«Por eso, doy la enhorabuena a la Iglesia del Vaticano II»

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A BUEN ENTENDEDOR…

En un artículo escrito para el diario «La Verdad» de Murcia (España) el P. Juan Masiá SJ, compañero en Japón del nuevo Prepósito General de la Compañía de Jesús, ofreció un perfil personal del P. Adolfo Nicolás. Masía señala en su artículo que la elección del P. Nicolás como Superior General de los Jesuitas «estaba cantada desde hacía años y no es ninguna sorpresa para muchos jesuitas».
«Con la noticia de la elección me llegó una nube de correos pidiéndome que diese información sobre él. He aguardado un día entero callado, no quería perjudicarle con entusiasmos laudatorios que atizasen el fuego de quienes aguardan con la escopeta para disparar contra la esperanza desde el torreón de los fanáticos. Pero esta noche, por fin me decido», escribe el P. Masiá.
Según el jesuita residente en el Japón, «la noticia de la elección del padre Nicolás, que hace años se preveía ya como futuro general, ha sido de una gran alegría para la Compañía y no ha sorprendido a quienes la esperaban y deseaban hacía tiempo. Ya cuando el padre Arrupe quiso adelantarse a cesar por edad, antes del golpe de su enfermedad, se hablaba del padre Nicolás como posible sucesor: abierto, pero equilibrado; profético, pero obediente; audaz, pero con discernimiento».
«Pero, a medida que se alargaba la vida de Juan Pablo II, muchos pensaban: ‘Al padre Nicolás se la ha pasado la hora’, agrega.
«Habla catalán, inglés, francés, italiano, japonés y alemán», dice el P. Masiá, y señala que «en estos tiempos de involución… en la cúpula vaticana, la elección de una persona como él para dirigir la Compañía es motivo de mucho agradecimiento».
«Quienes le conocen de cerca saben las diversas muertes por las que ha sabido pasar con paz, elegancia y fe. Conoce muy bien toda Asia y Asia le conoce a él», agrega el Jesuita. «El P. Nicolás ha sido superior provincial de los jesuitas de Japón. Ha puesto énfasis en la prioridad de la inculturación, la opción por los pobres, el encuentro interreligioso, la protección de la vida y del ambiente, la inseparabilidad de la fe y la promoción de la justicia… Con capacidad de acogida para personas muy diferentes».
El P. Masiá revela también que el nuevo Superior General «no fue rector de la (Universidad) Gregoriana, a pesar de que el padre Kolvenbach lo quería para el puesto, porque lo vetaron varios cardenales del ala conservadora».
«Su elección ha sido sin duda un paso muy meditado y pensado ante Dios por los electores, que fueron discretos como para no hacer propaganda de él antes. Se dice que quien entra Papa en un conclave sale cardenal, como ha ocurrido con algunas candidaturas promovidas en Internet por personas ajenas a la Compañía, pero interesadas en que ésta dé marcha atrás».
El Jesuita revela también en el artículo que «al no querer la Santa Sede que el General deje de ser vitalicio, la Compañía elige a uno de 71 años, con lo cual, de hecho, no lo será más que por unos 12 años aproximadamente».
«Por eso, doy la enhorabuena a la Iglesia del Vaticano II, a la Compañía, a las futuras vocaciones, pero a él no le doy la enhorabuena, aunque tampoco el pésame», concluye el artículo.

5 comentarios sobre “«Por eso, doy la enhorabuena a la Iglesia del Vaticano II»

  1. Por sus frutos ls conocereis.- Mientras tanto esperemos que sucede con el nuevo jefe de los jesuitas y su actuación como tal. El tiempo para ello seguramente va a ser breve. En caso de que las afirmaciones del padre Masia se cumplan, bueno, demos gracias a Dios, por apurar los tiempos. Lástima que Malachi Martín, no viva actualmente, porque sino , con toda segurirdad, hubieramos tenido la información real sobre el nuevo papa negro.

  2. El CVII quizá suavizara cuestiones que no dejan de ser importantes… hoy que es «intocable» y pocos se atreven a cuestionarlo, sugiero que echemos la vista atrás sobre cómo han sido Concilios anteriores y reafirmemos la doctrina verdadera.

  3. tenia entendido que Benedicto XVI pidió que el nuevo Superior General tuviera todas las características que son exactamente las contrarias al nuevo elegido. Qué pena.
    Sé que aún hay buenos jesuitas. San Ignacio no dejará que sus fieles hijos mueran.

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