Se refiere a la situación en Gran Bretaña, pero las observaciones se pueden aplicar a muchos países. Tobias Jones escribe en The Guardian (6 de enero) sobre la dictadura que los “secular fundamentalists” (laicistas fundamentalistas) pretenden imponer en nombre de la tolerancia. “Se esconden en las filas de los antirracistas, antihomófobos y antisexistas. Pero en realidad están contra algo diferente. Son anti-Dios, y lo que quieren es la erradicación de la religión, y de todos los creyentes, de la faz de la tierra”. Palabras duras. Y más si se tiene en cuenta quién las escribe y dónde.
“Como vivimos en una sociedad multiconfesional, estos fundamentalistas van sosteniendo que llevar un crucifijo, o un velo o un turbante es profundamente ofensivo para otras creencias. Pretenden proteger las sensibilidades religiosas como pretexto para arrancarnos todas las expresiones religiosas”. Así, después de varios siglos de “desnudas plazas públicas (desnudas de referentes religiosos), también el público debe ir desnudo”. Según el autor, uno de los orígenes está en que “desde 2001, se ha dejado que intelectuales perezosos repitan la absurdidad de que el terrorismo y la guerra son consecuencia de la creencia en Dios”. Vivimos en un entorno cultural dominado por un postmodernismo que trata de rescatar a los marginados. “Noble propósito. Pero, como no cree en la verdad, todo vale. La tiranía de la ortodoxia ha sido sustituida por la tiranía del relativismo. Se supone que no debes creer en nada: de ahí que ser nihilista y ateo se haya convertido de repente en algo chic”.
Esta situación ha provocado que los creyentes salgan del armario. “Se han dado cuenta de que la religión es ciertamente algo personal, pero no privado”. Una de las razones de este outing es que los agnósticos que razonan perciben la necesidad de los creyentes en la vida pública: “como saben distinguir el pecado del crimen, tienen un registro moral mucho más matizado que la mayoría”. Naturalmente, los “secular fundamentalists” “están furiosos al ver que los creyentes han roto el viejo pacto que estar fuera del debate público”. Algo que es particularmente ofensivo para los cristianos, “pues creemos que Jesús inventó la laicidad”. Aun así, “estos nuevos militantes se creen los únicos árbitros del gusto. Os dictarán lo que debéis vestir y lo que podéis decir. Esto, al fin y al cabo, es lo que hacen los totalitarios”.
http://feeds.feedburner.com/~r/laiglesiaenlaprensa/~3/73948512/secular_fundame.html
