Hermana Adela Helguera en Hora Clave

Hermana Adela Helguera (Diócesis de Iguazú) en Hora Clave

Son casos límite y no se puede legislar sobre casos límite y hacer sobre ellos una ley. Siempre se han hecho opciones…cuando hay peligro para la vida de la madre, la medicina y la moral te enseñan a defender la vida de la madre aunque muera el hijo.

Son casos límite en los cuales hay que aceptar que el chico muera si esto va a representar una posibilidad de vida tanto para la madre como para la familia.

Son casos límite y no se puede legislar sobre casos límite y hacer sobre ellos una ley.

Parece oponerse a la sanción de un ley que permita el aborto, tomando como punta de lanza casos que llama límite, que es la estrategia que están siguiendo en nuestro país (y que han seguido en otros) los propaladores del aborto.

Pero luego desarrolla un pensamiento enteramente equivocado y mentiroso, no ya desde el punto de vista católico sino desde el sentido común:

2.a Siempre se hna hecho opciones:

Me interesa reflexionar sobre esta frase dicha a la ligera, pero que afirma que ha sido común tomar la vida de un niño para salvar a la madre. Esto no ha sido ni creo que sea «siempre» así. Está lleno el mundo de madres que han sido mártires de la maternidad y muchas que, habiendo optado por seguir la Ley de Dios estuvieron dispuestas a serlo.

En los tiempos en que la medicina no había alcanzado el desarrollo actual, el número de mujeres que morían a consecuencia del parto era alto. En el siglo XVI más de la mitad de las mujeres casadas moría por esta causa. Tenemos el caso de Felipe II, ese gran Rey Católico de España e Indias tres de cuyas cuatro esposas murieron a consecuencia de la maternidad. Tomo este ejemplo para demostrar que ni aún en los estratos más altos y pudientes de la sociedad se estaba libre de los problemas que aquella podía traer aparejada. De modo que, para un matrimonio en aquella época debió haber sido un tanto arriesgado y sin embargo estaban llenos del fruto con que Dios los bendice especialmente, es decir de hijos.

Tenemos también el caso de la Beata Gianna Vereta Mola en el Siglo XX, que se negó a recibir medicación para una enfermedad terminal por temor a dañar a su hijo en gestación. El caso de la madre del cardenal Pironio a quien el médico le había prohibido seguir teniendo hijos (luego del 1º que tuvo con muchos inconvenientes); el Cardenal fue el Nº 23. Y yo personalmente conozco un caso muy cercano a mí de una médica brillante, medalla de oro y excelente profesional que dejo la medicación cuando estaba embarazada de su segundo hijo y murió probablemente a consecuencia de ello.

Hoy, que el adelanto de la ciencia ha reducido al mínimo los riesgos que debe afrontar una mujer para ser madre, recordemos que en la Argentina hay solamente unos 300 casos de muerte materna por año, de los cuales 100 son debidos al aborto, se toma este argumento para tratar de justificar este crimen nefando.

2.b Cuando hay peligro para la vida de la madre, la medicina y la moral te enseñan a defender la vida de la madre aunque muera el hijo.

Frase sorprendente en boca de una religiosa (o no tanto si consideramos cómo están las cosas desde que el humo de Satanás entrara en el templo de Dios) pero que no deja de tener su lado positivo y es el que reconoce que el no nacido es un «hijo», es decir una persona.

Lo que es absolutamente falso es que la moral enseñe esto. La moral que de la Ley de Dios deriva, enseña claramente lo que dice el 5 mandamiento: «No matarás».

Enseña que es siempre inmoral quitar la vida a un inocente, independientemente del fin que se persiga. No será lícito dar muerte a un inocente aún cuando de ello dependiera la salvación del mundo entero. Es una acción intrínsecamente mala.

Escritura:

«La voz de la sangre de tu hermano (Abel, el inocente), está clamando a Mí desde la tierra» (Gén 4: 10).

«No hagas morir al inocente y al justo, porque yo no absolveré al culpable de ello» (Ex. 23:7).

Catecismo:

2271 Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral.

No matarás el embrión mediante el aborto, no darás muerte al recién nacido (Didajé, 2,2; Bernabé, ep. 19,5; Epístola a Diogneto 5,5; Tertuliano, apol. 9).

Concilio Vaticano II – Gaudium et Spes:

… se ha de proteger la vida con el máximo cuidado desde la concepción; tanto el aborto como el infanticidio son crímenes nefandos (GS 51,3).

La Razón Teológica:

Es un atentado contra Dios, cuyo supremo dominio queda violado. Solo Él es el dueño de la vida.

Es un delito contra la sociedad, porque se le priva injustamente de uno de sus miembros.

Es un crimen contra el prójimo porque se le priva de la vida base y fundamento de todos sus demás derechos humanos.

Ahora bien:

Por causas gravemente proporcionadas, es lícito permitir INDIRECTAMENTE el aborto al realizar una acción buena en sí misma, única que se intenta.

Por ejemplo: para curar una enfermedad de la madre que ponga en peligro su vida, se le puede dar una medicina o practicarle una intervención quirúrgica indicada de suyo para curar esa enfermedad, aunque se sepa que se puede producir involuntariamente la muerte o expulsión no intentada del feto.

Pero en este caso, una de las condiciones que pide la moral, es que se provea el bautizo inmediato el feto abortivo.

Y eso es lo más grave que esconden las palabras de la hermana, el olvido total de que, sin el bautismo se pone al niño que permite matar, en peligro de perder el Cielo. Si lo hubiera tenido presente, se habría dado cuenta de que la desgracia mayor que puede acontecerle al niño cuya ejecución aprueba, no es la segura pérdida de la vida, sino la insegura entrada en el Paraíso.

Y no es que queramos poner límites a la Misericordia de Dios, sino remarcar la importancia del bautismo, de la redención de Jesucristo.

Leemos en la Constitución Benedictus Deus de 29 de Enero de 1336 (Benedicto XII)

Definimos con la autoridad apostólica: que, según la disposición general de Dios, las almas de todos los santos … y de todos los demás fieles muertos después de recibir el bautismo de Cristo en los que no había nada que purificar cuando murieron;… o en caso de que tuvieran o tengan algo que purificar, una vez que estén purificadas después de la muerte … aun antes de la reasunción de sus cuerpos y del juicio final, después de la Ascensión al cielo del Salvador, Jesucristo Nuestro Señor, estuvieron, están y estarán en el cielo, en el reino de los cielos y paraíso celestial con Cristo, admitidos en la compañía de los ángeles. Y después de la muerte y pasión de nuestro Señor Jesucristo vieron y ven la divina esencia con una visión intuitiva y cara a cara, sin mediación de ninguna criatura.

Por eso, a este crimen que clama al cielo, que destruye la vida terrena y priva del Bautismo, poniendo en peligro la vida futura La Iglesia sanciona con pena canónica de excomunión

«Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae» (CIC, can. 1398) es decir, «de modo que incurre ipso facto en ella quien comete el delito» Excomunión reservada al obispo.

Fernando el Católico