PARA SANTIFICAR EL DOMINGO- FIESTA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

PARA AQUELLOS QUE NO TIENEN LA POSIBILIDAD DE ASISTIR A LA SANTA MISA

Recordamos a nuestros queridos lectores la posibilidad santificar el día Domingo a través de Nuestro Blog.

En la parte superior del mismo se encuentra una pestaña o página donde están los diferentes medios para realizar la Santificación del Día Domingo o Fiestas de Precepto, además de contar con los Sermones de los Queridos Padres: Juan Carlos Ceriani y  Basilio Méramo.

A continuación, los propios de:

FIESTA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

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Introito

Hombres de Galilea, ¿por qué os asombráis mirando al cielo? Aleluya, aleluya. Como lo habéis visto marchar al cielo, así vendrá, aleluya, aleluya, aleluya. Pueblos todos, batid palmas, aclamad a Dios con gritos de júbilo. Gloria al Padre…

Colecta

Dios todopoderoso, concede a quienes creemos que tu Hijo y Redentor nuestro ha subido hoy a los Cielos, habitemos también en espíritu con Él en el Cielo.

Epístola.

(Tomada de los Hechos de los Apóstoles, I, 1-11): En mi primer libro, querido Teófilo, escribí todo lo que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo hasta el día en que, dando instrucciones, por medio del Espíritu Santo, a los Apóstoles que había escogido, ascendió a los cielos. A esos hombres se les presentó vivo después de su Pasión, dándoles numerosas pruebas de ello, apareciéndoseles a lo largo de cuarenta días y hablándoles del Reino de Dios. Mientras estaba comiendo con ellos les recomendó: No os alejéis de Jerusalén. Aguardad la Promesa de mi Padre, de la que me habéis oído hablar. Juan bautizó con agua, vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo, dentro de pocos días. Ellos, rodeándole, le preguntaban: Señor, ¿es ahora cuando vas a restituir el reino de Israel? Él les respondió: A vosotros no os toca conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha puesto bajo su propio dominio. Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros: y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda la Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra. Dicho esto, a la vista de ellos, se elevó, y una nube se lo quitó de los ojos. Y miraban fijos al cielo viéndolo irse; y se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: Hombres de Galilea, ¿por qué os admiráis mirando al cielo? Este Jesús, que ha ascendido de aquí al cielo, vendrá, así, como lo habéis visto marcharse al cielo.

Aleluya.

Aleluya, aleluya. Dios asciende entre aclamaciones, el Señor a son de trompeta. Aleluya. Dios marcha del Sinaí al santuario, sube a la cumbre llevando cautivos. Aleluya.

Evangelio

(Tomado de San Marcos, XVI, 14-20): En aquel tiempo se apareció Jesús a los once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: Id por el mundo entero, y predicad el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice, será salvado: el que se resista a creer, será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: Echarán en mi nombre demonios, hablarán en lenguas extrañas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos. El Señor Jesús, después de hablarles, ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos salieron y lo proclamaron por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba la Palabra con los signos que los acompañaban.

Dicho el Evangelio se extingue el Cirio Pascual

Ofertorio.

Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas, aleluya

Secreta.

Recibe, Señor, las ofrendas que te ofrecemos para celebrar la Ascensión de tu Hijo a la gloria: líbranos de los actuales peligros y concédenos la vida eterna.

Prefacio

PREFACIO DE LA ASCENSIÓN

Latín:

Vere dignum et justum est, æquum et salutare, nos tibi semper, et ubique gratias agere: Domine sancte, Pater omnipotens, æterne Deus, per Christum Dominum nostrum. Qui post resurrectionem suam omnibus discipulis manifestus apparuit, et ipsis cernentibus est elevatus in cælum, ut nos divinitatis suæ tribueret esse participes. Et ideo cum Angelis et Archangelis, cum Thronis et Dominationibus, cumque omni militia cælestis exercitus, hymnum gloriæ tuæ canimus, sine fine dicentes:

Sanctus… Sanctus… Sanctus…

Castellano:

En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, el darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor santo, Padre todopoderoso, Dios eterno, por Jesucristo Nuestro Señor. Quién, después de su Resurrección, se manifestó visiblemente a todos sus discípulos, y subió al cielo en su presencia, para hacemos partícipes de su Divinidad. Y, por tanto, nos unimos con los Ángeles y Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial cantando el himno de tu gloria, diciendo sin cesar:

Sanctus… Sanctus… Sanctus…

Comunión.

Cantad al Señor, que sube a lo más alto de los cielos, hacia el Oriente, aleluya.

Poscomunión.

Dios omnipotente y misericordioso, concédenos sentir los frutos invisibles de este sacramento visible que hemos recibido.