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El joven chiclayano Max Lexter Cabanillas Sánchez (24) se debate entre la vida y la muerte luego de que su organismo presentara una extraña reacción a la vacuna contra la rubeola que le aplicaron en el Hospital Las Mercedes de esa ciudad.
Según denunció su hermana, el muchacho tomaba retrovirales “sólo por protección” y le aplicaron la inmunización sin consultarle si se medicaba. Ello habría desencadenado una necrosis de piel generalizada.
“Su piel está en carne viva, por lo que es tratado en la unidad de cuidados intensivos del Departamento de Quemados. El 90% de su cuerpo está comprometido”, dijo. La familia Cabanillas solicitó ayuda al Ministerio de Salud, pues indica que es un claro caso de negligencia.
