
Pro multis significa «por todos», determina el Vaticano.
Vaticano, 18 de Nov. (CWNews) El Vaticano ha establecido que la frase «pro multis» debe ser traducida como » por muchos» en todas las nuevas traducciones del las plegarias eucarísticas, se ha informado a la CWNews.
Aunque «por muchos» es la traducción literal de la frase latina, las traducciones usualmente han utilizado la frase «por todos». Equivalentemente en muchos otros idiomas (für alle; for many, per tutti).
El Cardenal Francis Arinze, prefecto de la Congregación del Culto Divino ha escrito a todos los presidentes de las conferencias episcopales del mundo para informarles de la decisión del Vaticano. Para aquellos países en los que deba hacerse el cambio, la carta del cardenal establece que los obispos preparen la introducción de la frase aprobada por los textos litúrgicos en el término de «el próximo año o dos».
La traducción del pro multis ha sido siempre objeto de controversia porque involucra serias implicaciones teológicas. La frase de pronuncia cuando el sacerdote consagra el vino, diciendo (en la corriente traducción en uso)
… que será derramada por vosotros y por todos para el perdón de los pecados.
La versión latina del Misal, que establece la norma de la liturgia romana, dice:
Qui pro vobis et pro multis effundetur in remissionem peccatorum.
Los críticos de la traducción en curso han argumentado desde que apareció que traducir «pro multis» como «por todos» no solo distorsiona el texto latino original, sino que connota que todos los hombres se salvarán, no importa cual sea su relación con Cristo y con su Iglesia. La traducción más natural es «por muchos», la cual mucho más exactamente sugiere que mientras que los dolores redentores de Cristo hacen la salvación algo accesible a todos, de allí no se sigue que todos se hayan de salvar.
El Cardenal Arinze, en la carta que dirige a los presidentes de las conferencias episcopales explica las razones de la decisión vaticana.
* Los Evangelios Sinópticos (Mt. 26,28; Mc. 14,24) hacen una referencia específica a «muchos» por los cuales el Señor está ofreciendo el Sacrificio, y estas palabras han sido remarcadas por algunos eruditos bíblicos relacionándolas con las palabras del profeta Isaías (53, 11-12). Sería completamente posible que los Evangelios hubiesen dicho «por todos» (por ejemplo, cf. Lucas 12,41); pero, la formula de la narración de la institución dice » por muchos», y estas palabras han sido fielmente traducidas por la mayoría de las versiones bíblicas modernas.
* El Rito Romano en latín siempre ha dicho pro multis y nunca pro omnibus en la consagración del cáliz.
* Las anáforas de los distintos ritos orientales, sea el griego, el siríaco, el armenio, el eslavo, etc. contienen fórmulas verbales equivalentes al latin «pro multis» en sus respectivos idiomas.
* «Por muchos» es una traducción fiel de «pro multis» en tanto que «por todos» es más bien una explicación más adecuada a la catequesis.
* La expresión «por muchos», mientras permanece abierta a la inclusión de cada uno de los seres humanos, refleja, además el hecho de que esta salvación no es algo mecánico, sin el deseo o la participación voluntaria de cada uno. El creyente es invitado a aceptar por la fe el don que le es ofrecido y a recibir la vida sobrenatural que le dada a los que participan del misterio, viviéndolo como lo viven aquellos que están en el número de los «muchos» a los que se refiere el texto.
*En concordancia con la Instrucción Liturgiam Authenticam, ha de hacerse un esfuerzo para ser más fieles a los textos latinos de las ediciones típicas.
CWNews.
Comentario Druídico de Panorama Catolico Internacional: Como dijimos reiteradamente, el tema del «pro multis» implica un grave cambio en la concepción teológica de la salvación. La esperada, aunque algo tardía corrección vaticana –Dios quiera sea la primera de una serie, puesto que las traducciones manifiestan muchísimas espantosas distorsiones del texto típico en latín– lamentablemente no obliga a una aplicación taxtativa inmediata. No se entiende bien porqué se necesitan «uno o dos años» para cambiar dos palabras erróneas de la fórmula de la consagración del vino. Probablemente porque es un cambio que no va a caer bien al progresismo clerical.
La explicaciones del Card. Arinze, reseñadas aquí periodísticamente, en algunos casos son claras, en otros se vuelven un poco enredadas, al menos en la formulación. El decir que «por todos» podría haber sido usado en lugar de «por muchos» parece una concesión que le da pie argumental a los que defienden la traducción errónea. Bien podría Nuestro Señor haber muerto de otra manera que en la Cruz, pero lo cierto es que murió en la Cruz. O bien que el «por todos» es más adecuado para una clase de catequesis… Esto solo puede querer decir que Cristo murió por todos, pero no todos aprovechan de su Sacrificio Redentor y eso debe explicarse en la clase de catequesis…. No entendemos qué otra cosa puede sostenerse en una clase de catequesis que no pueda sostenerse en la liturgia, salvo un error.
Pero el Cardenal Arinze va al grano cuando fundamenta el «por muchos» en la Tradición litúrgica latina y universal. Y en los textos evangélicos, que han sido luego enriquecidos por esta Tradición. También afirma que deseable que las traducciones se ajusten al original latino, es verdad, una verdad de perogrullo. Nos preguntamos por qué el Card. Arinze, que tiene poder de policía sobre estas materias, no ha objetado antes… La respuesta es obvia, esto viene del Papa. Además de que el problema de las traducciones es irremediable. El único modo de zanjarlo es volver a rezar el canon de la misa latina en latín. Especialmente en Africa, Asia… Con esto se acabaría toda confusión.

Nos unimos a la Oración de todos los que necesitamos el re-establecimiento y restauración de los auténticos textos latinos, para la necesaria Restauración de la Única Fe Verdadera en la Única Iglesia Verdadera instaurada por N S Jesucristo.
Dios sostenga al Papa en tan indispensable tarea de OMNIA INSTAURARE IN CHRISTO.
Arq Miguel Angel Ríos
Para el «ecumenista» sin duda desafiaría: «¿No vino Cristo para salvar a todos?» Y ciertamente ¡tenemos que estar de acuerdo! Claro que Nuestro Señor sufrió y murió para que las puertas del cielo se abrieran a todos, y que mereció suficientes gracias para que todos fueran a la felicidad eterna con Él al mundo que ha de venir. Pero, ¿todos le seguirían? ¿Todos irían finalmente al cielo?
No necesitamos entrar en las muchas veces que Nuestro Señor explicó que a los pecadores se les castigarían y las muchas veces que habló del «fuego eterno» que esperaba al réprobo, pero lo que se necesita aquí y ahora es darnos cuenta que ciertamente sabía que no todos le aceptarían a El ni a Sus condiciones, y que no todos irían al cielo.
Por lo tanto, lo que hemos de emprender ahora es una investigación de la Voluntad de Cristo en el sacramento de la Sagrada Eucaristía. Tenemos que llegar a una comprensión de lo que era Su intención principal al instituir este sacramento, lo que se proponía, lo que quería conseguir.
La Iglesia nos dice que en la Sagrada Eucaristía, la Voluntad de Cristo es doble. El Concilio de Trento explica: «Hemos de confesar que el Redentor derramó Su Sangre por la salvación de todos; pero si contemplamos el fruto que recibió el hombre de él, fácilmente encontramos que no pertenece a todos, sino a muchos de la raza humana.» El Concilio de Trento concluyó: «Con razón, por tanto, las palabras «para todos» no se usaron, ya que sólo a los elegidos trajo Su Pasión el fruto de la salvación. Y este es el propósito del Apóstol cuando dice, `Cristo se ofreció una vez para agotar los pecados de muchos,´y también las palabras de Nuestro Señor en Juan: `No pido por el mundo, sino por aquellos quienes me has dado a Mí, porque ellos son Tuyos.´»
Por esta explicación de ese santo concilio comprobamos que hay dos campos que considerar: primero, la Pasión de Cristo, o sea, el mismo hecho de la redención; y segundo, los frutos de la pasión, o la aplicación de los méritos ganados por Su Pasión.
Es sumamente importante que tengamos más que una comprensión superficial de estas cuestiones si vamos a darnos cuenta de por qué en este sacramento la Iglesia enseña la doble Voluntad de Cristo.
Es ciertísimo que Nuestro Señor Mismo tenía el deseo de que todos aprovecharan Su Sacrificio, que todos se beneficiaran de los frutos de la Redención. Este deseo abraza a todos los hombres, así que los méritos de la Pasión son disponibles a todos. A esto se le puede llamar la «voluntad antecedente» de Cristo, o quizás, un termino mejor sería «la primera voluntad» de Cristo en la Sagrada Eucaristía. Hay numerosos pasajes bíblicos que se refieren a ello: 1ª Tim 1:15 — 11:14 [Esto seguramente es un error–la traductora]; Romanos 8:32; y 1ª Juan 2:2.
Sin embargo, se ha de tomar en cuenta el libre albedrío del hombre que se puede ejercitar para aceptar o rechazar los frutos de la redención, y el hecho de que Cristo como Dios sabía que aunque el sacrificio de la cruz es universal, ¡la redención conseguida no es universal! Hubo, pues, una «voluntad consecuente» que los frutos de la redención no correspondan a aquellos que libremente las rechazan.
¡Qué alegría! La fidelidad a la tradición y a la palabra del Señor, hace florecer Gracias innumerables en la Iglesia. Lastimosamente hay mucha gente que por ignorancia no está de acuerdo con la tradición, sin saber que Dios habla también por medio de la tradición.
Decir que la Salvación, así con mayúscula, porque es la Salvación que nos brinda Nuestro Señor Jesucristo, es por muchos y no por todos, es desvirtuar por completo el sacrificio de Jesús en la Cruz.
Jesús vino a la tierra a traer el Reino de los Cielos, vino a salvar a toda la humanidad, no sólo a muchos.
Por supuesto que la Salvación también -en ese aspecto- depende del hombre que quiera o no salvarse, todos los católicos sabemos lo que debemos de realizar para obtener dicha Salvación y está en el hombre aceptarla o no. Pero insisto Jesús vino a salvar a todos los hombre, no sólo a muchos.
El hecho de decir en una oración «por todos» no cualifica para que esto sea efectivo, sólo lo sería sí todos siguieran a Jesús, pero Jesús sí vino por todos.