Parece ser que los ciudadanos de Sarpourenx, al suroeste de Francia, no podrán librarse de las multas ni después de muertos, ya que el alcalde de la localidad les ha prohibido morirse en el pueblo por falta de espacio en el cementerio.
Gerard Lalanne ha explicado que la medida es una protesta contra la decisión judicial de un tribunal que le ha impedido expropiar un terreno agrícola contiguo con el que pretendía ampliar el camposanto.
El edil, que llevaba en el cargo desde el año 1971, explica que el cementerio cuenta ahora con una superficie de 400 metros, y con la expansión del terreno citado, de 5.000 metros cuadros, «el pueblo habría estado tranquilo durante siglos».
Así que todo aquel que infrinja la nueva norma será severamente sancionado. Sólo podrán morirse en el término municipal aquellas «que dispongan de sitio en el cementerio».
La medida no es nueva en la zona, y es que el año pasado el alcalde de Cugnaux ya decretó una prohibición similar.

Hay alguien más estulto que yo: Gerard Lalanne, edil de Sarpourenx. Que el mundo lo sepa.
YA NO HACE FALTA CEMENTERIOS, VIVIMOS EN UNA «HUMANIDAD MAGNIFICA». PARA ESO TENEMOS LOS MODERNOS HORNOS «CATOLICOS» PARA QUEMAR LOS MUERTOS A LOS DEMONIOS.
CLARO QUE SI, SON LOS «NUEVOS AIRES» DE LA IGLESIA.
Al paso que vamos no habrá sitio para construir más cementerios, y se tendrá desgraciadamente que recurrir a la bárbara costumbre de literalmente «quemar a tus seres queridos».