Papa e Islam: No me llames violento o te parto la cara

“Il Papa chiede scusa ai musulmani”, titula la edición on line del Corriere della Sera minutos después del ángelus dominical en Castelgandolfo. Para quien haya seguido el ángelus en directo o leido el texto de lo que dijo en Castelgandolfo, queda claro que Benedicto XVI no pidió perdón. Lo que hizo fue lamentar que sus palabras a propósito del Islam hayan sido malinterpretadas. Ya que la página web del Vaticano ofrece el texto del ángelus solo en italiano, inglés y francés, aquí va una traducción al español:

“estoy vivamente entristecisdo por las reacciones suscitadas por un breve pasaje de mi discurso en la Universidad de Ratisbona, considerado ofensivo para la sensibilidad de los creyentes musulmanes, mientras en realidad se trataba de la cita de un texto medieval que no expresa de ninguna manera mi pensamiento personal. Ayer, el Señor Cardenal Secretario de Estado hizo pública, con esta intención, una declaración en la cual ha explicado el auténtco sentido de mis palabras. Espero que esto sirva para placar los ánimos y para aclarar el auténtico significado de mi discurso, el cual –en su totalidad- era y es una invitación al diálogo franco y sincero, con gran respeto mutuo”.

La presión para que le Papa “pida perdón” era y es grande. El problema consiste en definir dónde está la ofensa. Cabe apostar que si hubiera pedido perdón (por algo inexistente), los radicales no se hubieran quedado satisfechos. Y es que, en el fondo, se ha llegado al extremo de que ni siquiera se puede mencionar la palabra Islam en el debate público porque se ha creado una situación de miedo a las represalias terroristas. Es el clima impuesto por el chulo del barrio, que mantiene su prestigio con las bofetadas. Lo triste es que muchos medios de comunicación –paladines de la libertad en otros ámbitos- están al juego.

http://www.laiglesiaenlaprensa.com/2006/09/il_papa_chiede_.html