Ante las leyes y proyectos de ley para obligar a que en las escuelas y colegios primarios y secundarios, oficiales y privados, se dicte la materia Educación Sexual, obligatoria y curricular, el Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires, en reunión especial del día 22 de agosto de 2006, con unanimidad de los socios presentes, emitió una declaración -ratificando otras anteriores- oponiéndose a esas leyes y proyectos, por atentar gravemente contra el respeto e intimidad debidos a los estudiantes y a sus padres. El texto de la declaración es el siguiente:
Educación sexual pública obligatoria
Ante las leyes y proyectos de ley para obligar a que en las escuelas y colegios primarios y secundarios, oficiales y privados, se dicte la materia Educación Sexual, obligatoria y curricular, el Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires, en reunión especial del día 22 de Agosto de 2006, con unanimidad de los socios presentes, emitió una declaración -ratificando otras anteriores- oponiéndose a esas leyes y proyectos, por atentar gravemente contra el respeto e intimidad debidos a los estudiantes y a sus padres.
Reitera su posición tradicional en defensa de la salud moral de los estudiantes primarios y secundarios y manifiesta a la población y a los padres de alumnos de colegios primarios y secundarios, que los legisladores no deben aprobar leyes, con el fin de que el Estado eduque sexualmente a los alumnos. pretenden despojar a los padres de los derechos personalísimos de patria potestad que les otorga la naturaleza humana, la Constitución Nacional y que ratifica explícitamente el Código Civil Argentino.
Verdadera e integral educación sexual es la que los padres realizan en sus hogares. Se basa en tres pilares: 1) el ejemplo de los padres; 2) la información que deben darles: verdadera, progresiva y prudencial y 3) la formación del carácter y de la voluntad, proponiéndoles valores y virtudes y educándolos para el amor.
La información sobre los misterios de la vida, sobre los elementos básicos de la anatomía, fisiología y psicología de la sexualidad, corresponde a los padres, quienes tienen el derecho y el deber irrenunciables de ir brindándosela a sus hijos. Para ello los padres pueden recurrir al asesoramiento religioso y/o a los profesionales de la medicina. Es también misión de los padres, la formación en la templanza de sus hijos, proponiéndoles las virtudes de la pureza, la castidad y la educación para el amor. Son los padres, y sólo ellos, quienes podrán delegar en quien o quienes elijan, la tarea de completar la información y formación de la sexualidad de sus hijos.
La Educación Sexual que quiere dar el Estado no tiene en cuenta el orden natural, avasallando de manera total los derechos y deberes de la patria potestad (Arts. 264/ 310 del Código Civil). Los programas de educación sexual serán propuestos por las autoridades y enseñarán a los niños y jóvenes, conceptos sexológicos desviados y permisivos que llevarán a la corrupción de cuerpos, mentes y costumbres. Por ejemplo, la enseñanza sobre el uso de los diferentes tipos de anticonceptivos favorecerá el libertinaje y la promiscuidad y hará crecer -como ocurre en otras partes del mundo- el número de embarazos inesperados. Se pretende también educar en la «perspectiva de género» que rechaza lo natural, haciendo de la sexualidad algo «construido socialmente», sin respetar lo natural del ser varón o mujer. Se enseñará la normalidad de las desviaciones sexuales patológicas (homosexualidad, bisexualidad, travestismo, etc.) y se brindarán informaciones reñidas con la moral y buenas costumbres.
Todo ello impedirá a los padres de familia ejercer el derecho natural que tienen sobre sus hijos -reconocido por el Código Civil- y no podrán excluirlos de una enseñanza sexológica incorrecta obligatoria por ley.
La Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, públicamente ha expresado que: «Hay una ley que habilita a la Secretaría de Educación a fijar los contenidos generales, los que tienen que darse sí o sí». (…) y «Hay una base de información que tiene que ser común para todos los chicos y chicas de la Ciudad, porque hay temas que más allá de la posición religiosa, tocan a todos los sectores, a todas las clases sociales» (vid. Noticias Urbanas 13-10-05). Las declaraciones de la Secretaría demuestran que ellos fijarán lo que debe ser enseñado («mal enseñado») «a los chicos.
El Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires destaca que la educación sexual es algo que debe hacerse en los hogares por los propios padres o por quienes ellos libre y conscientemente deleguen. Es algo muy íntimo y personal que afecta profundamente la dignidad humana. Hacerla obligatoria en las escuelas y colegios es algo perjudicial para la población en general, viola los derechos de los padres en particular y atenta contra la pureza física y moral de los alumnos. Las leyes y proyectos que institucionalicen el dictado obligatorio de la llamada educación sexual deben ser rechazados.
El Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires basa su posición en la moral y en la ley natural. Pero además está amparado por la Constitución Nacional, que en el año 1994 incluyó en ella, la Convención Internacional de los Derechos del Niño y estableció: «Con relación al art. 24 inciso f) de la Convención de los Derechos del Niño, la República Argentina, considerando que las cuestiones vinculadas con la planificación familiar atañen a los padres de manera indelegable, de acuerdo a principios éticos y morales, interpreta que es obligación de los Estados, en el marco de este artículo, adoptar las medidas apropiadas para la orientación de los padres y la educación para la paternidad responsable». La República Argentina hizo esta expresa reserva, que integra las condiciones de vigencia de la Convención y, por ende, a tenor del Art.75, inc. 22, de la Constitución Nacional, tal prescripción tiene rango constitucional.
Las leyes de Educación Sexual obligatoria, son nulas de nulidad absoluta, porque avasallan los derechos naturales reconocidos por la Constitución Nacional en sus Arts. 14, 14 bis y 33 y por el Código Civil Argentino, que en sus Arts. 264 y siguientes reconocen la patria potestad y el deber-derecho de los padres de la «protección y formación integral de sus hijos desde la concepción». Los padres, los directores, profesores y maestras de las escuelas y colegios -amparados en la objeción de conciencia- podrán no cumplirla, por ser ilícitas, abusivas y anticonstitucionales.+

Deseo participar en este movimiento ya q soy medico y me gustaría pertenecer vivo en latinoamericana Venezuela, gracias son estupendo los vi x ewtn en Ecuador
Me parece insostenibles los argumentos aquí expuestos. Luego de ver las noticias y enterarse de las múltiples situaciones de jóvenes abusadas/os por sus familiares, ¿Cómo pueden desfomentar una campaña que permitiría a los niños denunciar y entender el nivel de ilegalidad de su situación?
Deben entender que, al apoyar «el derecho de los padres a la educación de sus hijos» están permitiendo que los niños puedan crecer desinformados, con hijos no deseados y/o enfermedades de transmisión sexual, si consideran que ésto es lo correcto simplemente porque lo dicta una ley, deberían entonces considerar profundamente a que situación nos llevaría esto.
Simplemente escribo estas lineas esperando que refleccionen, así como yo refleccionaré ante cualquier comentario que quieran hacerme.