Presidente del Episcopado español: Iglesia no impone la fe y defiende libertad religiosa

Mon.Blasquez

El Presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Mons. Ricardo Blázquez precisó al Jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que la Iglesia Católica no pretende imponer la fe a nadie y defendió el derecho a «desarrollar la libertad religiosa a la que tenemos derecho«.

El también Obispo de Bilbao respondió así a unas palabras de Zapatero en la clausura del 23° Congreso de las Juventudes Socialistas, quien defendió la ideologizada y controvertida asignatura Educación para la Ciudadanía y señaló que «ninguna fe puede imponerse en las leyes».

Ante estas declaraciones de Zapatero, el Prelado español recordó el mensaje de Juan Pablo II durante su último viaje a España pronunciado ante más de medio millón de jóvenes, en el que afirmó que «la fe se propone, la fe no se impone«. «Eso es lo que pensamos los católicos, y nosotros no queremos imponer la fe a nadie», dijo Mons. Blázquez a la prensa.

Seguidamente el Presidente de la CEE subrayó que la Iglesia Católica está «muy de acuerdo» con la declaración de Estado aconfesional recogida en la Constitución española. «Y es aconfesional para que creyentes y no creyentes, de una religión y de otra, podamos desarrollar la libertad religiosa a la que tenemos derecho», precisó.

2 comentarios sobre “Presidente del Episcopado español: Iglesia no impone la fe y defiende libertad religiosa

  1. El Señor Jesús hace un resumen perfecto y claro de los errores del modernismo, en la obra el Hombre-Dios, donde María Valtorta escribió 150.000 hojas de corrido de las visiones completas que tuvo de los tres años de vida pública de Jesús, es una gran arma para ustedes Santos Sacerdotes. Dios los bendiga y los ilumine en abrir los ojos de las personas. Para algunas esto es demasiado pesado, sino están bien alimentadas del amor a Jesús, a la Santísima Virgen, a Jesús eucaristía y a la Santa Iglesia.

    Jesús le dijo a Maria Valtorta:
    (Dictado el 18 Enero de 1947)
    Valtorta, «El Hombre-Dios», Edición Valtoritiana. último volumen (11). 1989

    «La razón más profunda del don de esta obra (EL HOMBRE-DIOS) radica en que en estos tiempos en los que el modernismo condenado por mi santo Vicario PioX, sigue desencadenándose en doctrinas cada vez más dañosas, la santa Iglesia que representa mi Vicario tendrá materia para combatir mejor a los que niegan:
    – La sobrenaturalidad de los dogmas;
    – La divinidad de Cristo, la verdad de Cristo Dios y Hombre, real y perfecto tanto en la fe como en la historia, que de El ha sido transmitida por los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las cartas apostólicas, la tradición;
    – La doctrina de Pablo y Juan y de los Concilios de Nicea, Efeso y Calcedonia, como mi doctrina verdadera que Yo verbalmente enseñé;
    – Mi ciencia ilimitada puesto que es divina y perfecta
    – El origen divino de los dogmas, de los sacramentos, de la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica
    – La universalidad y continuidad, hasta la consumación de los siglos, del Evangelio que di a todos los hombres;
    – La naturaleza perfecta, desde el principio de mi doctrina que no se ha formado a través de sucesivas transformaciones: Doctrina divina, perfecta, inmutable, Buena Nueva para todos los que tienen sed de Dios.

    Oponed al dragón rojo de siete cabezas, diez cuernos y siete coronas sobre la cabeza, dragón que con su cola arrastra tras sí la tercera parte de las estrellas del cielo (sacerdotes) y las echa abajó -en verdad os digo que caen más abajo que en la tierra- que persigue a la Mujer;
    a las vestuas del mary de la tierra a quien muchos, demasiados, adoran seducidos como lo están por sus aspectos y prodigios, oponed a mi Angel que vuela por medio del cielo llevando el Evangelio eterno bien abierto también en las páginas aun hasta aquí cerradas, para que por medio de su luz los hombres puedan salvarse de los anillos de la gran serpiente de siete fauces, que los quiere ahogar en sus tibieblas, y a mi regreso Yo encuentre toravía fe y caridad en el corazón de los que han perseverado y sean más numerosos de cuantos la obra de Satanás y de los hombres no permiten esperar que puedan serlo.»

    Dice Jesús a sus discípulos. Antes de la ascensión:(1947)

    «Finalmente considerad el mundo, los años, la enfermedad, el tiempo, las persecuciones: todo conspira contra vosotros. No queráis ser avaros ni imprudentes. Transmitid en mi nombre el Sacerdocio a los mejores de entre lso discípulos para que la tierra no se quede sin él. Sea un carácter que se conceda después de un exámen severo, basado no en palabras, sino en acciones del que os pida ser sacerdote, o de quien creéis que es apto para ello. Pensad en lo que es el Sacerdote, en el bien o mal que puede hacer. Tenéis ejemplo de lo que hjace un sacerdocio que ha decaído de su carácter sagrado. En verdad os digo que por las culpas del templo, esta nacioón será dispersa. Igualmente os aseguro que será destruída la tierra cuando lo monstruoso de la desolación entre en el nuevo sacerdocio, arrastrando a los hombres a la apostasía para abrazar doctrinas infernales. Entonces se levantará el hijo de Satanás y los pueblos gemirán aterrorizados, pocos quedarán fieles al Señor, y aun en ese entonces, entre convulsiones de horror, vendrá el fin después de la victoria de Dios y de sus pocos elegidos, y la ira de Dios sobre todos los malditos. ¡Ay!, tres veces ¡ay! ¡si por esos pocos no fuernen santos todavía los recintod del Templo de Jesús! ¡Ay!, tres veces ¡ay! si no hubiere verdaderos sacerdotes que confortena los´últimos cristianos, como hubo para los primeros. En verdad os digo que la última persecución será horrible, pues no será una persecución de los hombres, sino del hijo de Santanás y de sus secuaces. ¿Sacerdotes? Mas que sacerdotes deberán ser los de aquellos futuros días, porque las ordas del Anticristo vomitarán una ferocidad sin igual. Semejantes al hombre vestido de lino, en la visión de Ezequiel, que se ha hecho digno de estar al lado del Señor, así ellos deberán, sin cansarse hacer perfectamente la Tau en los espíritus de los pocos fieles para que las llamas del infierno no la borren. No serán sacerdotes, sino ángeles. Angeles que en su incienso pondrán sus virtudes para purificar el aire de los miasmas de Satanás. Más que ángeles. Serán otros Yo, para que los fieles de los últimos tiempos puedan perseverar hasta el fin.

    Deben ser esto. Pero el bien y el mal futuros tienen su raíz en el tiempo presente. Las avalanchas de nueve empiezan con una bolita. Un sacerdote indigno, impuro, lujurioso, hereje, infiel, incrédulo, tibio o frío, un sacerdote sin voluntad de serlo, hace más mal que lo que puede hacer un fiel que tenga los mismos defectos. Vosotros sabéis a donde lleva el sacerdocio sumido en el relajamiento: al deicidio. El Hijo de Dios no puede ser condenado más a muerte, pero la fe en Dios, la idea de Dios, sí. Por esto se realizará un deicidio mucho mayor porque no conocerá la resurrección. Y que sepodrá realizar , lo estoy viendo, debido a los muchos Judas de Keriot que habrá en los siglos que estan por venir. ¡Horror!
    ¡Mi Iglesia destrizada por sus mismos ministros!. Yo la sostendré con la ayuda de las victimas. Sin embargo, los sacerdotes, que tendrán solamente el vestido pero no el alma del sacerdocio, que se ocuparán en mover las ondas infernales de la serpiente contra tu barca, Pedro, entonces ponte de pie, Da las ordenes a tus sucesores: «Mano al timón, flajelo a los náufragos que han querido naufragar, y quieren que naufrague la barca de Dios». Castiga, pero salva y sigue adelante. Sé severo, pues los piratas se hacen dignos de que se les castigue. Defiende el tesoro de la fe. Mantén en alto la luz cual faro, sobre las enfurecidas ondas para que los que siguen tu barca la vean y no perezcan. Pastor y navegante para los tiempos borrascosos, recoge, guía, levanta en alto mi Evangelio proque en él y no en la cienca se encuentra la salvación. Llegarán días en que, como nos sucede a los de Israel y peor todavía, el sacerdocio creerá ser una clase selecta porque conoce los superfluo y no lo indispensable, o lo conoce en la forma muerta con que ahora los sacerdotes conocen la ley: por su forma exterior, con sus vestidos cargados de franjas, pero no la conocen en su espíritu. Vendrán días en que todos los libros sustituirán al Libro, que se le usará como algo que deberá forzosamente emplearse, mecánicamente, a la manera de que un campesino ara, siembra, cosecha sin pensar en la providencia maravillosa que significa que la semilla se multiplique cada año: la semilla arrojada en tierra removida que lanza su tallo, su espiga, y luego se convierte harina, en pan que el amor de Dios ha prodigado al hombre. ¿Quién hay que al llevar a la boca un pedazo de pan, levante su espíritu al que creó la primera semilla, que por siglos la hace nacer y crecer, haciendo caer sobre ella la lluvia para que se levante, crezca, madure sin secarse o quemarse?

    De igual modo sucederá que el evangelio se enseñe científicamente bien, pero espiritualmente mal. Porque ¿Qué es la ciencia a la que le falta la sabiduría? Paja tan solo. Paja que hincha pero que no nutre. En verdad os digo que vendrá un tiempo en el cual demasiados sacerdotes serán semejantes a hinchados pajares, soberbios pajares impedidos en su orgullo para reconocerse tales, que creerán que a ellos se deben las espigas, como si estas crecieran entre la paja, que creerán ser todo porque en cambio del puñado de granos, el verdadero alimento que es el espíritu del evangelio, cosecharán solo paja, y ¡cuanta no sera! ¿Puede acaso ser suficiente la paja? Ni siquiera lo es para la barriga del asno, si su dueño no le da otras cosas, otros alimentos.

    Y sin embargo os digo que vendrán días en que los sacerdotes, olvidando que con pocas espigas he instruído sus corazones en la verdad, y olvidando también lo que ha costado a su Señor ese pan verdadero del espíritu, que mana solo de la sabiduría divina, que se llama Palabra divina, la cual es majestuosa en su estilo doctrinal, que al repetirse es siempre nueva y siempre vieja, que si se le repite es para que no se pierdan las verdades, Palabra que es humilde por la forma en que se presenta, sin oropeles de ciencia humana, sin añadiduras históricas o geográficas. Esos sacerdotes se preocuparán no del espíritu de la Palabra sino de la forma, de manera que muestren a las multitudes que ellos saben. El espíritu del evangelio desaparecerá bajo la avalancha de una ciencia humana. ¿Qué pueden transmitir estas pajas hinchadas? ¡Nada, sino paja! ¿Qué alimento podrán tener los corazones de los fieles? el suficiente para llevar una vida lánguida. ¿Qué fruto podra dar esta enseñanza y este conocimiento imperfecto del evangelio? Un enfriamiento de los corazones, una infiltración de doctrinas heréticas en vez de la única y verdadera doctrina, una preparación del terreno a la Bestia con su fugaz reino de hielo, tinieblas y horror. En verdad os digo que como el Padre y creador miltiplica las estrellas para que el cielo no se quede sin alguna de ellas, cuando han terminado su curso, de igual modo deberé enseñar el evangelio cien y mil veces a discípulos que esparciré entre los hombres en el correr de los siglos. En verdad también os digo que su suerte será igual a la mia: la sinagoga y los orgullosos los perseguirán como lo hicieron conmigo.

    Tu Pontífice, y vosotros, Pastores, estad atento de que en vosotros y en vuestros sucesores no se pierda el espíritu del Evangelio. Rogad sin cesar al Espíritu Santo para que se renueve en vosotros un constante Pentecostés, para que podráis comprender todas las lenguas, discernir y saber escoger mis voces del eterno mono, imitador de Dios que es Santanás. No dejéis que caigan en el vacío mis Voces que habrá. Cada una de ellas es una misericordia mia para vuestra ayuda, y tanto más numerosas serán cuando más juzgueYo que sean necesarias para mi religión, para vencer las borrascas de los siglos.

    Pedro, pastor y nauta. No te bstará un día ser pastor, si no eres nauta, ni ser nauta, si no ers pastor. Una y otra cosa debes ser para tener unidos los corderos de las tenazas y tranpas infernales que trataran de arrancar o bien de melodías de promesas infernales que querrán seducirte, y para seguir adelante con tu barca a la que atacarán vientos de todas partes, de norte y sur, de oriente y poniente, barca que se verá atacada por las fuerzas de lo profundo, asaetada por arqueros de la Bestia, envuelta en los miasmas del dragón, rodeada por su cola, en tal forma que los imprudentes se verán envueltos en llamas y perecerán en medio de ondas horribles.

    Pastor y nauta en tiempos verdaderamente dificultosos… Tu brújula sea el Evangelio. En el que se encuentra la vida y la salvación. Todo se encuentra en él. Todo artículo del Codice Santo, toda respuesta a los casos multiples de las almas se encuentran en él. Procura que no se separen de él los sacerdotes ni los fieles. Procura que no alimenten dudas acerca de él, ni que lo adulteren o introduzcan algo que no esté de acuerdo. Yo mismo soy el evangelio. Desde mi nacimiento hasta la muierte. En el evangelio esta Dios. Porque en el se muestran claras las obras del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. El evangelio es amor. He dicho: «Mi Palabra es vida». Dije: «Dios es caridad». Por lo tanto conozcan los pueblos, sepan que significa conocer a Dios para conseguir su Reino. Quien no está en Dios, no tiene en sí la vida. Los que no acepten la Palabra del Padre, no podrán ser una sola cosa con El, conmigo y con el Espíritu Santo en el cielo y no podrán pertenecer al único redil que es Santo como lo quiero. No serán vástagos unidos a la vid porque quien rechaza todo o parte de mi palabra es un miembro por quien no corre la linfa de la vida. Mi palabra es jugo que alimenta, que hace crecer y que produce frutos.»
    Los verdaderos siervos de Dios, no son payasos que emboban a los hombres, sino humildad que encanta a los ángeles. (Jesús a Valtorta)

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