JORGE DORÉ: POESIA

lo Dios

Sólo Dios. Nada más es necesario

para el alma sencilla y fervorosa 

que cultiva en silencio la preciosa

devoción a Jesús en el Calvario.


Enfrentar cada día el rutinario

quehacer, considerando la gloriosa

resurrección de Cristo de la fosa

–vencedor del sepulcro y del osario–.


Sólo Dios como alfa y como omega,

sólo Dios encumbrando nuestra vida,

sólo Dios como amor trascendental.


Y a la solemne hora de la siega,

Dios, como áurea puerta de salida

y fin de toda angustia terrenal.