en auto por Bs As, pasamos por el Club Obras Sanitarias…el lo miro y dijo con pesar…AQUI ME ORDENE YO…lo mire y agrego…que fue lo que nos llevo a eso…
    Que Dios nos bendiga.PAX

  13. Fatima fué muy clara, y el sol no se puede tapar con un dedo, el «»»»secreto segun el vaticano»»» es un cuento de niños, la realidad es que empieza diciendo, en Portugal se conservara la fe, donde claramente se colige que en otros paises lease alemania, españa etc, donde el mal llamado ¡matrimonio! de homosexuales y lesbianas es aceptable, no va de acuerdo con el evangelio, y podria decir mas pero para no ser repetitivo creo que super-grave ha dicho bastante, esteban etc, y no falta un tonto con iniciativa tipo «rinoceronte arrepentivo» que le gusta hacer el Indio como se dice en España y por consideracion, caridad o como se le quiera llamar, Don Fabian lo soporta, en finnnnn, soy católico y el triunfo es nuestro, y no nos olvidemos el mensaje de fatima cuyo dia fué ayer 13 de Mayo, porque al final EL CORAZON INMACULADO DE MARIA TRIUNFARAAAAAAAAAAAAA.

  14. Me parece muy feo de su parte Don Andrés, que atice el fuego, yo como toda persona de bien sé reconocer mis errores y no tengo el menor empacho de pedir disculpas cuando el caso lo ameríta, cosa que muchos foristas que aquí participan jamás han hecho, ni harían.
    Creo que Don Fabián habrá entendido mí posición y es por eso que me permite seguir participando, mí error radica en que pienso demasiado rápido (y no lo hago en castellano), y muchas veces -por ello- no escribo con precisión, pero nunca lo hago de mala fe y cuando he dicho que he entrado en estas páginas y me he reído, no me estoy riendo de sus publicaciones sino de algunos comentarios que realizan algunos foristas y a propósito Don Andrés, por allí le indicaron que entrara a un sitio «modernista», ¿lo hizo, se llevó la sorpresa? Me gustaría saber su respuesta.

  15. No recuerdo dónde lo leí ni el texto preciso:
    «Una mentira, a fuerza de repetirla incansablemente una y otra vez llega a usurpar el lugar que sólo a la verdad corresponde».

    Así, por todos lados escucho: ¡El CVII es inocente! ¡El CVII es inocente! etc. etc. etc.

    Y quienes así dicen lo hacen con ojos cerrados y oídos tapados.

  16. Si tan sólo reconociéramos el máximo, indispensable y único lugar que le corresponde a la Iglesia Católica para la humanidad entera, reitero: católicos o no, comprenderíamos mejor cómo un suceso que afecte la paz y armonía al interior de ésta afecta necesaria y directamente proporcional incluso al mundo no católico.

    Creer que los malos frutos del CVII (reconocerlo sería casi un milagro) afectan sólo a la Iglesia Católica es hacer una profesión de fé que sitúa a ésta (de origen Divino) al nivel de las creencias de origen humano. ¡Herejía!

  17. Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla…..

    Fantasié (no Fantappié) y Magister.

    No hay duda: En tierra de ciegos el tuerto es el rey.

  18. Estimado Albert, aun cuando con el artículo pretenda decir que el Papa Pío X, fué más reformador o inclusive como el motor reformador de lo que se vive actualmente en la Iglesia, lo dudo mucho, por cuanto su Divisa era Instaurar todas las cosas en Cristo. en primer lugar y en segundo, anatemizar todo lo que estaba infectando la Iglesia, y que ahora la tiene infestada por desgracia, y no representa un retroceso, sino para los modernistas, la condena que hizo del modernismo.
    Mucho bla bla bla, estilo modernista, para envolver como dice super grave, en una cortina de humo la verdad de la Lucha de este Santo Hombre de Dios que fué el Papa San Pío X.

    MAGISTERIO DE LA IGLESIA

    E Supremi Apostolatus

    SAN PÍO X
    Sobre la falta de doctrina y el deber de darla a conocer

    Venerables hermanos: Salud y bendición apostólica

    El peso del Pontificado

    Al dirigirnos por primera vez a vosotros desde la suprema cátedra apostólica a la que hemos sido elevados por el inescrutable designio de Dios, no es necesario recordar con cuántas lágrimas y oraciones he m o s intentado rechazar esta enorme carga del Pontificado. …

    Los hombres están hoy apartados de Dios

    Y efectivamente no Nos faltaron múltiples y graves motivos para rehusar el Pontificado. Ante todo el que de ningún modo, por nuestra insignificancia, nos considerábamos dignos del honor del pontificado… dejando aparte otros motivos, Nos llenaba de temor sobre todo la tristísima situación en que se encuentra la humanidad. ¿Quién ignora, efectivamente, que la sociedad actual, más que en épocas anteriores, está afligida por un íntimo y gravísimo mal que, agravándose por días, la devora hasta la raíz y la lleva a la muerte? Comprendéis, Venerables Hermanos, cuál es el mal; la defección y la separación de Dios: nada más unido ala muerte que esto, según lo dicho por el Profeta (2): Pues he aquí que quienes se alejan de ti, perecerán. Detrás de la misión pontificia que se me ofrecía, Nos veíamos el deber de salir al paso de tan gran mal: Nos parecía que recaía en Nos el mandato del Señor: Hoy te doy sobre pueblos y reinos poder de destruir y arrancar, de edificar y plantar (3); pero, conocedor de Nuestra propia debilidad, Nos espantaba tener que hacer frente a un problema que no admitía ninguna dilación y sí tenía muchas dificultades.

    «¡Instaurar todas las cosas en Cristo!»

    Sin embargo, puesto que agradó a la divina voluntad elevar nuestra humildad a este supremo poder, descansamos el espíritu en aquel que N os conforta y poniendo manos a la obra, apoyados en ]a fuerza de Dios, manifestamos que en la gestión de Nuestro pontificado tenemos un sólo propósito, instaurarlo todo en Cristo (4), para que efectivamente todo y en todos sea Cristo (5).

    Habrá indudablemente quienes, porque miden a Dios con categorías humanas, intentarán escudriñar Nuestras intenciones y achacarlas a intereses y afanes de parte.

    Para salirles al paso, aseguramos con toda firmeza que Nos nada queremos ser, y con la gracia de Dios nada seremos ante la humanidad sino Ministro de Dios, de cuya autoridad somos instrumentos. Los intereses de Dios son Nuestros intereses; a ellos hemos decidido consagrar nuestras fuerzas y la vida misma. De ahí que si alguno Nos pide una frase simbólica, que exprese Nuestro propósito, siempre le daremos sólo esta: ¡instaurar todas las cosas en Cristo!

    Los hombres contra Dios

    Ciertamente, al hacernos cargo de una empresa de tal envergadura y al intentar sacarla adelante Nos proporciona, Venerables Hermanos, una extra ordinaria alegría el hecho de tener la certeza de que todos vosotros seréis unos esforzados aliados para llevarla a cabo. Pues si lo dudáramos os calificaríamos de ignorantes, cosa que ciertamente no sois, o de negligentes ante este funesto ataque que ahora en todo el mundo se promueve y se fomenta contra Dios; puesto que verdaderamente contra su Autor se han amotinado las gentes y traman las naciones planes vanos (6); parece que de todas partes se eleva la voz de quienes atacan a Dios: Apártate de nos otros (7). Por eso, en la mayoría se ha extinguido el temor al Dios eterno y no se tiene en cuenta la ley de su poder supremo en las costumbres ni en público ni en privado: aún más, se lucha con denodado esfuerzo y con todo tipo de maquinaciones para arrancar de raíz incluso el mismo recuerdo y noción de Dios.

    Es indudable que quien considere todo esto tendrá que admitir de plano que esta perversión de las almas es como una muestra, como el prólogo de los males que debemos esperar en el fin de los tiempos; o incluso pensará que ya habita en este mundo el hijo de la perdición (8) de quien habla el Apóstol. En verdad, con semejante osadía, con este desafuero de la virtud de la religión, se cuartea por doquier la piedad, los documentos de la fe revelada son impugnados y se pretende directa y obstinadamente apartar, destruir cualquier relación que medie entre Dios y el hombre. Por el contrario -esta es la señal propia del Anticristo según el mismo Apóstol-, el hombre mismo con temeridad extrema ha invadido el campo de Dios, exaltándose por encima de todo aquello que recibe el nombre de Dios; hasta tal punto que -aunque no es capaz de borrar dentro de sí la noción que de Dios tiene-, tras el rechazo de Su majestad, se ha consagrado a sí mismo este mundo visible como si fuera su templo, para que todos lo adoren. Se sentará en el templo de Dios, mostrándose como si fuera Dios (9).

    Efectivamente, nadie en su sano juicio puede dudar de cuál es la batalla que está librando la humanidad contra Dios. Se permite ciertamente el hombre, en abuso de su libertad, violar el derecho y el poder del Creador; sin embargo, la victoria siempre está de la parte de Dios; incluso tanto más inminente es la derrota, cuanto Con mayor osadía se alza el hombre esperando el triunfo. Estas advertencias nos hace el mismo Dios en las Escrituras Santas. Pasa por alto, en efecto, los pecados de los hombres (10), como olvidado de su poder y majestad: pero luego, tras simulada indiferencia, irritado como un borracho lleno de fuerza (11), romperá la cabeza a sus enemigos (12) para que todos reconozcan que el rey de toda la tierra es Dios (13) y sepan las gentes que no son más que hombres (14).

    Todo esto, Venerables Hermanos, lo mantenemos y lo esperamos con fe cierta. Lo cual, sin embargo, no es impedimento para que, cada uno por su parte, también procure hacer madurar la obra de Dios: y eso, no sólo pidiendo Con asiduidad: Alzate, Señor , no prevalezca al hombre (15), sino -lo que es más importante- con hechos y palabras, abiertamente a la luz del día, afirmando y reivindicando para Dios el supremo dominio sobre los hombres y las demás criaturas, de modo que Su derecho a gobernar y su poder reciba culto y sea fielmente observado por todos.

    El deseo de paz: dónde encontrarla

    Esto es no sólo una exigencia natural, sino un beneficio para todo el género humano. ¿Cómo no van a sentirse los espíritus invadidos, Hermanos Venerables, por el temor y la tristeza al ver que la mayor parte de la humanidad, al mismo tiempo que se enorgullece, con razón, de sus progresos, se hace la guerra tan atrozmente que es casi una lucha de to- dos contra todos? El deseo de paz conmueve sin duda el corazón de todos y no hay nadie que no la reclame con vehemencia. Sin embargo, una vez rechaza do Dios, se busca la paz inútilmente porque la justicia está desterrada de allí donde Dios está ausente; y quitada la .justicia, en vano se espera la paz. La paz es obra de la justicia (16)…

    Y verdaderamente, Venerables Hermanos, esta vuelta de todas las naciones del mundo a la majestad y el imperio de Dios, nunca se producirá, sean cuales fueren nuestros esfuerzos, si no es por Jesús el Cristo. Pues advierte el Apóstol: Nadie puede poner otro fundamento, fuera del que está ya puesto, que es Cristo Jesús (17). Evidentemente es el mismo a quien el Padre santificó y envió al mundo (18); el esplendor del Padre y la imagen de su sustancia (19), Dios verdadero y verdadero hombre: sin el cual nadie podría conocer a Dios como se debe; pues nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiera revelárselo (20).
    Que los hombres vuelvan a Dios, por la Iglesia

    De lo cual se concluye que instaurar todas las cosas en Cristo y hacer que ]os hombres vuelvan a someterse a Dios es la misma cosa. Así, pues, es ahí a donde conviene dirigir nuestros cuidados para someter al género humano al poder de Cristo: con El al frente, pronto volverá la humanidad al mismo Dios. A un Dios, que no es aquel despiadado, despectivo para los humanos que han imaginado en sus delirios los materialistas, sino el Dios vivo y verdadero, uno en naturaleza, trino en personas, creador del mundo, que todo lo prevé con suma sabiduría, y también legislador justísimo que castiga a los pecadores y tiene dispuesto el premio a los virtuosos.

    Por lo demás, tenemos ante los ojos el camino por el que llegar a Cristo: la Iglesia. Por eso, con razón, dice el Crisóstomo: Tu esperanza la Iglesia, tu salvación la Iglesia, tu :efugio la Iglesia (21): Pues para eso la ha fundado Cristo, y la ha conquistado al precio de su sangre; y a ella encomendó su doctrina y los preceptos de sus leyes, al tiempo que la enriquecía con los generosísimos dones de su divina gracia para la santidad y la salvación de los hombres.

    El deber concreto de los Pastores

    Ya veis, Venerables Hermanos, cuál es el oficio que en definitiva se confía tanto a Nos como a vosotros: que hagamos volver a la sociedad humana, alejada de la sabiduría de Cristo, a la doctrina de la Iglesia. Verdaderamente la Iglesia es de Cristo y Cristo es de Dios. Y si, con la ayuda de Dios, lo logramos, nos alegraremos porque la iniquidad habrá cedido ante la justicia y escucharemos gozosos una gran voz del cielo que dirá: Ahora llega la salvación, el poder, el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo (22).

    Ahora bien, para que el éxito responda a los de- seos, es preciso intentar por todos los medios y con todo esfuerzo arrancar de raíz ese crimen cruel y detestable, característico de esta época: el afán que el hombre tiene por colocarse en el lugar de Dios; habrá que devolver su antigua dignidad a los preceptos y consejos evangélicos; habrá que proclamar con más firmeza las verdades transmitidas por la Iglesia. toda su doctrina sobre la santidad del matrimonio. la educación doctrinal de los niños, la propiedad de bienes y su uso. los deberes para y con quienes administran el Estado; en fin, deberá restablecerse el equilibrio entre los distintos órdenes de la sociedad, la ley y las costumbres cristianas.

    Los medios: formar buenos sacerdotes

    Nos, por supuesto, secundando la voluntad de Dios, nos proponemos intentarlo en nuestro pontificado y lo seguiremos haciendo en la medida de nuestras fuerzas. A vosotros, Venerables Herma nos, os corresponde secundar Nuestros afanes con vuestra santidad, vuestra ciencia, vuestras vidas y vuestros anhelos, ante todo por la gloria de Dios; sin esperar ningún otro premio sino el hecho de que en todos se forme Cristo (23).

    Y ya apenas es necesario hablar de los medios que nos pueden ayudar en semejante empresa, puesto que están tomados de la doctrina común. De vuestras preocupaciones, sea la primera formar a Cristo en aquellos que por razón de su oficio están destinados a formar a Cristo en los demás. Pienso en los sacerdotes, Venerables Hermanos. Que todos aquellos que se han iniciado en las órdenes sagradas sean conscientes de que, en las gentes con quienes conviven, tienen asignada la provincia que Pablo declaró haber recibido con aquellas palabras llenas de cariño: Hijitos míos, por quienes sufro de nuevo dolores de parto hasta ver a Cristo formado en vos otros (24). Pues, ¿quiénes serán capaces de cumplir su misión si antes no se han revestido de Cristo? y revestido de tal manera que puedan hacer suyo lo que también decía el Apóstol: ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí (25). Para mí la vida es Cristo (26). Por eso, si bien a todos los fieles se dirige la exhortación que lleguemos a varones perfectos, a la medida de la plenitud de Cristo (27), sin embargo se refiere sobre todo a aquel que desempeña el sacerdocio; pues se le denomina otro Cristo no sólo por la participación de su potestad, sino porque imita sus hechos, y de este modo lleva impresa en sí mismo la imagen de Cristo.

    En esta situación, ¡qué cuidado debéis poner, Venerables Hermanos, en la formación del clero para que sean santos! Es necesario que todas las demás tareas que se os presentan, sean cuales fueren, cedan ante ésta. Por eso, la parte mejor de vuestro celo debe emplearse en la organización y el régimen de los seminarios sagrados de modo que florezcan por la integridad de su doctrina y por la santidad de sus costumbres. Cada uno de vosotros tenga en el Seminario las delicias de su corazón, sin omitir para su buena marcha nada de lo que estableció con suma prudencia el Concilio de Trento.
    Cuando llegue el momento de tener que iniciar a los candidatos en las órdenes sagradas, por favor no olvidéis la prescripción de Pablo a Timoteo: A nadie impongas las manos precipitadamente (28); considerad con atención que de ordinario los fieles serán tal cual sean aquellos a quienes destinéis al sacerdocio. Por tanto no tengáis la mira puesta en vuestra propia utilidad, mirad únicamente a Dios, a la Iglesia y la felicidad eterna de las almas, no sea que, como advierte el Apóstol, tengáis parte en los pecados de otros (29).

    Cuidar a los sacerdotes jóvenes

    Otra cosa: que los sacerdotes principiantes y los recién salidos del seminario no echen de menos vuestros cuidados. A éstos -os lo pedimos con toda el alma-, atraedlos con frecuencia hasta vuestro corazón, que debe alimentarse del fuego celestial, encendedlos, inflamad los de manera que anhelen sólo a Dios y el bien de las almas. Nos ciertamente, Venerables Hermanos, proveeremos con la mayor diligencia para que estos hombres sagrados no sean atrapados por las insidias de esta ciencia nueva y engañosa que no tiene el buen olor de Cristo y que, con falsos y astutos argumentos, pretende impulsar los errores del racionalismo y el semirracionalismo; contra esto ya el Apóstol precavía a Timoteo cuando le escribía: Guarda el depósito que se te ha confiado, evitando las novedades profanas y las contradicciones de la falsa ciencia que algunos profesan extraviándose de la fe (30).
    Toda la encíclica vale oro, se puede leer en el siguiente link
    http://ar.geocities.com/magisterio_iglesia/pio_10/e_supremi_apostolatus.html
    Y releyendola que actual, parece que se hubiese escrito exactamente para este tiempo.

    Que Claridad de sentencias, que sencillez en las palabras, nada hay de obscuro y de intrincado en el pensamiento de este Santo, hasta un niño puede penetrarlo… es un deleite para el alma, que se alimenta con cada palabra, que diferencia con las ditirambos actuales esos eternos bla bla bla que nos dejan con la cara de What. que dijo, o que quiso decir, y de plano los mas nos quedamos en ayunas. Y lo peor, asentimos como simios por cansancio o estupor pero sin tener idea de a que asentimos o qué se nos dijo, no vaya a ser que se piense que somos unos ignorantes, y lo peor es que lo somos.

  19. Sr. Rino, sea objetivo: ¿En què términos ha sido utilizado el mencionado sitio?

    Por otro lado:

    Como no conozco los dichos y hechos de Magister aproveché el link que anotó. Pero no perdí más tiempo que el que me llevó ver entre sus «primeras lecturas importantes» a De Lubac.

    Con esto me basta. Habrá desde luego mentes más preparadas para separar la cizaña del trigo en lo que leen. Yo no. Prefiero autores que no me expongan a dar con ellos un tropezón. ¿Habré de especificarle qué autores prefiero?

  20. Me causa la impresión, de que algunos comentaristas de este blog, interpretan la publicación que se hizo del tema de SS. San Pío X, como una forma de desacreditar a tan Augusto Papa, yo muy por el contrario, pienso que eso hace, no más, que magnificar su obra, pero también demostrar que fue un reformador y no un conservador y/ó tradicionalista como acá -algunos comentaristas- han pretendido mostrarlo.
    Nada más.
    Rafael.

  21. El CVII fué un giro de 180 grados para la Iglesia. El Papa San Pío X actuó en el sentido y dirección de la Iglesia con su magisterio.

    El CVII fué la tercera guerra mundial en el campo de la fé. San Pío X un remedio preventivo y curativo en el campo de la fé.

    El artículo que recomiendan tiene desde el título la firma tendenciosa que todo católico que ame su fé debería de inmediato inmunizar con su rechazo.

  22. Por favor Rino:
    me podés precisar qu«e entedés por «tradición» y por «conservador» y su diferencia con «reformador»?
    Y en el caso de san PIO X ejemplos concretos?
    Gracias.
    Lumasa

  23. El problema Lumasa, no es lo que yo entiendo por tradición y conservadurismo, sino lo que ustedes entienden de ello.
    La Tradición puede venir de muy antiguo, pero se sigue formando en el tiempo, la Tradición no se queda estancada en el pasado, la Tradición no es algo que pasó, sino es algo que sigue pasando.
    El Conservadurismo, es tratar de mantener y aplicar en todo tiempo sistemas y hechos ocurridos, quizás cuándo y no aceptar los cambios que se van produciendo en el tiempo – valga la redundancia.
    Y la reformación es exactamente lo contrario a lo anterior.
    Y en cuanto a lo que me pide de ejemplos de San Pío X, le puedo decir que él no se quedó estancado en el pasado, que siendo fiel a la Doctrina y al Magisterio, cambió ciertos aspectos en la Iglesia y marcó con ello fuertemente el poder en torno al Papado (cosa que antes no ocurría, pero que comenzó a partir de CVI).

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