OCURRIÓ EN 1990
Una primera dama desairó al papa Juan Pablo II
La mujer del agonizante ex presidente de Italia Sandro Pertini impidió que el Papa lo visitara en su lecho de muerte. El Pontífice se limitó a rezar en un pasillo de un hospital de Roma.
La esposa del que fuera presidente italiano Sandro Pertini, amigo personal de Juan Pablo II, impidió a éste que entrase en la habitación del hospital romano en la que el mandatario socialista agonizaba en 1990 y obligó al Pontífice a permanecer en un pasillo rezando el rosario.
Así lo relató el fotógrafo vaticano Arturo Mari -quien durante los 27 años de pontificado fue la sombra de Juan Pablo II- en el libro «Arrivederci in Paradiso», que saldrá a las librerías en fechas próximas y del que la revista italiana «Chi» publica un extracto en su último número.
Según el relato, el hecho ocurrió en febrero de 1990, pocos días antes de que falleciese Pertini.
Sandro Pertini, ya ex presidente de la República, había sido internado de gravedad en el Hospital Umberto I de Roma. Según cuenta Mari, en varias ocasiones pidió a los médicos que llamaran a «su amigo».
Nadie sabía quien era ese «amigo», hasta que en un momento en que se encontraba mejor dijo que se trataba del Papa.
Inmediatamente la noticia llegó a Vaticano y Juan Pablo II canceló todas las audiencias y de incógnito se trasladó al hospital.
La escena que se encontró, cuenta Mari, fue de lo más «inesperada»: la esposa de Pertini, Carla Voltolina, no permitió al Papa entrar en la habitación.
«De forma muy maleducada, ni siquiera (Carla Voltolina) le dirigió la mirada. El Santo Padre no insistió, pero explicó que había sido llamado por su amigo en el lecho de muerte. Después, visto que no había nada que hacer, preguntó a la señora Pertini si podía sentarse, ya que así podía estar cerca estando fuera», contó Mari.
La mujer de Pertini, según Mari, le respondió que «hiciera lo que quisiera».
«El Papa tomó un rosario y muy sereno le dijo: Mire, no es necesario que yo entre en la habitación. Mi amigo me ha llamado y yo he venido, nada más», contó el fotógrafo, según el adelanto de «Chi».
Juan Pablo II comenzó a rezar en el pasillo adyacente a la habitación, rezó el rosario y parte del breviario y cuando concluyó dijo, según el relato: «Ahora está en paz».

Inmediatamente después se marchó. Los médicos del hospital, narra Mari, le pidieron perdón por no haber podido hacer nada para contrarrestar las disposiciones dadas por la esposa de Pertini.
Juan Pablo II le respondió que desde el pasillo «también había llegado» hasta su amigo con la plegaria.
Sandro Pertini (1896-1990), uno de los presidentes más populares de Italia, fue un destacado activista de la Resistencia antifascista italiana.
Socialista y ateo, le unía una gran amistad con Juan Pablo II. En Italia se recuerda todavía las veces que se vieron, pero sobre todo cuando en 1984 esquiaron juntos en la montaña del Adamello (norte).
Carla Voltolina falleció a los 84 años el 6 de diciembre de 2005.
