«Me alarmó el apuro por matar. ¡»Que no se vaya a salvar!»

Me alarmó el apuro por matar. Fue como si dijeran: «ojo, que no se vaya a salvar». «¿Cuál es la diferencia entre mi nieto de un mes y el niño de 5 meses en el vientre de su madre? No hay diferencia. La diferencia de unos días hace que el segundo muera, que en un caso sea sujeto de derecho y en otro una cosa».

     Estas frases fueron pronunciadas ayer en la Universidad Austral, por uno de los jueces de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires, que votó en minoría oponiéndose al asesinato de un niño nonato.

Tres jueces explican su oposición al horrendo crimen

     En una jornada abierta organizada por la Facultad de Derecho de la Universidad Austral, los tres jueces bonaerenses -Federico Dominguez, Carlos Mahiques y Eduardo Pettigiani- que se opusieron a la autorización del aborto de la joven violada en La Plata, explicaron sus argumentos y su negativa a la decisión. «El Aborto es la violencia suprema, es lo más violento que se puede ejercer contra un ser indefenso. ¡Qué mayor desamparo que el del niño que no es protegido por su madre!», expresó el juez de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Pettigiani.

     Tras la presentación del decano de la Facultad, Jorge Albertsen, el juez Federico Domínguez manifestó que para él «se quiere hacer política a través de tribunales jurisdiccionales». «Parecería que hay una inflación de casos», dijo, y manifestó que en esta ocasión «se pasaron por alto todas las disposiciones del código civil. Se prescindió completamente del padre de la joven. Todos se olvidaron del consentimiento civil».

En la Argentina los jueces estamos en una situación difícil
     Posteriormente, Carlos Mahiques explicó que el acto de juzgar entraña una fenomenología de dos finalidades. Una inmediata, concluir un tema, y una mediata, contribuir a él. «Tras esta sentencia no encuentro acabada ninguna de estas dos finalidades», concluyó. «En la Argentina los jueces estamos en una situación difícil porque hay un discurso prestablecido», manifestó y expresó que «la cuestión merecía un tratamiento más armónico. En la cuestión del aborto confluyen disciplinas diferentes, y al derecho se le hace difícil responder a la política o a la medicina. Este caso exigía certezas axiológicas».

     «No es el ámbito judicial el lugar para debatir cuestiones de otros ámbitos para justificar la legalización del aborto. Desde un caso nunca se puede dar el debate. Ha ocurrido una banalización del tema. Buena parte de los argumentos absolucionistas banalizan la cuestión», opinó Mahiques, y concluyó reflexionando contra uno de los principales argumentos de los abolicionistas: «No puede hablarse de persona y de no persona. No existe una semi persona. Entre sujeto y objeto no hay un tercer ente».

Los niños no son menos que las mujeres
     En tercer lugar disertó Eduardo Pettigiani. «Una de las primeras imputaciones que se le hacen a alguien que no vota lo que se espera, es que es o un ultracatólico, o un teocrático… Pero eso sólo descalifica al que lo dice», expresó.

     «La Constitución de 1994 consagró el Derecho a la Vida. Tuve la suerte de ser parte de esa reforma, conozco bien todo el proceso. (…) Con este fallo se violó la Constitución y el Derecho a la Vida», lamentó el juez. «No encuentro en ningún tratado internacional una norma que autorice el aborto. Todo ser humano tiene derecho a la vida. Desde el punto de vista constitucional, la vida está protegida», expresó.

     Por otra parte, citó la igualdad de las personas defendida en la Constitución Nacional: «Los niños son iguales que las mujeres, no son menos que ellas. En la Constitución (Artículo 75 inciso 23) se protege tanto a la madre embarazada como al niño en el vientrede ella.»

     Pettigiani afirmó que el niño nace en el momento en que es concebido. «¡Yo le diría a algunos ministros, políticos e incluso jueces que me digan en qué medida son más que los niños concebidos», aseveró.

No se interrumpió un embarazo, se mató a un chico inocente
     Con respecto al tratamiento mediático, criticó las informaciones de algunos medios de prensa que no hablaban con justeza sobre el crimen: «Yo digo que se mató a un chico inocente, no hablaría de interrupción del embarazo. Acá no hay legitima defensa. ¿Qué mal estaba haciendo ese chico?»

     Aseguró que en este caso observa una doble discriminación. En primer lugar, se discrimina al que va a nacer («El niño proveniente de violación parecería ser una cosa, algo inferior al resto.) En segundo lugar, «la madre no tenía sentimiento hostil hacia el embarazo, no sabía que estaba embarazada. ¡Se la discrimina por incapaz!». «Tener una madre con retraso mental es mucho mejor que no tener una madre», exclamó.

¿Por qué hay que matar a alguien?
     «Me alarmó el apuro por matar. Fue como haber dicho: «¡ojo, que no se vaya a salvar!», expresó, y lamentó que «hubo quienes dijeron que era una tragedia que los médicos dijeran que no se puede abortar». Frente a los que argumentan que no debe obligarse a alguien a llevar en su seno a quien no quiso, expresó: «¿Por qué hay que matar a alguien?».

     «Yo pedí una ecografía para conocer al niño, para que mis colegas lo conozcan. Se me dijo que la medida era improcedente…», contó Pettigiani. «¿Cuál es la diferencia entre mi nieto de un mes y el niño de 5 meses? No hay diferencia. La diferencia de unos días hace que el segundo muera, que en un caso sea sujeto de derecho y en otra una cosa», completó.

     También disertaron en otra tanda de la concurrida jornada el doctor Hector Negri, juez de la Suprema Corte de la provincia de Buenos Aires que por razones de salud no pudo participar de la votación; el doctor Alberto Bianchi, y la doctora Pilar Zambrano, ambos profesores de la Universidad Austral.

     En todos los asistentes quedó la impresión de que por culpa de jueces, políticos y medios de comunicación, el país asistió inerme al alevoso asesinato de un niño inocente.+ (Esteban Pittaro)

 
 

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