ESTEBAN SÁNCHEZ MALAGÓN: EL COMUNISMO FELIZ

Misterios de iniquidad

NWO HAPPYTALISMO

FELICIDAD PARA TODOS

Las Naciones Unidas lanzaron un sitio web que promueve un “Nuevo Orden Mundial”, esencialmente convalidando lo que los “teóricos de la conspiración” hemos estado diciendo durante años. La ONU creó una página oficial del Nuevo Orden Mundial UNNWO.ORG (2008), aprovechando la crisis financiera, que desembocó en la cumbre del G-20 de Washington.

La Cumbre en los Estados Unidos fue una reunión del G-20 que trató de la reforma del sistema financiero global. La Cumbre de noviembre de 2008 duró escasamente 6 horas. Los asistentes coincidieron en que se debía reformar el sistema financiero internacional. Muchos de los informes de las organizaciones afines a la ONU utilizan de manera rutinaria el término “sistema multilateral de la ONU”. Por supuesto, la ONU es la principal institución con tal sistema. Pero no es la única institución. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial de Comercio etc., son todas instituciones multilaterales en un sentido integral.

Todas estas instituciones contribuyen a formar y mantener el multilateralismo global, sin embargo, todas están bajo presión por razones no muy diferentes a las que se enfrenta la ONU misma. Por lo tanto, mientras el sistema multilateral de la ONU tiene fortalezas únicas, comparte el espacio de la política multilateral con todo un rango de otras instituciones. Es importante que los Estados miembros de la ONU tengan un concepto claro de su realidad. Si damos una mirada panorámica al sistema actual, incluiría lo siguiente:

• Las acciones individuales de las naciones-estado mismas, ya sea dentro o fuera de sus fronteras;

• Las treinta y tres fundaciones, programas, agencias especializadas y entidades relacionadas que forman el sistema de la ONU;

• Instituciones plurilaterales como el G7, G77 y el G20;

• La vasta variedad de instituciones gubernamentales regionales y subregionales; y

• La sociedad civil internacional, uniones de comercio y el sector privado.

La secretaría de relaciones exteriores de México participante en las reuniones 2008-2009 del G20, rindió su informe ante la cámara de diputados de manera pública.

FELICIDAD PARA TODOS JUNTOS. El tema de la campaña del Día Internacional de la Felicidad 2020 centrado en el coronavirus COVID 19 FELICIDAD PARA TODOS JUNTOS.

El Proyecto Nuevo Orden Mundial de las Naciones Unidas es una iniciativa global de alto nivel fundada en 2008 para promover un nuevo paradigma económico, un nuevo orden político y, más ampliamente, un nuevo orden mundial para la humanidad, que logre los Objetivos Globales de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030, y la felicidad, el bienestar y la libertad de toda la vida en la Tierra para 2050.” Dice UNNWO.ORG

19 de marzo de 2020 FELICIDAD PARA TODOS JUNTOS.

20 de octubre 2020 El mundo que queremos como una familia global.

Esto me hace recordar el slogan masónico de Winston Churchill. Keep Calm. MANTENGA LA CALMA Y NO SE PREOCUPE. SEA FELIZ. (Aunque no tenga nada)

Australia: Régimen de terror para imponer el nuevo orden mundial

El gobierno australiano ha publicado el pasado 16 de julio un vídeo destinado a aterrorizar a la población para que cumplan los edictos del COVID-19, incluida la vacuna experimental obligatoria. Han publicado este impactante vídeo de propaganda que está enfureciendo a los individuos del país de los canguros.

No debería sorprendernos que este tipo de propaganda se produzca justo cuando el país anunció públicamente el amanecer de un «Nuevo Orden Mundial». 16 /Julio/2021. (Coincidencia o concordancia con la promulgación de “traditionis custodes” 16/julio/2021).

Los principales medios de comunicación en Australia han anunciado oficialmente que están operando bajo un régimen de virus sin libertades fundamentales o libertades civiles, y directamente lo llaman el nuevo orden mundial.

Big League Politics ha informado sobre cómo la estafa de COVID-19 está sirviendo como conducto para que las élites satánicas estafen a las masas y realmente anuncien su agenda para una tecnocracia totalitaria de un solo mundo.

Mientras tanto la nación antípoda, retornó a los secuestros domiciliarios. El ministro de Salud e Investigación Médica de Australia, Brad Hazzard, aseveró el pasado enero que, los ciudadanos deben «aceptar» este paradigma del «Nuevo Orden Mundial» (“We have to accept that this is the New World Order”). «Se trata de una pandemia mundial», declaró Hazzard. «Es un acontecimiento que se produce una vez cada cien años. Así que podéis esperar que tengamos una transmisión de vez en cuando, y así son las cosas». «Tenemos que aceptar que este es el Nuevo Orden Mundial«.

Ministro australiano de salud, enero de 2021:

«Tenemos que aceptar que este es el Nuevo Orden Mundial»

Recordemos que en enero 2021 Australia fue uno de los países que se estaba preparando con centros de confinamiento masivos o campos de concentración, ¿están próximos a usarlos?

Prosigue el atroz liberticidio.

Reuniones al aire libre limitadas a dos personas. El número de personas que pueden realizar deporte al aire libre se reduce de diez a dos, a excepción de los miembros de un hogar, y en un radio dentro de los diez kilómetros del lugar de residencia. También se recomendó que una persona de una vivienda realice las compras esenciales y se limiten los funerales a un máximo de diez asistentes en las zonas confinadas de la zona metropolitana de Sídney, y las comunidades aledañas, en donde viven seis de los más de 25 millones de habitantes de Australia…

…Australia ha registrado, la semana pasada, su primera muerte relacionada con la supuesta covid delta durante todo el año 2021.

Así que una persona fallece por una fantasmal enfermedad y un ciclópeo país de más de veinticinco millones de personas debe ser confinado hasta el día del juicio final. Bienvenidos al diseño de la ONU y el WEF, gran reinicio (great reset) del ANTICRÍSTICO Nuevo Orden Mundial…

Nueva Gales del Sur ha registrado dos nuevos casos de coronavirus el sábado (17/julio). Una mujer de unos 40 años que vive en Bondi Junction dio positivo por el virus. El hombre de Illawarra anunció el viernes por la noche que también se incluyó en el informe del sábado. Se cree que los casos estuvieron presentes en Westfield al mismo tiempo que el hombre infectado.

Estadísticas oficiales de Queensland COVID-19 Última actualización: Casos y pruebas 21 de julio de 2021. Datos de vacunación 21 de julio de 2021.

Por Sam McPhee para Daily Mail Australia.

Nueva Gales del Sur ha registrado dos nuevos casos de coronavirus mientras Greater Sydney se prepara para que se anuncien más restricciones a raíz del creciente grupo. Una mujer de unos 40 años que vive en el área de Bondi Junction dio positivo por el virus, y camina regularmente por el centro comercial Westfield, donde un hombre infectado la visitó el 12 y 13 de junio.

El problema que se ha hecho evidente en el transcurso de los últimos días es que este virus delta en particular es un peligro cercano y presente”, dijo el ministro de Salud, Brad Hazzard, en una conferencia de prensa el sábado por la mañana.

Es un virus que es muy capaz de transmitir incluso cuando tenemos una proximidad muy fugaz entre el individuo que es contagioso y cualquiera de nosotros que pueda estar de paso”.

Mi mensaje muy fuerte para la comunidad es que si ha estado en o alrededor del centro comercial Westfield, debe comprender que no se trata solo de Myer o David Jones, la preocupación que tenemos es que, incluso si está pasando la persona que fue contagiosa, por ejemplo, en una escalera mecánica, caminando por un pasillo, atravesando el espacio aéreo con una persona ha exhalado, podríamos ver que usted se vuelve positivo”.

Nueva Gales del Sur ha registrado dos nuevos casos de coronavirus mientras el Gran Sydney se prepara para que se anuncien más restricciones a raíz del creciente grupo. Un hombre de Illawarra también dio positivo que estaba en el mismo café en el momento del hombre infectado; su resultado se descubrió el viernes.

Todavía no sabemos qué día es la probable transmisión, ya que camina por allí la mayoría de los días o muchos días. Bien podría ser el 12 o el 13 [of June] y se produjo la otra transmisión”, dijo Hazzard.

Pedimos a la gente que esté atenta al consultar el sitio web de NSW Health”, añadió el Dr. Jeremy McAnulty.

El ministro de Salud dice que el estado ha intentado vacunar a todos los trabajadores de primera línea, pero dijo que el gobierno federal de Scott Morrison debe asumir la responsabilidad de su implementación fallida.

Dimos un paso al frente y estamos ayudando a otras áreas que eran responsabilidad del gobierno federal”, dijo Hazzard.

Pero es una carga compartida que algunas de las limitaciones de Astra Zeneca están imponiendo a todos los gobiernos y creo que hace más difícil sacar la vacuna”.

La noticia llega cuando NSW Health revela que han encontrado fragmentos del virus en lecturas de agua de alcantarillado en la cuenca de captación de Camellia North, lo que pone a más de 100.000 residentes en alerta máxima. La alcantarilla proviene de suburbios como Parramatta, Granville y Sydney Olympic Park.

Kevin Rudd, ex primer ministro de Australia. Instituto Internacional para la Paz (IPI) Comisión Independiente sobre el Multilateralismo (ICM) informe en 70 aniversario de la ONU 2015.

Cinco años atrás tuve la idea de establecer una Comisión Independiente sobre el Multilateralismo. Pero todavía no era el momento. Yo sabía que un proyecto tan ambicioso sólo podría tener éxito si tenía un líder ambicioso. Llega la hora, llega el hombre. Cuando conocí a Kevin Rudd supe que había encontrado a la persona adecuada para presidir la Comisión. Tiene una amplia experiencia y conocimientos en megaproyectos mundiales, como el G20 y la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, es realista, con sus habilidades perfeccionadas desde el tira y afloja de la política australiana. En resumen es una rara Avis: a la vez visionario y pragmático. Desde su lanzamiento en septiembre de 2014, la Comisión Independiente sobre el Multilateralismo (ICM) ha celebrado amplias consultas sobre 16 temas que afectan a la paz y la seguridad internacional. Kevin no ha sido un mascarón de proa; ha sido el capitán en el timón. Dirigió activamente casi todos los retiros. Viajó por el mundo para recabar opiniones y recopilar ideas frescas sobre cómo restaurar el orden mundial, e ideó un proceso incluyente en el que participaron todos los interesados dispuestos a mejorar el sistema internacional. Al mismo tiempo que hablaba a gusto con expertos en una amplia gama de temas complejos, Kevin también hizo un esfuerzo especial para llegar a aquellos que están fuera del sistema de las Naciones Unidas y los círculos diplomáticos con el fin de saber de la juventud, la sociedad civil y el público en general (especialmente a través de Internet y los medios de comunicación social).

Como resultado, el informe completo de la ICM — que será lanzado el 21 de septiembre — resume el conjunto de propuestas para la reforma de las Naciones Unidas (la reforma de la ONU se enfoca en el poder que tendrá como la ÚNICA AUTORIDAD MUNDIAL*) derivadas del proceso de consulta de la Comisión durante los últimos dos años. Contendrá ideas frescas, basadas en un profundo conocimiento de las posibilidades y limitaciones actuales del sistema multilateral. El informe completo de la ICM, junto con los informes de política en cada una de las 16 áreas temáticas — que también serán liberados en línea — representan las salidas de este exclusivo proceso consultivo. Esperamos que contribuyan a un multilateralismo más eficaz en un momento de grandes desafíos mundiales. En particular, alentamos que el próximo secretario general de la ONU tenga en cuenta las recomendaciones de la ICM.

Este informe es el informe del Presidente. Para el proceso de la ICM, es una bonificación. A través de sus extensas consultas como Presidente de la ICM, Kevin ha adquirido valiosos conocimientos basados en su vasta experiencia política nacional e internacional. En este papel, Kevin proporciona sus opiniones personales sobre la situación del mundo y de cómo la ONU puede ser adaptada para hacer frente al rápido ritmo de cambio. Es un grito desde el corazón de alguien que cree en la ONU. Quienes en la ONU tratan de hacer del mundo un lugar mejor deberían escuchar sus advertencias y consejos.

Terje Rød-Larsen, Presidente, Instituto Internacional para la Paz (IPI)

Oslo, 15 de agosto de 2016

Discurso Bush padre 11-SEP-91 sobre NUEVO ORDEN MUNDIAL

Joe Biden, 30 años después.

Kevin Rudd, ex primer ministro de Australia, también rindió su informe: “La razón por la cual estoy escribiendo este informe es que creo en las Naciones Unidas. Creo en sus ideales. Estoy orgulloso de su historia, a pesar de sus fracasos. Y estoy apasionado con su futuro. La ONU hace un llamamiento a lo mejor de nuestra naturaleza humana, mientras que también trata de proteger a la humanidad de lo peor. Si leemos su carta fundacional bajo una nueva perspectiva, obviando los 70 años pasados desde la matanza colectiva de la última guerra mundial, su lenguaje aún resuena para nuestra propia generación y con los desafíos de nuestra época. Existe una cierta intemporalidad en la carta. No se trata simplemente de una construcción política de su tiempo, sino que habla de valores universales de relevancia de cada era, no están atados a un determinado tiempo, lugar o civilización. Si fuéramos a condensar estos valores y la misión basada de ellos en una sola frase, podría ser esta: la Organización de las Naciones Unidas nos llama a defender la dignidad intrínseca de todos los seres humanos para prevenir la guerra y construir una paz sostenible, resguardando los derechos fundamentales sociales y la justicia económica para todos, preservando el planeta que compartimos y, en caso de catástrofe natural o humana, actuemos con solidaridad para salvar a otros miembros de la familia humana que lo necesiten.

Estos son buenos valores. Están vivos en la Carta de 1945. También están vivos en la Declaración Universal de 1948. Dan lugar a una misión común, progresiva y audazmente dirigida al mejoramiento de la humanidad, independientemente de los vicios que la institución de las Naciones Unidas pudiera sufrir en cualquier momento determinado. La ONU, a pesar de todos sus defectos, es una institución que vale la pena defender.

Las Naciones Unidas tienen hoy 70 años. Y el mundo de hace 70 años era un lugar muy diferente a como lo es hoy. Surge la pregunta inevitable, por lo tanto, de si esta institución de posguerra llamada ONU sigue “sirviendo a su propósito” y satisface las necesidades de la comunidad internacional en el siglo que se desarrolla ante nosotros. Si no es así, ¿qué se puede hacer en términos prácticos para actualizar su misión, estructura y recursos para afrontar los inmensos desafíos que tenemos por delante?

Este fue el tema de conversación entre el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el presidente del Instituto Internacional para la Paz, Terje Rød-Larsen, en el verano de 2014, cuando la Organización de las Naciones Unidas preparaba su 70º aniversario. Se decidió que el IPI convocaría una revisión independiente del sistema multilateral de la ONU. Su finalidad era hacer recomendaciones para que el próximo secretario general considerase al comienzo de su nuevo mandato, en enero de 2017, sobre el futuro del sistema. Y se me pidió que lo presidiera.

Así nació la Comisión Independiente sobre el Multilateralismo (ICM), que fue lanzada en septiembre de 2014 durante la semana de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. Los términos de referencia de la ICM son claros:

• ¿Cuáles son los principales retos del siglo XXI para el orden global?

• ¿Sirve a su propósito el sistema multilateral de la ONU frente a estos desafíos?

• Si no es así, ¿qué cambios deben hacerse en cuanto a funciones, estructura y recursos de la ONU para llenar el déficit emergente en un gobierno global eficaz?

La ICM ha intentado ser lo más abierto, transparente y consultivo como sea posible en la realización de su labor. Dividió su trabajo en dieciséis áreas de trabajo funcionales de la ONU (detalladas en el Anexo 1) y congregó a expertos de la Secretaría, las misiones permanentes, la sociedad civil y el ámbito académico, así como aquellos con experiencia sobre el terreno, para una serie de reuniones independientes de políticas en cada una de estas áreas temáticas durante un período de dieciocho meses. La ICM adoptó este enfoque porque consideró que era mejor partir de la premisa de las funciones para las que la ONU fue creada, en lugar de lo que las instituciones de la ONU establecieron posteriormente. Se estimó que era necesario volver a los principios básicos de la ONU – qué es exactamente lo que se supone que debe estar haciendo, en lugar de aceptar los regímenes institucionales existentes tal como están. La forma siempre debe seguir a la función. No a la inversa.

Este documento es el informe del Presidente de la ICM. Refleja muy bien mis reflexiones personales sobre el futuro de las Naciones Unidas, instruidas en las numerosas conversaciones que he tenido el privilegio de tener con todas las personas que han trabajado para, o con, el sistema de las Naciones Unidas, tanto en las capitales como sobre el terreno. El informe del Presidente no está escrito en el estilo tradicional de la ONU, y procura evitar el “dialecto de la ONU” siempre que sea posible. Su finalidad es ser provocativo para estimular el debate, y por lo tanto esperemos que hagan una pequeña contribución a la sabiduría colectiva de nuestra gran familia de la ONU mientras buscamos juntos trazar el futuro de la institución. El informe completo de la ICM será publicado a finales de septiembre de 2016*. En él se resumirán las propuestas presentadas a la ICM a través de su proceso de consulta formal a lo largo de los dos últimos años.

Será seguido por el lanzamiento en línea de cada uno de los dieciséis documentos de política detallada a fines de 2016. Estos informes están diseñados no sólo para el próximo secretario. Ni el informe del presidente ni el informe completo que seguirá tiene carácter oficial en la ONU. Cualquier estatus que puedan obtener estos informes en el futuro será, con suerte, el resultado de la claridad de los análisis y la utilidad de las ideas que ellos presentan. Toda la vida he sido un defensor de la ONU: como estudiante, diplomático, ministro de relaciones exteriores, primer ministro, y ahora como un ordinario ciudadano global. La ONU no siempre ha sido universalmente popular en mi país natal, Australia. Pero siempre he estado orgulloso de ser uno de sus principales defensores en el pequeño caos de nuestra política nacional. Por lo tanto, tengo el privilegio de poder hacer esta modesta contribución a la reflexión colectiva sobre el futuro de la institución. Creo profundamente que todos los hombres y mujeres de buena voluntad deben poner su corazón, mente y energía para trabajar de la mejor manera para sostener una fuerte, relevante y vital Organización de las Naciones Unidas. La ONU es un “bien público mundial” para todos nosotros y para nuestro futuro común en este frágil planeta que compartimos. La ICM ha sido un enorme trabajo de equipo. Ha sido dirigido por el secretario general de la ICM, Hardeep Puri, y su adjunto, y posteriormente su sucesora, Bárbara Gibson. El equipo también ha incluido a: Els Debuf, Ariun Enkhsaikhan, Warren Hoge, Walter Kemp, Jimena Leiva Roesch, Adam Lupel, Youssef Mahmoud, Maximilian Meduna, Nadia Mughal, Thong Nguyen, Omar El Okdah, Andrea Ó Súilleabháin, Véronique Pepin-Hallé, Asteya Percaya, Anette Ringnes, Rodrigo Saad, Hillary Saviello, Jill Stoddard, Albert Trithart, y Margaret Williams. También me han ayudado mucho (todos en su tiempo libre): Daryl Morini, Oficial de Programa en la Asia Society Policy Institute (ASPI), de la que me siento orgulloso de ser presidente. La presidencia de ASPI es mi trabajo a tiempo completo en Nueva York. Este ejercicio, para la ICM, ha sido puramente un trabajo de amor. Agradezco profundamente los esfuerzos combinados de todos estos individuos, su gran profesionalismo, su entusiasmo ilimitado y, sobre todo, su capacidad de comprender mi sentido del humor australiano. Por ello, esta es por sí misma una proeza de la diplomacia cultural.

“Las Naciones Unidas no fueron creadas para llevarnos al cielo, sino para salvarnos del infierno”. Dag Hammarskjöld Secretario General de la ONU (1953–1961)

También me gustaría dar las gracias a los tres gobiernos patrocinadores por su apoyo financiero a las operaciones de la ICM: Canadá, Noruega y los Emiratos Árabes Unidos. Sin su apoyo, la ICM simplemente no hubiera existido. Por supuesto, cualquier error fáctico o analítico contenido en este informe es, en última instancia, mi responsabilidad. Dado que nunca he trabajado efectivamente dentro del sistema de las Naciones Unidas, estoy seguro de que habrá un gran número de ellos. Humildemente quisiera pedir la indulgencia y el perdón del lector cuando estos salgan a la luz. Pongo a consideración de la Comunidad Internacional este Informe de la Presidencia.

Kevin Rudd, Presidencia, Comisión Independiente sobre el Multilateralismo

Nueva York, 15 de agosto de 2016.

El argumento central del informe completo es simple. El informe se titula ONU 2030: Reconstrucción del Orden en un Mundo Fragmentado. Recordemos la base de the grand reset: RE, construir, iniciar, etc.etc.etc.

En primer lugar, la ONU es importante. De hecho, por ser parte integrante del orden internacional, importa mucho. Tanto es así que, si llegara a fallar, fracasar, o simplemente desaparecer, esto socavaría aún más la estabilidad del orden mundial ya bastante frágil, dicen ellos.

Dos extractos del informe completo desarrollado por el IPI y el IMC.

Kevin Rudd ex primer ministro de Australia redactor principal.

LA ONU AÚN ES LA PIEDRA ANGULAR DEL ORDEN MUNDIAL DE POSTGUERRA

La ONU importa porque es la piedra angular del orden global. (En cambio Cristo es la Piedra Angular de la sociedad eclesiástica y de la sociedad temporal. O sea la Civilización cristiana) El orden geopolítico global actual está formado principalmente por tres partes:

• Primero, las relaciones geopolíticas entre los grandes poderes, así como las relaciones diplomáticas, militares y aliadas que se han desarrollado entre los grandes poderes y otros estados;

• Segundo, las relaciones horizontales entre todos los estados, independientemente de si están alineados con algún gran poder o no, incluyendo aquellos que han elegido consistentemente mantenerse neutrales o no alineados; y

• Tercero, las instituciones globales y regionales que utilizan medios multilaterales para administrar las diferencias y maximizar la cooperación pacífica entre los estados, basados en el principio de soberanía igualitaria de todos los estados.

Este último principio es particularmente importante para poderes pequeños y medianos en el sistema internacional, los cuales históricamente se han convertido en bajas de las políticas de los grandes poderes que salen mal. Y es aquí donde la ONU juega el rol central. No hay una relación pulcra y simétrica entre las variadas partes del orden global. Variaciones del concepto de “balance de poder” usualmente guían el primero y, a una extensión más limitada, el segundo elemento de la lista previa.

La función del tercer elemento — teniendo en cuenta la espectacular falla en garantizar una estabilidad estratégica de los balances de poder en el pasado — es la de arbitrar, o al menos mitigar, las colisiones que periódicamente surgen en el ejercicio de la política por parte de grandes poderes. Estos diferentes elementos del orden actual también son el producto de diferentes (y algunos dirían conflictivos) conceptos de la conducta natural de los estados. En un extremo está el “realismo” profundo de “estado-nación contra estado-nación”, basado en intereses nacionales irreconciliables, ausencia de confianza y los siempre presentes “dilemas de seguridad”. En contraste con esta visión casi Clausewitziana de las relaciones entre estados, existe lo que usualmente es descrito, y a veces ridiculizado, como el alto idealismo del institucionalismo neoliberal, con sus premisas en conceptos como seguridad común, intereses compartidos y cooperación internacional.

“Ellas [las 33 instituciones de la ONU] son nuestras herramientas. Nosotros las formamos. Nosotros las usamos. Es nuestra responsabilidad remediar cualquier defecto que pueda haber en ellas”.

Dag Hammarskjöld Secretario General de la ONU (1953–1961)

Nuestro orden global actual es una descuidada amalgama de ambos.

Aun así, en las crecientes políticas “posmodernas” del siglo XXI, usualmente se olvida que el “orden” en las relaciones internacionales permanece como algo fundamental. Parece que hemos olvidado cómo es el “desorden”, incluso aunque hayamos visto el horror de esto en exhibición hace menos tiempo del que dura una vida.

Los grandes poderes en 1945, tomando en cuenta las fallas del acuerdo post-1919, deliberadamente ubicaron el sistema multilateral de la ONU, así como las Instituciones Bretton Woods, como el centro del nuevo orden global. Para mejor o peor, el sistema multilateral es la maquinaria colectiva a la que los Estados miembros accedieron en San Francisco y que todos los Estados miembros posteriores han suscrito desde aquel entonces.

También es importante notar que el rol de la ONU dentro del orden actual no se refiere exclusivamente al orden geopolítico. La ONU también tiene un rol en lo que podemos llamar el orden geoeconómico, el orden global humanitario, y el emergente orden global del ambiente.

Y cada uno de estos “ordenes” continúa siendo inherentemente frágil, golpeado por el conflictivo nacionalismo y el mercantilismo actual. Si se deja que el sistema multilateral con base en la ONU, la piedra angular del orden de post-guerra, simplemente se desvanezca, habría múltiples y, para la gran mayoría, imprevistas consecuencias.

Nuevas realidades son creadas súbitamente cuando las antiguas empiezan a desvanecerse o son rápidamente extinguidas. Vemos esto en tiempos recientes en relación con el debate sobre el futuro de la Unión Europea. En muchos aspectos, la comunidad internacional del siglo XXI ya no parece ser consciente del apoyo internacional legal e institucional de aquello a lo que ahora nos referimos ágilmente como “el orden post-guerra”. Parece que este orden simplemente se ha “incorporado”.

Pero para permitir que esta piedra angular se desmorone gradualmente tendría que desestabilizarse inherentemente la estructura general sobre la cual descansa. La efectiva (sino formal) desaparición de la ONU crearía, como mínimo, un vacío en el sistema de relaciones internacionales. Y la historia nos enseña que los vacíos políticos e institucionales no pueden permanecer así por mucho tiempo antes de que sean llenados con algo más.

La comunidad internacional necesita ocuparse cuidadosamente de los cimientos del orden actual, particularmente con las difíciles circunstancias en las cuales fueron logrados después de la implosión del orden previo a 1939. Además es importante recalcar que el orden en las relaciones internacionales no es autogenerado de forma natural. Y mucho menos se perpetúa por sí mismo.

A lo largo de medio milenio ha habido cuatro esfuerzos mayores en Europa para crear un nuevo orden después de periodos de matanza sostenida: en 1648, 1815, 1919 y en 1945. Los primeros tres de estos “ordenes” tuvieron, como mucho, éxitos parciales. El jurado aún está evaluando el cuarto.

La historia nos enseña a seguir invirtiendo en el futuro. Esto aplica particularmente para una institución como las Naciones Unidas, quien en su acta constitutiva no asume el subyacente poder de ningún monopolio para sostenerse a lo largo del tiempo. Esto se posiciona como contraste a la mayoría de los órdenes previos, que han sido la creación de un gran poder individual, p.ej.: el Imperio de Roma (¿se referirá aquí al Imperio espiritual que tomó Roma a través de la Iglesia Católica?) o un balance de poder entre varios grandes poderes p.ej.: el Concierto Europeo. Aún más, la historia nos enseña que el orden en las relaciones internacionales es la excepción en vez de la regla.

Desde el surgimiento de la nación-estado moderna, ambos antes y después de la Paz de Westfalia en 1648, el desorden ha sido la característica dominante de las relaciones entre estados. Cualquiera que asuma que, en el siglo XXI, hemos visto “el final de la historia”, está simplemente equivocado. No solo está mal guiado para asumir la inevitable marcha de avance del capitalismo liberal-democrático dentro de los estados. Es igualmente erróneo asumir que la globalización neoliberal nos llevará, por definición, hacia un periodo permanente de relaciones pacíficas entre los estados, viendo finalmente desvanecerse las fronteras entre éstos en respuesta a una realidad comercial subyacente, unificadora, casi mística. Esto es el triunfo de la esperanza sobre la razón.

Finalmente existe un concepto relacionado con las relaciones internacionales que sostiene que la tendencia natural de cualquier sistema entre estados tiende hacia la entropía. Bajo este argumento, cualquier orden internacional, una vez establecido, es inmediatamente sujeto al proceso natural de declive y descomposición, hasta que finalmente resulta en un regreso al desorden.

Si este análisis se mantiene como verdadero, refuerza el argumento principal de los teóricos y prácticos por igual que preservan el sistema actual de la ONU, el multilateralismo va a requerir más y más esfuerzos conscientes con el tiempo. Echarse atrás no es una opción. Incluso lo es menos una postura de abandonarla. El sistema multilateral de la ONU permanece como la piedra angular de un sistema de orden global multidimensional en el siglo XXI.

Es crucial para todos nosotros que haya normas, reglas y expectativas predecibles, comparables y, dentro de lo posible, reforzadas, para todos los estados, grandes y pequeños, para administrar sus relaciones con los demás. Esto no significa que las normas, reglas y expectativas estén congeladas en el tiempo. Ellas pueden, por supuesto, evolucionar. Pero la llave para la continua estabilidad del orden es que cuando ocurran los cambios sean comunes y, de preferencia, apoyados por todas las instituciones del multilateralismo. Por supuesto, una de las principales fallas de un orden tan multilateral es la falta de mecanismos de refuerzo universal para aquellos que violan sus principios.

Con una mediación multilateral ausente, los grandes poderes tienen tendencia a “administrar” la conducta de otros grandes poderes, además de la conducta de sus aliados militares y diplomáticos con la amenaza activa de las represalias o la disuasión. Por definición, el sistema multilateral es de una naturaleza diferente. Por ejemplo, es usualmente difícil llegar a un acuerdo acerca de que si un estado particular ha violado los principios del orden (en el caso de la ONU, las provisiones de su acta constitutiva): e incluso cuando el consenso es logrado, existe el desacuerdo en las formas de reforzamiento disponibles dentro de la misma acta.

También existe un argumento más amplio en apoyo al cumplimiento de los estados con normas multilaterales alzándose a partir de la “disuasión moral” de la misma ley internacional. Pero mientras esto tiene un efecto innegable en términos de las preocupaciones legítimas de la mayoría de los estados acerca de su reputación, la disuasión moral en sí no constituye, en ningún sentido, un mecanismo de reforzamiento capaz de mantener la integridad general del orden.

Es, entonces, una importante adición al orden actual, pero no es de ninguna forma su cuarto de máquinas. A pesar de las deficiencias en el refuerzo, el sistema multilateral de la ONU constituye esa parte del orden global actual que aplica el mejor freno potencial contra el incremento de las tensiones que se alzan entre los grandes poderes, entre grandes poderes y otros estados, y entre estados más pequeños. Estas seguirán surgiendo de los inevitables desacuerdos que ocurren sobre las fronteras territoriales, marítimas, disputas, “guerras de comercio”, u otros conflictos de interés nacional.

De manera importante, el mantener este efecto “civilizador” del sistema multilateral de la ONU en los elementos realistas, nacionalistas o mercantiles que aún encuentran expresión dentro del orden actual, requerirá un esfuerzo activo y continuo por parte de los Estados miembros para reforzar la autoridad de la institución multilateral. (O sea la ONU). El futuro de la ONU, entonces, requerirá inversiones en curso enfocadas en la integridad y en la energía del sistema general como un “bien público” global en su propio derecho. Esto no se logrará a través de expresiones ocasionales de apoyo pasivo. Si queremos que la ONU sobreviva como un sistema efectivo en vez de simbólico, componente del orden global, sus Estados miembros, como accionistas iguales en el sistema como un todo, deben trabajar activamente para hacer que esto suceda.

EL PRINCIPIO DEL MULTILATERALISMO IMPORTA EN SÍ MISMO

Como se ha hecho notar más arriba, el principio del multilateralismo es importante debido a que milita en contra del unilateralismo, bilateralismo predador, o una visión Darwiniana de las relaciones internacionales basada en la “prevalencia del más adaptable”. Hemos visto algunos de estos principios trabajando demasiadas veces antes en la historia de las relaciones internacionales. Si nuestro objetivo en común es un orden global justo y pacífico, hay algunos principios vivos en el concepto mismo de multilateralismo que vale la pena mantener para el futuro. Estos son:

1. Legitimidad: Una insaciable legitimidad surge de la decisión común de todos los estados, basada en el principio de igualdad de todos los estados soberanos. Hay algo inherentemente poderoso cuando la comunidad internacional habla con una sola voz. Esto no puede ser replicado por otros arreglos plurilaterales, donde preguntas acerca de la legitimidad global surgirán inevitablemente.

2. Universalidad: Este es otro lado de la moneda de la legitimidad. Cuando una institución, ya sea plurilateral o regional deba hablar con autoridad dentro de sus dominios políticos o geográficos, no pueden hablar universalmente en nombre de la comunidad de estados entera. En el orden global actual, sólo la ONU puede hacerlo sin que alguien se oponga.

3. Autoridad para establecer normas: Dados los derechos únicos de la legitimidad y universalidad al sistema multilateral de la ONU, también tiene una autoridad única para determinar normas globales. “Normas” es un término utilizado libremente en el discurso de las relaciones internacionales. Pero el fondo es que, propiamente definidas, las normas son el constructo de la ley pactada, resoluciones de la ONU, acuerdos multilaterales y las prácticas y protocolos que han permanecido por mucho tiempo asociados con estos procesos. Las normas deben entonces ser capaces de ser rastreadas hasta uno de estos instrumentos primarios multilaterales.

“El proyecto común e instrumento universal de la gran mayoría de la raza humana es la Organización de las Naciones Unidas. Un uso paciente, constructivo y a largo plazo de su potencial puede brindar paz verdadera y seguridad al mundo”.

Trygve Lie Secretario General de la ONU (1946–1952)

4. Poder de convocatoria: Sin importar sus deficiencias percibidas, la ONU posee una legitimidad única en su habilidad para convocar a los Estados miembros, a través de mecanismos formales o informales, para lidiar con un desafío particular para la comunidad internacional. Este poder de convocatoria, que proviene de sus derechos únicos de legitimidad, universalidad y de las normas subyacentes del sistema, puede argumentarse que es una de las mayores fuerzas de la ONU. No hay otra institución global que tenga semejante autoridad innegable para convocar, particularmente en el dominio de preservar la paz y seguridad internacional. (No olvidemos que en realidad es E.E.U.U. quien mangonea la ONU)

5. El poder para iniciar: El sistema multilateral de la ONU no solamente tiene el poder de convocar a miembros de estado en respuesta a un desafío particular, sino que el acta de la ONU explícitamente confía también a la Secretaría General de la misma el poder de llevar iniciativas al Consejo de Seguridad de la ONU en términos del artículo 99. La acción multilateral, por supuesto, será usualmente iniciada por Estados miembros a través de los foros de la ONU más disponibles para ellos. Pero el poder de la Secretaría General para tomar iniciativas es igualmente claro en el acta.

6. El poder para realizar acciones de seguridad colectiva: Una vez más, construido sobre suinherente legitimidad, universalidad ycapacidad para establecer normas internacionales, el sistema multilateral de la ONU, enlos capítulos 6, 7 y 8 del acta, tiene lacapacidad de realizar acciones en relación aEstados miembros en un rango demecanismos autorizados. Estos incluyenmediación, sanción, acciones militarescolectivas, mantenimiento de la paz (para eso E.U. se pinta solo tomando acciones unilaterales) y elestablecimiento de comunicación con organizaciones regionales relevantes para lidiar conel problema a mano.

7. El poder para llevar programas económicos y sociales: El capítulo 9 del Acta de la ONUtambién empodera a ésta, a través del ConsejoEconómico y Social (ECOSOC, por sus siglas en inglés), para informes de comisión, hacer recomendaciones y establecer comisiones para llevar programas económicos y sociales relevantes para la comunidad internacional para el mejoramiento de la familia humana. Es importante notar que, bajo los términos originales del acta, la ONU también está autorizada para trabajar con organizaciones no gubernamentales (ONG por sus siglas en inglés) para llevar dichos programas. Estas provisiones han empoderado a la ONU para establecer fundaciones y programas para mejorar el bienestar (como las fundaciones de los Clinton, Bill y Melinda Gates, las open Society de George Soros etc. todas para pulverizar el bienestar de las personas del mundo.) de las personas del mundo. Setenta años después (1945-2015), estos poderes han evolucionado en una agenda de desarrollo sostenible extensa (la Agenda 2030) que refleja por sí misma los esfuerzos del sistema de la ONU para evolucionar de manera flexible para enfrentar los desafíos de nuestro tiempo. La habilidad única del sistema para convocar Estados miembros, tomar la iniciativa, promulgar decisiones y llevar programas finalmente deriva de la inherente legitimidad de la naturaleza multilateral de esta institución. Al defender el futuro de la ONU, es crítico para la comunidad internacional darse cuenta de que esta legitimidad no puede ser replicada por otras instituciones, mucho menos a través de acciones unilaterales de cualquier Estado miembro. Esta fuerza inherente del sistema multilateral de la ONU debe ser preservada a cualquier costo.

Este informe utiliza de manera rutinaria el término “sistema multilateral de la ONU”. Por supuesto, la ONU es la principal institución con tal sistema. Pero no es la única institución. El Fondo monetario Internacional (con 189 Estados miembros), el Banco Mundial (189 Estados miembros), la Organización Mundial de Comercio (164 Estados miembros) la organización de cooperación y desarrollo económico OCDE, son todas instituciones multilaterales en un sentido integral. Todas estas instituciones contribuyen a formar y mantener el multilateralismo global. Como la ONU, sin embargo, todas están bajo presión por razones no muy diferentes a las que se enfrenta la ONU misma. Por ejemplo, el establecimiento del G20 en 1999 en muchos aspectos corta de través del mandato multilateral acordado al Fondo Monetario Internacional en 1944, aunque la cumbre del G20 incluye representación de las cabezas de las cuatro instituciones multilaterales, sin importar los problemas de coordinación de políticas con las instituciones más allá de la familia multilateral, el desafío fundamental de las cuatro instituciones es maximizar las políticas de colaboración entre ellas. Dada la relevancia crítica de las agendas económicas, financieras y de comercio globales para el futuro de la paz y seguridad global, la necesidad de esas colaboraciones se ha vuelto aún más crucial. Esto está subrayado todavía más por la reciente adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, donde la colaboración íntima entre la ONU y el Banco Mundial en particular será requerida si se quiere tener alguna esperanza real de que estos objetivos sean implementadas.

El multilateralismo también tiene que competir tanto con los desafíos como con las oportunidades que se presentan por la proliferación de instituciones regionales. Estas incluyen ahora a la Unión Europea (UE), la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la Unión Africana (UA), la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN por sus siglas en inglés), la Asociación Sudasiática para la Cooperación Regional (SAARC por sus siglas en inglés), el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), la Liga Árabe, la Comunidad de Caribe (CARICOM), y el Foro de las Islas del Pacífico. Es importante destacar que el único continente sin una institución regional unificada cubriendo las materias de seguridad, economía y sociales es Asia. Una vez más, el desafío crítico del sistema multilateral es garantizar que hay protocolos funcionales y relaciones institucionales entre la ONU y estas variadas instituciones regionales. Estas instituciones deben verse a sí mismas en relaciones simbióticas, en vez de conflictivas, entre ellas — como “multiplicadores de fuerza” unas de otras, en vez de competidores en un “juego de ganar-perder”. Para completar esta imagen compleja del ambiente multidepositario en el cual se requiere que la ONU opere ahora, también debemos considerar de nuevo el impacto de la sociedad civil internacional, uniones de comercio y del sector privado (eso es lo que quiere la Carta de la Tierra, Laudato sí y el Gran Reinicio, la unión de todos estos elementos). En 1945 había muy pocas ONG’s. Hoy hay 10 millones a nivel global, de las cuales 4.507 tienen un estado consultivo en ECOSOC. Mientras que puede que estas no operen en todos los estados, y tampoco representan en ningún sentido los intereses de los Estados miembros en sí mismos, se han vuelto jugadores significativos en el rango completo de debates de políticas multilaterales y en la tarea de crear y llevar programas económicos, sociales y humanitarios a la comunidad. También han obtenido estatus de observadores en las instituciones multilaterales. Una prioridad principal futura para la ONU es desarrollar protocolos efectivos para establecer un contacto con este vasto catálogo de ONG’s, colaborando con ellas para resolver problemas, especialmente cuando ellas, en vez de las agencias de la ONU, toman el liderato para llevar programas a la comunidad. Al mismo tiempo, los Estados miembros deben mantenerse centrales como las piedras angulares del orden formal multilateral. Hacerlo de otra manera es invitar al caos internacional, ya que las instituciones que no representan estados están aclamando nuevas formas de legitimarse sobre aquellas de los estados. Aún con todas sus fallas, un sistema funcional entre estados sigue siendo muchísimo más preferible a un sistema laxo de “geometrías variables” completamente desconectado del sistema de estados. Por lo tanto, mientras el sistema multilateral de la ONU tiene fortalezas únicas, comparte el espacio de la política multilateral con todo un rango de otras instituciones. Es importante que los Estados miembros de la ONU tengan un concepto claro de su realidad. Si damos una mirada panorámica al sistema actual, incluiría lo siguiente:

• Las acciones individuales de las naciones estado mismas, ya sea dentro o fuera de sus fronteras;

• Las 33 treinta y tres fundaciones, programas, agencias especializadas y entidades relacionadas que forman el sistema de la ONU;

• Instituciones plurilaterales como el G7 el (G77) y el G20;

• La vasta variedad de instituciones gubernamentales regionales y subregionales; y

• La sociedad civil internacional, uniones de comercio y el sector privado.

Este es el terreno político en el cual la ONU debe operar.

Hace unos días Henry Kissinger Habló en el podcast «The Economist Asks» sobre las amenazas actuales al orden mundial y, en particular, las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China.

Henry Kissinger a sus 98 años sigue abanderando el NWO.

¿Cómo ve hoy el veterano más conocido de la política exterior el gran enfrentamiento global? Henry Kissinger es un titán de la política estadounidense: como secretario de Estado y asesor de seguridad nacional en las administraciones de Nixon y Ford, negoció la distensión con la Unión Soviética y orquestó una revolucionaria visita presidencial a China en 1972. Los titulares han buscado su opinión mucho después de su partida de la casa Blanca. Anne McElvoy de The Economist. le pregunta sobre las amenazas actuales al orden mundial, cómo manejar a Vladimir Putin y Xi Jinping y qué habría hecho de otra manera en el cargo.

El INSTITUTO INTERNACIONAL DE LA PAZ (IPI) es un organismo independiente think tank (tanques de pensamiento organización paralela del G20) internacional sin fines de lucro con un personal que representa más de veinte nacionalidades. Tiene oficinas frente a Naciones Unidas Sede en Nueva York y oficinas en Viena y Manama. IPI es dedicada a promover la prevención y solución de conflictos entre y dentro de los estados mediante el fortalecimiento de la paz internacional y de seguridad.