LA PRIMAVERA DE LA IGLESIA

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OBISPOS SORDOS Y CIEGOS SE EMPECINAN EN NO RECONOCER EN LA CRISIS ACTUAL UN DETONANTE: EL CONCILIO VATICANO II

CRISIS ANGUSTIANTE

Argentina tiene menos de la mitad de los curas que necesita

El presidente de la Comisión Episcopal de Ministerios señaló que la escasez de sacerdotes “es crónica”. El mayor déficit se da en el conurbano bonaerense. Argentina tiene menos de la mitad de los curas que necesita para administrar pastoralmente las 8.800 parroquias y capillas en más de 60 diócesis.La reducción en el número de seminaristas revela una constante merma en la cantidad de sacerdotes y repercute en la administración de los sacramentos de la Iglesia católica.«La escasez de sacerdotes es crónica en el país», aseguró a la agencia DyN el presidente de la Comisión Episcopal de Ministerios, monseñor Carlos Franzini (Rafaela).
El mayor déficit de sacerdotes, según estadísticas eclesiásticas, se da en el conurbano bonaerense, donde el crecimiento demográfico -un 10 por ciento por década- es «muy superior» a la ordenación presbiteral, que ni alcanza un 5 por ciento en igual período. Un fenómeno similar se da en zonas rurales provinciales, donde algunos templos pasan «semanas» sin un cura para celebrar misa, con el consiguiente «peligro» -advierten los obispos- de perder fieles en manos de otros credos, sobre todo evangélicos, con presencia efectiva en esas regiones.«Hay lugares donde se celebra misa una vez por mes», reconoció monseñor Franzini. En diócesis como Gregorio de Laferrere, Lomas de Zamora o Merlo-Moreno, con un 80 por ciento de bautizados aunque con escasa asistencia a la misa dominical, hay actualmente un sacerdote cada 14.000 personas, cuando la «lógica» relación -según una evaluación eclesiástica- sería uno cada 6.000 habitantes.
El responsable de la Comisión Episcopal de Ministerios estimó, sin embargo, que en diócesis con extenso territorio -como Río Gallegos- la relación debería ser un sacerdote cada 3.000 habitantes.
Estos guarismos determinan que un sacerdote atienda dos y hasta tres parroquias a la vez, algunas muy populosas, cuando el ideal es sólo una. Según la Guía Eclesiástica Argentina, la diócesis de Lomas de Zamora tiene un total de 131 sacerdotes, entre diocesanos y religiosos, para atender a 1.900.000 habitantes. Mientras que Gregorio de Laferrere tiene 53 para prestar servicios religiosos a 750.000 habitantes, Merlo-Moreno cuenta con 72 para atender a 1.000.000 de fieles.
Mejor es la relación en la arquidiócesis de Buenos Aires, que tiene 779 para la asistencia espiritual de unos tres millones de habitantes, es decir, un sacerdote cada 4.000 personas.
Las diócesis de Río Gallegos y Avellaneda-Lanús tienen una relación de uno cada 9.000 habitantes, aunque la jurisdicción santacruceña posee un territorio pastoral de 265.000 kilómetros cuadrados y la bonaerense de apenas 98 kilómetros cuadrados.
A estos desfasajes se suma que el ingreso promedio a la treintena de seminarios, tanto del clero diocesano como religioso, no llega a los 1.600 aspirantes por año, con una deserción del orden del 35 por ciento.
Además, hay un 19 por ciento que deja los hábitos una vez ordenados, sobre todo para contraer matrimonio. Buenos Aires se ubica en el primer lugar de preferencia de los aspirantes al sacerdocio, con un centenar anual de inscriptos.
Paraná y Tucumán están en la línea de los 60 estudiantes; San Rafael y San Nicolás tienen una veintena de postulantes; y después hay diócesis -como Chascomús, Viedma o Bariloche- con apenas media docena de ingresantes.