EL COMENTARIO DE PANORAMA CATOLICO SOBRE LA PELICULA NATIVIDAD

Natividad (The Nativity Story)

Esta rareza cinematográfica tiene tantos pros como contras. Rareza porque hace mucho tiempo que no se estrena en cine, menos en vísperas de Navidad, un filme dedicado a la Navidad en serio. Pros y contras: trataremos de enumerarlos someramente en este comentario.

 

Natividad (2006)
Dirigida por: Catherine Hardwicke
Escrita por: Mike Rich

Vamos por partes: Es indudable que mejora notablemente la puntería en materia de películas navideñas. Desde las comedias sentimentales de los años ’80 donde a lo sumo la navidad es un árbol, un trineo y cierto personaje barrigón ya completamente desnaturalizado de sus remotas raíces cristianas, hasta el silencio o la negación de la fiesta que recuerda el nacimiento del Salvador, hemos visto de todo. Que se dedique un filme a relatar con considerable precisión histórica el nacimiento de Cristo es un progreso.

Ahora bien, considerable precisión histórica en la materia que nos ocupa no es suficiente. Porque no estamos tratando sobre la vida de Napoleón Bonaparte, sino el misterio de la Encarnación del Verbo en sus circunstancias históricas. Así pues, para pedir lo óptimo, los guionistas y realizadores deberían haber sido tan esmerados en el respeto del dogma como parecen haberlo intentado ser en la reconstrucción de los escenarios y algunas costumbres de la época.

«Parece» dijimos, porque hay errores también en ese orden, fundados quizás -seguramente- en el mismo falso enfoque que devalúa mucho el trabajo: el naturalismo.

Brevemente, el naturalismo es un error según el cual no existe un orden «sobrenatural» de modo tal que todo se resuelve en el nivel inmanente del hombre y el mundo. Es el origen de todos los errores modernistas en materia de religión, política, moral, ciencia inclusive.

Si no pedimos una película «perfecta», podemos pedir sí una que no marre su enfoque esencial. No nos vamos a escandalizar de que María (Nuestra Señora) se pasee en medio de maizales… (el maíz llegó de América a Europa en el siglo XVI). Sí de que reaccione como una heroína de Jane Austen cuando le anuncian que han elegido un esposo para ella. (Allí dudamos de la veracidad histórica con que se retrata el modo de comunicar la noticia a la novia y la escasa solemnidad del compromiso matrimonial que refleja esta película).

A la hora de retratar a la joven elegida por Dios para ser Madre del Hijo, y Esposa del Espíritu Santo, por lo cual tuvo el privilegio único de la Inmaculada Concepción (nació sin pecado original ni ninguna de sus consecuencias) -la pequeña Myriam de Nazareth era perfecta- no se puede mostrar la imagen de «una adolescente de su tiempo», puesto que nunca cometió pecado alguno, ni venial siquiera y no puede haber sido como una adolescente de ningún tiempo. Luego no podría poner las mismas caras que ponen mis hijos cuando se les da una orden que les disgusta; ni vivir sino en un estado de oración y contemplación (en medio de sus quehaceres, pero sin duda con muchas horas dedicadas exclusivamente a la adoración del Señor y a los ruegos por la venida del Mesias). De esta joven mística no aparece ni señal.

San José, maculado por el pecado de Eva y Adán, sin duda habrá tenido sus impaciencias, pero tuvo gracias excepcionales que brillan por su ausencia, aunque es un hombre virtuoso según esta historia. San Joaquín (que es en el filme un padre gruñón y nada tierno, aunque no malo, por cierto) habría de estar dotado de mayores perfecciones espirituales; y Zacarías, que dudó de la palabra de Dios y por eso cumplió su penitencia de mudez, tampoco -nos imaginamos- habría arrojado los ornamentos sagrados al suelo en un acto de intemperancia ante la revelación divina… El filme nos muestra «buena gente», pero no gente de santidad excepcional. Gente que se asusta de lo sobrenatural y que a veces reacciona como si no fuera religiosa. Es decir, quiere «acercarnos» a los santos en lugar de «elevarnos» a ellos. Naturalismo mitigado, si quieren, porque no niega lo sobrenatural, pero naturalismo al fin.

Más grave: Nuestra Señora sufre dolores de parto… y su nacimiento es «natural», cuando la doctrina común de la Iglesia sostiene un nacimiento milagroso que preservó la integridad virginal de la Santísima Madre de Dios. Cristo pasó como la luz por el cristal, dice San Agustín al nacer su sacratísimo cuerpo de las entrañas de María Santísima.

Lo más ramplón de todo el filme es el Arcángel Gabriel: es el «Negro Dolina» con túnica blanca. (Para los que no lo conocen, se trata de un famosísimo artista, músico y charlista radial argentino, de reconocida fealdad). Han usado un actor sudanés de rasgos que no sugieren los de un ser que goza la visión beatífica. Parece más bien un ángel caído. No tiene alas… pero se encarna en un ave, que parece de rapiña y suple todas las intervenciones angélicas de la historia, inclusive las de los coro angélicos, brillantes por su ausencia, anunciando el nacimiento del Esperado de las Naciones a los piadosos pastores.

Herodes y los romanos son unos tiranuelos de Hollywood. Los Santos Reyes hacen la parte graciosa, sin llegar a lo grotesco. Tres viejos algo gruñones, pero tiernos y piadosos.

No iremos más lejos en la enumeración porque sería alargar innecesariamente. Pero hay un gesto no se nos puede quedar en el tintero. María y José ven con agrado que una adivina les lea las manos… sin buscarlo ellos, por cierto, en el tumulto de un mercado. Nada podría ser más repugnante a un judío piadoso, y más a la augusta Madre de Dios.

¿Es que puede salir algo bueno de esta película?…

Creemos que sí.

A pesar de lo dicho, se respeta la historia en la cronología esencial: el Niño es siempre reconocido como el Mesías, Hijo de Dios, nacido por obra del Espíritu Santo y, uno de los reyes magos dice de El: «Dios encarnado». San José se pregunta qué podrá enseñarle a este niño que es Dios. Todas la revelaciones sobre Jesús son angélicas (a pesar del ángel) y nadie duda del destino del Mesías, la Redención por el sacrificio de la Cruz, anticipada en crucifixiones de judíos renuentes a Herodes. Hasta el propio José realiza con su crítica a los mercaderes del templo un adelanto de la azotaína del Redentor, más de treinta años posterior. Anda por allí un profeta -apócrifo- anticipando la llegada de Meshiah. Y los judíos ven al Cristo un poco carnalmente, como el rey que los liberará del yugo romano, pero no todos, y en eso es fiel a la historia.

La iconografía del filme, sobre todo al final, es bien clásica: aunque se han buscado actores de rasgos sefardíes, saliéndose de la tradición de los esenios, y reafirmada por visiones posteriores. Hay cueva, pesebre, pastores, magos, estrella, matanza de los inocentes (que tampoco es entendida como el primer martirio causado por los enemigos del Redentor: otra vez naturalismo)… en fin, una postal navideña clásica.

Y luego la huida a Egipto, donde María recuerda sobre el final el Magnificat (omitido en su encuentro con Isabel). Lamentablemente no hemos podido ver la versión en inglés, y por lo tanto no sabemos si el texto «libre» es producto del doblaje o de la inventiva del guionista.

La música es buena, y hasta hay coros en latín…

Conclusión: A pesar de las falencias, que hacen imposible que esta película pueda ser recomendada por la jerarquía de la Iglesia -¡oh Cantalamesa, cuando guardarás silencio!- puede hacer «bien» al recordar a un pueblo que padece una «ignorancia religiosa espantosa» como el nuestro, qué sentido tiene la Navidad.

De los cuatro espectadores que participamos del estreno (en horas intempestivamente tempranas) una mujer lloró casi todo el filme. Lo mismo que el José de la ficción al nacer el Sagrado Niño Jesús: por puro sentimiento -Dios quiera que religioso-. No adoración, sino lágrimas emotivas. A José lo degrada en su estatura espiritual, pero a esta buena mujer quizás le haga un bien y la eleve, le recuerde algunas verdades, la mueva a volver a la piedad. En este sentido puede hacer bien.

Calificación: Alguna crudeza en las escenas de partos, ciertos dilemas morales, violencia moderada. Nos parece que no es una historia para niños pequeños. Claro que depende del niño, porque hay cada uno que…

Elenco:
Keisha Castle-Hughes …. María
Oscar Isaac …. José
Hiam Abbass …. Ana
Shaun Toub …. Joaquin
Ciarán Hinds …. Rey Herodes el Grande
Shohreh Aghdashloo …. Isable (Madre del Precursor)
Stanley Townsend …. Zacarías (Padre del Precursor)
Alexander Siddig …. Arcángel Gabriel
Nadim Sawalha …. Melchor
Eriq Ebouaney …. Baltazar
Stefan Kalipha …. Gaspar
Alessandro Giuggioli …. Antipas (futuro Herodes Antipas)
Farida Ouchani …. Ruth
Saïd Amadis …. Tero

Conocida también en inglés como Nativity
Duración: 101 min
País de origen: EE.UU.
Idiomas: Inglés, hebreo, arameo.
Color: Color

16 comentarios sobre “EL COMENTARIO DE PANORAMA CATOLICO SOBRE LA PELICULA NATIVIDAD

  1. Mirá no la ví, pero lo que te puedo decir es que cuando una película de Hollywood viene con supuestas buenas intensiones, entonces hay queir más alla de la película y analizar sus mensajes subliminales si tiene… en cuanto a las contras, ¿Que se puede esperar de un lugar tan inmundo como Hollywood?¿Creatividad? ¿Buenas intenciones?

    No creo que sea algo que tengamos que ir a ver ni siquiera por curiosidad, ya que si desprestigia con errores a la Santa Madre, pues no es ni viene con buenas intensiones.

    Se puede perdonar el error humano porque perfecto es Dios, Jesucristo y la Santa Madre Virgen (La verdadera), peor el error, teniendo tantos millones de dólares y ningún asesor como la gente?

    ¿No es un poco a propósito?

    Hay muchas hipótesis. Cuando la analice con gusto daré mi opinión.

  2. Algunos análisis de este tipo de films me hacen recordar un diálogo entre dos personajes de un drama de Jacinto Benavente («Los intereses creados»)en el que uno le espeta al otro: «-…el asunto es una tontería, lo más importante es el estilo.» y la respuesta: » Sí, ya se que ti te gustan esas tonterías por el estilo». Y a tal efecto,si uno desea estar bienesclarecido sobre estas cuestiones de la licitud del arte(sobre todo religioso) recomiendo leer el Apéndice( «El arte de las Párábolas») del estupendo libro del P.Castellani:»Doce Parábolas Cimarronas».

  3. Comparto en mínima parte. Fundamentalmente no me parece que esté tan claro el nacimiento por obra del Espíritu Santo ya que como muestran a la «tal María» no da para nada la impresión de algo sobrenatural.
    Otra cosa: No comparto el comentario sobre que la película, no obstante, deja buenas enseñanzas sobre el nacimiento de Jesús. No quedan dudas de que esta película ha sido hecha, dirigida y guionada por gente que no cree en la Virginidad de María. En casi todo, he percibido intención de rebajar a la Sma. Virgen María.

  4. La pelicula es preciosa, me ha gustado muchisimo. La manera de presentar el Misterio, Maria una chica sencilla, inocente y pura, pero real y humana, los Reyes Magos, Herodes…todo fantastico, el ambiente de la epoca muy conseguido, el paisaje, la fotografia, la musica…. Me encantó. Le doy un 10

  5. tenemos que tener en cuenta que esta directora no es catolica, y eso justifica la cantidad de imagenes y situaciones que no corresponden con la realidad de Maria, nada que ver con la pelicula de Mel Gibson, nada mas.

  6. NO HE VISTO LA PELICULA PERO SI HE LEIDO LOS COMENTARIOS. AL LEER ESTOS COMENTARIOS, PERCIBO QUE LA IDEA PRINCIPAL QUE QUIEREN HACER LLEGAR LOS AUTORES DE ESTA PELICULA A LOS PUBLICOS, ES EL HECHO DE MANIFESTAR LA DUDA DE LA VIRGINIDAD DE LA SANTISIMA VIRGEN MARIA.
    PUES BIEN, CREO QUE SE DEBEN RESPETAR LA OPINIONES DE TODO EL MUNDO,POR ESO MISMO EXISTEN DISTINTAS IDEOLOGIAS,PARA QUE CADA PERSONA SE IDENTIFIQUE CON LA QUE MAS SE ACERCA A LA REALIDAD.
    LOS CRISTIANOS CREEMOS EN SANTISIMA TRINIDAD,EN LA VIDA ETERNA Y EN LA SANTISIMA VIRGEN MARIA QUE ENGENDRO A SU HIJO POR OBRA DEL ESPIRITU SANTO.LOS CRISTIANOS EN NINGUN MOMENTO HEMOS CRITICADO NINGUNA IDEOLOGIA O HEMOS BLASFEMADO SOBRE ELLAS,SINO QUE LAS HEMOS ACEPTADO COMO TAL Y HEMOS LUCHADO PORQUE ESAS IDEOLOGIAS QUE CONSTANTEMENTE APEDREAN A LOS CRISTIANOS NO CONSIGAN DERROTARNOS.
    PUES BIEN,PIENSO QUE ESTA PELICULA NO ES MAS QUE OTRO INTENTO QUE MUCHOS PROTESTANTES LLEVAN A CABO PARA DERROTARNOS O HACER DUDA A LOS CRISTIANOS EN LO QUE CREEN.
    EN FIN CREO QUE AL IGUAL QUE HASTA HOY HEMOS HECHOS MUCHOS CRISTIANOS CON PALABRA NECIA OIDOS SORDOS HAREMOS CON ESTA PELICULA
    BUEN INTENTO
    FELIZ NAVIDAD

  7. Por P. Justo Antonio Lofeudo mslbs

    He visto el film. Debía hacerlo porque si ya me había indignado un episodio que leí en Alfa y Omega y que lo da este periódico católico como detalle, dice «detalle no menor», pero detalle al fin, y es el de la adivina que le lee la mano a María, era de suponer que habría más. Y así resultó.
    En «Natividad» se ataca, lisa y llanamente, a la figura de María que aparece como una joven como las demás, que se fija en los mozalbetes del lugar, por momentos deprimida, siempre pasiva y abúlica, que no expresa ninguna vida interior. Parece aburrirse o es simplemente aburrida, hastiada, por momentos angustiada y lo que es peor dubitativa, de fe tambaleante y poco caritativa ya que no se la ve atenta a las necesidades de los otros.

    Ya al comienzo vemos que María es sujeto de reprimendas de parte de los padres porque se ha quedado jugando con las chicas y muchachos y no hizo lo que tenía que hacer. Dicho sea de paso, los chicos no parecen muy inocentes que digamos porque un muchacho se lanza encima de una de las amigas de esta María y se revuelcan por el suelo. Ya se verá que estos detalles marginales no son baladíes.

    Al padre, los soldados enviados por Herodes, le quitan un asno de su propiedad. José lo recupera comprándolo y se lo da a María y le dice:
    «Dile a tu padre que se lo dejaron olvidado, así conservará su orgullo». Bueno, es lo que se diría una mentira piadosa y después de todo el buen Joaquín tendría su orgullo como el que más. ¿Habrá esta María dicho la mentirilla? Pasemos por alto este otro detalle y vayamos a los desposorios. Cuando los padres -sí ambos, padre y madre, están vivos- eligen a José como su futuro esposo ella se fastidia y dice:
    «¿Por qué me obligan a desposarme con un hombre que no amo?» «¿Por qué?» Le responde la madre: «Podemos alimentarnos todos (José estaba según el autor de la película en mejor posición que ellos). Lo hemos hecho por ti». Casamiento por conveniencia, no por elección de la providencia. Aparte de mostrar la moza aires de rebeldía, tal actitud es inaudita dado que a José lo presentan como un joven bueno, y en tiempos y sociedades en que los matrimonios se pactaban primero, hubiera sido motivo de alegría conseguir un hombre así (a menos que los autores quieran insinuar que a ella le gustaba otro) y luego, el tema es anacrónico porque por la misma razón que pactar un matrimonio era parte de la vida habitual no había lugar a quejas ni planteamientos.

    Luego, la misma madre dice: «..siempre hay esperanza». A lo que esta María replica: «¿Incluso en Nazaret?». Vaya, vaya que es escéptica la niña. Así que poca o nada la esperanza.

    El anuncio del ángel no podría haber sido enmarcado y presentado en un contexto de menor sobrenaturalidad. ¡Un ángel que se pasea mientras ella lo escucha, no en la intimidad sino en el campo donde hay otros que están por ahí!

    El ángel la saluda: «¡Salve, oh elegida!» Qué va, nada de «llena de gracia». Elegida puede haber muchas pero llena de gracia, de la plenitud de la gracia sólo una.

    Cuando ella al escuchar el anuncio pregunta al ángel: «¿Cómo es posible?», lo hace moviendo la cabeza en signo de negación. Duda. ¿Fue esto así? Si fue así ¿por qué no fue castigada como lo había sido Zacarías que quedó mudo por dudar? Yahvé es un Dios celoso que no admite de sus elegidos dudas. Moisés por algo menor, por no haber confiado y golpear dos veces la roca para que brote agua, es castigado y no verá la Tierra Prometida (Cf Nm 20:12).

    Nos preguntamos dónde está la Madre de la fe, la Madre de los creyentes, la «¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1:45). Pero, esta María duda al punto que yendo a visitar a Isabel suspira al Dios, a quien no le termina de creer: «¡Por favor, Señor, haz que Isabel esté encinta tal como me dijo el ángel!»

    Ella da su conformidad apáticamente al ángel: «Soy la esclava del Señor» y se arrodilla mientras el ángel está en pie. Imagino que un director católico no habría dispuesto esa escenografía y conociendo la iconografía habría hecho arrodillar al Arcángel ante la Encarnación del Verbo Eterno de Dios, que se hace presente por el sí de la Virgen. Pero, convengámoslo, esto es mucho pedirle a una directora presbiteriana.
    Cuán lejos está toda esa anunciación de lo que han escrito los santos como san Sofronio: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. ¿Y qué puede ser más sublime que este gozo, oh Virgen Madre?…¿Acaso se puede imaginar una gracia más espléndida? El Señor está contigo. ¿Y quién es el que puede competir contigo? Dios proviene de ti. Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues a pesar de ser una mujer, creatura de Dios como todas las demás, has llegado a ser, de verdad, Madre de Dios. Pues, lo que nacerá de ti es, con toda verdad, el Dios hecho hombre (sermón 2, Anunciación de la Virgen).

    En la visitación no hay nada del relato del Evangelio de San Lucas, no hay emoción de parte de esta María y, en cambio, palabras de un supuesto diálogo que quita toda tensión del misterio haciéndolo vanal al encuentro que debió ser sublime. San Lucas escribe: «En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno. Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (1:39-45)

    De esto nada. Nada de la exultación del relato evangélico y tampoco la fidelidad que cabría esperar al diálogo. Isabel se limita a un genérico «Bendita sea la que cree».

    Sabemos que el cine es primariamente imágenes y que las imágenes dicen más que las palabras porque quedan impresas de manera más fuerte. Estas imágenes de «Natividad» hablan de una María no feliz, insulsa, apática y que no expresa ni está a la altura del acontecimiento más grande de la creación, porque la Encarnación de Dios que se hace hombre en su seno es más grandioso que la creación de trillones de galaxias.

    Las palabras del relato lucano están en parte truncas y en parte intercaladas con otras de pura invención del autor del film de manera que, como queda dicho, pierde fuerza toda la escena. El Magnificat, canto de alabanzas de la Virgen que rompe su silencio evangélico, está ausente y sólo aparece al final -en la huida a Egipto- fuera totalmente del contexto y con un significativamente trunco «el Poderoso ha hecho obras grandes» cuando debería haber sido «el Poderoso ha hecho obras grandes por mí» (Cf Lc 1:49). La diferencia no es sutil. A quitar el «por mí», ya que hay que negarle todo merecimiento a la Virgen. ¡Y este es el film que se publicita como la verdadera historia del Nacimiento de Jesús!
    Pero, hay más en esta visitación. No es Isabel a quien el Espíritu Santo le revela la presencia del Señor en María sino que es María quien le dice a Isabel: «Isabel, ¡se mueve!» A lo que responde Isabel que a ella también se le mueve el hijo que lleva dentro. Nada de sobrenaturalidad. Todo normal.

    La visita a Isabel, por la actitud de esa María, parecería que fue sólo para comprobar si era verdad lo que había dicho Dios por el ángel. Porque no se la ve que ayude mucho que digamos. Sigue en su pasividad y abulia.

    Al regreso a Nazaret, hay todo una discusión a cuatro. De una parte la María del film, que cuenta que se le apareció el ángel, y de la otra José y los padres de ella que no le creen. Por supuesto, todo esto absolutamente inventado.

    Viene luego el sueño de José y el censo por el que tienen que ir a Belén.
    Hay detalles en la película en los que, insisto, hay que reparar. No se debe pensar que están ahí porque sí. Tienen un fin preciso porque son los que van dando la tonalidad a lo que se quiere dar como mensaje y además porque obran en manera subliminal.

    En la ida a Belén el detalle es que los detienen soldados romanos para revisarlos y a esa María la palpan, la manosean. Si no se está atento puede pasar desapercibido. Luego, otro detalle, una adivina les regala dulces y lee la mano de la Virgen. «Tu mano me dice que es varón», le espeta. En esto repito lo dicho en otra carta:
    Siendo la Virgen inmaculada, plena de la gracia, llena del Espíritu Santo y por añadidura hija de Israel, que conocía perfectamente que la adivinación era abominable a Dios (Cf Dt 18:10) y que si no lo hubiera conocido igualmente el Espíritu la hubiera alertado del pecado, cómo, entonces, se puede admitir o siquiera imaginar que se prestase a que le adivinasen el futuro. ¿No habría retirado velozmente la mano y se habría apartado de aquella mujer?

    Otro detalle: Al vadear un río aparece una culebra y esta María llena de miedo cae de la cabalgadura, está por ahogarse y José la salva. Me pregunto: ¿Por qué la directora habrá elegido una culebra, una víbora asustando a esa María y haciendo que las aguas la arrastren? Pienso que muchos habríamos imaginado a la Virgen enfrentando a la víbora -imagen de Satanás- y nunca arrastrada por las aguas. Sugestivamente esas aguas hacen pensar las que vomita de la boca el Dragón del Apocalipsis. «Entonces el Dragón vomitó de sus fauces como un río de agua, detrás de la Mujer, para arrastrarla con su corriente. Pero la tierra vino en auxilio de la Mujer: abrió la tierra su boca y tragó el río vomitado de las fauces del Dragón»(Ap 12: 15-16). El caos satánico no consigue arrastrar a la Mujer.

    Cuando buscan albergue en Belén ella reza: «¿No puedes ayudarnos?» Esa no es oración de la Virgen que sabe que Dios es Todopoderoso.
    Además, a esta María le falta caridad porque, otro detalle, en un momento en que los siguen a María y a José, el burro que llevaba a una mujer se cae y ellos siguen como si nada hubiera ocurrido.
    Es decir que ni fe, ni esperanza, ni caridad, ni valor, ni temor de Dios, nada.

    Y llegamos a una de las peores escenas: la del parto. La María del film pare con dolor. Cierto, ya a lo largo de la película había demostrado que no era la Inmaculada, la que desde el momento en que fue concebida fue librada del pecado original y que nunca pecó. Esta María -de directora protestante- es como todos los demás mortales y, por tanto, a ella le cabe la misma maldición que a las demás mujeres: «con dolor parirás a tus hijos» (Gn 3:16b).
    Grita, cuando el nacimiento de Jesús debe haber sido de un gozo inefable y, por para colmo de herejías, José hace de comadrona. Desde luego, es de inferir que María ya no es virgen después de ese parto. Esta directora sabe más que todos los santos juntos, que toda la tradición de los Padres. San Ignacio de Antioquia escribió: «al Príncipe de este mundo le quedaron ocultos: la virginidad de María y el parto de ella así como la muerte del Señor. Tres misterios clamorosos en el silencio de Dios» (Ef 19:1). No sólo sabe más que los santos sino que el mismo diablo.
    Sin embargo, no debería sorprendernos una obra así porque sabemos que la directora es presbiteriana, por tanto era de esperar algo por el estilo aunque, como se ha visto, abundan detalles que van más allá de presentar a la Virgen como a una mujer cualquiera ya que se busca denigrarla. Lo que si sorprende y no se logra entender es cómo fue posible estrenarla en el Vaticano, en el Aula Pablo VI, algo que no logró un director, este sí católico, como Mel Gibson.

    Conclusión:
    La película desmerece a la Madre de Dios, ofende la fe y la verdad de las Escrituras. Simplemente proyecta prejuicios y la personalidad de los autores.
    La virgen de «Natividad» es una joven vulgar, cualquiera de nosotros podríamos elegir una mucho mejor que esa María que nos proponen. Por tanto, la ofensa va dirigida directamente a Dios que fue quien la creó y predestinó para ser Madre de su Hijo.
    La María del film carece de las virtudes teologales, es pecadora y concupiscente, apática, llena de temores y no trasluce vida interior alguna. A esta María, como me decía un sacerdote muy amigo, yo no le rezo.
    María, Madre y Virgen, hay solo una: la verdadera de la fe. Aquella de quien san Bernardo dijo: De Maria «nunquam satis», nunca se ha de hablar, alabar, elogiar lo suficiente cuando de ella se trata.

    El Beato Abad Elredo dijo: «Le debemos honor porque es la Madre de nuestro Señor. Pues quien no honra a la madre sin duda que deshonra al hijo .Afirma la Escritura: Alabad al Señor en sus santos. Si nuestro Señor debe ser alabado en sus santos, en los que hizo maravillas y prodigios, cuánto más debe ser alabado en María, en la que hizo la mayor de las maravillas, pues él mismo quiso nacer de ella» (sermón 20).

    San Anselmo pudo exclamar: «¡Oh, mujer llena de gracia, sobreabundante de gracia, cuya plenitud desborda la creación entera y la hace reverdecer!¡Oh, Virgen bendita, bendita por encima de todo, por tu bendición queda bendita toda criatura, no sólo la creación por el Creador, sino también el Creador por la criatura. El que pudo hacer todas las cosas de la nada no quiso rehacer sin María lo que había sido manchado» (Sermón 52).

    Una pléyade de santos, todos en realidad, han hablado de Ella alabándola, brindándole filial amor y le han rezado pidiendo su auxilio y protección. San Ildefonso, ya en los primeros siglos, defendía la perpetua virginidad de María. Virgen antes, durante y después del parto. Santos de todos los tiempos: Bernardo, Agustín, Francisco, Clara, Teresa, Teresita, Ignacio, Alfonso María de Ligori, Antonio María Claret, Pío de Pietrelcina y una interminable lista hasta llegar a nuestro amado Juan Pablo II, todos ellos han sido unánimes en el amor y en el respeto y reverencia hacia la Madre de Dios. Respeto, amor y reverencia que, por otra parte, compartimos con nuestros hermanos ortodoxos. Por eso, este film no puede ni rozar a la Virgen porque sencillamente esa María es falsa. No es la Virgen y punto.

    Lo que sí preocupa es que haya sido presentada en el Vaticano. Cierto es que lo fue en un momento en que todos estaban ocupados y preocupados por el viaje del Santo Padre a Turquía. Fue precisamente dos días antes de la partida del Papa. De todos modos, algunos habrán visto la película antes del lanzamiento como para opinar. Asimismo preocupa el que haya contado y cuente, inexplicablemente, con buena crítica de medios católicos.

    Algunos, es cierto, simplemente hacen eco de otros ya que se forma una suerte de onda expansiva a partir del hecho de estar el Vaticano de por medio.

    En el fondo esto que ha ocurrido, y que es grave, permitirá conocer quiénes son aquellos que se indignen, quiénes son los indiferentes y quiénes los que defiendan la película. Será toda una definición. También darnos cuenta que bajo lo que se dice «Vaticano» se oculta algo y que no todo es de confiar. Por fin, que debemos rezar y mucho por el Santo Padre porque esto demuestra que está siendo atacado en todos los frentes porque esto va sobre todo contra él, contra su autoridad.

    Mientras tanto, no temamos dar nuestra opinión aunque nos tilden de ultraconservadores o de fundamentalistas. Debemos defender nuestra fe y advertir los errores sino nos convertiremos en perros mudos por gravemente pecar por omisión.

    Oh Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado, concédenos, por su intercesión, llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Por Jesucristo Nuestro Señor.

  8. Acabo de verla y estoy profundamente conmovida. Es una BELLEZA en todo sentido.
    Tan humana y tan sencillamente sobrenatural como fue la Encarnación del Hijo de Dios.
    Riquísima en detalles e imágenes de la época, nos muestran tal cual es el Nacimiento del Hijo de Dios, «el cual siendo Hijo de Dios no tuvo en cuenta su condición, al contrario, se anonadó a sí mismo…»
    y bien se muestra que «llevamos este tesoro en vasijas de barro»…
    GLORIA A DIOS!!!

    NOTA DEL EDITOR:

    SE NOTA MAS BARRO QUE VASIJA, ESPECIALMENTE EN SU CONCEPCION ACERCA DE LO QUE FUE EL NACIMIENTO VIRGINAL DE NUESTRO SEÑOR.
    LAMENTABLE QUE LE HAYA PARECIDO BELLA UNA PELICULA QUE ENSUCIA LA REALIDAD DE NUESTRA MADRE BENDITA LA SIEMPRE VIRGEN MARIA SANTISIMA, A QUIEN ENCOMIENDO SU ALMA.

  9. la película me ha parecido sencilla aunque la actriz desempeña un papel aburrido y desanimado
    lo de los reyes magos algo muy exsagerado
    me parece muy bueno el decorado y muy esmerado

  10. Una suguerencia chicos no haga esta pagina aburrida, Todos merecen respeto especialmente la Santisima Virgen Maria. No me va distraer con esta cojudes me refieron a esta pagina hagan un buen trabajo no algo estupido no me desviaran ni lo sueñen

  11. ALGUNAS PRECISIONES AL RESPECTO: SOBRE LA VIRGINIDAD DE NUESTRA MADRE NO ESTA DEFINIDA POR LA PRESENCIA DE HIMEN SINO MAS BIEN POR QUE NO HA TENIDO RELACION ALGUNA CON VARON» NO CONOZCO VARON»
    SOBRE SI MARIA SE LA PASABA ORANDO Y CONTEMPLANDO TODO EL DIA O LA MAYORIA…RECUERDEN EQUE EL VERBO ENCARNADO , DIOS HIJO HECHO HOMBRE FUE EN TODO IGUAL A NOSOTROS MENOS EN EL PECADO….POR TANTO VIVIO ACORDE A LA EPOCA…..
    CON RESPECTO A SI MARIA QUERIA SER VIRGEN CONSAGRADA ES NO HISTORICO , MAS UNA CUESTION PIADOSA EN SU MANERA DE TRATAR DE EXPLICAR SU VIRGINIDAD. DEBEMOS CONSIDERAR QUE EL TENER MUCHOS HIJOS ES UNA BENDICION DE DIOS PARA LA CULTURA JUDIA, MUY AL CONTRARIO EL NO TENERLO.
    SERIA BUENO QUE REVISEN MEJOR SU ESTUDIOS TEOLOGICOS SOBRE LA VIRGEN MARIA….AT. DIOS LOS BENDIGA

  12. Dios te bendiga sabes creo que necesitas leer mas la biblia y arrepentirte de tus pecados y lo mas importante recibir a cristo en tu corazon y dejarlo vivir dentro de tu corazon que esa es la razon de la natividad = nacimiento = navidad
    si escudrinas la palabra de Dios te daras cuenta de la verdad y no reaccionar tan religioso como los escribas y por eso no se dieron cuenta que nacio Jesus y no lo recivieron San Juan 1:11-12

    Dios te bendiga.

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