LOS LIBERALES NOS AUGURAN PROBLEMAS…
Católicos se arrogarán exclusividad de Cristo
Cuando se vaya de vacaciones el lunes 9 de julio, el papa Benedicto XVI dejará tras de sí dos documentos que se prestarán a fuertes polémicas: el motu proprio que se dará a conocer hoy, pero también un documento doctrinal que emitirá la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Ambos documentos han sido interpretados como medidas apaciguadoras hacia el grupo de sacerdotes excomulgados por seguir al obispo Marcel Lefebvre, pero sobre todo como medidas populares que podrían generar divisiones y acusaciones de retroceso en el camino hacia el ecumenismo.
El motu proprio que se publicará hoy entrará en vigor el 14 de septiembre, y liberaliza el uso de la misa tridentina, previa al Concilio Vaticano Segundo. Para ello formula una serie de dispensas que reducen la burocracia que solía necesitarse para su celebración.
En una carta anexa al documento que se filtró por internet, el Papa destaca que no desea crear una división entre tradicionalistas y reformistas. Admitió no obstante que el retorno a la ceremonia tridentina, “a menos que los obispos conserven sus poderes para controlar el uso del rito, conducirá a confusión en las parroquias… Si no somos cuidadosos, todo podría volverse confuso”.
Según el diario The Independent, el reverendo Kieran Conry, obispo de Arundel y Brighton, advirtió al Papa que “cualquier liberalización del uso del rito tridentino podría ser seriamente divisiva. Podría enviar la desafortunada señal de que Roma ya no está plenamente comprometida con las reformas del Concilio Vaticano II”.
Y si la misa tridentina se antoja como una discusión de largo alcance, podría tener una mecha más corta el documento que emitirá el martes 10 la Congregación para la Doctrina de la Fe, pues afirmará que “la única iglesia de Jesucristo es la católica”, única facultada para salvar almas.
El documento vaticano se basa en una interpretación literal del verbo “subsistit”, a partir de una enseñanza de Lumen Gentium, documento del Concilio Vaticano Segundo, en el sentido de que la iglesia que fundó Cristo “subsiste en la Iglesia católica”.
Aunque el documento expresa aprecio por las demás religiones, dice que ellas no pueden representar también a la iglesia original fundada por Cristo.
El nuevo texto continúa y refuerza el mensaje de la carta Dominus Iesus, escrita en 2000 por el entonces cardenal Ratzinger y autorizada por el papa Juan Pablo II. Ese mensaje fundamental ya desató furiosas polémicas en todo el mundo.
Ciudad del Vaticano/Bruno Volpe
