
Un “ministro” del Papa pidió al padre Piero Gelmini –según publica un diario italiano- que deje su comunidad religiosa en manos de un sacerdote “con mayor serenidad y equilibrio”. Le reclamó “prudencia” si pretende salvarla.
El Vaticano tomó distancia del famoso e influyente sacerdote Piero Gelmini, de 82 años, acusado de abusos sexuales, que se defendió acusando a genéricos grupos de presión «judeo radical chic».
En diario La Stampa, de Turín, que reveló que existe una investigación judicial sobre los presuntos desvíos del cura italiano, el cardenal Francesco Marchisano pidió a don Gelmini que se «autosuspenda» para salvar el futuro de su comunidad «Encuentro».
«Es necesario que otro sacerdote, con mayor serenidad y equilibrio, se ocupe de dirigir la comunidad», dijo el cardenal Marchisano (78), que es el «ministro de Trabajo» de la Curia de Roma, el gobierno central de la Iglesia.
El purpurado, también vicario emérito de la Ciudad del Vaticano, dijo que ésta es «una línea de prudencia ya adoptada en el caso de los legionarios de Cristo por el padre Marcial Maciel, para tutelar a la institución».
La comparación deja mal parado a Gelmini, porque el mexicano padre Maciel, fundador de una de las órdenes hoy más poderosas de la Iglesia, fue repetidamente acusado de abusos sexuales, prácticamente alejado de la dirección de los Legionarios y, con una decisión del Papa, obligado a no celebrar misa en público, para evitar sanciones más graves.
Media docena de jóvenes acusaron a don Gelmini de haber abusado sexualmente de ellos. El sacerdote niega en forma terminante toda culpa y se defendió contraatacando. El famoso cura es llamado el «capellán» de la oposición de centroderecha, muy amigo de Berlusconi y de la derechista Alianza Nacional, que incluso está organizando un gran desagravio popular.
Gelmini, tras la «gaffe» de haber acusado a los judíos, se desmintió y afirmó que en realidad quiso denunciar «a los masones». También habló mal de los fiscales que en Terni investigan el caso. Los llamó «anticlericales y canallas». Agregó además que hay una gran conspiración anticlerical que ha comenzado con el escándalo de los curas pedófilos en Estados Unidos. Criticó a la Iglesia de ese país por haber pagado miles de millones de dólares en indemnizaciones a las víctimas para evitar que los procesos judiciales siguieran adelante.
Para el Vaticano, tantos voceros de don Gelmini son peligrosos. El cardenal Marchisano dijo a La Stampa que «es errado agitar el espectro de complots anticlericales. Así se sopla sobre el fuego en lugar de bajar el tono y ésta es una grave amenaza para la benemérita institución fundada por don Gelmini. Asumir posiciones gritadas tiene efectos terribles. Gritar contra la conjura a la Iglesia es un peligroso bumerán. Sería mejor separar el caso personal de don Gelmini de una gran realidad como la comunidad Encuentro», que tiene 238 centros en Italia y en el extranjero para la recuperación social de jóvenes delincuentes.
Marchisano insistió en que si don Gelmini admite «autosuspenderse» como guía de la comunidad, «esto no significará ni una debilidad ni un implícito aval a las acusaciones». También dijo que habían sido «palabras terribles» sus acusaciones, después retiradas, a los judíos.
Hasta ahora don Gelmini dice diariamente: «Estoy fuerte como una roca» y asegura que no abandonará su cargo y que la Iglesia lo apoya.
Fuente: Clarín
