El secretario de Culto, Guillermo Oliveri, puso a la argentina como ejemplo de convivencia religiosa al hablar en Asís en el panel sobre «globalización de la solidaridad» ante 200 líderes religiosos que asiste al encuentro por la paz que organiza la Comunidad San Egidio.
Claro, faltó decir que se toleran todos los cultos menos uno. El verdadero
Tras agradecer la invitación de exponer las experiencias argentinas en torno a la solidaridad, la convivencia y el diálogo interreligioso en un mundo globalizado, el funcionario reconoció que «la globalización implica un cambio de paradigma y sería fructífero, más allá de los prejuicios que ha traído a la humanidad, abocarnos a la tarea de potenciar las ventajas que resultan de un mundo intercomunicado».
Pidió en este sentido que «quienes asumimos responsabilidades institucionales mancomunemos esfuerzos en la generación de políticas de integración económica, social y cultural, sobre la base de la justicia social».
«Hasta aquí -reconoció el funcionario-, el proceso de globalización lejos de estar al servicio de un mundo más justo, ha cristalizado una ampliación de la brecha entre los países desarrollados y subdesarrollados, generando un incremento de la desigualdad social a nivel mundial».
Tras señalar que «la generación de consensos en torno a una ética global que regule las relaciones políticas, económicas y sociales es entonces una asignatura pendiente», Oliveri consideró que «la aguda crisis que se desató en la Argentina a partir de 2001 mostró las dos facetas de la globalización».
No obstante, destacó que «en momentos en que el resquebrajamiento del tejido social era un hecho real y concreto, la labor solidaria de la Iglesia Católica a través su amplia red social; de la comunidad judía e islámica, de las entidades protestantes y evangélicas, así como de otras instituciones religiosas, cumplió una misión fundamental en el sostenimiento de una sociedad que corría serios riesgos de desintegración».
Al valorar el camino que está recorriendo la Argentina, junto con las diversas entidades religiosas, para construir una sociedad más solidaria, integrada y plural, Oliveri precisó: «Lo hacemos a través de promover el diálogo interreligioso y la articulación solidaria entre los diversos credos sobre la base de antecedentes históricos que se ofrecen en el país».
En esa línea, ofreció como ejemplo el reciente documento por la paz firmado por las máximas autoridades del judaísmo, el catolicismo y el Islam, en momentos en que arreciaba la crisis de Medio Oriente.
COR IESUM SACRATISIMUM ISERERE NOBIS
